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Martes, 26 de marzo de 2019
Dueño de la compañía Salesforce

El perdurable encanto de la prensa escrita

Interferencia

Marc Benioff, un magnate de Silicon Valley, compró la histórica revista Time, famosa por elegir al personaje del año. Con ello se suma al dueño de Amazon y a la viuda del fundador de Apple, en una clara muestra de que las empresas tecnológicas están interesadas en la tinta, el papel y la marca de los medios tradicionales.

En una entrevista realizada a través de messenger, Marc Benioff aseguró a The New York Times que la decisión de comprar la revista Time fue tomada recién hace dos semanas. Lo que lo impulsó, junto a su esposa, a adquirir en US$ 190 millones la revista fundada en 1923 por Henry Luce fue su espíritu emprendedor, aseguró en ese intercambio.

Aunque su circulación ha caído de manera drástica en los últimos años, en 2017 la revista aún imprimía más de dos millones de ejemplares, manteniéndose como el semanario más grande del mundo. Benioff aseguró que en los últimos nueve meses tuvo en mente hacer “algo” con Meredith, la empresa que controla el grupo Time, que también edita revistas como Sport Illustrated, People y Fortune.

Más allá de las buenas intenciones, el contexto ha cambiado para las llamadas “Big Four”: Google, Facebook, Amazon y Apple. Se les comienza a percibir como empresas monopólicas, poco transparentes, y se les acusa de apropiarse de manera ilegítima de los datos y de hacer mal uso de ellos.

Marc Benioff es fundador de la empresa Salesforce, una firma pionera en servicios tecnológicos en la “nube” que se fundó en 1999 en San Francisco. Actualmente, su participación en esa compañía tiene un valor cercano a US$ 3.000 millones. Benioff trató de manera infructuosa adquirir Twitter en 2016. La compra de Time fue en dinero en efectivo y provino de su propio bolsillo.

Con la revista golpeada por la crisis que atraviesan los medios tradicionales -ya que hasta 70% de cada nuevo dólar publicitario que entra al mercado de Estados Unidos termina en las arcas de Google y Facebook-, su apuesta parece ser bastante arriesgada.

Benioff declaró que no se involucrará en las decisiones editoriales del semanario, tal como lo hizo Jeff Bezos, el fundador de Amazon, cuando adquirió The Washington Post en 2013 por US$ 250 millones. Pero lo cierto es que se espera que los aires de Silicon Valley entren a la venerable organización periodística, del mismo modo en que se atribuye al “espíritu” de Bezos el crecimiento acelerado de los lectores y suscriptores digitales pagados del periódico político que, a mediados de los años 70, contribuyó a la caída del presidente Richard Nixon.

Comprar influencia

Las movidas de Benioff y Bezos no son una excepción. Los líderes de las acaudaladas empresas tecnológicas de Estados Unidos han puesto hace varios años sus ojos en la venerable prensa tradicional de ese país. En 2017 Laurene Powell, la viuda del fundador de Apple, Steve Jobs, adquirió el control de la revista The Atlantic. Y el co-fundador de Facebook, Chris Hugues, compró en 2012 The New Republic y se nombró a sí mismo director editorial. Pero bajo su supervisión, la histórica revista de corte progresista, fundada en 1914, tuvo un mal desempeño, y en 2016 fue adquirida por Win McCormack, un acaudalado empresario cercano al Partido Demócrata.

El ingreso de las figuras de Silicon Valley a los medios tradicionales viene acompañado de declaraciones que dan a entender que estas compras tienen más que ver con mantener a flote marcas históricas de la libertad de prensa, en vez de ingresar a un negocio rentable.

El propio Benioff dio a entender que su decisión involucraba mantener el aporte periodístico de Time. Pero, más allá de las buenas intenciones, el contexto ha cambiado para los gigantes tecnológicos, en especial para las llamadas “Big Four”: Google, Facebook, Amazon y Apple. Se les comienza a percibir como empresas monopólicas, firmas poco transparentes, y se les acusa de apropiarse de manera ilegítima de los datos y de hacer mal uso de ellos. En ese contexto, comprar un medio con una marca forjada a lo largo de décadas parece ser un buen seguro en contra de las crecientes críticas.

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Lo de Bezos es un claro y lindo ejemplo de cómo se puede innovar en un modelo de negocios y salir airoso; le dejó la vara alta a Benioff y su equipo.

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