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Viernes, 4 de diciembre de 2020
Elecciones en Estados Unidos

¿Biden o Trump? Mercados de apuestas son más cautos que encuestas a la hora de anticipar un ganador

The Conversation: Matt Wall, Allaina Kilby & Richard Thomas

En el siguiente artículo, el medio norteamericano The Conversation da a conocer la diferencia existente entre las encuestas presidenciales y las páginas de apuestas para las elecciones en Estados Unidos. Según detalla el medio, mientras que encuestas le dan entre 89 y 95% de probabilidad de ganar a Biden, el mercado de las apuestas le otorga sólo un 64%.

Una fiebre especulativa se ha tomado al mundo respecto al resultado de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. ¿Habrá un segundo periodo para Donald Trump, o Joe Biden logrará ganar en las mesas de votación? En un tuit reciente, betfair.com, una compañía británica de apuestas, mostró que a estas alturas ya se ha puesto en juego más dinero para esta elección que para la final del mundial de fútbol de 2018 en Rusia, la pelea de boxeo entre Conor McGregor contra Floyd Mayweather y la carrera de caballos Grand National de 2019 en Inglaterra, combinados.  

A pesar de que sabremos mucho más una vez que se empiecen a contar los votos (aunque esta elección, en si misma, podría ser un proceso prolongado y contencioso), existe una amplia variedad de opiniones sobre cuál será el resultado.

Tradicionalmente, tanto la cobertura mediática como académica se ha concentrado en encuestas de opinión pública para evaluar posibles resultados eleccionarios. En esta área, si uno promedia a varias compañías encuestadoras, Biden lidera por un 7-8% a nivel nacional. De hecho, sitios como Real Clear Politics y FiveThirtyEight muestran una notable estabilidad en cuanto a la ventaja de Biden durante los últimos meses, en lo que a ratos se ha sentido como una campaña caótica e impredecible. 

Como lo discutimos en nuestro podcast semanal (el cual puede ser encontrado acá, para Apple, acá, en Spotify), muchos analistas de encuestas han apuntado a que la ventaja de Biden en los sondeos es más grande y consistente que la que tenía Hillary Clinton en 2016, cuando perdió contra el ahora presidente Donald Trump. Además, existen menos votantes indecisos (las estimaciones hablan de un 3%, cifra que se opone al 11% durante el 2016) y, por supuesto, se ha desatado repunte masivo en las votaciones anticipadas. Crucialmente, Biden también sostiene una ventaja (ciertamente más estrecha) en los denominados "battleground" states, como se conocen a los estados que serán cruciales para el resultado de la elección y donde la preferencia por el Partido Republicano o el Demócrata siempre es pequeña. 

Por lo tanto, los pronosticadores que utilizan encuestas para estimar la probabilidad de resultados electorales son optimistas respecto a las posibilidades de Biden – con FiveThirtyEight dándole un 89% de probabilidad al demócrata y The Economist llegando incluso a otorgarle un 95%.

Pero quienes apuestan con las elecciones son considerablemente más cautos. Al traducir las posibilidades de Biden disponibles en varias compaías de apuestas a probabilidades, éstas le dan un 64%. A pesar de que sus probabilidades han aumentado a medida que se han desarrollado las campañas (particularmente luego de que Trump fuera diagnosticado con Covid-19), todavía persiste una discrepancia llamativa. ¿Por qué?

¿Se puede confiar en las encuestas?

La diferencia se explica, fundamentalmente, en la validez que tienen las encuestas como medio para determinar la intención de voto durante esta elección. Si bien el sistema de colegio electoral le da una ventaja ya incorporada a Trump, esto ya es tomado en consideración por las predicciones basadas en encuestas. Además, el factor de error en las encuestas también es tomado en consideración. La explicación está en que muchas personas apuestan a que las encuestas son sistemáticamente sesgadas en contra de Trump.

Como explica un artículo reciente en The Hill, existe una serie de mecanismos que pueden crear dicho sesgo. En primer lugar, existe algo llamado sesgo de deseabilidad social, el cual surge luego de que cierta respuesta a una encuesta es percibida como potencialmente ofensiva para el entrevistador. Con una polarización tan grande como la que existe en la política estadounidense, los votantes pueden avergonzados al admitir su intención de votar por Donald Trump.

Segundo, existe un proceso más amplio en juego dado que la industria de las encuestas es combinada con la mala imagen que tiene la prensa dentro del discurso político norteamericano. Esto puede generar una negativa por parte de votantes de Trump de participar en encuestas, y puede alentar a otros a buscar confundir a los encuestadores mediante engaños deliberados.

Dentro de este escenario, es extremadamente difícil saber qué tanto se puede confiar en las encuestas – y esto, junto a los recuerdos que trae lo mal que se predijeron las elecciones de 2016, ayuda a explicar la relativa cautela de los mercados de apuestas.

También nos muestra cuánto está en juego en esta campaña para la industria de las encuestas. Si la elección resulta ser reñida, o si gana Trump, las encuestas tendrían que haber estado sesgadas en contra del republicano por cerca de un 5% a nivel nacional. 

It also shows us just how much is at stake in this campaign for the polling industry. In order for the election to be close run, or for Trump to win, the polls would have to be systematically biased against him to the tune of about 5% nationally. La misma consistencia histórica de las encuestas, en retrospectiva, se transformaría una condena para las encuestadoras, y disminuiría enormemente el atractivo de la industria tanto para la política del día-a-día como en futuras elecciones.

Es probable que las compañías encuestadoras estén consientes de esto, lo que levanta una posibilidad más - ¿y si el apoyo a Biden está siendo subestimado sistémicamente? Con las encuestadoras incentivadas a buscar y balancear a los partidarios de Trump en sus análisis - mientras probablemente recibirían poca recriminación al subestimar el apoyo a Biden - esto no resulta tan improbable como parece.

Entonces ¿dónde nos deja todo esto? Cómo diría el filósofo y jufador de baseball, Yogi Berra: “Es difícil hacer predicciones, especialmente sobre el futuro".

Una consideración clave es que los pronósticos más optimistas para Biden no son absolutos, y dejan una reconocidamente estrecha posibilidad para el triunfo de Trump. Biden, sin lugar a dudas, ha llevado a cabo una campaña de favorito, enfocada principalmente en evitar errores y últimamente concentrada en actividades en estados tradicionalmente republicanas. En pocos días, descubriremos si esto fue una estrategia inteligente o simplemente arrogancia electoral.The Conversation

Matt Wall, profesor asociado de Estudios Políticos y Culturales en Swansea University; Allaina Kilby, académica de Periodismo en Swansea University, y Richard Thomas, académico senior de Medios y Comunicación Masiva en Swansea University

Este artículo fue repúblicado de The Conversation bajo una licencia de Creative Commons. Lea el artículo original en inglés acá.

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