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Miércoles, 21 de abril de 2021
Más allá de los memes

Brote de Covid-19 entre veraneantes de Cachagua y Zapallar rompe trazabilidad de la comunidad local

Francisco Velásquez
Lissette Fossa

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Uno de los Cesfam móviles de Zapallar.
Uno de los Cesfam móviles de Zapallar.

Fiestas masivas de veraneantes y falta de fiscalización son las causas que los habitantes locales identifican tras el crecimiento exponencial de la infección en la zona, lo que está saturando los centros asistenciales y rompiendo la cadena de trazabilidad de la localidad rural de Catapilco. Autoridades locales anunciaron acciones legales.

Desde que se inició la pandemia, Zapallar y el sector de Cachagua han estado en medio de controversias.

En abril ocurrió el traslado de los empresarios José Manuel Urenda y Cristóbal Kaufmann a sus segunda viviendas en esa comuna, vía helicóptero, aún estando en cuarentena y con prohibición de viajar a segundas viviendas.

En julio, INTERFERENCIA dio a conocer que la hija del presidente, Magdalena Piñera, se encontraba construyendo su casa de 180 m2 y dos pisos en julio de 2020 en Cachagua, obra que sólo se detuvo porque dos de sus trabajadores se contagiaron con el Covid-19, mientras la emergencia sanitaria se encontraba en su punto más complejo.

Y en diciembre pasado, INTERFERENCIA dio a conocer el remate en donde el empresario León Vial compró la propiedad de las hermanas Struthers, generando el rechazo de los vecinos.

Este jueves, el escándalo estalló tras conocerse audios de Whattsapp que daban cuenta de la realización de fiestas clandestinas, donde asistieron jóvenes veraneantes, durante año nuevo y esta primera semana de enero. Según los audios, estas fiestas fueron un foco de contagio para muchos de los asistentes, la mayoría provenientes del sector oriente de la capital, a juzgar por las referencias de los establecimientos educacionales mencionados.

Los audios causaron escarnio y sarcasmo en Twitter, lo que terminó concitando la atención de la prensa frente a los hechos. 

Pero, en medio del revuelo, se abre una arista sobre el descontrol de la pandemia en una comuna marcada por la visita de sectores socioeconómicos altos en esta temporada.

Según fuentes de uno de los Cesfam de Zapallar, es efectivo el aumento de exámenes PCR y de casos positivos en la zona en el último tiempo. Algo que ha implicado que los pocos funcionarios de salud del centro médico no alcancen a realizar la trazabilidad necesaria. 

“La trazabilidad de este sector estaba muy bien controlada, con una casi nula curva de contagios, por la prevención que se ha tenido por parte de los vecinos. Sin embargo, desde la semana de Navidad esto cambió y hemos aumentado en un 70 % la toma de PCR y atenciones en nuestro centro médico”, afirma una trabajadora de salud consultada por INTERFERENCIA, quien declinó a dar su nombre por temor a represalias. 

Lo más complejo, según dice una especialista de la Posta de Catapilco, “es que las personas que viven en este poblado no tienen los medios para atenderse en clínicas privadas. El Hospital de La Ligua, que sería su urgencia de respuesta, es básico y no cuenta con los insumos de un centro de alta complejidad, por lo que la prevención es la principal estrategia para nosotros y hoy hemos perdido la capacidad de mantener la trazabilidad de los casos”. 

El incremento de los contagios en la zona en tan solo una semana generó dudas sobre la efectividad del salvoconducto para vacacionar, de la correcta entregas de certificados de residencia, el bajo control de cordones sanitarios y la irresponsabilidad de los veraneantes es el escenario que vive Zapallar, Catapilco y Cachagua en la primera parte de la temporada estival. 

Todo, en medio del aumento progresivo de contagios a nivel nacional, con 3.685 casos activos y 97 fallecidos en las últimas 24 horas, según lo reportado por el Ministerio de Salud este jueves.

Trabajando sin protección

“El matrimonio de 70 años, junto a su nana llegaron a su casa de Zapallar, frente al mar, el 25 de diciembre. Querían pasar la Navidad y el Año Nuevo en la playa. Yo les mantengo la casa durante el año y los festivos y en el verano trabajo para ellos, también soy asesora del hogar. El primer día vi que la trabajadora que los acompañaba desde Santiago estaba enferma, le pregunté si tenía Covid, pero me dijo que no”.

Ese fue el inició el fin de año de una empleada doméstica entrevistada por INTERFERENCIA -quien prefiere resguardar su identidad- la que hoy se encuentra en cuarentena en su casa de Catapilco, luego de que se contagiara en la vivienda de veraneo de sus empleadores en Zapallar. 

Buena parte de los habitantes permanentes de Zapallar, Catapilco y Cachagua tienen como trabajo la mantención y servicio de las casas ubicadas en dichos balnearios. En el caso de esta trabajadora de casa particular, a pesar de que había advertido que la trabajadora del hogar que venía junto al matrimonio estaba enferma, siguió trabajando.

Los días posteriores la situación empeoró, cuando el 29 de diciembre su compañera de trabajo amaneció con fiebre, igual que el dueño de casa, por lo que los propietarios decidieron regresar a la Región Metropolitana el día 31 de diciembre y practicarse el examen PCR. 

A esta trabajadora le avisaron el día 1 de enero que estaban contagiados con coronavirus. Un día antes, ella había evitado celebrar Año Nuevo con su familia, ante las sospechas de estar contagiada. Incluso, sus dos hijos, uno de 19 y otro de 8 años, debieron permanecer todo ese tiempo, y hasta ahora, en la casa de sus abuelos paternos en Zapallar. 

“Ellos no querían que yo dijera que me habían contagiado. Me pidieron que dijera que me había contagiado en el supermercado. Incluso cuando llegué a atenderme a la Posta de Catapilco me dijeron que me llamarían de la Seremi, para confirmar que yo había estado en contacto estrecho, pero eso no pasó, porque los dueños de casa no dijeron que habían estado conmigo. A ellos no les importa”, explica la asesora del hogar. 

Catapilco es una localidad cercana a la carretera 5 Norte y es parte de la comuna de Zapallar, con 1400 habitantes. A diferencia de Zapallar o Cachagua, no es un balneario, sino una zona rural.

Reaccionan las autoridades

En entrevista con Podría Ser Peor de Radio Bío Bío, la gobernadora de la Provincia de Petorca, María Paz Santelices señaló, que “es muy lamentable lo que ha pasado en Cachagua, es muy indignante para (…) mi como gobernadora de la provincia de Petorca. La situación que se dio con estas fiestas clandestinas, porque tú no sabes el esfuerzo que hemos hecho por mantener a la provincia en calma, controlada de la pandemia”.

Con respecto a la fiesta, lamentó “que jóvenes irreverentes, irresponsables, con poca solidaridad con sus familias, con su entorno, con las personas que trabajan en sus propias casas, hayan hecho estas fiestas clandestinas, hayan asistido a estas fiestas clandestinas sin ningún control, perjudicando la salud de todos quienes viven en esta comuna”, agregó Santelices .

En el centro de Zapallar hay una chocolatería que por estos días ha aumentado sus ventas en un millón de pesos respecto a días normales. “Ha sido una de las ventas más altas en los últimos años, hay mucha gente en este lugar. Desde la semana de Navidad esto explotó de gente. Nosotros estamos estresados, porque la gente no hace caso, nadie usa su mascarilla y todos los días hay fiestas y los bares funcionan con total normalidad”, dice una locataria. 

Durante la mañana de ayer 7 de enero, el medio El Mostrador había dado a conocer una fiesta realizada por el piloto de rally Samuel Israel durante año nuevo, que no cumplió con las medidas de seguridad y donde jóvenes se habrían contagiado con el virus.

La intendencia de Valparaíso ya interpuso una demanda en contra de Israel y quienes resulten responsables, ante el incumplimiento de los protocolos de salud.

La trabajadora de la chocolatería advierte que “el control policial es casi nulo al ingreso de Zapallar, por lo que todos saben que pueden pasar sin problemas. Lo mismo pasa en la noche, ya que junto a mis vecinos hemos tenido que llamar reiteradas veces a Carabineros para que paren las fiestas que todos estos días han llegado hasta las 5 de la madrugada”. 

En el contexto de las fiestas de Año Nuevo, denunciadas a través de redes sociales, Jorge Martínez, intendente de la Región de Valparaíso, anunció acciones legales contra los “jóvenes irresponsables”. “He interpuesto una querella criminal por los delitos que correspondan, por de pronto la violación del artículo 318 del Código Penal, contra los participantes en estas fiestas, contra eventualmente sus padres por las responsabilidades que le puedan caber y contra los organizadores”.

También hizo lo mismo el calcalde de Zapallar, Gustavo Alessandri.

Por su parte, el vocero de Gobierno, Jaime Bellolio, expresó que "vemos que lamentablemente algunos irresponsables como aquellos que hacen esas fiestas clandestinas, piensan que no les va a pasar nada". Y añadió: "Esa forma egoísta de ver esto es lo que produce mayores contagios. Puede que algunos de ellos por ser más jóvenes tenga síntomas más atenuados, pero puede causarle la muerte a otra persona".

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increible pero cierto

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