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Domingo, 17 de enero de 2021
Capítulo del libro “Los largos años 60 en el Gran Concepción 1959-1973”

El movimiento estudiantil de los 60 en el Gran Concepción

Javier González Alarcón (*)

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La Universidad de Concepción a fines de los 60.
La Universidad de Concepción a fines de los 60.

Desde mediados de los años 60, la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción se constituyó como un actor fundamental en el desarrollo político local y nacional. Pasó de ser un movimiento movilizador entre 1965 y 1967, partícipe del proceso democratizador de la universidad a partir de 1968, a la vinculación significativa del movimiento estudiantil con el movimiento popular y la profundización de la reforma universitaria.

Las primeras organizaciones estudiantiles en nuestro país, se originaron a principios del siglo XX cuando en la Universidad de Chile comenzaron a ingresar jóvenes provenientes de los grupos medios de la sociedad, muchos de ellos de provincias. Con el pasar de los años las ideologías del movimiento avanzaban acorde a la situación política y social de cada período histórico.

En la década del veinte la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) buscó agrupar a estudiantes, obreros e intelectuales en la lucha contra el régimen capitalista y de ese modo lograr pelear por un sistema social mejor. Así, se formó la Asamblea de Estudiantes de Chile, organización que propició la unión con empleados, profesores y obreros. Durante los años 30 el pensamiento anarquista comenzaba un retroceso paulatino al interior del movimiento, mientras que, por otro lado, se consolidaban las corrientes marxistas.

En aquellos años, la principal preocupación giraba en torno a la problemática de la cuestión política y social, es decir, los conflictos tanto nacionales como internacionales, la lucha de clases, la clase obrera, entre otros. Se enfrentan los problemas estudiantiles desde una perspectiva más general. No obstante, si bien la enseñanza secundaria y universitaria era gratuita, los problemas propiamente estudiantiles seguían sin resolución. De esta manera, en los años 40 y 50 el movimiento se comienza a centrar en la lucha por la Reforma Universitaria.

Sin embargo, la proyección de la Revolución Cubana (1959) permitió que el movimiento incorporara un sentido de transformación revolucionaria como horizonte de acción y volviera a enfrentar los problemas desde una óptica universal.

Este compromiso social que los estudiantes habían desarrollado se manifestó en las constantes protestas, como por ejemplo: “protestas contra la política económica (la desnacionalización del petróleo, junio de 1959) y la política educacional (mayo de 1960, agosto de 1962, septiembre de 1966), en solidaridad con estudiantes procesados (agosto de 1967) y trabajadores en huelga (julio de 1965, abril-mayo de 1968, agosto de 1968); contra el intervencionismo norteamericano (junio de 1969), el servicio militar (abril de 1969) y el alza de pasajes de la locomoción colectiva (22 de abril de 1965)”.

En ese contexto, la reactivación de las ideas de implementar una Reforma Universitaria (1967-1968) se relacionaron con la preocupación del movimiento estudiantil de vincular la Universidad orgánicamente a las necesidades de los trabajadores y el pueblo. De esta manera, los primeros logros de la Reforma fueron, la democratización de las estructuras universitarias; una mayor participación estudiantil, de funcionarios y docentes en las decisiones de la Universidad; y una democratización en el ingreso de las mismas.

En definitiva, el movimiento estudiantil no sólo peleaba por modificar la estructura educativa, sino que también excedió a los márgenes de lo estrictamente educacional para perseguir fines y cambios mayores que abarcaban al conjunto de la sociedad y de unidad con otras clases sociales, la clase obrera y sectores populares. Por lo tanto, la lucha por la Reforma Universitaria también fue una lucha, con distintas características, por una transformación social, a la que también adhirieron los estudiantes secundarios.

Finalmente, se ha podido constatar que, de lo poco que se ha escrito en torno a una historia del movimiento estudiantil en Chile, este se ha realizado desde lo universitario, y, además, desde los estudios de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), por tal motivo, en estas páginas intentaré desarrollar un acercamiento a la construcción de una historia del movimiento estudiantil secundario y universitario de la zona del Gran Concepción durante la década de los sesenta. Para ello, se ha planteado como hipótesis que los estudiantes han ocupado un papel importante en las grandes transformaciones políticas y sociales a nivel local y nacional, debido a que sus demandas han tenido la capacidad de trazar cuestionamientos profundos a los sistemas de gobierno y así delinear un malestar social generalizado..

Organización, demandas y formas de expresión

Los estudiantes universitarios y secundarios penquistas estaban agrupados en distintas instituciones de carácter nacional y zonal. La Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción (FEC) y La Federación Provincial de Estudiantes Secundarios de Concepción (FEPRESCO) eran la de mayor significancia en el Gran Concepción.

Los estudiantes secundarios que pertenecían a la educación fiscal de los distintos liceos técnicos e industriales se agruparon dentro de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Técnica e Industrial, mientras que los particulares impulsados por el Instituto de Humanidades, crearon en 1968 la Federación de Estudiantes Particulares.

En la ciudad de Lota los escolares de enseñanza media formaron en 1967 el Centro de Estudiantes de Lota (CEL), en el que participaban todos los colegios de la enseñanza media de la ciudad, representando cerca de 2.500 alumnos y considerado el primer paso para la conformación de una Confederación de Estudiantes del Carbón.

En 1969 durante la presidencia de Juan Delgado Romero, este centro estudiantil en su compromiso juvenil con la realidad socio-económica de la zona del carbón y a través de un Congreso Comunal del CEL, aprobaron los estatutos del organismo que consolidaba la unidad obrero-estudiantil.

Por otra parte, en Talcahuano, a raíz de los incidentes de los estudiantes del Liceo Fiscal, de los planteles industriales de Hualpencillo y San Vicente, y de los Institutos Comerciales, quienes reclamaban por el mal estado de sus establecimientos, acordaron formar en 1969 la Federación de Estudiantes de Talcahuano (FETA), presidida por Omar Loyola, alumno del Liceo Fiscal del puerto.

En el ámbito universitario como quedó establecido anteriormente, la organización de mayor importancia y trayectoria era la FEC, fundada en 1919. Sin embargo, en 1946 la Escuela Industrial de Concepción se fusiona con distintas Instituciones Superiores Técnicas y crean la Universidad Técnica del Estado (UTE). Es así como en la década de los cincuenta, surge a nivel nacional la Federación de Estudiantes de la Universidad Técnica del Estado (FEUT). No obstante aquello, y pese a la constante y significativa participación de los estudiantes de la UTE, sede Concepción, al interior del movimiento estudiantil de la década de los sesenta, es durante el triunfo de la Unidad Popular cuando dentro de un auge cultural, político y social y al expandirse las matrículas en las diferentes sedes, se formaron y consolidaron FEUT regionales.

Ya por la década de los sesenta era posible ver la participación de diversas corrientes políticas al interior de las federaciones. La izquierda comenzaba un ascenso en el movimiento estudiantil nacional, mientras que, a nivel local durante la primera mitad de la década, las organizaciones estuvieron dominadas por la Democracia Cristiana (DC), contrapesando el poder de la izquierda a nivel nacional.

La presencia en las calles del movimiento de estudiantes secundarios y universitarios se hizo característico en los años sesenta. En estos fueron habituales los incidentes con la policía, las marchas, los paros y las demandas en distintas materias, como las protestas contra las políticas educacionales, económicas, contra el alza en el pasaje y contra el intervencionismo norteamericano. Durante la primera mitad de esta década las manifestaciones estudiantiles se situaron en protestas por la mala alimentación, por el mal estado de algunos establecimientos educacionales y por la falta de mobiliario y de medios docentes.

En ese contexto, en 1964 la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Técnica e Industrial decretó una huelga en la que participaron el Instituto Comercial, el Instituto Superior y el Instituto Femenino a través de un paro indefinido y de marchas por las calles céntricas de la ciudad penquista. Se adhirieron más tarde a la movilización los estudiantes del Liceo de Hombres N°2 quienes manifestaron una crítica al gobierno de la época por no entregar prontas soluciones a los problemas estudiantiles.

Para mediados de ese año el número de alumnos en huelga había aumentado significativamente. Paralizaron sus actividades los estudiantes del Liceo Coeducacional de Talcahuano, la Escuela Técnica e Industrial de Talcahuano y la Escuela de Tomé.

A comienzos del año académico de 1965 el alza de la locomoción colectiva generó que el movimiento nuevamente se volcara a las calles. La FEPRESCO, presidida por Ricardo Moscoso y reunida en Chacabuco 1232, resolvió realizar un paro de 48 horas, el que, además, se efectuó de manera simultánea en los establecimientos de Talcahuano y Coronel. En la Asamblea General de la FEC de aquel entonces, el movimiento de izquierda había planteado que el alza de la locomoción era parte del problema de las políticas erradas del Gobierno de Eduardo Frei Montalva, que solo traslucían los grandes intereses extranjeros, por tal motivo, era necesario que la Federación promulgara una huelga general.

Los días posteriores a la asamblea se comenzaron a suceder violentos incidentes entre las fuerzas policiales y estudiantes cuando estos últimos en forma de protesta se reunieron en los alrededores de la Universidad, ocupando de forma parcial la Plaza Perú y lugares cercanos a la Casa del Arte y el Arco de Medicina. Los incidentes finalizaron cuando un número significativo de carabineros persiguió a los estudiantes hasta el interior del Barrio Universitario lanzando disparos al aire y bombas lacrimógenas. Según testimonios consignados en diario “El Sur”, aquella era la primera vez que la policía uniformada ingresaba al recinto universitario.

De esta forma, al descontento con la situación política, social y económica impulsada por el Gobierno y al mal manejo de las autoridades educacionales frente a las peticiones del movimiento, los estudiantes de la Universidad Técnica del Estado (UTE), sede Concepción, promulgaron una toma de la Universidad y una huelga indefinida mientras los problemas de presupuesto para su plantel no fuesen solucionados. Al no ser resueltos, la Universidad entró en una crisis financiera. Enrique Kirberg, rector de la UTE, argumentó que la institución registraba un déficit significativo, y que el presupuesto asignado por el Gobierno era insuficiente.

Lo sucedido originó protestas estudiantiles quienes marcharon portando carteles y consignas por Avenida Collao, Avenida Roosevelt, Diagonal Pedro Aguirre Cerda, O´Higgins y Colo Colo hasta Freire. La declaración realizada por la directiva del Centro de Alumnos de la UTE señalaba que la crisis financiera impedía el funcionamiento de la mayoría de las sedes del país, agregando que, debido a las políticas discriminatorias del gobierno, la Universidad estaba en una clara desventaja con respecto a los financiamientos otorgados a las universidades particulares que contaban además con financiamiento propio, y argumentaron que era la UTE la universidad que tenía sus puertas abiertas a los sectores más amplios de la población, por tal motivo, la crisis afectaba a los estudiantes más pobres del país.

En la segunda mitad de la década de los sesenta, el movimiento estudiantil comienza a adquirir una mayor politización y sus demandas no sólo se situaron en relación con los problemas netamente estudiantiles. El surgimiento del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y la creación de los distintos Frentes Intermedios de Masas como el Frente de Estudiantes Revolucionarios (FER), va a desplazar el predominio de la Democracia Cristiana dentro de las diferentes federaciones.

De esta manera, en la Universidad de Concepción (UdeC) el predominio de la DC al interior de la FEC comenzaba a descender. Los estudiantes se habían situado a la cabeza de las luchas juveniles y en la dirección de esta jugó un papel importante el MIR, que en aquella Universidad tenía significativa fuerza.

Entre los años 1963 y 1964 es creado el Movimiento Universitario de Izquierda (MUI), compuesto por militantes de la Vanguardia Revolucionaria Marxista (VRM), las Juventudes Socialistas (JS) y las Juventudes Comunistas (JJ.CC). Sin embargo, el año 1965 las JJ.CC abandonan el MUI y este comienza a ser operativo bajo el control del MIR pasando a constituirse en un Frente Intermedio de Masas, teniendo gran participación, legitimidad y alcance al interior de la Universidad.

Los años de revolución, compromiso político y de crecimiento orgánico del movimiento estudiantil de izquierda se explica a través de la unidad obrero-estudiantil, de la reanimación del movimiento obrero y popular, y del planteamiento de definir una universidad antimperialista. Ante este crecimiento, los partidos políticos patronales lanzaron una política de contención, la que se condensó en el lema de la “Revolución en libertad” llevada adelante por la Democracia Cristiana.

Entre otras cosas, esto significó que el Gobierno de Frei se viera obligado a entregar concesiones a los trabajadores y el pueblo para impedir que se profundizara el proceso de politización y radicalización. No obstante, las luchas de los obreros, de los pobladores y de los estudiantes de los años sesenta en nuestro país era a su vez parte de la resistencia a la guerra de Vietnam y Camboya, del gran ascenso del mayo francés y de la enorme influencia que tuvo en toda América Latina el triunfo de la Revolución cubana. Por consiguiente, mientras los obreros continuaban con huelgas y luchas por la nacionalización del cobre, los campesinos avanzaban en las tomas de tierras y exigencias de una verdadera Reforma Agraria.

En ese escenario las ideas estudiantiles convergen con las de las clases populares y se crean alianzas con los movimientos de pobladores, obreros y campesinos. De esta manera, los alumnos del Liceo Coeducacional, de la Escuela Superior Textil, del Centro Educacional y del Curso Anexo del Instituto Superior de Comercio de la ciudad de Tomé apoyaron las distintas manifestaciones y huelgas textiles que realizaban los obreros de las fábricas de paños Oveja y de la FIAP.

En Lota, los estudiantes apoyados por el CEL y bajo la consigna ¡Adelante, adelante, obreros y estudiantes! se plantearon en una postura crítica frente a las actividades del Gobierno sobre su política negligente de nacionalización de las riquezas básicas del país. La FEPRESCO en 1969 acordó un paro para solicitar la libertad condicional de 19 dirigentes y obreros de la industria SABA que habían sido acusados de incendiar la fábrica.

En esa línea en 1969 los estudiantes reunidos en la FEC presidida por el representante del MUI y militante mirista, Nelson Gutiérrez, acordaron pedir la expulsión del país de Edward Korry, embajador de Estados Unidos en Chile, exigir la dimisión del Ministro del Interior, Edmundo Pérez Zujovic, prestar apoyo a la solicitud de liberación de los obreros de la industria SABA, repudiar la intervención norteamericana en la Guerra de Camboya y Vietnam y protestar por el cerco policial que afectaba al Campamento Lenin ubicado en Talcahuano.

El crecimiento que había adquirido el MIR al interior de la Universidad de Concepción desde su conformación en 1965, se había extrapolado a la sede local de la Universidad Técnica del Estado. De esta manera, los estudiantes de la UTE organizaron una Asamblea General de las comunidades universitarias de Concepción, aglutinando a estudiantes, docentes y administrativos de la UdeC, UTE y de la sede de la Universidad Católica.

Finalmente, para fines de la década, un 54% de alumnos y alumnas aproximadamente seguían movilizados. Sin embargo, la creación en 1969 de la Unidad Popular (UP) como coalición electoral de partidos políticos de izquierda, provocó el distanciamiento entre las juventudes socialistas y miristas dentro del movimiento estudiantil cuando estos últimos se abstuvieron de participar al interior de la UP. No obstante, en 1970 los estudiantes reunidos en el Foro Abierto de la Universidad de Concepción brindaron su apoyo a Salvador Allende y plantearon una defensa al triunfo popular.

Compromiso político y revolución estudiantil

El proceso de dar vida a la Federación de Estudiantes se dio a la par de la fundación de la Universidad de Concepción en 1919, y una de sus primeras tareas fue su vinculación con el mundo popular y sus problemas sociales. Con el transcurrir de los años se sumaron distintas iniciativas de acción social, como la puesta en marcha de un Liceo Nocturno (1923) y la creación de una Universidad Popular (1924). Así, la FEC comenzó a tener una relación más estrecha con los sectores populares y los diversos centros obreros de la zona.

Entre los años 40 y 50 la lucha fue por mayores espacios de participación y por una reestructuración de los organismos directivos de la Universidad. Durante la primera mitad de la década de los sesenta la Federación de Estudiantes estuvo en constante disputa entre la coalición de los partidos políticos de izquierda agrupados en el Frente de Acción Popular (FRAP) y la Democracia Cristiana.

El siguiente cuadro da cuentas del predominio que tuvo la Democracia Cristiana Universitaria (DCU) al interior de la Universidad entre 1960 y 1966:

Con los antecedentes de vinculación popular y obrera de la Federación, el primer presidente DC, Pedro Urra Veloso, manifestó que el anhelo de las juventudes universitarias debía estar enfocado en buscar una solución definitiva a los problemas económicos-sociales del país.

Por consiguiente, la FEC comenzó a realizar constantes trabajos de alfabetización popular para los adultos de las poblaciones alejadas del centro de Concepción. Creó escuelas en el sector del cerro “La Pólvora”, “Agüita de la Perdiz”, y en “Hualpencillo”. Participaron, además, en la construcción de escuelas en los campamentos de Chiguayante, Lota y Los Álamos. Prestaron servicios a la comunidad durante las escuelas de verano y de invierno a través de labores asistenciales de medicina, dental, servicio social, enfermería, leyes, apoyo en organización de centros de madres, clubes deportivos, charlas de capacitación de dirigentes y organización de pobladores, constituyendo un enriquecedor contacto con los sectores populares.

La participación de los jóvenes en áreas más amplias que la propia realidad estudiantil, dio cuenta del anhelo por construir una sociedad nueva, centrada en la solidaridad y el compañerismo.

Las labores del movimiento ayudaron a subsanar distintas falencias que tenían las clases populares de la época, de las que el Gobierno no se hacía cargo. En 1965, por ejemplo, la directiva de la Junta Central de Vecinos de la Población “Armando Alarcón del Canto” de Hualpencillo, se entrevistó con el vicepresidente de la FEC, Carlos Hormazábal, para solicitarle la instalación de un policlínico con servicio médico y dental proporcionado por universitarios. Hormazábal agregó, que además de la instalación del policlínico, también realizarían en el mismo local, cursos de alfabetización.

La concientización y acción del movimiento estudiantil se llevó a efecto en primer lugar, ayudando y apoyando a los sectores más vulnerables de la sociedad y, en segundo lugar, entendiendo que, para poder modificar las políticas internas de la universidad, era necesario cambiar el escenario político nacional.

En ese contexto, la FEC organizó a mediados de la década un foro donde se estudió la política de nacionalización del cobre, al que asistieron el senador y diputado de la Democracia Cristiana, Tomás Pablo e Ignacio Palma y los diputados del FRAP, José Cademartori y Carlos Altamirano. Las posturas planteadas en aquel foro fueron distintas, la Democracia Cristiana abogaba por una vía de nacionalización, pero no inmediata, mientras que el FRAP buscaba el rescate pleno de la explotación del mineral. Sobre el tema de la Reforma Agraria, en enero de 1966 la Federación invitó al Ministro de Agricultura, Hugo Trivelli; al vicepresidente de la Corporación de la Reforma Agraria (CORA), Rafael Moreno y al vicepresidente del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), Jacque Chonchol. En aquel acto público se dieron a conocer detalles sobre el proyecto de reforma.

Por otra parte, las demandas y protestas estudiantiles que promulgaba la Federación de Estudiantes buscaban apoyar las movilizaciones de los obreros y pobladores. De esta manera, se desarrollaron movilizaciones y paros en favor de los obreros del cobre, textiles, y mineros del carbón. En julio de 1964 se opusieron a la IX Conferencia de Cancilleres de la Organización de los Estados Americanos reunidos en Washington, al que enviaron un cablegrama a la sede de la conferencia declarando que, los estudiantes defendían los principios jurídicos de autodeterminación de los pueblos y el de la no intervención en los asuntos internos de otros Estados.

En el transcurso de la década de los sesenta, la provincia de Concepción comenzó una marcada tendencia política hacia la izquierda, sustentada en el poder obrero y estudiantil. De esta manera, el segmento universitario del MIR agrupados en el Movimiento Universitario de Izquierda (MUI) entra en constantes tensiones con la DC por el predominio de la Federación.

En octubre de 1966 en discusiones previas a la Reforma Universitaria, formula apoyada por democratacristianos y comunistas, el MUI plantea la idea de una Revolución Universitaria, a la que se sumó la Brigada Universitaria Socialista (BUS). Miguel Enríquez, líder y secretario general del MIR, en una entrevista brindada a revista Punto Final, manifestó que: “Para ellos, entonces, no debe lucharse directamente contra el capitalismo. Para nosotros, lo fundamental es empujar a la clase obrera de la ciudad y el campo. Los comunistas luchan por un gobierno popular y democrático […] Nosotros por un gobierno revolucionario de obreros y campesinos […] Ellos por una reforma universitaria, nosotros por una revolución universitaria”.

El proceso de politización y polarización política de la Universidad fue creciendo en intensidad desde mediados de 1960. El contexto latinoamericano se abre con la radicalización política y con el principal acontecimiento, el de la Revolución cubana. La muerte de Ernesto “Che” Guevara en 1967 inspiraría a la juventud a posicionarse activamente en la radicalización de los procesos sociales, rompiendo con la izquierda tradicional.

De esta manera, la lucha de los estudiantes de la izquierda revolucionaria previo a su ascenso a la presidencia de la Federación de Estudiantes incrementa de forma significativa. En abril de 1965, los estudiantes universitarios, luego de enfrentamientos con la policía que duraron cerca de una semana, secuestraron un carabinero, canjeándolo más tarde por estudiantes detenidos. En 1966 desarrollaron paralelamente a las huelgas, un Congreso interno de Federación y un Congreso Latinoamericano de Sociología, bajo el poder estudiantil.

En 1967 los alumnos Edison Barría Brevis y Jorge Arturo Grez, secuestraron la bandera chilena y la de la universidad que se encontraban izadas en el Foro Abierto, posteriormente procedieron a izar la bandera de Cuba con un crespón negro en señal de duelo por la muerte del “Che” Guevara. Sin embargo, el estudiante de bioquímica, Eugenio Berríos Sagredo ‒más tarde miembro de la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA‒ se ofreció a bajar la bandera cubana e izar nuevamente la bandera nacional.

Las tensiones acumuladas por la fortaleza, madurez y radicalización de los estudiantes durante tres años de lucha, permitieron cuestionar el poder universitario, se plantea entonces, la conquista del 25% de representación estudiantil en todos los organismos de la universidad. Luciano Cruz, miembro del Consejo Universitario y líder indiscutible del movimiento estudiantil de Concepción es detenido y golpeado violentamente por fuerzas policiales.

Al mismo tiempo los estudiantes capturan a un carabinero de “rehén” y lo ofrecen en canje por los detenidos. La lucha en la universidad se fortalece y el MIR obtiene la presidencia en el Instituto de Sociología, en el Centro de Estudiantes de Medicina a través de Bautista Van Schouwen Vasey, y en 1967 ‒con el apoyo del BUS‒ por primera vez en Concepción y en el país logra el control de un gobierno de estudiantes universitarios. Así, el presidente electo Luciano Cruz, manifestó que dentro de sus planteamientos estaba continuar con la lucha de democratización de la universidad y, además, buscar la intervención directa de los estudiantes en las elecciones del nuevo rector.

Los años de revolución, compromiso político y de fuerza de la izquierda revolucionaria a nivel de la Federación se reflejan en quienes se constituyeron como presidentes en los últimos años de la década del sesenta y la filiación política de estos.

En 1968, los acuerdos con respecto al proceso de Reforma Universitaria tomados en el VIII Congreso Interno de la Federación fueron entregados a Rolando Merino, presidente provincial del grupo de trabajo de la reforma. En este temario se estipuló que los estudiantes exigían un 40 por ciento de participación estudiantil del total de la comisión. La petición fue aceptada y quedó de la siguiente manera, 78 docentes y 48 estudiantes.

Así, dentro del acta básica de trabajo presentada por la directiva provincial de la comisión y la directiva de la FEC destaca la idea de que la misión de la Universidad debía ser pensada en ponerla al servicio del cambio social y que las autoridades universitarias deberían ser la expresión democrática de la totalidad de los cuerpos docentes y estudiantiles. Ahora, si bien la reforma de aquel año no era la que el movimiento anhelaba, si significó un impulso importante, ya que permitió una mayor participación y decisión en cuanto a las políticas internas de la Universidad.

Más tarde, la separación entre el Movimiento Universitario de Izquierda y la Brigada Universitaria Socialista generó que la izquierda se presentara de manera separada en las elecciones de 1969. El nuevo contexto estudiantil estaba sujeto a la creación de la coalición de la Unidad Popular, de la que el MIR se había excluido.

Por otra parte, las juventudes comunistas al interior de la universidad hicieron un llamado a la unidad de comunistas, socialistas, radicales, independientes de izquierda y del recién creado Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU), al mismo tiempo que criticaban al mirismo, culpándolo del estancamiento del proceso de reforma por el estado de desmovilización, desorganización y falta de conciencia política. El BUS no culpaba al MUI, pero si planteaba que era necesario dar un nuevo giro al movimiento estudiantil zonal. Finalmente, se creó un Frente Comunista-Socialista. Sin embargo, el MAPU se excluyó por tener posiciones distintas a los comunistas.

En definitiva, desde mediados de los años 60, la Federación de Estudiantes se constituyó como un actor fundamental en el desarrollo político local y nacional. Pasó de ser un movimiento movilizador entre 1965 y 1967, partícipe del proceso democratizador de la universidad a partir de 1968, a la vinculación significativa del movimiento estudiantil con el movimiento popular y la profundización de la reforma universitaria. En este último punto, la FEC a comienzos de la década de 1970 manifestó que era necesario avanzar hacia una segunda etapa en la construcción de una nueva universidad militante para la revolución que debía estar al servicio de los trabajadores.

(*) Licenciado en Historia por la Universidad Andrés Bello y Magister en Historia por la Universidad de Concepción. Docente adjunto Universidad Andrés Bello, sede Concepción.

El capítulo corresponde al libro “Los largos años 60 en el Gran Concepción 1959-1973”; Monsálvez, Danny (ed.). Tomé, Editorial Al Aire Libro, 2020.

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Comentarios

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Agradezco enormemente leer esto, excelente crónica y articulo

Me agrada su existencia,pero soy jubilada y no puedo contribuir con la suscripción. Tengo 70 años y estoy feliz de estar en este periodo de nuestra civilización, vivo cuidando mis UNDIAS!!! GRACIAS PIR EXICTIR!!!

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