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Sábado, 24 de agosto de 2019
Contaminación continúa

Dirigenta de Quintero-Puchuncaví: “No hay voluntad política para terminar con este desastre”

Diego Ortiz

A poco más de ocho meses de la grave crisis medioambiental en esa zona, pareciera que nada ha cambiado. Katta Alonso, vocera de Mujeres de Zonas de Sacrificio en Quintero-Puchuncaví, habla del incumplimiento del petitorio que exigió la sociedad civil.

El domingo pasado volvió a decretarse una alerta ambiental en la zona tras registrarse un alza de SO2 (dióxido de azufre) en la atmósfera. Dos semanas atrás, nuevamente se evacuaron colegios y jardines infantiles y hace menos de diez días se registraron varamientos de carbón en las playas, donde también se encontraron múltiples aves muertas por intoxicación. Para Katta Alonso, activista medioambiental y vocera de Mujeres de Zonas de Sacrificio en Resistencia, la crisis en Quintero y Puchuncaví —centro neurálgico de las industrias contaminantes de la zona centro del país— poco o nada ha cambiado en los últimos meses.

Es más, si algo ha pasado respecto al ecosistema de su comunidad es que se ha agudizado la contaminación, a pesar de sus esfuerzos y los de sus colegas. “La problemática acá era demasiado grande. Por eso, yo decidí quedarme. Y aquí estoy… en la misma que hace 13 años”, afirma. 

Alonso llegó hace poco más de una década a Puchuncaví, pero conoce estas tierras de toda una vida. Sus bisabuelos solían veranear en la comuna en una casa de playa que compraron medio siglo atrás, misma casa en la que Katta vivió gran parte de sus vacaciones. Poco y nada queda del balneario turístico. 

Arsénico, petróleo, carbón, ácido sulfhídrico, dióxido de azufre y metales pesados reemplazaron las sombrillas, las cámaras de foto y los trajes de baño. El puerto de Quintero-Puchuncaví es la ruta de ingreso de la mayoría de los combustibles que llegan a Chile a través de la zona central.

Tras vivir y trabajar en Santiago como profesora de volley y psicomotricidad, volvió a Puchuncaví. Le ofrecieron trabajo en algunos colegios del sector para que desarrollara lo aprendido en el curso de psicomotricidad.

“Empecé a trabajar en el área de lenguaje y cálculo mental en algunos colegios, ayudando en el reforzamiento”, recuerda Katta Alonso. “Ahí comprendí el nivel del problema. Los niños no aprendían y las enfermedades aumentaban explosivamente”, situación que la llevó junto a otros colegas a organizarse en torno a la contaminación de la zona.

Hace ya más de seis años formaron la agrupación Mujeres de Zona de Sacrificio en Resistencia para la comuna de Quintero-Puchuncaví. En entrevista con INTERFERENCIA, Katta Alonso repasa el estado del petitorio exigido por la sociedad civil a las empresas y el gobierno, el cual incluye la elaboración de una Ley Especial de descontaminación para la zona, la homologación de la normativa instaurada por la Organización Mundial de la Salud y el cierre de las termoeléctricas a carbón.

Se fueron los flashes y las cámaras ¿Ha mejorado en algo la crisis medioambiental del sector?

Estamos súper preocupados. El fin de semana tuvimos muchos casos de muertes de aves. Hubiera habido un día bonito, con sol, donde las familias fueran a la playa y habríamos tenido un grave problema. La semana anterior a esa tuvieron que evacuar los jardines infantiles y los colegios particulares por emanaciones tóxicas. Menos mal que los colegios municipales estaban en paro, sino nuevamente habríamos tenido un problema más grande. La situación es muy grave. Siguen existiendo el peak de contaminación a pesar de estar con alerta sanitaria.

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 ¿Se elaboró la ley especial, que exigían como comunidad, para sancionar y frenar la contaminación en la zona?

No hay ninguna ley especial para Quintero y Puchuncaví. El gobierno cumplió, y hace muchos años lo debería haber hecho, con un plan de descontaminación del aire. Solo de la calidad del aire. Y ese es el que no está dando resultados porque seguimos con peak de SO2, dióxido de azufre, que es el que emiten más que todos las termoeléctricas a carbón y Codelco. Seguimos pidiendo la Ley Especial, pero nunca se ha hecho. Lo que hizo el gobierno fue un plan de descontaminación del aire que en el gobierno pasado fue rechazado, ya que el plan del anterior gobierno contaminaba más de lo que descontaminaba. Y por eso la Contraloría lo rechazó. 

¿En qué consiste la Ley que exige la comunidad al gobierno?

Nosotros estamos pidiendo un plan para que haya normas para todos los metales pesados fugitivos presentes en la atmósfera. Para el arsénico, para los hidrocarburos volátiles, que fueron las últimas intoxicaciones que tuvimos, donde a la gente -aparte de las náuseas y los vómitos a los que estamos ya prácticamente acostumbrados- se le quedaban dormidas las extremidades. Estos hidrocarburos volátiles son los que emiten las otras empresas, como Oxiquim, como las de gas, como ENAP, ASMAR, todas esas los emiten. Suman 19 empresas contaminando al mismo tiempo.

Lo que la Corte Suprema pide, y nosotros también, es que se fiscalice qué emite cada empresa, para poder hacer la sinergia y ver realmente qué estamos respirando, con qué contaminan el mar, con qué contaminan las aguas de pozo, y con qué contaminan los suelos. Luego de eso, ahí decidir qué empresa se puede quedar y qué empresa se tiene que ir. Por último, que las que se queden se encapsulen. Esta es la Ley Especial que estamos pidiendo. Es importante también decir que pedimos el cierre de CODELCO, que tiene una tecnología tan obsoleta que no va a poder pasar ninguna norma, y el cierre también de las termoeléctricas a carbón.

También se pide que se cumpla con los estándares que establece la OMS ¿Ha habido algún avance en esa dirección?

No, estamos lejos de los estándares de la OMS. Se siguen algunas normas de la Unión Europea, pero ni siquiera todas. Ejemplo de eso es el límite para sobrepasar la norma de emisiones. En Europa se permite hasta un máximo de 20 veces al año. Acá en Chile, nos pueden envenenar 136 veces en un año. Y eso es sólo para la calidad del aire, no incluye otros tipos de contaminación. 

No tenemos norma para la contaminación de arsénico, que viene principalmente de CODELCO. Estamos rodeados de arsénico en los pozos de agua, las playas, los colegios, los jardines, todo tiene arsénico. Voluntad política para acabar con este desastre, la verdad es que no hay. 

Se habló mucho de cerrar inmediatamente las empresas que no cumplen con normativa actual.

Vamos a ver. Se supone que se hará, pero todavía no ha pasado nada. Es muy pronto todavía, pero la contaminación está. Las playas están contaminadas con carbón y con marejada se hace aún más notorio. 

¿Existe alguna planificación por parte de la sociedad civil para movilizarse y visibilizar la situación de Quintero-Puchuncaví a raíz del bajo cumplimiento del petitorio?

Estamos armando una mesa técnica multi-disciplinar en conjunto con la comisión de medio ambiente del senado y de diputados, ONGs medioambientales, con la defensoría ambiental y con el Colegio Médico para armar un plan de acción en torno a la crisis que se vive en la zona. 

También estamos preparándonos para ir en diciembre y por segunda vez a la ONU, a Ginebra, con el fin de presentar nuestra denuncia por violación a los Derechos Humanos. La primera vez fuimos a Bolivia, a presentar la denuncia al Consejo Interamericano de Derechos Humanos.

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