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Miércoles, 27 de Octubre de 2021
Entrevista

Bernardo Fontaine, constituyente: "la centroderecha no ha sido capaz de expresar su voluntad de cambio"

Camila Higuera
Andrés Almeida

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Bernardo Fontaine en conversación por Zoom con INTERFERENCIA
Bernardo Fontaine en conversación por Zoom con INTERFERENCIA

En conversación con INTERFERENCIA, este constituyente electo por el Distrito 11 por cupo RN apuesta a que su sector no quede aislado ni atrincherado en la Convención. Si bien la derecha se ha visto sola en la primera semana del proceso, Fontaine cree que eso cambiará y habrá articulación con otros sectores cuando se entre a los contenidos de la nueva Constitución. 

Bernardo Fontaine, constituyente independiente que entró a la Convención por un cupo de Renovación Nacional (RN). por el Distrito 11 (Lo Barnechea, Vitacura, Las Condes, La Reina y Peñalolén), es -al igual que la mayoría de sus colegas constituyentes- un debutante en la política.

Sin embargo -aunque es economista de profesión, titulado en la Universidad Católica y con vasta experiencia en directorios de empresas como Lan, Metro, Bicecorp, La Polar, Falabella y Citibank- la política no le es ajena. 

Creció en el seno de una familia conservadora y perteneciente a la élite que ha dominado la historia del poder del país, habiendo sido él mismo cercano al Grupo Matte como director de Bicecorp y varias filiales. Su padre, el conocido periodista y abogado, Arturo Fontaine Aldunate, además fue director de El Mercurio entre 1978 y 1982, y fue cercano a dos dictadores, Carlos Ibañez del Campo y Augusto Pinochet, habiéndolo este último nombrado como embajador en Argentina entre 1984 y 1987.

Bernardo Fontaine (56 años) también es hermano de Juan Andrés Fontaine, ex ministro de Obras Públicas y de Economía de Sebastián Piñera, quien debió salir del cargo tras el estallido social. Lo condenó su desafortunada referencia a madrugar para “ser ayudado a través de una tarifa más baja” en el Metro, cuando esta subió los famosos 30 pesos que fueron la chispa del estallido. 

En un pasado más remoto, Fontaine fue asesor en 1991 del senador más izquierdista de la DC: Jorge Lavandero, quien posteriormente emprendió una larga disputa contra el extractivismo de las mineras y finalmente cayó tras ser condenado por abuso sexual a menores.

Hoy el constituyente es uno de los 37 miembros de la bancada de Vamos por Chile, la lista electoral que congregó a todos los partidos de derecha -Republicanos, UDI, Evópoli y Renovación Nacional- en la apuesta por lograr al menos 1/3 de los cupos constituyentes, pero que no consiguió ese objetivo, quedándose sin la facultad de veto del proceso constituyente.

En la primera semana de funcionamiento de la Convención, estos 37 convencionales han quedado aislados y en posiciones minoritarias en las tres primeras votaciones; la elección de la Mesa, en que se determinó que Elisa Loncon (escaños reservados para indígenas) fuera la presidenta y Jaime Bassa (RD) el vicepresidente, la ampliación de la Mesa a 9 vicepresidencias, y la declaración en la que la Convención reivindica a los presos mapuche y de la revuelta como presos políticos, demandando su liberación.  

Al respecto, Fontaine está buscando romper el aislamiento y evitar que el sector al que pertenece aparezca en un modo de obstrucción o -peor- en la intrascendencia, por lo que ha llamado a abrirse al diálogo y al cambio, confiando en la capacidad de renovación de la Convención, al estar compuesta por gente nueva en la política, y en que primarán ciertos sentidos comunes, a los cuales apela en varias ocasiones en esta larga entrevista que recoge esa voluntad de conversación, y que fue realizada el pasado viernes vía Zoom, antes de los eventos que le costaron la vida al mapuche Pablo Marchant de la CAM (razón por la cual el tema no se aborda).

"La invitación es a que dejemos el pasado, y le dejemos a los políticos la antigua política y entre los nuevos nos pongamos de acuerdo en algo para levantar Chile", propone Fontaine.

- ¿Cree que está en riesgo el modelo de los últimos 30 años? 

Lo que uno observa es que no hay países exitosos que no tengan una economía de mercado, una economía social de mercado, para ser más exacto. Y en ese sentido cuando dicen "¡oye, el modelo!", yo nunca he oído cuál es su definición del modelo. 

Lo que tiene que haber es emprendimiento. Tiene que haber un mercado competitivo, apertura comercial. Tiene que haber reglas del juego parejas en términos económicos. Tiene que haber competencia. 

Ese es el modelo occidental de funcionamiento y ese es el único modelo compatible con el desarrollo de las personas, no solo el desarrollo económico, sino que para las personas construyan sus propios proyectos de vida. Es el único compatible con la democracia. 

Ahora, si el modelo es una definición que diga “mire, se trata de tal o cual política económica o sistema de seguridad social específico”, eso es algo que está en discusión. Por eso creo que hay mucho más eslogan que realidad en eso. Espero que en la Constituyente lleguemos a esta conversación concreta.

-Respecto de la constitución, se ha hablado sobre acabar con el Estado subsidiario, lo que algunos constitucionalistas llaman también el ‘orden público económico’. Esa discusión traza algunas líneas que podrían afectar los derechos de propiedad, por ejemplo, en  los temas de derechos de agua. ¿En qué pie enfrentan esta discusión?

El tema del Estado subsidiario es algo que no está en la Constitución, sino que está más bien en su espíritu, pero no está escrito. Es algo que tiene bastante sentido común, que dice que los privados se dediquen a las actividades donde son buenos y el Estado haga aquello en lo que los privados no son buenos y donde el Estado está -insisto- obligado a hacer su parte. 

Y en esa línea, creo que el Estado ha fallado en la aplicación práctica de sus funciones . No se trata de que el Estado entre en una especie de segunda categoría. Una sociedad de Estado subsidiario es una sociedad con un Estado fuerte. Es un Estado que tiene que estar en las pensiones, que tiene que estar en la salud, en la educación, en las regulaciones, etcétera.

-¿Cuáles son esas actividades sobre las cuáles los privados deberían hacerse cargo? ¿Y cuáles son las actividades del Estado?

No creo que el Estado sea bueno para administrar supermercados, ni para tener panaderías. Pero donde yo veo que el Estado tiene que estar muy presente es en la educación, en la salud, en la vivienda, en las pensiones.

-¿En el transporte?

No necesariamente en el transporte, pero sí como ente regulador desde luego. Y también en el tema de combatir la pobreza.

A mi juicio, a este tema del Estado subsidiario se le ha puesto mucho énfasis en lo ideológico, y creo que eso es una tontería. Esto es una cosa bien práctica. Es ‘pastelero a tus pasteles’, pues no creo que nadie esté realmente pensando, ni siquiera los enemigos del concepto del Estado subsidiario, que el Estado va a tener panaderías o que va a estar produciendo leche. 

Entiendo que esto es más bien una discusión sobre cuál es el rol del Estado o la participación del Estado en los derechos sociales. Y por otra parte, creo que tampoco hay nadie que sostenga el principio de subsidiaridad -que viene de la Iglesia católica, que no tiene nada que ver con un modelo económico- signifique un Estado ausente. 

Esas son caricaturas. Lo que tenemos que definir no es solo cuál es el rol del Estado, sino que el Estado sea eficaz. Porque no basta que el Estado diga, ‘yo voy a dar salud’ como lo dice hoy día, y resulta que ¿cuántas personas pasan meses esperando? ¡meses por una hora o una operación!

“No estamos refundando ningún país. El país existe y va a seguir existiendo. Y va a estar conformado no solo por la Constituyente, desde luego, sino que por la ciudadanía, por organizaciones intermedias, y por un conjunto de reglas, leyes, hábitos y culturas”. 

-Cuando Elisa Loncon dice "vamos a refundar Chile" ¿qué es lo que se le ocurre que está en juego o en riesgo?

En eso soy bien comprensivo. Para mucha gente la Convención es un momento de entusiasmo, de romanticismo. Pero creo que no estamos refundando ningún país. El país existe y va a seguir existiendo. Y está conformado no solo por la Constituyente, desde luego, sino que por la ciudadanía, por organizaciones intermedias, y por un conjunto de reglas, leyes, hábitos y culturas. 

Eso no lo vamos a poder refundar. Acá estamos hablando de cambiar una constitución. La Constitución efectivamente son las reglas del juego más importantes. Son los principios que nos unen a todos y que en el fondo lo que hacen es definir cuáles son los límites y las responsabilidades para los políticos, pero no constituye refundar un país. 

-  ¿No es refundacional que Chile se vuelva reconocidamente plurinacional? 

Eso es algo a lo que yo estoy abierto a discutir, conversar y entender. En un principio, es fundamental que la constitución nos una a todos. Y por tanto, yo estaría más a favor de todo lo que hable de unión y no de división. Si la plurinacionalidad, que no es lo mismo que la pluricultura, va a significar una división, no lo veo como algo favorable. Lo que necesitamos es algo que nos una, respetando la diversidades. Pero, si la plurinacionalidad termina facilitando una unión, porque tiene cierta definición que la favorece, estoy abierto, y si la plurinacionalidad va a significar dividirnos en países distintos, en la práctica, creo que estaríamos cometiendo un tremendo error.

-La discusión de la nueva Constitución va a ser conflictiva porque van a haber intereses en colisión. ¿Tiene miedo a esos conflictos?

Lo que los chilenos nos han pedido es que nos juntemos para que hagamos una constitución entre todos. Previo a eso tiene que haber diálogo, discusión. Habrá momentos difíciles y tendremos que ponernos de acuerdo. Lo que es importante es que todos tengamos claro que si la Constitución la hace un solo grupo va a durar poco. O hacemos la casa de todos bien o vamos a terminar con una choza frágil.

-En específico, respecto de los derechos de agua...

Primero que nada, el agua tiene que ser un derecho humano y tiene que haber prioridad absoluta para el consumo humano, cosa que ya está en la ley. Pero sería bueno que estuviera en la Constitución. 

Lo otro, es de sentido común. Con la nueva Constitución la sequía no va a disminuir ni se va a generar aumento de agua en las cuencas, por lo que tiene que haber derecho al uso de agua, en tanto es indispensable invertir y hacer obras para generar mecanismos de conservación y aprovechamiento del agua. 

Nadie va a querer invertir, crear tranques ni sistemas de riego tecnificado más eficiente, como lo tiene Israel, si no hay posibilidades de asegurarse de que eso le produzca el agua que necesita. Esto, se entiende, habiendo ya satisfecho el agua de consumo humano. 

-Pero esto está en cuestionamiento porque están las forestales que secan lo que hay cerca, incluidas las tierras de comunidades indígenas o los paltos. Hay inversiones que afectan a la comunidad.

Eso -a mi juicio- lleva a considerar que hay que rediseñar todo el sistema de derechos de agua, porque lo que ha pasado, en el fondo, es que el Estado ha entregado muchos más derechos de agua, que el agua que tienen las cuencas, en muchos casos. Entre otras cosas, porque estamos con una sequía enorme. Entonces, obviamente necesitamos rediseñar cómo van a ser esos derechos de uso de agua y qué costos van a tener, considerando los distintos mecanismos para incentivar que el agua se use mejor, que eso es lo único que importa en la sequía.

Ahora, yo creo que eso tiene que ver más con la Ley de Agua, que con la Constitución. La definición es exactamente cómo serán las restricciones y cómo se van a definir los derechos de uso. No estoy hablando de propiedad. 

Esto tiene que tener un sustento técnico y ser variable en el tiempo. Es tremendamente distinto cuando hay sequía, a cuando no la hay. Esa es la combinación. Ahora, yo creo que este es uno de los temas más técnicamente complejos que vamos a tener que conversar.
 

“Lo que es importante es que todos tengamos claro que si la Constitución la hace un solo grupo va a durar poco. O hacemos la casa de todos bien o vamos a terminar con una choza frágil”.

-Hay un Chile que está pidiendo derechos, el estallido social fue muy claro en eso, en especial los sociales y suvsector no se pone de acuerdo respecto a cómo tomar esa demanda, habiendo algunos que se atrincheran en ideas neoliberales, a la espera de que todo fracase, y otros que entienden que tienen que entrar en esta materia. ¿Qué opina de lo que pasa en la derecha al respecto y hacia dónde va?

Primero, yo soy independiente y voy a hablar por mí. No me siento capaz de dar una visión de qué es lo que va a hacer la centroderecha. Segundo, yo no veo para nada que en el sector haya una idea de atrincherarse, ni de esperar que todo esto fracase. Y tercero, yo creo que es importante tener presente que aquí lo que realmente falló fue el Estado. 

El Estado falló como regulador y como proveedor de servicios sociales. Falló en salud ¿y dónde están los problemas en salud? en el sistema público. Falló en pensiones, porque hubo un pilar solidario que fue extraordinariamente mezquino y teniendo la tutela total de la regulación de las pensiones, no lo hizo bien, etcétera.

-¿No es un fracaso de los privados la AFP?

No. es un fracaso del sistema de pensiones, porque demasiadas de ellas son muy bajas. 

El sistema de pensiones se compone de dos partes. Una parte estatal que es el pilar solidario, que ha sido extraordinariamente mezquino comparativamente con los demás países, y por otra, la pensión según el ahorro personal. Todo de acuerdo con lo que establece el Estado. Entonces, no hay nadie que reciba una pensión de acuerdo a lo que establezca una empresa privada. 

El Estado podría haber hecho mucho mejor las cosas. Podría haber hecho la reforma de pensiones hace muchos años, aumentando la cotización, que sabemos que es muy baja. Podría también haber establecido mecanismos para asegurarse que la gente cotice más regularmente, porque sabemos que cotiza a penas en promedio 15 a 18 años, de un total de 40 años que trabaja. Es decir, se cotiza la nada y por consiguiente, tiene pensiones bajísimas. Además, el Estado podría haber establecido una pensión básica universal, un pilar solidario mucho más generoso, y cambiado el sistema de comisiones. 

Por otro lado, un sistema de pensiones por reparto o solidario, como lo llaman, tendría también problemas. Yo he propuesto un nuevo sistema de pensiones que rescata los elementos buenos de la capitalización individual y establece, a la vez, cambios profundos que llevan a mejores pensiones y a igualar las pensiones de hombres y mujeres, algo para mi fundamental. 

O sea, podría haber hecho una cantidad de cambios que no hizo, y por eso hay que establecer bien que aquí lo que falló fue el Estado. Después de todo, estamos discutiendo una Constitución, porque al final ¿Qué es lo que es una constitución? 

En resumen, la Constitución somos los ciudadanos poniendo las reglas del juego a los políticos, y por eso de lo que nos tenemos que preocupar es por hacer una Constitución que dé más poder, más libertad y más decisiones a los ciudadanos, y que ponga más límites y más responsabilidades a los políticos. ¡Al final son los políticos los que administran el Estado!

Necesitamos derechos sociales más garantizados, que den más protección, que den derecho a elegir, porque no es bueno que condenen a un mal servicio privado o a un mal servicio estatal. Y por otra parte, debemos incluir el derecho a la vivienda, que es algo que vengo planteando.

-¿No es un fracaso de los privados la AFP? / “No. es un fracaso del sistema de pensiones porque demasiadas de ellas son muy bajas.

-¿Se incluye entonces en la derecha más sensible a lo social? 

Esas son todas etiquetas políticas que en mi caso no se aplican mucho, pero busco una economía al servicio de las personas, con énfasis social. 

-¿Tiene algún diagnóstico de por qué ha sido tan desastroso el resultado electoral de la derecha?

Se suman varias cosas. Primero, es muy difícil tener hoy en día una política tan cambiante y tener un diagnóstico. Creo que va a pasar mucho tiempo antes de que entendamos todo lo que está pasando. Pero podría plantear son dos cosas. 

Una es que obviamente la enorme baja de popularidad del gobierno, incide en el resultado electoral. 

Y lo segundo es que creo que la centroderecha no ha sido clara o capaz de expresar su voluntad de generar cambios, pero cambios en libertad y con justicia. 

En ese sentido, la comunicación del Rechazo, y la comunicación de la campaña que hubo para las elecciones de los constituyentes, en el fondo, terminó siendo percibida como que el sector no quería cambios. 

Pero eso es imposible, es inviable y no es inteligente. Lo que nosotros tenemos que hacer, es encabezar una fuerza de cambio, pero de cambios que mantengan la libertad, profundizando la libertad, creyendo más en la persona. 

-¿Qué cambios? Los candidatos presidenciales tampoco han logrado decir qué cambios quieren, cuando toda expresión de cambio parece obligada a raíz del estallido al que se opusieron tenazmente...

Vuelvo a dar mi opinión personal, porque el sector me queda muy grande. 

Pienso que los dos gobiernos del presidente Piñera cometieron el error de no ser más audaces. De no haber hecho cambios más fundamentales en pensiones, en salud, en el sistema de justicia, sobre todo en el combate de los delitos criminales, y en términos de condenar o perseguir abusos. Creo que eso faltó.

Pero, veo en los candidatos presidenciales una serie de propuestas de cambio bastante grandes. Tanto en términos de salud como en términos de pensiones, como de cambios en todas las políticas sociales. Pensemos que hay candidatos que están proponiendo cambiar el sistema. Cambiar totalmente la estructura de subsidio del Estado. 

Por ejemplo, Joaquín Lavín, que está buscando cómo cubrir mucho más la necesidad de la clase media, por lo que propone salirnos de la pura focalización, la cual tiene una base de justicia muy importante; si yo tengo una pobreza muy importante y tengo recursos limitados, lo primero es ayudar al más afligido. Pero él está planteando un sistema de ayuda estatal que no tiene el mismo direccionamiento de focalización. Eso es un cambio gigantesco para todas las políticas del Estado. 

También están proponiendo grandes cosas Ignacio Briones, Sebastián Sichel y Mario Desbordes, como por ejemplo abandonar un estado que entrega subsidios en bienes y pasar a entregar dinero. Todos son cambios radicales respecto a cómo ha funcionado el Estado históricamente. 

“Creo que la centroderecha no ha sido clara o capaz de expresar su voluntad de generar cambios, pero cambios en libertad y con justicia”. 

Ahora, en mi caso, a mi lo que me compete es la Constitución. Creo que voy a la Constituyente con el ánimo de dialogar y llegar a acuerdos para hacer cambios en los derechos sociales, en los poderes del Estado. Pero bajo el paraguas central de tres cosas: que la Constitución nos una con libertad y justicia, que permita que Chile despegue social y económicamente de nuevo y que la Constitución le dé más poder a las personas, poniendo más límites y más responsabilidades a los políticos. 

-En estos días que van de Convención se ha visto que los 37 constituyentes de la derecha han estado más bien herméticos y pareciera que se atrincheran entre la intrascendencia y la obstrucción, y por otro lado usted -y otros de la derecha que comienzan a apodar ‘los pelucones’- han llamado a tener una voluntad de conversar con los otros sectores. 

Voy a hablar de lo que yo veo. Hay varias afirmaciones en la pregunta con las que yo no concuerdo. Primero, yo no he visto ninguna vocación de obstrucción. Lo que he visto es un sector, que es el sector más grande de la constituyente, en número son 37, pero es un sector minoritario, como todos, que tiene vocación de buscar acuerdos y que tiene vocación de cambios. Ahora, hoy día, la tarea ha sido elegir la la mesa directiva, y por eso puede distorsionar un poco las percepciones. 

Segundo, esto recién empieza a caminar. El primer objetivo que yo veo que tenemos, no solo los 37, sino que muchos otros más, es institucionalizar el proceso. 

Hoy día esto es un consejo de curso y no estamos cumpliendo los mínimos estándares democráticos de transparencia. 

Tuvimos la inoperancia del gobierno para proveernos de la estructura de la Convención. Tuvimos improvisación y desorden en los primeros días de funcionamiento. Aquí, básicamente, la directiva ha tenido una sola regla de funcionamiento, que es ‘guagua que no llora no mama’ y eso es lo típico de los consejos de curso. 

Entonces, cuando ha habido una votación legal, formal, cuyo resultado no le gustó a ciertos sectores de la extrema izquierda, anularon la votación. 

El primer día se votó a mano alzada, sin que hubiera claridad de cuántos votos había. Sin tener la claridad de quién había votado qué. No quedó ningún registro. No se cuadró eso con la asistencia. Se anuló una votación legítima, como ya dije. 

Tampoco en el tema del uso de la palabra hay transparencia. El vicepresidente Jaime Bassa dijo ayer, que iba a dar la palabra por tres criterios, que era de género, descentralización e ideas políticas ¿Qué criterio democrático es ese? ¿Cómo la mesa va a definir quién habla por sensibilidad política? ¿Cómo sabe la sensibilidad política que tiene cada uno? ¿En cada uno de los temas y su proporción? 

Todas estas críticas las digo desde un ánimo constructivo, porque siento que todos colectivamente somos responsables de que la convención funcione en el más alto estándar. Pero tenemos mucho que mejorar. Para tener una convención que tenga una solidez institucional, que sea verdaderamente democrática, donde se respeten las diversidades y haya un diálogo transparente. 

Obviamente, nuestro primer objetivo, el de los 37 y muchos otros que vienen de otra lista, es institucionalizar la Convención. Que tengamos debates claros, que tengamos actas, que tengamos una página web donde aparezca qué es lo que se va  a discutir, qué es lo que se discutió, qué es lo que se aprobó, cuáles son las votaciones, que hay un uso de la palabra por quien pidió la palabra, que exista claridad sobre cuánto tiempo se debate cada cosa, que funcione la hora. Hemos tenido muy pocas oportunidades en que las sesiones no parten con una hora y media de retraso, porque hay sectores de la ultra izquierda que no se han puesto de acuerdo en algo. 

Como dijo Bernardo de la Maza, había algunos que pensaban rodear la constitución, la Convención y en realidad lo que hemos visto es que rodean la Mesa. Al grado de que el vicepresidente ayer solicitó que nadie se acercara, y esto lo agrego yo porque él no lo dijo, para que no lo presionaran a cambiar las decisiones. 

Nos falta madurar. Lo que tenemos en realidad es una mesa que está presidida por Elisa Loncon, que representa un cambio gigantesco, porque alguien mapuche de presidente es algo fantástico desde el punto de vista histórico, y tenemos a un constitucionalista académico de vicepresidente. Nunca ellos habían tenido ninguna experiencia en administrar ninguna institución, y por eso comprendo muchos de los errores y se han visto sorprendidos. 

“Hoy día esto es un consejo de curso y no estamos cumpliendo los mínimos estándares democráticos de transparencia”. 

-¿Quién cree que hubieran sido ideal para la Mesa directiva?

Tendrían que haber sido candidatos personas que hubieran tenido experiencia en gestionar corporaciones o instituciones, que hubieran tenido experiencia en cómo tomar decisiones o generar sistemas de reglamentos rápidos. 

Creo que lo más sencillo aquí era establecer que mientras nosotros auto establecemos el reglamento, usemos el de la Cámara de Diputados. 

-¿No le parece que eso va en contra de la lógica de la Convención? 

No lo sé, pero al menos existe un reglamento. Existe claridad de qué, cómo y cuándo se vota, cómo son los debates, cómo se funciona. 

Ahora yo creo que tenemos una directiva con dos personas que tienen grandes conocimientos académicos, pero que no tienen capacidades de gestión. Ahora, tenemos que ayudarlos entre todos a solucionarlo.  

-En relación con la discusión acerca de la prisión política. La declaración que presentaron los constituyentes de Vamos por Chile parte diciendo que ustedes no reconocen y que no van a reconocer jamás la existencia de la prisión política en Chile. ¿No reconoce usted que quizá el Estado ha utilizado un mecanismo anticipativo de castigo mediante la instauración de la prisión preventiva por periodos muy largos, ignorando la presunción de inocencia?

Lo que nosotros hicimos fue una declaración pública, no una declaración para que se votara, ni se llevará a discusión. Por otro lado, la definición de prisión política, de presos políticos, es que existen por razones de sus ideas ¿no es cierto? Como es el caso de Nicaragua, que acaban de meter presos...

-La prisión por sostener ideas es sólo una de las formas de prisión política, la Unión Europea considera también -por ejemplo- cuando se exceden muchos los plazos y se generan arbitrariedades. 

Si yo tuviera algún pariente, digamos un hijo o un hermano preso, por supuesto que que querría y gritaría que fuera liberado. Pero, la verdad es que la Convención no está para eso. Eso es lo fundamental. La Convención tiene un solo mandato, que es proponer una Constitución. Lo que es una enorme tarea. Una tarea histórica, fundamental e importantísima al cual hay que concentrarse con dedicación. 

“Lo que tenemos en realidad es una mesa que está presidida por Elisa Loncon, que representa un cambio gigantesco, porque alguien mapuche de presidente es algo fantástico desde el punto de vista histórico”. 

-¿No observa el contraste entre los largos procesos de los presos de la revuelta, en relación a lo que sucede con quienes violaron los derechos humanos?

Yo soy contrario a toda violación a los derechos humanos y lo que veo es que el Estado ha sido negligente en combatir la violencia política y combatir el crimen. La violencia política no es parte de la democracia, tenemos que desterrar la violencia política. Las diferencias se solucionan con diálogo, con discusiones que puedan ser todo lo ásperas que se quieran pero no con violencia política. 

Por otra parte, no podemos seguir viviendo con miedo al crimen. Yo espero incorporar en la Constitución el derecho a la seguridad pública, que permita a nosotros los ciudadanos perseguir, es decir, pedir sanciones a los funcionarios, ya sean ministros, ya sean parlamentarios, ya sean jefes policiales, jueces o fiscales, que no cumplan con el deber de resguardar la seguridad pública. Cuando haya una falla sistémica, como es el caso de la Araucanía, como lo es la estatua al General Baquedano, etcétera, etcétera.

La declaración que se aprobó adolece de otro problema. En mi opinión no hay presos políticos y además es una declaración parcial porque no hay ni una sola palabra a las víctimas de la violencia política. Porque hay gente que perdió su negocio, hay gente que no se pudo subir al metro, hay gente en la Araucanía que ha sufrido pérdidas de sus seres queridos y no hay ni una sola palabra sobre eso. 

También se ha afirmado que este proceso se debe a los supuestos presos políticos. Yo siento que no le debo nada a los que ejercieron violencia política, a diferencia de lo que parece sentir cierto sector de la ultra izquierda. Yo y todos los convencionales constituyentes fuimos electos el 15 y 16 de mayo por los chilenos, instancia donde votaron millones de chilenos a favor de una nueva constitución. Ese plebiscito surgió de un acuerdo político que buscó una salida al estallido social. Estallido social cuya principal fuerza fue la marcha pacífica de los ciudadanos, entonces yo no veo para nada que este proceso de cambio de Constitución surja de personas que quemaron el Metro o saquearon e incendiaron o atacaron a personas.       

-¿Cree que se puede garantizar el derecho a la seguridad pública con Carabineros tal como hoy día es, habiendo sido responsables de las masivas -discutiremos si son sistemáticas- violaciones a los derechos humanos? 

No, yo creo que obviamente hay que reformar radicalmente como funciona todo el sistema judicial y el sistema policial, no hay ninguna duda.  

-¿Con violencia política usted se refiere solamente a la violencia ejercida por los manifestantes? ¿O reconoce que el Estado mediante sus agentes también fue parte de esa violencia? 

Pero eso no es violencia política. Esas son violaciones a los derechos humanos. Eso ya lo condené.

-¿No cree que ahí hay una demostración de fuerza por parte del gobierno? 

Yo creo que si alguien quema el Metro o quema un supermercado o una iglesias, eso es algo que no es aceptable. Algo que la sociedad no se puede permitir. Vivimos en sociedad para ayudarnos los unos a los otros y para vivir en paz. 

-Pero cuando el grueso de la población que impulsó este proceso exige a la Convención Constituyente que se manifieste con respecto a esta situación ¿No hay una responsabilidad ahí?                    

No he visto que toda la población esté pidiendo perdonar a gente que dejó a santiaguinos sin metro para transportarse. 

-Todavía no está comprobado que haya sido la gente de las manifestaciones quienes quemaron el Metro. 

Tiene usted razón, voy a formular correctamente mi idea. A mi no me queda nada de claro que haya gente que masivamente quiera perdonar a los que están acusados de dejar a los santiaguinos sin metro o de asaltar. Incluso hay uno acusado de asesinato, por lo que yo he leído en los diarios. 

No creo que por ahí vaya la cosa. 

Lo que sí es cierto, es que tenemos un problema en el sistema judicial y los procesos son muy lentos, para todo tipo de acusados. Por consiguiente, las autoridades correspondientes -de la Justicia, el Congreso y el gobierno- deberían buscar un mecanismo para tener un mejor sistema judicial. 

Nosotros, tal vez podamos discutir eso cuando lleguemos al capítulo de los principios del Poder Judicial en la Constitución. Pero no podemos indultar a nadie, porque no está dentro de nuestras facultades y no nos corresponde. 

Más importante que eso, creo que la forma de desprestigiar la Convención es precisamente convertirla en un actor de la contingencia política. Ese no es el mejor camino.

-¿No es inevitable? De alguna manera, es el último órgano elegido post estallido social y representa la última expresión de la voluntad soberana después de un evento histórico que llevó al desprestigio a la institucionalidad.

No. Lo que se eligió fueron constituyentes mandatados exclusivamente para redactar un proyecto de constitución.

-Pero el contexto en el que se construye una Constitución no puede estar marginado del proceso político que la impulsó. 

Evidentemente cada constituyente en forma individual o colectivamente como constituyentes pueden expresarse, pero no como Convención. Expresemos todas las opiniones que queramos, pero no hay que confundir el rol de la Convención Constituyente, que no es un actor político contingente. Ese es el rol de los parlamentarios, de los partidos políticos, de los gobiernos. Aquí nosotros tenemos que estar preocupados de cómo montamos el futuro de Chile, no del presente.   

-Otra de las demandas históricas de los movimientos sociales expresadas también en el estallido social tienen que ver con los derechos de la comunidad LGBT y en general los de género. En concreto ¿no debieran resolverse temas como el matrimonio igualitario?

Yo estoy de acuerdo, pero no es un tema constitucional.

-La Constitución habla de familia.

La Constitución tiene que establecer que la familia es el núcleo fundamental, y el Estado de alguna forma tiene que protegerla. La definición de familia, bueno, hoy día sabemos que es diversa y cambiante. Eso es propio de la ley. 

-¿Cree que debe quedar establecido que la familia es el pilar fundamental de la sociedad chilena?

Creo que sí. Creo que nadie quiere una sociedad en que no haya familia. La familia es el lugar esencial donde aprendemos a querer, donde aprendemos a ser persona, donde aprendemos a vivir ¿Alguien querría que no existiera familia? 

“Creo que la forma de desprestigiar la Convención es precisamente convertirla en un actor de la contingencia política. Ese no es el mejor camino [...] Aquí nosotros tenemos que estar preocupados de cómo montamos el futuro de Chile, no del presente”.   

-Que la familia sea el núcleo de la sociedad es algo sujeto al debate ideológico. ¿Por qué no puede ser el individuo, por ejemplo, o las comunidades, en el caso de los pueblos indígenas? Nadie dice que la familia no sea importante, pero no tiene por qué ser el único centro.

Todos tenemos familia, pero es un buen punto, que uno podría conversar. De todos modos a mí se me hace de sentido común que todos queremos que haya familia, que sea lo importante, cualquiera sea la definición de su tiempo. Creo que es el bien básico de la especie humana. 

-La actual Constitución consagra “el derecho del que está por nacer”, lo que es algo muy sui generis, pues parece una disposición constitucional contra del aborto, pero no tiene contenido jurídico concreto ¿Está dispuesto a sacar eso de la Constitución? 

El aborto no ha sido un problema constitucional, porque se aprobó la ley de aborto en tres causales con la misma Constitución y con la misma frase. 

Ahí hay una confusión. Obviamente el Estado tiene que defender la vida, eso me parece de todo sentido. Ahora, cuándo comienza la vida, eso es una discusión científica, moral y ética que está abierta. Yo no soy favorable al aborto libre, pero no es algo que debe estar en la Constitución, es algo que se debe discutir en la ley. La ley debe establecer cuándo comienza la vida para efectos de cuándo comienza la protección de la vida que tiene que dar el Estado de acuerdo a la constitución. 

“Yo no soy favorable al aborto libre, pero no es algo que debe estar en la Constitución, es algo que se debe discutir en la ley”. 

-¿Con quién se siente más afín como para generar articulaciones de contenidos de fuera del sector? 

Hoy día estamos con discusiones muy politizadas, muy de titulares. En algún momento, vamos a bajar a discutir ya con normas constitucionales más precisas y ahí va haber mucha más transversalidad, porque efectivamente en cada punto específico puede haber gente de distintas listas de origen, que puedan tener opiniones parecidas. 

Yo estoy recién conociendo a todos, así que no te puedo decir quien va a ser mi íntimo amigo, digamos, pero vamos a encontrar puntos en común con muchos, creo que eso es esencial. 

Por eso, insisto, yo lo que espero es que este fin de semana todos los constituyentes en el cariño de nuestros hogares, o los que se quedaron en hoteles, en la tranquilidad de los hoteles en qué están, mediten sobre la inmensa responsabilidad que tenemos en nuestros hombros, nos empapemos de amor por Chile, nos salgamos un poco de la ideología y de la discusión política y qué candidato presidencial le va a gustar a cada uno y que trabajemos con todos los chilenos en redactar una Constitución que nos una y que represente los principios de todos. 

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Algunos puntos sobre los expuesto; "países exitosos = economía de mercado, una economía social de mercado", eso es una mirada de MERCADO, no de derechos cuidadanos ....., "yo soy independiente y voy a hablar por mí" y luego declara "Lo que nosotros hicimos fue una declaración pública", eso se lee como independiente o bloque ..... Las AFP ha fracasado ???? No. es un fracaso del sistema de pensiones, porque demasiadas de ellas son muy bajas., eso segun mi mirada es fracaso............ dejando de lado otros temas, si aun no entiende lo que ocurrio en nuestro Pais, durante el estallido social y solo puede ver la perdidad de patrimonio del comercio, quema de lugares publicos, etc... y no logra ver el origen del estallido, no reconoce el abuso y la desigualdad qeu aun existe en este Pais....

muy buena entrevista. pero cuando llegue a la respuesta que hace sobre el agua, se quitaron las ganas de seguir leyendo la entrevista. le soy honesto!! este tipo dice que el agua no debe estar en la constitucion y a lo mejor tenga razon, pero la situacion que tenemos en nuestro pais es critica y critica tambien deben ser las desiciones, SE DEBEN REVISAR LOS TRATADOS INTERNACIONALES PARA PODER RECUPERAR EL AGUA, PUES LAS MINERAS Y TRANSNACIONALES TIENEN DERECHOS DE AGUA, en pocas palabras ellos son dueños de nuestra agua y nos la venden, estamos en un pais desigual y este tipo de seguro no conoce una pobla, ni como vive la gente el dia a dia. la economia de mercado a que se refiere sera el del credito, repactacion,intereses etc. mas que buscar un modelo tenemos que pensar en un desarrollo sostenible y sustentable.

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