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Viernes, 18 de Junio de 2021
Entrevista

Awapara, politólogo peruano: "Castillo puede acumular fuerzas, pero lo esencial hoy es la desarticulación social"

Andrés Almeida

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Omar Awapara.Foto: El Comercio
Omar Awapara.Foto: El Comercio

Este académico limeño es columnista habitual de El Comercio, el diario más tradicional de Perú, desde donde ha intentado durante el proceso electoral no caer en las lógicas de polarización que vive la sociedad del país vecino y buscar comprender qué hay detrás de la emergencia de Pedro Castillo.  

Pedro Castillo es prácticamente el presidente electo del Perú, pues la distancia con Keiko Fujimori en cantidad de votos y lo que falta por contar y por revisar, no alcanzaría para dar vuelta el resultado.

Sin embargo, hasta que el órgano electoral peruano no lo proclame, Castillo no puede cantar victoria y -por el contrario- debe enfrentar una dura campaña por parte de Fujimori quien lo acusa de fraude, para deslegitimar un triunfo estrecho, en torno  a los 70.000 votos.

Así las cosas, el escenario político peruano sigue polarizado, y son pocos los que están en la actitud de comprender el mensaje político y social que está dando el Perú que eligió a este profesor rural de Cajamarca, un fenómeno que va mucho más allá del anti fujimorismo. 

Pero, es el caso de Omar Awapara, doctor en ciencias políticas de la Universidad de Austin, Texas, director académico de ciencias políticas de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, y quien  días atrás publicó una columna en The New York Times, donde ensayó explicaciones para la emergencia de Pedro Castillo: La economía de mercado irá a las urnas en Perú.

Awapara accedió a conversar con INTERFERENCIA el martes 8 de mayo. Acá el resultado de dicha conversación.

- ¿Cómo proyecta un cada vez más probable gobierno de Pedro Castillo, desde una perspectiva de comprensión más social, cultural y política? 

La verdad veo una alta probabilidad del triunfo de Castillo, creo que es muy difícil que se de vuelta. Entonces de arranque ya estoy dudando de la legitimidad de estas acusaciones por fraude por parte de Keiko Fujimori. 

Pero es parte de un escenario que se abre de mucha precariedad, de mucha inestabilidad. Castillo no tiene fuerza en el Congreso, la mayoría es más conservadora, dispuesta a no cambiar el modelo ni tocar la Constitución, que son las dos apuestas de Castillo. Esa es la gente con la que tiene que lidiar para implementar esos cambios e implica confrontar a este Congreso.

Para poder llegar al camino constituyente no es como en Chile. Las fuerzas detrás de Castillo no tienen el peso político ni social. Entonces, se habla de la hipótesis de que viene el proceso de la acumulación de fuerzas desde el poder, como lo hizo Rafael Correa en Ecuador o lo que pasó en Bolivia, con Evo Morales. Esto implica un conflicto político, enfrentar el establishment, pero lo que hay como característica esencial de los últimos 20 años es la desarticulación de las fuerzas sociales en Perú, las que no han tenido la capacidad de cuestionar el orden neoliberal. 

- Me imagino que sí hay malestar. 8,8 millones de personas que votaron por Castillo da cuenta de ello. En Chile había un escenario similar hasta que de un día para otro, estudiantes se saltaron los torniquetes del Metro y hubo un estallido social. ¿Cuánto pesa el malestar social en Perú?¿Se puede construir una alternativa política desde ahí?

"Es difícil el proceso de acumulación de fuerzas desde el poder (...) lo que hay como característica esencial de los últimos 20 años es la desarticulación de las fuerzas sociales en Perú".

Sí, es algo que se viene anunciando. Hay que recordar la gente que votó por Ollanta Humala en el auge del chavismo: un 48%. Era un Humala radical y no ganó. Y en el 2011 ganó, pero es difícil decir que ese Humala fue de izquierda, por lo que eso generó más bien frustración. También ha habido movilizaciones estudiantiles. Yo estoy seguro que hay mucho malestar, de eso no me queda duda. Pero, este nivel de movilización, como el que se dio en Chile es diferente, por esta desarticulación que hay en el Perú.

A lo mejor, las condiciones están dadas, yo creo que sí, pero falta una mecha que lo encienda todo. Pero, el proceso electoral no necesariamente se transformará en una expresión social más organizada y permanente. Castillo no es Humala, no tiene ese pragmatismo que lo llevó a moderarse cuando le tocó ser gobierno y le va a ser difícil gobernar desde la izquierda, desde Perú Libre, su partido, que no tiene muchos congresistas, y desde Lima, que es una ciudad apática, más bien de derecha. Aunque tiene el magisterio detrás, los profesores, algo que puede ser un punto de base.

- Pero también Perú es un país presidencialista. Me imagino que hay un montón de herramientas para hacer de la Presidencia una plataforma poderosa. 

Sí, sin duda. Yo creo que en el poder, Castillo puede hacer cosas interesantes. Ya dio señales tranquilizadoras a través del economista Pedro Francke y puede hacer mucho desde el nivel simbólico, como pararse a fuera de una planta de gas natural y reivindicar la soberanía nacional.

Pero cambiar la Constitución y transformar radicalmente el modelo son otra cosa.    

- Se ha visto mucho desprecio hacia los votantes de Castillo, diciendo que poco menos que han sido engañados o que son tontos, pero me parece que detrás de eso hay una falta importante de comprensión del diagnóstico por parte de las elites limeñas. ¿Cuál es su nivel de conciencia sobre este malestar social bajo el cual emerge Castillo?

El malestar es algo que se viene repitiendo. Es un mensaje que está muy claro. Las señales están ahí. Ese diagnóstico no es nuevo, pero no se ha canalizado por las vías institucionales. La respuesta por parte de las elites ha sido "falta comunicar mejor los beneficios del modelo", lo que es un mensaje bien paternalista, incluso ofensivo.

Además está la pandemia, que trae nueva fuerza, nuevos aires, al protagonismo del Estado. Y al final, lo que hay es un Estado que sigue el propósito del modelo, y que no ha podido dar respuesta. 

- ¿No hay una oportunidad ahí en la pandemia?

Es una ventana de oportunidad para un gobierno de izquierda devolverle protagonismo al Estado, en especial al nivel territorial, donde se ven las mayores desigualdades. El riesgo obviamente es que esta no sea la solución. La acción política va a hacer a crecer el estado, pero no necesariamente va a ser más eficiente y va cumplir con las expectativas de la ciudadanía. 

- ¿Hay personas que puedan llegar al gabinete y dar algún tipo de garantía de un cambio al modelo que sea viable y ordenado, o cree que es muy difícil que Castillo pueda convocar ese tipo de gobierno?

"La respuesta por parte de las elites ha sido "falta comunicar mejor los beneficios del modelo", lo que es un mensaje bien paternalista, incluso ofensivo".

Creo que sí. Hay personas que podría convocar dentro de la izquierda moderada. Ahora ellos se plegaron al triunfo de una izquierda radical y parecen moderados, porque antes de esto se le acusaba de chavista y de comunista. Pero claro, en la primera vuelta, cuando salió Castillo quedó claro que había algo más a la izquierda todavía. 

- ¿Está refiriéndose a Verónika Mendoza?

Exactamente.

- ¿Se puede esperar entonces un aggiornamento como el de Humala pero más hacia la izquierda? 

Yo creo que sí. Ahora hay que ver las certezas que te encuentras en el camino. Humala tuvo que ceder mucho de lo que era su plan original y hubo mucha decepción. Si ves cuánto saca Humala ahora, es porque no tuvo un buen gobierno. La gente no reaccionó bien y sintió que traicionó a sus votantes. Castillo puede correr un riesgo similar en ese caso, que no se sienta un verdadero cambio hacia la izquierda sino que quede una sensación de complicidad. 

Hasta el momento Castillo ha mostrado tener capacidad para entender esta coyuntura política, pero no es el primero que llega a una situación así, como Humala o Toledo.

- En torno a la persona de Pedro Castillo ¿qué elementos de su trayectoria o personalidad, permiten ver si podrá navegar en estas aguas?

Creo que hay muchos elementos muy positivos. Ha sido líder sindical durante años, donde ha demostrado liderazgo, ha querido ser alcalde, participó del gobierno de Alejandro Toledo. Él sale directamente de su escuela rural y ha logrado quizás la última fuerza de la sociedad que ha sido una amenaza para el estatus quo. Es obvio que ha sido muy radical, pero creo que esa experiencia y esa capacidad de diálogo me parece que representa a esta nueva izquierda y es algo interesante.

Obviamente va a ser algo muy distinto en Lima, ahí veremos la capacidad de Castillo para hacer frente a todos los flancos que se le abren. De todos modos va a ser relevante como maneje su relación con Vladimir Cerrón, quien ha representado una izquierda más dura.

Hasta el momento ha mostrado tener capacidad para entender esta coyuntura política, pero no es el primero que llega a una situación así. El camino entre ganar una elección y gobernar bien es largo. Otros han tenido éxito electoral, como Humala o Toledo, con buenas campañas, pero en el gobierno ha sido distinto el escenario.

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