Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Domingo, 5 de Diciembre de 2021
Newsletter 'La Semana'

Castillo entra al Congreso: un western limeño

Andrés Almeida

Después de casi dos meses desde la elección por la Presidencia del Perú, finalmente Pedro Castillo pudo entrar al Palacio Pizarro y jurar como Presidente del país. Fueron semanas de tensa espera, pues aunque estaba claro que había ganado por estrecho margen, su rival Keiko Fujimori, desató una estrategia de objeción y deslegitimación de su victoria por la vía de recurrir a la justicia electoral, lo que retrasó su proclamación. 

Este artículo es parte del newsletter exclusivo La Semana del pasado sábado 07 de mayo, y ahora se comparte para todos los lectores.

Después de casi dos meses desde la elección por la Presidencia del Perú, finalmente Pedro Castillo pudo entrar al Palacio Pizarro y jurar como Presidente del país. Fueron semanas de tensa espera, pues aunque estaba claro que había ganado por estrecho margen, su rival Keiko Fujimori, desató una estrategia de objeción y deslegitimación de su victoria por la vía de recurrir a la justicia electoral, lo que retrasó su proclamación. 

En contrapartida, Castillo y su base política de sustento, tuvieron tiempo para pensar muy bien su estreno, y -ante el inevitable choque que tendrá contra la oposición en el Congreso- todo indica que el actual gobierno decidió darle prisa al enfrentamiento.

Varios analistas peruanos así lo entienden, dado que consideran que el nombramiento como Presidente del Consejo de Ministros de Guido Bellido -un congresista de Perú Libre por Cusco, ingeniero electrónico y controvertido polemista por sus opiniones favorables a Sendero Luminoso y otras homofóbicas- es una provocación directa a la oposición en el Congreso, la cual estaría destinada a desencadenar una serie de dispositivos institucionales que terminen, una de dos: o con el Congreso disuelto a los pocos meses de iniciado el gobierno o con Castillo fuera del poder por decreto de vacancia por parte del Congreso, de la misma manera en que se sacó a Martín Vizcarra.

O sea, un duelo del viejo oeste, en el que dos salen de la cantina y -como es propio de los duelos- gana el que dispara primero en plena calle.

El Congreso tiene que dar un voto de confianza a Bellido o de lo contrario, Castillo está obligado a presentar un nuevo gabinete.

La mecánica es la siguiente: El Congreso tiene que dar un voto de confianza a Bellido o de lo contrario, Castillo está obligado a presentar un nuevo gabinete. Si es que el Congreso no acepta el segundo gabinete -presidido por alguien incluso más impresentable que Bellido, como Vladimir Cerrón, el gran cuco de la política peruana- entonces Castillo puede disolver el Congreso y -en el interín- gobernar por decreto y, eventualmente, plebiscitar una asamblea constituyente, para cambiar la Constitución peruana. 

El Congreso -por su parte- puede disparar primero si es que logra juntar 87 congresistas dispuesto a vacar a Castillo, pero lo ralentiza el hecho de que hacerlo tiene el costo de poner la joroba de la inestabilidad política a los parlamentarios que protagonicen el acto. Además, el gabinete actual de Castillo -con Pedro Francke en Economía y Aníbal Torres en Justicia, con promesas de autonomía frente a Bellido- es lo suficientemente atractivo para algunos opositores moderados como para darle al Presidente la opción de gobernar; es decir, dejarlo salir vivo de la cantina.   

Si el lector de este newsletter tiene interés en conocer más los detalles de este momento político, recomiendo leer Un gabinete con premier radical pedirá la confianza al Congreso de Ojo Público, donde se explican varios aspectos relevantes que pueden explicar el actuar de los políticos peruanos en los próximos días.

Por mi parte, tuve a bien entrevistar al respecto a Omar Awapara, un analista y politólogo peruano que habitualmente escribe en El Comercio, y que tiene -a mi juicio- la virtud de no ver el conflicto político desde ninguna perspectiva polarizada que hoy abundan en Perú.  

- ¿Cree usted que Castillo optó por no esperar y apurar el conflicto con el Congreso y que detrás de eso está la nominación de Bellido? 

- Sí, es una explicación, es una posibilidad. Creo que lo atractivo -o lo que lo hace plausible o viable de alguna manera- es pensar que si esa es la estrategia la tienen que hacer hoy. Tiene que ser en este momento porque este es el pico de la popularidad de Castillo. El poder desgasta ¿no? y creo que ya, con algunas semanas, ya está un poquito golpeado por algunos nombramientos, ya empiezan a salir los escándalos. 

Entonces esta estrategia es la de Bellido, y así fue interpretado; "hermano, estás declarando la guerra" básicamente poniendo un gabinete así, para que "no te demos el voto de confianza", de modo que tengas una excusa en la siguiente y no tengas la cuestión de confianza por cualquier cosa y ¡listo! Congreso cerrado y nos vamos a nuevas elecciones en cuatro meses, plazo que puede darte como Ejecutivo la posibilidad de por ahí impulsar cambios y acumular fuerza.

-¿Cómo evalúa la estrategia?

- Es una vía legalmente compleja. Habría que encontrar la ruta. No es tan sencilla y el problema  para Castillo es el tiempo, porque esto consume tiempo igual. Pero si es que la intención es básicamente sacrificar al gabinete de Bellido, creo que desde el punto de vista estratégico es lo lógico ¿no? 

- ¿Si disuelve el Congreso tendría que sacrificar el gabinete también? 

- O sea, para poder disolver el Congreso necesita que este no le de la confianza a Bellido ni a un siguiente gabinete. Entonces, la sensación que quedó con Bellido es que de arranque estás mandando a tu primer gabinete al sacrificio para que el Congreso le niegue la confianza, ahorita, en agosto, e inmediatamente proponga un nuevo gabinete, igual de irrespetuoso e igual de inaceptable para la oposición en el Congreso, con lo tampoco le darían la confianza. Con eso ya abre la vía legal constitucional para que Castillo pueda cerrar el Congreso y abrir esta ruta. 

- ¿Cree que la oposición va a entrar en ese juego? 

- Eso es lo interesante. Cuál es la reacción. Ahí está la movida estratégica de Castillo, de Perú Libre. Pero eso es en teoría, porque el Congreso también es un actor que tiene sus propios objetivos y sus propias estrategias. Rápidamente salieron voces a decir -desde una posición que es recalcitrante, de gente que no está dispuesta a caer en el juego- "démosle la confianza a Bellido y hagamos control político a nivel individual, vayamos ministro por ministro, cosa que le quitemos a Castillo esa bala de plata".

Es una estrategia inteligente, porque patean esta batalla para más adelante -va a ver una pelea, va a ver una confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo- pero para al Legislativo le conviene esperar. 

-Algo así planteó directamente El Comercio en su editorial La hora del Congreso

- Sí, y algunos ya están pensando un poco en eso. El problema de esa estrategia es que tienen que aceptar a Bellido y Bellido es bastante controversial. Tendrían que ver la forma de debilitar el gabinete sin darle la confianza.

Hay que considerar el argumento que dice que finalmente hay también gente valiosa en el gabinete en Salud, en Economía, hay rostros nuevos en Educación, en Agricultura, en Justicia. Pero a mi me cuesta un poco creer eso, porque he visto que hay gente impresentable, empezando por propio Bellido, también en otros ministerios, con serios cuestionamientos, judiciales, penales, etcétera. 

Entonces hay que evaluar la posibilidad de que Perú Libre simplemente haya dicho "ganamos el las lecciones, vamos a poner a gobernar a nuestra gente", y punto. 

El Congreso puede disparar primero si es que logra juntar 87 congresistas dispuesto a vacar a Castillo, pero lo ralentiza el hecho de que hacerlo tiene el costo de poner la joroba de la inestabilidad política a los parlamentarios que protagonicen el acto.

- ¿Eso no genera tensiones al interior del propio gobierno? El mismo Francke estuvo a punto de no entrar al gabinete por esto y por Bellido ¿no? 

- Sí Francke y Torres, los dos. Bueno, juraron al día siguiente. El gabinete juró incompleto. Solo al día siguiente, 24 horas después básicamente, se juró en Economía y Justicia, y se vio como una negociación interna. 

- ¿Supo algo de esa negociación? ¿Se les habrá explicado a Francke y Torres que la estrategia sea esta?  

- No. Creo que lo de los ministros obedeció a marcar un territorio. A decirle básicamente a Castillo que la señal es hacia Cerrón, el presidente de Perú Libre. Sospecho que lo de Francke y Aníbal Torres era decir "bueno, garantízame que Cerrón no va a intervenir en estos temas, en Economía o en Justicia. Que no va a meter la mano por ahí", que hay una autonomía respecto de él. 

- ¿No se hicieron ellos parte de la estrategia entonces? 

-Es que ahí se debilita ese argumento de que este es un gabinete de guerra, que va al sacrificio, porque ha habido una negociación. Se han sumado voces como estas de Francke y otras, del partido de Verónika Mendoza [Juntos por Perú]. Es gente que no creo que se haya prestado a eso, que se esté prestando a este juego, y que sinceramente están pensando en intentar llevar a cabo otra agenda, Me parece que apuestan más bien a acumular fuerza desde el poder, y trabajar una agenda que ha estado postergada mucho tiempo. 

- ¿No puede ser un híbrido? Una parte del gabinete para ir al choque, y otra para aquietar aguas...

-Sí, porque yo creo que a Castillo, ese escenario le conviene. Si vamos al choque, vamos al choque, y si no, bueno igual imponemos, igual avanzamos. Es un escenario que le conviene igualmente a Cerrón, pensando en cuál es su objetivo. Y es una forma de estar en el poder y trabajar desde el poder Es un poco optimista de repente pensar que pueden construir desde el poder, pues la historia en el Perú más bien ha sido que se derrumban estos proyectos una vez que están en el poder. Pero, lo que pueden hacer es acumular recursos, construir de repente una base y de repente pensar en apuntar a las elecciones regionales y municipales del próximo año y regresar de repente con un poco de más fuerza.

Por lo menos creo que han ganado bastante hasta ahora poniendo el tema de la constituyente en agenda, que no estaba. Puede que estén dándose cuenta que no hay en Perú necesariamente, ahorita, lo que se vivió en Chile. En las encuestas no hay una respuesta así, y creo que perderían un referéndum así hoy.  Pero han logrado imponer un poco la agenda. Pero bueno, está por verse.

- ¿Más allá de lo que pasa en el Congreso ¿hay piso político para la vacancia en el país? 

- Sería un poco difícil hacerla ahora. 

Ha salido gente a decir "ya, es la hora de vacarlo". Voces mainstream incluso. No estoy hablando de gente de extremos, pero que ha dicho "es el momento, porque él nos ha puesto a Bellido y esa es una señal de que quiere ir a la guerra, pues bueno, pongámosle con la vacancia", pues la vacancia, lo que hay, es un procedimiento legal simple, no hay necesidad realmente de justificarlo, por lo que es algo básicamente político: son 87 votos. Pero no los tienen.

Entonces a lo que están apostando es a traslucir de manera clara o transparente el mensaje de guerra. Si se le niega la confianza a Bellido y Castillo responde con un gabinete peor -no se ya con qué pero, con algo más impresentable aún- sería suficiente evidencia para vacarlo, desde la perspectiva de la oposición, porque, si es que no le da la confianza, él los va a cerrar entonces. El punto es entender cuándo se llega a ese punto como para convencer 87 votos. 

- Entonces son clave los tiempos.

-Exacto. Cuando el Presidente nombra al gabinete, generalmente éste tiene 30 días para ir a buscar el voto de investidura al Congreso, antes de que lo voten. Bellido está ahí, donde normalmente se usan esos 30 días para entablar diálogo con las bancadas para buscar consenso y apoyo. Eso es lo que parece que está haciendo Bellido. No tiene ningún apuro ahí, no ha planteado un ascenso todavía para ir al Congreso. Una vez que se le niegue, deben pasar otros 30 para que Castillo nombre un segundo gabinete. Pero puede hacerlo rápido. y tener jurado un segundo gabinete al otro día, y mandarlo al Parlamento al día siguiente. No creo que haya un impedimento para que sea ese caso, veloz, que le conviene. 

- ¿No queda vulnerable Castillo en esos nuevos 30 días? 

- Es un plazo máximo, pero puede madrugar al Congreso. Si el Congreso niega la primera confianza a Bellido y el Ejecutivo responde rápido-rápido, nombra un gabinete y solicita invitación al Congreso para presentar el plan de gobierno, que es sujeto a este voto de investidura. ahí de repente habría una pulseada, si es que paralelamente entra a tabla la vacancia. Habría que ver qué entra primero en la agenda. Supongo que eso dependerá de la mesa directiva del Congreso, que es de la oposición. Pero la moción de vacancia tiene plazos, aunque son muy rápidos, unos siete días, se le tiene que dar un plazo al presidente, porque tiene derecho a la defensa. Así fue con Martín Vizcarra. 

- Toda una ingeniería institucional para ver quién saca la pistola antes. 

-Si, tal cual. 

- También me imagino que tiene que haber condiciones políticas. ¿Con el descrédito del Congreso no debe ser fácil aceptar vacar al Presidente la primera semana?

-No, pero se están guardando. Lo que no ha habido es una encuesta todavía. Espero que haya pronto una encuesta, porque esta indignación que se ha visto también con Bellido, yo sospecho, es muy mediada, muy limeña. No debe ser igual fuera de Lima. Cuando esta persona fue acusada de ser filosenderista, fue por algo que dijo en Ayacucho, que es una de las regiones más golpeadas por el senderismo...  

- ¿Qué es lo que usted cree que va a pasar? 

- Sospecho que le van a tener que dar el voto de confianza. No creo que se arriesguen, y va a ser a la larga una batalla ministro por ministro. Van a hacer control político duro. En algún momento todo se va a romper, van a tensionar mucho la lucha entre el Ejecutivo y Legislativo hasta cierto punto en que Castillo probablemente se vea forzado en hacer una cuestión de confianza por algún tipo de política que tenga su gobierno, pero con menos popularidad, lo que agitaría nuevamente todas las voces de vacancia y disolución del Congreso.

Van a ser unos seis meses súper inestables. No creo que Perú Libre se consolide, pero tampoco veo una oposición tan unida, tan cohesionada. 

- ¿Y no tiene otras cartas Castillo, como por ejemplo el manejo de la pandemia?

- Es difícil. El país está en una situación complicada. Estamos bien endeudados ya. El dólar se está disparando, las condiciones económicas están jugando en contra y esa es una variable que varios hemos destacado antes sobre las condiciones en que está tomando Castillo el país.

No es lo mismo que cuando Evo Morales ganó en Bolivia, ni cuando lo hizo Hugo Chávez en Venezuela, ni mucho menos cuando Rafael Correa ganó en Ecuador, que se parece un poco más, porque Correa empezó a construir desde el poder.

No sé si Castillo tiene la capacidad, no se si tiene el equipo, la gente alrededor para hacer algo así. Creo que es más probable que cometa errores pronto, ya los está cometiendo en algunos nombramientos menores, y han debido ir para atrás.

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.

Comentarios

Comentarios

Añadir nuevo comentario