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Miércoles, 12 de diciembre de 2018
Extracto del libro “Piñera y los leones de Sanhattan”

Confesiones de un corredor de Sanhattan

Sergio Jara Román

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Daniel Thenoux
Daniel Thenoux

Las costumbres elitistas, el acomodo y el submundo de Sanhattan quedan al desnudo tras las confesiones de Daniel Thenoux, un administrador de fondos independiente, pero con mucho pasado y futuro en el barrio financiero del oriente de la capital.

Hace cuatro años, Daniel Thenoux era el gerente de estrategia de la corredora de bolsa Tanner. Antes, había trabajado como gerente de la administradora de fondos mutuos de Corpbanca y como operador en Bice Inversiones. Conoce de acciones y de fondos de inversión. También de presiones y del submundo del mercado de valores, de sus colegas y sus costumbres elitistas. Ahora tiene su propia firma financiera, THX Capital, y en su tarjeta de presentación, arriba de su cuenta de correo electrónico, aparece el dibujo de un ejecutivo con una tabla de surf bajo el brazo.

Es mediodía en Sanhattan. El brillo del sol primaveral choca en las fachadas de largos edificios de cristal y por las calles del barrio financiero corre una brisa húmeda, casi fría. Thenoux toma sus anteojos negros, se cubre con una chaqueta gruesa, y camina hacia su camioneta cuatro por cuatro. Está a punto de darme un paseo por Sanhattan.

"Yo te diría que el centro de Santiago no es un lugar para una empresa de inversiones hoy en día. Ahí no están los clientes, ahí no hay glamour. Es feo estar en el centro. Mira acá. Es otra cosa".

-El otro día leí en Bloomberg un artículo sobre unos corredores de Sanhattan que también son surfistas-, le comento, mientras me subo al vehículo. -Millonarios, medio excéntricos, con tiempo libre. Me parecieron un poco agrandados-.

Thenoux no parece sentirse reflejado. Hace lo mismo, luce parecido, pero se siente distinto. Se acomoda los anteojos mirando por su retrovisor, pone primera, y dice:

“No necesariamente. Se los comieron en redes sociales por zorrones, eso sí. Pero así es Sanhattan. Por eso todos se vinieron para acá. Yo te diría que el centro de Santiago no es un lugar para una empresa de inversiones hoy en día. Ahí no están los clientes, ahí no hay glamour. Es feo estar en el centro. Mira acá. Es otra cosa. Si quieres, un día vas a comer al Tiramisú. Ahí está el Happening también. Total. Acá está la gente, acá está lo top. Y en Nueva Las Condes, que es para donde está emigrando ahora Sanhattan, también. Es igual. Es que imagínate que estás en Estados Unidos. ¿Dónde vas a trabajar en inversiones? ¿En Nueva York? No poh, si la banca de inversiones está en Manhattan. Ahí debes estar y por eso todos se vinieron.

"En Sanhattan somos todos amigos. Este es un grupo de gente muy similar. O sea, cómo te lo explico: son todos los mismos, van a los mismos colegios, a las mismas universidades, se topan en las mismas fiestas, en las mismas playas. Las típicas. Cachagua, Maitencillo, Zapallar. Las de siempre. Este es un rubro súper clasista".

En Sanhattan somos todos amigos. Este es un grupo de gente muy similar. O sea, cómo te lo explico: son todos los mismos, van a los mismos colegios, a las mismas universidades, se topan en las mismas fiestas, en las mismas playas. Las típicas. Cachagua, Maitencillo, Zapallar. Las de siempre. Este es un rubro súper clasista.

Para entrar a ser un operador de mesa o ejecutivo principal de una corredora importante, da lo mismo si eres el compadre más inteligente, pero si eres negro, si eres de un liceo, si eres de más abajo de Providencia, ninguna posibilidad. Acá entran los hijos de compadres con plata, de colegios y universidades de elite. También es una cuestión de imagen, poh. A la gente chilena le gustan los rubios, los que salieron del Verbo, del Saint George’s. Yo te diría que es casi una cuestión de país y la banca de inversiones, al final, adhiere a eso.

Uno que estudió en la Católica sabe de esta realidad, porque viene de antes. Acá es donde están todos, donde está la onda, donde tus padres quieren que estés. Antes había gente de plata que elegía estudiar Ingeniería Comercial en la Universidad de Chile, en Beauchef. Pero eso se acabó. Es muy raro que pase eso. Queda lejos además Beauchef, lleno de paros, lleno de tomas. Otro tipo de gente. No, ya nadie va para allá. Y como te decía antes, la sociedad chilena entera es tremendamente clasista. No es racista porque no hay negros nomás, pero si los hubiera lo serían. Esto solo se va a corregir en la medida en que aparezcan emprendedores y que se valore a los mejores, como en Estados Unidos. Acá nueve de cada diez compadres que tienen plata no son los mejores. Si están ahí es porque la familia tiene plata.

A mí nunca me han discriminado. Soy del mismo estrato social, soy de adentro. He visto sí cómo discriminan al resto. Hay casos de personas que no han sido contratadas por su origen, como otros más superficiales, en los que tus colegas te dicen que no invites a tal persona porque es rasca. Lo que me da rabia, sí, es cuando la discriminación es injusta, en el sentido de que hay gente que se esfuerza mucho y tiene malas oportunidades. Eso sí me molesta. Esa discriminación que no premia al mejor. Eso me apesta y esa fue una de las razones por las que me salí. Porque en la industria no se premia al mejor, hay mucho compadrazgo. La gente en Chile no compite. Así, pero de verdad. La gente no quiere competencia.

Nadie, nadie quiere competir por ser el mejor. Tú, los periodistas, ¿compiten? El brillo de la competencia es funcional y moral. Yo compito, nada de amigos. No soy amigo del compadre de al lado, lo odio, no me importa. Yo creo que soy así porque viví en Estados Unidos, o porque lo tengo en el ADN. Pero a la gente en Chile no le gusta competir...

"¿Sabes? Ni las AFP compiten. Si no compite nadie. Es que esto es un oligopolio. ¿Por qué nadie baja las comisiones a la mitad? Porque están todos cómodos".

Mira, ahí está el edificio de Consorcio. Un poco más allá llegaremos al de LarrainVial.

Acá, en la calle El Bosque Norte, se concentra la mayor cantidad de empresas financieras. Y también de restaurantes. Como que nos gusta comer bien. Pero no competir. A estas grandes empresas financieras tampoco les gusta competir. O compiten poco. El argentino, en cambio, es competitivo, quiere ser el mejor del mundo. Tal vez es el peor, pero se la cree. ¿Sabes? Ni las AFP compiten. Si no compite nadie. Es que esto es un oligopolio. ¿Por qué nadie baja las comisiones a la mitad? Porque están todos cómodos.

Ahora pasaremos por el parque Titanium, al lado del río Mapocho. Ahí se instalaron el BBVA y BTG Pactual Chile, el antiguo Celfin. Jorge Errázuriz era uno de sus dueños. Desde acá hasta la torre del Costanera Center es lo que todos conocen como Sanhattan”.

Thenoux para su camioneta en una esquina y apunta con su mano derecha a la torre Titanium, que marca el límite oriente de Sanhattan, justo al lado del BBVA y de BTG. Luego, traza una línea imaginaria hasta la torre mayor del Costanera Center, en el extremo poniente. En medio, aparece una serie de edificios de cristal y hacia el suroriente, avenida El Bosque Norte se despliega como una bifurcación natural del barrio financiero.

-En esa calle, precisamente en esa calle, es donde se mueve todo, donde están todos. Deben haber unas trescientas empresas financieras concentradas ahí-, me dice antes de que le dé el verde en el semáforo y cambie repentinamente de tema.

“Acá en Chile existe poco eso del trader en la corredora de bolsa. Antes estaba lleno, pero ahora hay cada vez menos. Es más una cosa de Estados Unidos. Muchos creen ser traders y no lo son en realidad. El trader es alguien que no tiene límites. Agarra, compra y vende ese mismo día, toma posiciones gigantescas, sin tanto análisis. Es simplemente un oportunista, una persona que compra algo porque supuestamente está barato y lo vende al día siguiente. Se preocupa solo de ganar plata.

La mayoría de los traders en Chile lo son de monedas, de dólares. Todos los bancos tienen un trader de dólar. También loshay de derivados. Cuando hablamos de corredores que toman posiciones más serias, hay que referirse a ellos como portafolio managers. Ellos son los que ven variables más macroeconómicas, más fundamentales y de largo plazo. Ambos son asesorados por analistas de inversión, los sell side, que es como los conocemos acá. También les decimos “los sin bolas”, porque no toman ningún riesgo realmente.

"Desfachatados en las ventas y conservadores en lo personal. Eso se nota en lo religioso, por ejemplo. Hay algunos lugares en los que hay concentraciones de judíos y hay otros en los que hay concentraciones de miembros del Opus Dei". 

Mira, pero hay que ser sinceros. Esta es una industria con sus vicios. A nadie le importa el cliente. Ni al sell side, ni al buy side. A nadie. Te van a decir todo lo contrario, pero en realidad no les importa el cliente. Quieren vender cualquier cosa a cualquier precio. Da lo mismo si el producto es bueno o malo. Las métricas de los ejecutivos de cuenta son sobre captación de clientes. Nadie te paga por mantener un cliente. La idea es captar uno nuevo como sea, no fidelizar al que ya está contigo. Esa es la meta y por esa huevada te pagan. Me parece que es un incentivo perverso.

Pero siempre ha sido así. La vida entera de los corredores en los últimos veinte años no ha cambiado mucho. En general, siempre han sido un poco así, desfachatados en las ventas y conservadores en lo personal. Eso se nota en lo religioso, por ejemplo. Hay algunos lugares en los que hay concentraciones de judíos y hay otros en los que hay concentraciones de miembros del Opus Dei. Pero no es como una huevada de la empresa, sino como de subsectores dentro de la misma. A cierta área llega una cabeza que trae a puros tipos de su cofradía. Eso se hace mucho.

También hablamos de política. Sabemos de política. Bueno, algunos. Mis amigos, al menos, sí saben. Yo te diría que todos esos tipos no votan por Piñera, votan por la derecha. Si les pusieran a otro, votarían por otro. En las primarias había una frase dando vueltas como en una cadena de WhatsApp. Era algo así como ‘no se dé el gustito de votar por Kast, hay que asegurar a Piñera’. Era como que todos preferían a Kast, pero les advertíanque no votaran por él porque podía transformarse en una carta débil para la segunda vuelta. Y lo contrario era votar por Piñera. Todos saben que tiene un hambre por ganar plata. Bueno, lo ha hecho antes. Como que no pueden pararlo.

También hay que decir que la centroizquierda ha administrado muy mal la plata. Si lo hiciera bien, sería otro el cuento. Pero de pronto te das cuenta de que los trabajadores del servicio público aumentaron en no sé a cuántos y te da rabia, porque sabes que están ahí sentados sin hacer mucho. Te atienden pésimo. Te tratan mal. Te dejan esperando horas. Entonces, si más encima te ponen un impuesto nuevo encima, tú sabes que esa plata cagó, se quemó. Al final, te quedas sin ningún incentivo ideológico para votar por la centroizquierda”.

-Esa torre gigante que se levanta en la esquina de las avenidas Vitacura con El Bosque Norte es el edificio de Empresas Penta-, dice de pronto Thenoux, interrumpiendo su autodefinición política y ya casi terminando su paseo por el barrio financiero. -Ese es el círculo completo de Sanhattan, con Penta justo en medio. Ahora, más al oriente, cerca del Parque Araucano, entre las avenidas Rosario Norte y Cerro El Plomo, se está produciendo la última ola migratoria de empresas financieras. Yo creo que en unos años todos terminaremos allá, cada vez más cerca de la cordillera de los Andes y alejados del centro de Santiago-.

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Comentarios

Comentarios

Realmente un pelotudo, lo mas patetico es que dices que te saliste del mercado, y vives de esto. esstamos en la mesa leyendo esto, y das risa. nombre: anonino

Me interesa mucho

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