Por segundo año consecutivo, la pesquería de kril antártico cerró de manera anticipada. El 12 de agosto la flota pesquera alcanzó el límite de captura de 620 000 toneladas establecida como techo para el Área 48, en la Península Antártica. La pesca de Euphausia superba, el nombre científico de la especie, se habría concentrado en dos subáreas, de acuerdo con medios especializados y fuentes consultadas por Mongabay Latam.
“[El cierre temprano] es extremadamente preocupante”, dice en conversación con Mongabay Latam Elsa Cabrera, directora ejecutiva del Centro de Conservación Cetácea, una organización no gubernamental chilena. “No es un recurso o especie que creemos que debe ser explotado comercialmente porque es la base de la red alimenticia marina en el océano Austral”, explica.

El kril suele pesar alrededor de dos gramos y mide unos seis centímetros de largo. Foto: cortesía Instituto Antártico Chileno
El kril se encuentra en gran parte de los océanos del mundo. Puede alcanzar un tamaño máximo de 7 centímetros y vivir entre siete y 11 años, de acuerdo con el Instituto Antártico Chileno (INACH). Se estima que existen alrededor de 86 especies de kril, siete de ellas presentes en el océano Austral. El kril antártico es el más abundante, con una biomasa cercana a las 500 millones de toneladas.
Sin embargo, también es un negocio pesquero para países como Noruega y China. Estos pequeños crustáceos son utilizados como fuente de aceite rico en Omega 3, principalmente para las industrias farmacéutica, acuicultura y alimento de mascotas.
En la temporada 2024-2025, la pesquería cerró el 1° de agosto de 2025, cuatro meses antes de lo usual. La pesca se concentró masivamente en la Subárea 48.1, considerada un punto crítico de biodiversidad de la Antártica. En ese lugar, la captura fue más del doble que en la temporada anterior, según datos de un informe de 2025 de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR, por sus siglas en inglés).
El principal alimento de las poblaciones de ballena azul antártica (Balaenoptera musculus) es el kril antártico. Foto: cortesía Elsa Cabrera
Aunque todavía no hay datos oficiales públicos, medios especializados reportan que en la temporada 2025-2026 la pesca se concentró en las Subáreas 48.1 y 48.2. Cabrera lo corrobora y explica que son áreas de “grandísimo valor ecológico”, donde se focaliza el kril. Su existencia es clave: es fuente de alimento de focas, pingüinos, ballenas y otras especies de organismos que viven en el continente de hielo.
El cierre ocurre mientras China y Rusia bloquean la creación de áreas marinas protegidas y Noruega lidera una propuesta para duplicar la cuota de extracción de la especie. “Hoy los intereses económicos están mellando el propósito central de la CCAMLR, que era conservar el océano Austral”, sostiene Rodrigo Hucke-Gaete, biólogo marino y consultor científico de la Fundación Patagonia Azul.
Oposiciones a la protección

El kril antártico es también la principal presa de altamar de los pingüinos de Adelia (Pygoscelis adeliae). Foto: cortesía Andy Mann
En 2017, Argentina y Chile presentaron la propuesta de Área Marina Protegida (AMP) para el Dominio 1, que cubriría la Península Antártica Occidental y el Arco de Scotia del Sur. El objetivo es proteger los hábitats de ballenas, pingüinos, lobos marinos finos y muchas especies de aves. Nueve años después, la propuesta sigue sin aprobarse.
La AMP del Dominio 1 se traslapa con la principal zona de la pesquería del kril, la Subárea 48.1, de acuerdo con el informe de 2025 antes citado. Esta zona ha sufrido más presión desde que en 2024 China se opuso a la renovación de una medida de conservación que obligaba a distribuir la captura de kril en cuatro zonas del Área 48, de acuerdo con el informe de 2024 de la CCAMLR.
“Si bien la industria argumenta que se captura el 1 % de la biomasa total del kril, el principal problema no es el volumen total capturado, sino dónde se captura. Existe una falta de gestión espacial”, sostiene Cabrera.

Algunas poblaciones de ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) nadan unos 8000 kilómetros desde sus zonas de reproducción tropicales hasta zonas de alimentación más frías y productivas en busca del kril. Foto: cortesía Elsa Cabrera
China también se ha opuesto a la creación del AMP con el argumento de que el marco general vigente es insuficiente e inapropiado. “[Muchos miembros] expresaron preocupación porque el nivel de las investigaciones necesarias para el establecimiento de AMP sean tan elevadas que resultan imposibles de alcanzar”, recoge el informe de 2024 en referencia a las exigencias del país asiático.
La CCAMLR opera bajo un sistema de consenso que otorga poder de veto a cada uno de sus 27 miembros (26 Estados más la Unión Europea, además de otros diez que se han adherido). Este mecanismo permitió que China y Rusia bloquearan otras tres propuestas de AMP que contribuirían a conservar uno de los ecosistemas más frágiles del mundo, además de ser clave para la lucha contra el cambio climático

Un buque de pesca de kril a pocos metros de un chorro de aire y vapor emanado por una ballena. Foto: cortesía Sea Shepherd
La negativa respondería, principalmente, a intereses económicos, señala Maximiliano Bello, experto global en áreas marinas protegidas de la organización basada en el Reino Unido Blue Marine Foundation.
Noruega capturaba cerca del 70 % de la cuota anual de kril hasta hace un par de años, pero China construyó su propia flota de buques pesqueros de arrastre, de acuerdo con Gary Stokes, director de investigación de Capitan Paul Watson Foundation, una organización dedicada a la protección de la vida marina que ha observado de primera mano esta actividad pesquera. Así, China se unió a lo que Cabrera denomina “las olimpiadas del kril”.
Se propone un enfoque “armonizado”

La ballena azul puede llegar a medir unos 30 metros de longitud. Foto: cortesía Elsa Cabrera
A lo largo de los años, la propuesta del AMP ha sufrido revisiones y cambios importantes en busca de la aprobación. Desde 2019, señalan los informes, se han reducido las zonas de protección original en la Subárea 48.1 para acomodar la disponibilidad de zonas para la pesquería.
Debido al traslape, la mayoría de los miembros propusieron un enfoque “armonizado”, donde la implementación de un nuevo sistema de gestión del kril y el establecimiento del AMP vayan de la mano. Para Cabrera, esto ha provocado el debilitamiento de la propuesta del AMP, lo que “es peligroso” y tiene “muchas implicancias” en el ecosistema austral.
La empresa noruega Aker BioMarine, responsable hasta hace unos años del 64 % de la captura global de kril, admitió el año pasado a Mongabay que había estado trabajando desde hace meses con varios países miembros para impulsar la ampliación de la cuota y la creación del área protegida de manera paralela. “Creemos que los países enfocados en la ordenación pesquera necesitan algo a cambio para aceptar el Área Marina Protegida”, dijo Matts Johansen, el director ejecutivo de Aker Biomarine.

El calentamiento del océano y la pérdida del hielo marino están impactando negativamente los ciclos de vida del kril antártico. Foto: cortesía Andy Mann
“Aceptar un aumento de cuota a cambio de un área marina protegida sienta un precedente peligroso«, enfatiza Cabrera. Hucke-Gaete, por su lado, opina que es necesario “hacer presión para que los líderes empiecen a tomarse en serio la conservación”.
Cabrera cree que el cierre temprano de la pesquería por segundo año consecutivo es un “argumento de peso para la conservación”. No obstante, señala que el desafío de fondo es el mecanismo de decisión por consenso que tiene la CCAMLR, con la que un solo miembro puede evitar la adopción de una medida.
Así funciona la pesca de kril

Imagen de dron muestra la cercanía de las embarcaciones de pesca con las ballenas. Foto: cortesía Sea Shepherd
La flota pesquera está conformada por embarcaciones con redes finas de arrastre de media agua, describe Cabrera. Los llamados superarrastradores pueden permanecer en el mar hasta por 11 meses consecutivos gracias a operaciones de transbordo de combustible y carga en altamar, de acuerdo con el informe de 2025 All Eyes on Antartica, elaborado por la organización Our Antartica.
La mayoría de superarrastradores usan redes convencionales que deben ser levantadas cada pocas horas, relata Stokes. Sin embargo, al menos una embarcación china y una noruega operan con bombas de vacío que succionan el kril de la red y lo dirigen directamente a bordo para su procesamiento. “Pueden dejar sus redes en el agua por días e incluso semanas si lo necesitan, matando continuamente”, resalta Stokes.
En 2025, cinco países dominaron la pesquería, según datos de la CCAMLR. Noruega capturó el 52.2 % de las 624 917 toneladas reportadas. Le siguió China, con el 37 %. Después están Corea del Sur, Chile y Ucrania, cada país con menos del 5 %.
Mortalidades y menos crías de ballenas

Las ballenas jorobadas se alimentan de kril y peces pequeños. Foto: cortesía Elsa Cabrera
En abril de 2025, diez superarrastradores operaban simultáneamente en un área concentrada de la Península Antártica, de acuerdo con el informe All Eyes in Antartica. Ballenas nadaban junto a las embarcaciones. “Pero lo que vimos después fue inesperado”, escribió Lucía Morillo, científica a bordo del buque M/Y Allankay de la organización no gubernamental Sea Shepherd.
Vieron ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) siguiendo las redes por horas. Hace falta investigación para asegurar si estos grandes mamíferos se están alimentando de las redes y si es que la actividad pesquera está afectando su comportamiento.
Un impacto confirmado es la mortalidad incidental de ballenas vinculadas a la pesquería de kril. Unas siete ballenas habrían muerto desde 2021, de acuerdo con el informe All Eyes in Antartica. La mitad serían responsabilidad de embarcaciones noruegas y al menos dos muertes habrían sido causadas por una nave chilena, en 2024 y 2025, según el Centro de Conservación Cetácea.

El pingüino barbijo (Pygoscelis antarctica) concentra sus esfuerzos de alimentación a medio día y media noche. Foto: cortesía Andy Mann
En octubre de 2024, la Comisión estableció el uso obligatorio de dispositivos de exclusión de mamíferos marinos. Por eso, el Centro de Conservación Cetácea pidió información al Servicio Nacional de Pesca de Chile para indagar si la nave de bandera chilena estaba cumpliendo con las medidas de conservación de la CCAMLR.
La información no fue entregada con el argumento de que hay un proceso judicial en curso, explica Cabrera. La organización presentó un recurso de amparo para que les entreguen la información, lo que, asegura, es obligatorio bajo la ley chilena.
Pero esos no son los únicos impactos. Stokes explica que con los efectos del cambio climático, el hielo marino necesario para que el kril se desarrolle cambia cada año de manera drástica, lo que resultaría en menor población de esta especie base de la cadena trófica. “Con una flota enorme de kril que potencialmente puede tomar toda su pesca de una sola área, podríamos ver colonias de pingüinos y lobos marinos desaparecer”, dice.

Las focas leopardo (Hydrurga leptonyx) poseen una dentadura peculiar que les permite filtrar el kril del agua. Foto: cortesía Andy Mann
Rodrigo Hucke-Gaete advierte que ya hay declinaciones poblacionales de lobos finos (Arctocephalus gazella) y pingüinos (Pygoscelis antarcticus y Pygoscelis adeliae). Aunque esto es provocado por diversos factores, la pesquería de kril podría ponerlos en mayor riesgo.
Por último, según un estudio de 2023 publicado en Global Change Ecology, en temporadas con menor kril, menos ballenas jorobadas quedan embarazadas porque necesitan acumular suficiente grasa para sostener la gestación.
Los efectos de duplicar la cuota
«Si estamos viendo estas declinaciones poblacionales dramáticas con la cuota actual, duplicarla va a generar efectos en cascada trófica. Hay tantos vínculos entre especies que es muy difícil predecir qué podría pasar, pero mi apuesta es que los cambios serán mucho más dramáticos», advierte Hucke-Gaete.

Antes de la moratoria definitiva sobre la caza comercial de ballenas en 1985, las poblaciones de ballenas jorobadas se habían reducido drásticamente. Ahora están en peligro por otras amenazas, entre ellas, la sobrepesca de kril antártico. Foto: cortesía Elsa Cabrera
El kril antártico también cumple una función climática. Las poblaciones en la Península Antártica y el Mar de Scotia almacenan aproximadamente 23 megatoneladas de carbono al año, retenido en el fondo oceánico por al menos 100 años, de acuerdo con el informe All Eyes on Antartica. Una reducción significativa de la biomasa de kril afectaría ese ciclo.
Por esos motivos, varias organizaciones conservacionistas, respaldadas por una resolución del Parlamento Europeo, llaman a una moratoria de cinco años a la pesca comercial de kril. «¿Para qué están pescando? Principalmente para [un] negocio. No estamos alimentando a la gente que necesita esa proteína. Estamos destruyendo un ecosistema frágil, muy golpeado por el cambio climático», concluye Bello.
Mongabay Latam solicitó descargos a la CCAMLR, que se limitó a enviar informes y documentos públicos en su sitio web. También pidió información vía correo electrónico al Servicio Nacional de Pesca de Chile y Aker Biomarine, pero no respondieron hasta la publicación del artículo.
*Imagen principal: un arrastrador de kril rodeado por soplos de ballenas. Foto: cortesía Sea Shepherd
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