ETA

La historia de dos familias quebradas por un asesinato de ETA es la sinécdoque de un país profundamente fracturado, que a lo más que puede aspirar es a una lenta sanación.

Después del atentado contra Augusto Pinochet y de terminar con el cautiverio del coronel Carlos Carreño, Mauricio Hernández Norambuena y el FPMR continuaron con los secuestros en Brasil como forma de financiar al grupo, método que los juntó con la ETA que hacía lo mismo en dicho país.




