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Sábado, 24 de agosto de 2019
Temor por retorno de "frontera dura"

Brexit tensiona el futuro de las dos Irlandas

Camila Higuera

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Fotografía: Tony O’Shea
Fotografía: Tony O’Shea para Irish Times.

A medida que se acerca el 29 de marzo –fecha pactada para la salida del Reino Unido de la Unión Europea– la atención está centrada en el futuro de Irlanda del Norte, que podría volver a levantar una frontera física con su vecina e independiente República de Irlanda, delimitación desmantelada a fines de los 90, tras difíciles negociaciones.

A poco más de 20 años del Acuerdo del Viernes Santo (1988) que zanjó la paz en Irlanda del Norte y puso fin a lo que los ingleses denominan The Troubles –o problemas–, el futuro del país se encuentra nuevamente en crisis. La posibilidad de que el Reino Unido (conformado por Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte) salga de la Unión Europea (UE) sin un acuerdo es cada vez más grande y con ello surge el riesgo que se vuelva a establecer una vigilada frontera entre ambos países.

El portavoz de la UE, Margaritis Schinas, afirmó que Irlanda tendría que hacer cumplir las aduanas de la UE y otros controles sobre las importaciones desde Gran Bretaña después del Brexit. Tal como lo hace el resto de los países de la Unión Europea. Y consultado sobre la posición de la UE de garantizar que las fronteras permanezcan libres de obstáculos según lo acordado en el acuerdo de paz, Schinas dijo que “si quieren presionarme y especular en lo que puede pasar en un escenario de no acuerdo en Irlanda, creo que es bastante obvio... Tendrá un frontera dura”.

Así, el control del tráfico de mercancías parece inevitable si la salida de Reino Unido se consuma el próximo 29 de marzo sin un acuerdo con el resto de socios comunitarios.

Unión Europea: "Irlanda tendría que hacer cumplir las aduanas de la UE y otros controles sobre las importaciones desde Gran Bretaña después del Brexit. Tal como lo hace el resto de los países de la Unión Europea".

En este escenario, Theresa May dijo el lunes pasado que intentará romper el punto muerto respecto a su acuerdo del Brexit, buscando nuevas concesiones de la UE sobre un plan para evitar una frontera dura en Irlanda. Después de que su acuerdo del Brexit fue brutalmente rechazado la semana pasada, May ha estado buscando una manera de obtener un acuerdo en el Parlamento que evite una demarcación abrupta entre las Irlandas, pero descartando completamente la posibilidad de llevar a cabo otro referéndum, que es una posibilidad sugerida por algunos.

Si bien los irlandeses del Reino Unido rechazaron el Brexit por un 56%, desde una perspectiva global, la cifra es insignificante como para determinar los resultados. Su población total es de 1,8 millones de personas, lo que implica solo un 3% de la totalidad del Reino Unido.

Una isla, dos países

La isla de Irlanda alberga a dos países: la República de Irlanda, estado independiente del Reino Unido desde 1922 y miembro de la UE desde el 1973. Por el otro está Irlanda del Norte, parte del Reino Unido, lo que lo hace (hasta ahora) también parte de la UE. Antes del Acuerdo del Viernes Santo ambas zonas estaban separadas por una frontera fuertemente vigilada. Tras el acuerdo, la delimitación se extinguió y se estableció como una zona de libre tránsito.

Con el paso de los años, esta frontera de 499 kilómetros se volvió invisible en medio de los florecientes campos irlandeses. Sin embargo, el Brexit llegó y con ella el fantasma de una zona demarcada y resguardada con armas. Pese a las promesas del gobierno británico de no hacerlo.

El Brexit llegó y con ella el fantasma de una zona demarcada y resguardada con armas. Pese a las promesas del gobierno británico de no hacerlo.

Los casi 500 kilómetros de frontera entre las dos partes de Irlanda cuentan con unos 275 pasos fronterizos, por los que transitan libremente unas 30.000 personas al día. La libre circulación de la población local podría continuar de manera fluida porque Londres se ha comprometido a mantener la llamada Área Común de Viaje (Common Travel Area), que permite a los ciudadanos irlandeses entrar libremente en territorio británico y viceversa. Pero los ciudadanos de terceros países deberán cumplir con las respectivas exigencias de entrada.

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