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Jueves, 28 de Octubre de 2021
Especial Independientes 2021

Camilo Parada Ortiz: el hijo trotskista de Manuel Parada que apuesta por desbaratar el Estado subsidiario

Camilo Solís

Compitió en solitario por ser candidato independiente del Distrito 10, como parte del Movimiento Anticapitalista, y consiguió superar las firmas necesarias. Se muestra crítico al proceso constituyente porque fue un “salvavidas para Piñera y la clase política”, pero cree que igual es una oportunidad para un cambio radical. Declara su admiración por Celeste Fierro, dirigenta de la marea verde feminista de Argentina.

Hace más de 35 años, su padre, Manuel Parada Maluenda, fue asesinado en lo que fue conocido como el “Caso Degollados”, en el que fueron ejecutados tres profesionales por agentes del servicio de inteligencia de Carabineros, la disuelta Dicomcar. Hoy forma parte del Movimiento Anticapitalista, agrupación política de izquierda revolucionaria de reciente creación, cercana al trotskismo, con la que ha llevado adelante el proceso para convertirse en candidato independiente a la asamblea constituyente.

Camilo Parada señala que consiguió duplicar las firmas necesarias para ser candidato gracias a que consiguieron la cooperación de un notario suplente que se moviera con ellos a distintos territorios del Distrito 10, como el barrio Brasil y la plaza Ñuñoa, y así conseguir las firmas en terreno.

Irónicamente, Parada piensa que no cree que se consiga desmontar el Estado subsidiario con la asamblea constituyente, debido a trabas y amarras que quedaron plasmadas en el acuerdo por la paz del 15 de noviembre, el que califica como un "salvavidas para Piñera".

“Este fue un pacto muy hábilmente pensado por la derecha chilena para darle salida institucional a un momento insurreccional en que el llamado de la calle era la renuncia de Piñera, cuando hasta las encuestas más conservadoras le daban un 6% y había múltiples violaciones a los DDHH sobre la mesa”, dice Parada. Y agrega “en esta convención constituyente no se pueden tocar acuerdos internacionales firmados por Chile, por ejemplo, como los Tratados de Libre Comercio que son un punto clave del neoliberalismo y el Estado subsidiario en este sistema”. 

De igual manera plantea que “aún con todas las trabas que tiene este pacto, creemos que es un momento histórico para quienes apostamos por un cambio radical”, y además una instancia en que una multitud de voces acalladas podrían aparecer representadas.

- ¿Qué modelo o referencia de constitución tiene en mente para la redacción de una nueva constitución para Chile?

- Creo que cada país, cada Estado, cada territorio tiene particularidades muy concretas. Si bien en todos los continentes hay experiencias de asambleas constituyentes que me parecen buenas, pienso que nuestro país tiene que mirar su propia historia. Puede buscar inspiraciones, por ejemplo en lo que ocurrió en Escocia, en Francia, en lo que pasó en Colombia y también en Venezuela, por ejemplo, pero creo que tenemos problemas específicos y tenemos una histórica específica. 

La democracia chilena se constituye con un pacto bastante parecido al pacto del 15 de noviembre de 2019. En el fondo la salida de la dictadura a la democracia por medio de un plebiscito, fue también en un momento donde habían movimientos insurreccionales que estaban muy activos desde el 86 en adelante, donde Estados Unidos le había quitado el apoyo a Chile, y que se negocia con parte del espectro de la oposición una salida institucional con muertos sobre la mesa. 

En ese sentido tenemos que hacernos cargo de nuestra historia. Crear una carta magna que tome en cuenta nuestras particularidades y, sobretodo, que tenga en consideración el hecho de que estamos en un modelo que se impuso a sangre y fuego, y que quienes fueron oposición a esa dictadura, no solo no ofrecieron otro modelo de desarrollo sino que lo perfeccionaron. No acabaron con las AFP, no lograron que la educación fuera un derecho pleno, seguimos con una matriz productiva que es básicamente extractivista y rentista, donde no hay un desarrollo de investigación y tecnología. Tenemos el país que tenemos y es nuestra realidad, y esta constitución se tiene que hacer cargo de esta realidad. 

En este sentido, nosotros creemos, y espero equivocarme, pero creemos que los márgenes que pone la convención constitucional va a impedir realmente salir del Estado subsidiario. Al no poder, por ejemplo, discutir los Tratados de Libre Comercio internacionales. Hay ciertos topes que impiden cambiar la naturaleza subsidiaria del Estado chileno, por lo que pensamos que es muy probable que la convención va a chocar con sus propias contradicciones. 

- ¿Cuál crees que debe ser el rol económico del Estado en materias como salud, educación y recursos naturales?

- Primero que todo, creo que los derechos no se negocian. Los derechos no son ni siquiera materias de plebiscito, sino que son derechos que se adquieren. Creemos que el Estado debe tener un rol central en asegurar la salud, la educación, la vivienda. Por mucho que queden como una gran declaración, porque el derecho de vivienda está en la Constitución del 80, pero yo que vivo en Santiago Centro, cada día que ha pasado sobretodo desde la cuarentena hemos visto cómo han aumentado muchísimo las personas en situación de calle. En la Alameda, los parques, en todos los lugares. 

Entonces el Estado ni siquiera tiene que cumplir un rol respecto de esos derechos, sino que tiene que asegurar esos derechos de los ciudadanos. Partiendo por el derecho a una salud digna, una educación de calidad que sea laica y no sexista, y también derechos relacionados con el medio ambiente, que debería aparecer como un sujeto de derecho por sí mismo. 

Uno de los problemas de la configuración de Chile, es que al ser un Estado que facilita a los privados el desarrollo de sus negocios, entonces no hay límites, o si los hay son límites demasiado simbólicos, para la protección del medio ambiente. Se ve con el tema de las salmoneras, donde los mayores inversores son los noruegos, que cumplen reglas en Noruega muy distintas de las que cumplen en Chile. Eso se vio con la catástrofe que tuvimos hace algunos años con las salmoneras de Chiloé que creó una catástrofe ecológica de proporciones. 

También tenemos el caso de las zonas de sacrificio, que es un concepto que no se si existirá en otros países. Viví fuera de Chile y no conozco otro lugar donde se ocupe esa denominación. Quizás en el viejo bloque del este estalinista, puede que hayan habido zonas específicas de desarrollo sacrificadas ecológicamente. Pero estas zonas de sacrificio que han habido en los diferentes gobiernos chilenos, ya sean los progresistas de la Concertación o de derecha con Sebastián Piñera, para ellos eran zonas de desarrollo, polos de desarrollo. Y en el fondo son los movimientos sociales los que nombraron estos lugares como zonas de sacrificio debido a las enfermedades, el cáncer, el empeoramiento de la calidad del suelo, del aire, del agua. 

Otro ejemplo es San Alfonso del Mar, que se hizo sobre un humedal, cuando el catastro de humedales es terrible. Y tienes estos edificios que tienen las mejores piscinas o las más grandes o lo que quieras, pero son lugares donde se suponía que tenía que haber especies endémicas que no crecen en otros lugares.

Eso proviene de una codicia y forma de pensar el mundo desde la acumulación y las ganancias a corto plazo. Creo que ese sistema, que es el sistema capitalista, no solo degrada la condición de dignidad de las y los trabajadores, sino que también del medio ambiente. 

Entonces el Estado no tiene un rol frente a esto, sino que la obligación de asegurar los derechos básicos a los ciudadanos y a los seres vivientes de la tierra. Al medioambiente y la flora y fauna del país.

- ¿Cuál crees que debiera ser el status de los pueblos originarios en Chile?

- Creemos que Chile debiera ser un Estado plurinacional y que los pueblos originarios o indígenas deben tener el pleno derecho a la autodeterminación, a decidir cómo quieren vivir y qué modelo de desarrollo quieren tener. Además, creo que Chile históricamente desde Diego Portales ha sido un país muy centralista con un presidencialismo feroz y donde todas las decisiones se toman muy centralizadas. 

Por un lado está el no reconocimiento tácito de que Chile está compuesto por varios pueblos y naciones, pero además de eso las reglas de esto siempre se deciden en Santiago. No es lo mismo lo que vive un agricultor de Pica, con lo que vive un agricultor de San Vicente de Tagua Tagua, o de la Patagonia. Por eso creemos que necesitamos descentralizar el Estado, mayor cantidad de instancias de democracia directa, y así las personas puedan decidir sobre las políticas que se implementan en sus territorios y eso, desde luego, incluye a los pueblos originarios. 

Es un escándalo que las lenguas que son originarias de nuestra tierra no sean enseñadas como prioridad en la malla curricular del ministerio de Educación. El inglés y el francés están priorizadas por sobre las lenguas de nuestra tierra. A pesar de que entendemos que el inglés es una lengua funcional y necesaria en un mundo globalizado, pero no en detrimento de las lenguas de nuestra tierra. Pienso que los pueblos originarios tienen un rol fundamental en el nuevo Chile. 

- ¿Crees que en la Constitución debiera haber espacio para algún tipo de normativa relacionada con la memoria o los derechos humanos?

- Pienso que los derechos humanos deben ser los ejes centrales de la Constitución, pero no solo de ella, sino que de la composición del Estado. Y no solamente enfocado en los crímenes de lesa humanidad de la dictadura de Pinochet, sino que el Estado chileno debiera hacerse cargo de las violaciones a los derechos humanos que ha cometido durante los largos años de la transición. 

Recuerdo haberme encontrado en Plaza Dignidad con un mapuche al que yo conocía por mi trabajo, y cuando Carabineros estaba disparando perdigones a la gente y todos corrían, este mapuche me dijo "esto es lo que nosotros vivimos a diario en Wallmapu". Entonces cuando vives en un territorio donde hay redadas, militarización permanente, eso que vivimos en el estallido y que muchos dijimos "nunca más"... en el fondo ese "nunca más" jamás existió para ellos.

Hay bastantes dirigentes mapuche asesinados y ejecutados por agentes del Estado, eso es escandaloso en cualquier democracia. Los derechos humanos deben ser un eje que centralice todos los demás ordenamientos jurídicos, y que además tengan un articulado claro en las leyes y una articulación que permita que no se quede en la mera declaración. La nueva constitución debe tener mejores mecanismos que articulen los derechos y las leyes del país. 

El Estado chileno tiene que hacerse cargo de que no ha estado a la altura de los compromisos internacionales que ha tomado en materia de derechos humanos. Hablo de Estado porque los gobiernos que han pasado, tanto de uno y de otro lado, no han estado a la altura de estos compromisos y de nuestra historia. 

Apenas han pasado 31 años desde el fin de la dictadura, lo que apenas es una generación. No es como en Europa donde se habla de la Segunda Guerra Mundial cuando han pasado tres generaciones. Acá estamos hablando de una generación atrás, está presente todavía. Mi padre fue ejecutado, degollado, y mi abuelo fue detenido desaparecido. Eso es algo que yo viví, no me lo contaron mis abuelos o bisabuelos. Es parte de la historia actual del país. 

Es primordial que el Estado ponga en el centro de su accionar político los derechos humanos, y también los derechos socioambientales en el centro de sus preocupaciones. 

- ¿Qué personaje histórico chileno te genera mayor admiración?

- Más que un personaje en particular, pienso en un grupo de personas que es referente para mi. Se trata de las mujeres de la dictadura, la lucha que dieron la agrupación de detenidos desaparecidos, de ejecutados políticos, las mujeres por la vida.

En el fondo cómo se organizaron las mujeres que en muchos casos habían perdido a sus maridos, a sus padres, para demandar justicia en un momento en el cual la represión y el solo hecho de luchar por la verdad y justicia podía significar perder la vida. 

Ahí tengo un referente claro a nivel nacional que son esas agrupaciones de mujeres que defendieron la democracia y los derechos humanos en plena dictadura.

- ¿Qué personaje político actual, sea nacional o internacional, te genera admiración?

- A nivel latinoamericano hay una dirigenta de un movimiento político que se llama Movimiento Socialista de los Trabajadores de Argentina (MST), ella es Celeste Fierro, una de las principales dirigentas de la marea verde feminista, y de una propuesta democrática, anticapitalista y revolucionaria.

Por la lucha que ha dado al otro lado de la cordillera, para mi es un gran referente. 

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Comentarios

Comentarios

Comparto en gran medida las opiniones de Parada,me alegro que logrará inscribirse ojala sea elegido respetado y escuchado .

Que bueno que al menos Camilo esté en esta Parada, diferente a la de su hermana

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