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Sábado, 24 de agosto de 2019
Investigación en ganado de llamas y alpacas

Aymaras usan luces flash en vez de balas para evitar ataques de puma

Vicente Valdivia

La Universidad de Wisconsin-Madison de Estados Unidos en conjunto con ganaderos aymaras chilenos desarollaron técnicas no letales para ahuyentar a estos felinos. Una manera innovadora de resolver un conflicto de data milenaria entre pumas y llamas, sin necesidad de herir a los carnívoros nativos.

La Universidad de Wisconsin-Madison y el Nelson Institute realizaron un estudio que muestra como las luces flash pueden funcionar para la prevención de ataques de puma a asentamientos de cría de ganado. El estudio confirmó que las luces parpadeantes durante la noche protegieron de manera exitosa ganado de llamas y alpacas, sin dañar a los depredadores.

Omar Ohrens, el líder de la investigación y cabeza del Laboratorio para la Coexistencia con Carnívoros, del Nelson Institute, señala que “lo que vimos es que durante la estación de crianza, los ganaderos no perdieron ninguna parte de sus cabezas de ganado [al usar las luces]”. El experimento se llevó a cabo con una comunidad aymara en el norte de Chile, quienes fueron los encargados de poner en práctica las luces anti-depredador.

Las luces funcionan al ser distribuidas de manera estratégica alrededor del ganado. Estas luces son conocidas como foxlights o luces de zorro y tienen un patrón aleatorio en el que emiten flashes, los que comienzan a funcionar desde la puesta de sol, para simular la actividad humana. Son energizadas mediante paneles solares integrados, que cargan sus baterías durante el día.

Para el desarrollo del estudio Ohrens estudió la geografía del altiplano, en localidades que pueden estar en torno a los 4.000 metros sobre el nivel del mar, donde los criadores de ganado trabajaron analizando los movimientos de pumas y zorros. Para esto, ocuparon “cámaras trail”, que funcionan con detección de movimiento, ocultas en los senderos de paso de los animales, y  que tienen la capacidad de tomar fotografías en condiciones de muy baja luz. A esto también sumaron el rastreo de las huellas y verificaron que varios pumas y zorros se movían en las cercanías de los rebaños.

En el estudio participaron once ganaderos, con grupos de ganado que estaban entre las 30 a 400 llamas o alpacas.  El estudio se centró en la época de crianza, cuando los auquénidos se encuentran más vulnerables. Pero para asegurar la uniformidad a se aplicó el uso de las luces de zorro a todos los grupos en algún punto de la investigación.

Los grupos de ganaderos de control, que no aplicaron el sistema de luces, reportaron varios ataques de puma, lo que confirmaba la presencia de los depredadores en la zona. Esto cambió con el grupo experimental, el que usó el sistema de foxligths, evitando los ataques. Estos resultados sugieren que los factores geográficos no disminuían la efectividad del sistema de luces.

Adrian Treves, académico y fundador del Laboratorio para la Coexistencia con Carnívoros, señala que la importancia del estudio recae en que: “demuestra que los métodos no letales pueden ser efectivos en condiciones diversas, con diferentes tipos de ganado y depredadores”.

Ohrens había realizado encuestas a los mismos ganaderos, preguntando por los métodos que utilizaban para evitar los ataques de pumas y zorros en el pasado. Los resultados de la consulta arrojaron que la mayoría de los ganaderos prefería métodos no letales, pues los métodos letales no tenían capacidad de prevenir los ataques.

Pese a que las luces probaron ser efectivas en contra de los pumas en cuatro meses de prueba, no lograron prevenir el ataque de zorros culpeo altiplánico. Para el investigador no era una sorpresa que este animal se mantuviese en el sector. Ohrens señaló que “el zorro andino no tienen miedo al humano, se acercan bastante, e incluso pueden comer de la mano. Por lo que no serán ahuyentados por luces que simulan la actividad humana”.

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