Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Sábado, 19 de septiembre de 2020
Compañía solo aplica filtros comerciales

El negocio "mapuche" de Falabella que abrió el debate sobre apropiación cultural en el retail

Paula Huenchumil

Instrumentos, artesanías, gastronomía e incluso máscaras tradicionales tiene disponible la empresa en su catálogo online. Hay voces mapuche que ven una contradicción en que una multinacional comercialice estos trabajos, mientras que otras opiniones se inclinan a que si es en el margen de un comercio justo, podría funcionar. Ripley también ofrece productos, aunque en menor medida.

Hace algunas semanas circula en grupos de Facebook de distintas organizaciones de artesanos y artistas mapuche una petición en el sitio web change.org “No más expropiación de nuestra cultura y kimun Mapuche”. En el escrito, acusan que “convenientemente la multinacional Falabella.com, ha puesto a disposición la venta de instrumentos musicales ceremoniantes mapuche, joyas y textiles con total y absoluta falta de respeto, contexto, pertinencia y comprensión de nuestras tradiciones mapuche”.

El catálogo del marketplace de Falabella se define como un modelo de autogestión comercial, donde los vendedores interesados en mostrar sus productos deben inscribirse y completar pasos para que sus productos estén disponibles en el portal Falabella.com. “Solo cuando vendas un producto te cobraremos una comisión de venta más una tarifa por servicios logísticos”, indica el retail.

Si un emprendedor quiere vender productos propios de los pueblos indígenas, debe seguir los mismos pasos que cualquier otro interesado. No hay más requisitos.

La tienda de Tecnología y Computación Emmett Limitada provee, tanto a Ripley como a Falabella, de instrumentos y kollong- máscaras tradicionales mapuche- que se usan en ceremonias. Falabella además ofrece productos artesanales de la escultora Paola Yancovic, productos gastronómicos y joyas de la decoradora Jacqueline Domeyko Cassel, hermana de Matías Domeyko, actual vicepresidente ejecutivo de empresas Arauco -controlada por el grupo Angelini- y cuyo tatarabuelo fue el polaco naturalista Ignacio Domeyko,

“La venta de joyería mapuche es parte de lógicas multiculturalistas donde se valoran las piezas como "exóticas" pero donde no se reconoce el trabajo de los artesanos o el sentido profundo que tiene la platería para nosotros. Comprar o vender platería mapuche en el retail es una muestra muy pobre de arribismo. Creo en todo caso, que el mayor daño lo hacen esta especie de intermediarios, como en el caso de Jacqueline Domeyko”, dice Martín Cárdenas Llancaman, platero mapuche.

captura_de_pantalla_2020-04-17_a_las_20.43.06.png

Parte del catálogo del marketplace de Falabella
Parte del catálogo del marketplace de Falabella

Sebastián Oyarzo, creador de los productos gourmet Trapi (ají), comenzó hace pocos meses su negocio, el cual tienen disponible en el marketplace de Falabella.

“Busqué en Google cómo vender productos en Tottus y me apareció que era la página del marketplace Falabella, lo revisé, encontré que era fácil de postular y lo hice. La verdad es que no ha sido una buena experiencia, en el sentido que estuve dos meses en trámite respecto a la publicación de los productos. La comunicación es un poco lenta, no sé si será por el tema de la pandemia. Por Falabella no he generado ventas”.

Oyarzo, quien se identifica como mapuche y participa en una asociación indígena en Santiago, ve este tipo de plataformas como una opción que puede ser positiva para los emprendedores. “Yo creo que esta red de difusión masiva en materia de pueblos originarios es super importante. Te ayuda también a mantenerte vigente, porque los productos no son desarrollados por Falabella. En mi caso es mi línea de productos y ellos son una herramienta de comercialización. Yo creo que es una oportunidad, siempre que no haya desmedro del artista”.

El creador de Trapi explica a INTERFERENCIA que desde el retail le solicitaron su documentación tributaria, resolución sanitaria e imagen de buena calidad del producto. “No revisaban una pertinencia cultural, pero sí el aspecto legal. Yo creo que debería haber una asesoría, porque cada producto tiene una identidad y pertinencia, que vienen de la transmisión oral, entonces pueden existir casos de desmedro del artista o a la propia cultura”.

Ante el cuestionamiento de organizaciones y centros de estudios mapuche a Falabella, la tienda indicó a nuestro medio que “los artículos vinculados a la cultura mapuche publicados en Falabella.com pertenecen a algunos sellers de nuestro Marketplace, plataforma que da oportunidad a muchas empresas y emprendedores para que puedan visibilizar sus productos. Se trata de libros, artesanías, instrumentos musicales y productos gastronómicos. En Falabella Retail valoramos la identidad y patrimonio cultural de nuestros pueblos originarios”.

Para la diseñadora de la Universidad Católica de Temuco y ceramista mapuche, Yessica Huenteman, la comercialización a través de intermediarios “debe garantizar y transparentar su modalidad de comercio justo como respuesta a las prácticas de usura de las cuales los pueblos originarios, en general, hemos sido objeto”.

“La producción de obras, elementos y artes mapuche debe provenir de manos, co-creación y participación mapuche, de lo contrario, lo que se evidencia es un acto de Apropiación Cultural, del cual ya existe precedente en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)”, agrega la investigadora.

Las cuestionadas joyas mapuche de Jacqueline Domeyko

“Yo trabajé con Jacqueline y no llegamos al final del trabajo a buen término. Conozco a varias personas que tampoco han tenido buena experiencia. Ella tiene claro cuál es su negocio, hay un tema económico que es jodido, porque es una persona con mucho poder, que puede cerrar puertas a alguien, por eso nadie quiere hablar”, dice un artesano que prefiere no dar su nombre por temor a repercusiones a su trabajo.

“Da vergüenza cuando habla de comercio justo, cuando Jacqueline regatea hasta el último peso. Por ejemplo, ella paga 20 mil pesos y luego lo vende a 140 mil”, agrega.

Jacqueline Domeyko Cassel, decoradora y museóloga, trabajó en Diseño y Decoración de Interiores hasta 1999.  Sin embargo, según una entrevista en Emol, su carrera dio un giro cuando “un descendiente de alemanes se acercara a su oficina de decoración y le insistiera en que la colección de platería que él poseía debía ser suya. ‘No la busqué, me la mandaron. Debo ser súper honesta, pero al igual que cualquier chileno, no sabía nada de la cultura mapuche; era de las que nunca dije que tenía un ancestro mapuche…” 

En marzo de 2005 inaugura la exposición “Lágrimas de luna”, Tesoros de la Platería Mapuche, en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile, muestra que exhibe alrededor de 400 piezas de Arte Mapuche. Dos años después edita el libro con el mismo nombre, perteneciente a la Colección Domeyko Cassel.

Su exposición también la ha llevado al extranjero. En 2009 la revista Mi Papel, publicación de empresas CMPC -holding forestal y papelero-, llevó en su portada “CMPC presenta Lágrimas de Luna en New York”. En esa ocasión participó Susan Segal, presidenta de Americas Society; Agustín Edwards, presidente de El Mercurio; y Eliodoro Matte, presidente de Empresas CMPC.

captura_de_pantalla_2020-04-18_a_las_22.38.17.png

Eliodoro Matte en la revista Mi Papel, publicación de empresas CMPC (2009)
Eliodoro Matte en la revista Mi Papel, publicación de empresas CMPC (2009)

“Apreciamos esta exposición como una iniciativa trascendente, un homenaje a la identidad y al valor espiritual de la etnia mapuche. Con ella queremos dejar testimonio vivo del respeto que tenemos por la cultura en general y particularmente por la proveniente del pueblo mapuche y que deseamos en esta oportunidad poner a disposición del público norteamericano en Americas Society para su admiración y conocimiento”, dijo el empresario Eliodoro Matte, parte uno de los grupos económicos más poderosos del país.

El 25  junio de 2019, mientras comunidades finalizaban la celebración del We tripantu o año nuevo mapuche, Jacqueline Domeyko estuvo en la Embajada de Chile en Brasilia mostrando su trabajo usando joyas y atuendos de la vestimenta tradicional.

“Anillo del Cambio", “Collar del Origen”, “Aros de Las Aguas” “Anillo Tupu Nuevo Ciclo”, son parte de la colección Lágrimas de Luna en Falabella, a día de hoy con todos los productos están agotados. 

domeyko_brasil_.jpg

Jacqueline Domeyko en la Embajada de Chile en Brasilia
Jacqueline Domeyko en la Embajada de Chile en Brasilia

Para Martín Cárdenas Llancaman, platero mapuche, el libro de Domeyko no tiene ninguna referencia territorial o acerca de las personas que le dieron a conocer el significado de las piezas. “Sobre las joyas que se comercializan en Falabella entiendo que algunas son réplicas y otras creaciones. La marca Lágrimas de Luna comercializa estas piezas sin dar cuenta del origen, la autoría o sin reconocer ningún tipo de propiedad intelectual. Un negocio redondo. Las prácticas de Jacqueline Domeyko no distan mucho de lo que fueron las viejas casas de empeño”.

"La platería es importante para nosotros en varios ámbitos. En primer lugar por el uso ceremonial de algunas prendas, en segundo término, las joyas muestran y dan a conocer la identidad de las personas y las familias: muchas joyas mapuche son heredadas por generaciones. En lo económico la platería nos muestra la historia de la abundancia y la posterior desposesión del territorio mapuche y, además constituye aún hoy una forma de comercio por trato directo, donde el artesano es reconocido por la comunidad y valorado por su rol y su trabajo. Ni el reconocimiento, ni el simbolismo, ni la identidad de la platería puede ser adquirida en un retail", dice Cárdenas Llancaman a INTERFERENCIA.

Nuestro medio intentó contactarse con Jacqueline Domeyko, pero una cercana señaló que no podía contestar por razones médicas.

Apropiación cultural, un debate mundial

En 2018 artesanas de una comunidad indígena en México denunciaron plagio de Zara a uno de sus bordados tradicionales. Esta situación reabrió de manera más masiva el debate acerca de la propiedad intelectual de las creaciones indígenas, así como el valor del patrimonio material e inmaterial.

“La artesanía en el mundo entero tiene muy poco resguardo. En Chile todavía no tenemos una ley que proteja la artesanía y a los artesanos. A nivel de Ministerio de las Culturas y de su área de Artesanía y de Patrimonio existe una gran preocupación por el resguardo de ella, sobre todo en la actualidad, donde a nivel mundial se reproducen de forma masiva diseños que pertenecen a pueblos indígenas. Es importante aclarar que no solo el Estado debe resguardar el patrimonio artesano, también es deber de todos nosotros como personas, como chilenos”, señala Claudia Hurtado, directora ejecutiva de Fundación Artesanías de Chile.

Igualmente sostiene que para los artesanos chilenos o indígenas, tener más alternativas de venta es muy importante y necesario. “Que sea una fundación, una tienda o el retail que les compre no le veo problema. Lo que sí es fundamental es que sea una compra ética y que al artesano se le pague el precio justo por su trabajo. Como fundación nos interesa que las personas que compran artesanía puedan tener más información, por ejemplo que sepan quién hizo la pieza, cuánto se le pagó al artesano, la trazabilidad del producto, su pertinencia cultural; es decir, que sea un comprador informado y exigente.”

Según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, por conocimientos tradicionales se entiende “un cuerpo vivo de conocimientos que se transmite de una generación a otra en una misma comunidad. A menudo forma parte de la identidad cultural y espiritual de la comunidad”. 

Yessica Huenteman, plantea que desde hace décadas, la problematización en torno a la sustentabilidad de las artes tradicionales mapuche se ha agudizado justamente en su comercialización. “Distintas iniciativas, autogestionadas, públicas, privadas y mixtas, se han organizado para rescatar, valorizar y promover; pero también para producir y sostener este quehacer ancestral. Sin embargo, no podemos desconocer que aquello que se comercializa, es además producto del patrimonio cultural de un pueblo milenario y ante eso, el llamado es a procurar las condiciones para impedir la vulneración de los derechos culturales indígenas, es decir, de los DDHH”, reflexiona la ceramista.

Por su parte, la Comunidad de Historia Mapuche plantea que la “comercialización de elementos culturales patrimoniales mapuche que realiza esta multitienda transnacional, a través de la proveedora Lágrimas de Luna, es una de muchas vulneraciones a los derechos colectivos y de propiedad intelectual que han venido ocurriendo en el campo del patrimonio cultural material e inmaterial mapuche desde la violenta invasión, ocupación y expoliación estatal militar chilena-argentina de fines del siglo XIX”

Además el Centro de Estudios e Investigaciones Mapuche plantea estar preocupado que en este caso como en otros “los derechos de propiedad intelectual, pues la reciente Declaración Americana sobre los derechos de los pueblos indígenas (2016) instrumento interamericano de la O.E.A aprobado también por el Estado Chileno en su Artículo 28 establece la protección del Patrimonio Cultural y de la Propiedad Intelectual de los Pueblos indígenas”.

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.

Comentarios

Comentarios

Añadir nuevo comentario