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Lunes, 14 de Junio de 2021
Especial Independientes 2021

Andrea Gutiérrez: La actriz sindicalista que reivindica los derechos culturales en el texto constitucional

Joaquín Riffo Burdiles

Gutiérrez representa a la Red de Actrices Chilenas en la lista Movimientos Sociales: Unidad de Independientes, en la cual obtuvo la segunda mayoría de patrocinios. Con un trabajo a cuestas de varios años en el mundo sindical del arte, la actriz aclara que su objetivo no es representar a un nicho de artistas, sino apostar por abordar desde una perspectiva cultural las transformaciones que se están viviendo en el ámbito político y social.

Como segunda mayoría en patrocinios obtenidos de la lista Movimientos Sociales: Unidad de Independientes, Andrea Gutiérrez representará al colectivo Red de Actrices Chilenas en la elección a la convención constituyente. 

Actriz y magíster en Gobierno y Sociedad, esta candidata posee una trayectoria sindical en la que se cuentan los seis años que estuvo en la presidencia del Sindicato de Actores y Actrices (SIDARTE), así como el año en que ejerció la presidencia de la Federación Latinoamericana de Actores y Actrices. “En ese contexto, mi trabajo está profundamente arraigado al trabajo de las trabajadores y los trabajadores. Profundamente vinculado al observar la precarización de la vida en distintos ámbitos del trabajo, y fundamentalmente en el caso de las trabajadoras y trabajadores de la cultura”, explica.

La actriz cuenta que su candidatura surgió por “la posibilidad de integrar esta lista que nos parecía del todo coherente con aquellas discusiones que habíamos sostenido, si bien crítica de la forma en cómo se dio el acuerdo de noviembre de 2019, pero también no dispuesta a delegar nuestras voces en los partidos políticos”.

Así, Gutiérrez cuenta que “dentro de las grandes reivindicaciones que integran esta lista, nuestro mayor desafío como candidatura era instalar el tema de los derechos culturales a nivel país y la visión de la cultura que no fuese desde una perspectiva reduccionista y bajo las lógicas de mercado. Tenemos la posibilidad de levantar los derechos culturales desde la perspectiva de los derechos humanos, como un contenido transversal para incorporar en esta nueva constitución, que busque poner en el centro las relaciones que tenemos entre las personas y la construcción de sociedad, la cultura que habita en los territorios y los habitantes como productores culturales”.

¿Cómo evaluaría lo que existe en la constitución actualmente respecto de las garantías para los trabajadores de la cultura?

- Actualmente, la cultura prácticamente no existe en la constitución, porque está abordada desde la perspectiva del modelo subsidiario. Por lo tanto, lo que tenemos hoy en el texto constitucional es la garantía de los derechos de propiedad intelectual, también está garantizada nominalmente la libertad de expresión y de creación, pero como hemos visto a lo largo de los años, a través de la lógica del sistema subsidiario, se ha profundizado muchísimo en la imposibilidad de cumplir estas libertades y en la precariedad de esos trabajadores y trabajadoras. 

“Hoy la labor de los trabajadores de la cultura es vista como prescindible, como un lujo suntuario, porque en el fondo está llevado bajo una perspectiva del mercado. No se entiende su rol social y transformador”

Al no existir los derechos colectivos estos son trabajadores y trabajadoras que ni siquiera son considerados como tales. Hoy la labor de los trabajadores de la cultura es vista como prescindible, como un lujo suntuario, porque en el fondo está llevado bajo una perspectiva del mercado que le hace muchísimo daño, porque no se entiende su labor primordial ni su rol social y transformador. Por lo tanto hoy tiene una presencia bajo lo necesario y los acuerdos internacionales, lo que ha generado una precarización muy profunda que en el contexto de pandemia llegó a su límite. Son trabajadores que no reciben las pocas ayudas que se reciben desde el Estado, porque están al margen. El nivel de informalidad e inestabilidad laboral en el sector es muy alto. 

Un ejemplo claro son los fondos concursables, abordados desde una perspectiva de política pública, cuando en realidad son una herramienta de financiamiento y además son tremendamente segregadores. Es decir, quienes pueden acceder a sus postulaciones son una población muy reducida, entonces es un sistema muy segregador el que ha generado este sistema subsidiario en el desarrollo cultural.

Y junto con ese diagnóstico, ¿cómo abordaría la situación del trabajo de la cultura en la constitución y qué herramientas prácticas cree que podrían ayudar en otorgar garantías a esos trabajadores?

- Me gustaría aprovechar la pregunta para aclarar un ámbito. Cuando nosotros hablamos de los derechos culturales, que es una una reivindicación que a nosotros nos interesa mucho que se pueda instalar en este debate constitucional, estamos hablando de un derecho para todas las personas. Entonces, me gustaría superar esta noción y separación de que los temas culturales siempre tienen que ver con los artistas. Si alguien piensa que cuando hablamos de un proyecto cultural estamos hablando de una candidatura de nicho, se equivoca profundamente. Porque lo que estamos viviendo es una transformación cultural, si no la hablamos en clave cultural, vamos a volver a pasar a llevar las formas de vida de las personas y la forma en que cada uno de nosotros quiere expresarse y llevar su vida adelante en esta comunidad de la que somos parte. 

Es una reivindicación transversal, que atraviesa a la comunidad en su conjunto y que probablemente algunos de los problemas más dolorosos y difíciles que hemos atravesado como sociedad, ha sido porque no se ha abordado desde la perspectiva cultural. Ahí tiene mucho sentido entender cómo se ha abordado la integración de pueblos originarios, también de las distintas comunidades que han sido excluidas, y también de las mujeres que quieren una vida libre de violencia. Evidentemente, los trabajadores y trabajadoras de la cultura, así como todos los trabajadores del país, han vivido una precarización de sus vidas que es invisibilizada, donde han visto sustraídas sus posibilidades y derechos colectivos, que tienen que disfrazar de autogestión lo que en realidad es una precariedad laboral. Es importante entender que la dimensión cultural es amplia y nosotros la tomamos porque la observamos día a día a través de nuestro quehacer. Porque vemos lo que ha significado privar a la sociedad y la comunidad del disfrute de sus vidas, porque estamos absolutamente atrapados en una vida precarizada que no nos deja espacios para desarrollar nuestras sensibilidades y desenvolvernos como seres creativos.

“Me gustaría superar esta noción y separación de que los temas culturales siempre tienen que ver con los artistas. Si no hablamos en clave cultural, vamos a volver a pasar a llevar las formas de vida de las personas”

En lo concreto, pensando en el texto constitucional, me parece que debe estar la presencia de los derechos culturales y también creo que deben estar los derechos a la naturaleza. Debe haber un resguardo a la libertad de expresión y creación, en una lógica de estado solidario, donde las personas puedan expresar quiénes son, y donde haya un reconocimiento a las formas de vida que ya existen y conviven en los territorios, y no imposiciones centralistas. Me gusta decir que los derechos culturales son la musculatura con la que se ejercen otros derechos. 

¿Tiene algún modelo o referencia de constitución que le gustaría aplicar en Chile? 

- No tengo un modelo específico, pero sí he revisado las experiencias latinoamericanas para tomar ideas de ellas y lo que ha sucedido posteriormente con esas transformaciones constitucionales. Por ejemplo, lo que sucedió en Ecuador y Bolivia, en aspectos como la plurinacionalidad, la concepción que impulsaron en la convención constituyente ecuatoriana sobre el buen vivir como modelo alternativo a la lógica neoliberal. 

Me parecen ideas muy interesantes de revisar, pero nos tenemos que dar el trabajo de tener una conversación constituyente tremendamente profunda en Chile porque el modelo que tenemos que superar es probablemente uno de los más agresivos en la calidad de vida y en la forma de vida que llevan las personas en el país. 

“Hay que avanzar hacia un modelo social solidario que garantice estos derechos sociales básicos. Necesitamos salir de esta configuración centralista que tenemos actualmente y dar autonomía a los distintos territorios para velar por el cumplimiento de estos derechos” 

¿Cuál cree que debería ser el rol económico del Estado en materias como salud, educación y recursos naturales?

- Creo que lo primero que tenemos que pensar es superar el modelo subsidiario que es el gran defensor del modelo neoliberal chileno, y en ese sentido hay que avanzar hacia un modelo social solidario que garantice estos derechos sociales básicos. Estas garantías deben estar resguardadas por el Estado y se debe hacer un seguimiento del cumplimiento de estos derechos, y en ese sentido debemos transformar el cómo nos hemos venido vinculando a estos derechos sociales, porque tenemos que hacerlo y dimensionarlo hoy territorialmente, abordando la diversidad que hay en distintas ciudades y regiones. 

Necesitamos salir de esta configuración centralista que tenemos actualmente y dar autonomía a los distintos territorios para velar por el cumplimiento de estos derechos. Debemos redistribuir el poder en las distintas instituciones que conforman el Estado, y pasar de este presidencialismo extremo, hacer un congreso unicameral y pensar que esta distribución de poder tendrá que abordar la distribución de ciertos órganos que hoy tienen todavía insertos en su elección la lógica binominal, como son el Tribunal Constitucional o la Corte Suprema. Para velar por el cumplimiento de estos derechos, definitivamente tenemos que revisar estas distintas instituciones para que esta transformación constitucional tenga sentido y finalmente se puedan aplicar las nuevas políticas que de ella emanen. 

¿Cuál considera que debería ser el status que deberían tener los pueblos originarios en el nuevo texto constitucional? 

- Necesitamos avanzar hacia un estado plurinacional y en la integración definitiva de los diferentes pueblos que habitan este territorio. Para ello, se ha hecho inicialmente esta tremenda disputa para conseguir los escaños reservados para que tengan una representación real y genuina a través de sus propias voces en la convención constitucional, que si bien resultó ser insuficiente, van a ser fundamentales en esta discusión. 

La plurinacionalidad es avanzar en una de las mayores fisuras que hoy tiene el estado chileno, pero también es restituir la soberanía a los pueblos que habitan Chile. Por lo tanto, espero que esto se concrete y se materialice en las distintas instituciones. 

“Me inspira mucho el trabajo que realizaron Lotty Rosenfeld y Mónica Echeverría. En estas mujeres encuentro no sólo inspiración política sino inspiración creativa y en la lucidez que manifestaron en momentos muy difíciles” 

¿Qué personaje histórico de Chile le genera admiración? 

- En general, son personas que murieron hace muy poco. En lo personal, me inspira mucho el trabajo que realizó Lotty Rosenfeld en el Colectivo de Acciones de Arte (CADA), como una de las creadoras del “NO +” como concepto impugnador y reivindicatorio contra la opresión. 

Y también el de Mónica Echeverría, una creadora, actriz, activista y feminista que se levantó contra la dictadura en los momentos más difíciles, donde se ponía el riesgo la vida al decir lo que se pensaba y lo hizo con una enorme creatividad, con una tremenda irreverencia, que hizo que se capturara la esencia de la manifestación social a través de formas creativas. 

A ambas les tengo una enorme admiración, porque la memoria feminista es muy importante y además tenemos que resignificarla y volver a sacarla a la luz porque ha sido muy invisibilizada. En estas mujeres encuentro no sólo inspiración política sino inspiración creativa y en la lucidez que manifestaron en momentos muy difíciles. 

Y de la actualidad, ¿qué personaje político, nacional o internacional, le genera admiración o le parece interesante? 

- Me generan mucha admiración los proyectos políticos colectivos. Por ejemplo, la organización que han tenido nuestras compañeras de Actrices Argentinas y el logro enorme del derecho al aborto libre, porque ellas han sido fundamentales en la articulación femenina argentina. Admiro cómo lograron implicarse y formarse en el feminismo con tantos dolores y dificultades a cuestas, y el proceso latinoamericano general de levantamiento feminista colectivo es algo que me genera mucha emoción y admiración, porque es una fuerza que no tiene individualidades, sino procesos de deliberación colectiva que articulan fuerzas de transformación. 

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Comentarios

Comentarios

Muy buena iniciativa de Interferencia en entrevistar a aquellos candidates a constituyente independientes, los que no aparecen en los medios tradicionales. Excelente!!

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