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Martes, 13 de Enero de 2026
Ciencia

“Entoenergy”: desarrollan la primera barra de proteínas producida en base a insectos de Chile

Interferencia

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Insecto adulto, pupas y larvas. Esteban Paredes Drake/Dircom UdeC.
Insecto adulto, pupas y larvas. Esteban Paredes Drake/Dircom UdeC.

Un grupo de estudiantes de la Universidad de Concepción han fabricado una barra proteica que incluye un 10% de harina del insecto Tenebrio molitor, cuya ingesta está aprobada en la Unión Europea. La receta final del producto, que también contiene chocolate, dátiles y proteína de soya fue definida tras una serie de entrevistas. El equipo proyecta lanzar el producto durante este mes, con la meta de fomentar la aceptación cultural del consumo de insectos en Chile.

Desde la carrera de Ingeniería en Biotecnología Vegetal de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción se lidera un proyecto de innovación que culminó con el desarrollo de la primera barra de proteínas en base a insectos producida en Chile. La iniciativa, que ya se encuentra en su etapa final, proyecta su lanzamiento al mercado durante este mes. 

Los fundadores de la empresa “Entoenergy”, los estudiantes Alejandro Olivares Escala, Marcela Paz Placencia y Matías Saavedra Escobar, son los responsables de este producto. Su desarrollo se concretó gracias al financiamiento obtenido del programa Semilla Inicia de Corfo.

Tras un proceso de prueba, lograron dar con la fórmula ideal para este snack energético. La barra utiliza como principal materia prima una harina de Tenebrio molitor, conocido como el escarabajo molinero o, más comúnmente en su estado larvario, como el gusano de la harina.

Además del concentrado proteico de este insecto, la barra se elabora con proteína de soya, mantequilla de maní y dátiles, ofreciendo un sabor y cobertura de chocolate.

Un dato curioso es que, antes de las primeras pruebas, ninguno de los creadores había consumido insectos, siendo una experiencia totalmente novedosa para el equipo.

Interferencia conversó con Marcela Paz, una de las estudiantes participantes del proyecto y con Daniel Aguilera, uno de los académicos de la universidad que asesoró a los alumnos para llevar a cabo la iniciativa. 

“El proyecto partió a través de unas asignaturas en la carrera, donde nos piden hacer proyectos. Junto a Alejandro y Matías, que son mis socios actualmente, empezamos con este proyecto, pero era solo para pasar una asignatura”, describe inicialmente Paz, añadiendo que “fuimos avanzando hasta que un día un profesor nos dijo que el proyecto estaba bueno y que lo postulemos a un un proyecto de Semilla Inicia de Corfo”.

Respecto de las particularidades del producto, la estudiante explicó que “queríamos utilizar insectos para la alimentación humana y dentro de la gama de cosas que podíamos hacer desde el inicio fue una barra de proteína. Muchas veces intentaron cambiarnos la idea, que tal vez fuera para pescado o que hiciéramos otra cosa, pero nosotros siempre nos definimos por la barra de proteína porque sabíamos que era un mercado emergente y cuánto dinero se maneja en ese mercado”. 

“Tuvimos que aprender primero sobre el insecto, cómo criarlos, cómo optimizar su dieta, hacer diferentes estudios para obtener un insecto fitness, o sea, el mejor insecto posible, que tenga el mejor rendimiento. Entonces, una vez habiendo obtenido el insecto, nos comunicamos con una empresa que es de alimentos y ellos nos están ayudando en la formulación de la barra. También hicimos encuestas en las redes sociales de qué cosa prefería el público”, sostuvo.

“Realizamos al menos 20 prototipos de la barra para quedarnos con la final, pero igual fue un proceso bastante tedioso y fuimos a analizarla varias veces porque claro, se lograba realizar una barra que fuera linda, que tuviera buena textura y que fuera rica visualmente. Pero el sabor no era tan rico o no nos convencía o tal vez quedaba muy seca. Entonces ahí fuimos cambiando y modificando cosas”, describió. 

Por su parte, el académico Daniel Aguilera expresó que “a mí me parece genial, de verdad es super emocionante a uno como profesor que los estudiantes tengan esta esta inquietud por armar una empresa, hacer algo innovador, algo que no está en el mercado chileno y de hecho en muy pocos lugares de de del mundo”. 

“Obviamente hay otros lugares en los cuales se hace. Por ejemplo, en México la entomofagia es algo relativamente normal, en Colombia y en países asiáticos también. Pero hacer una barra de insectos es algo más producido, distinto a como se comen en esos países donde es un poco más de una forma tradicional. Entonces, que los estudiantes lleguen a hacer este tipo de de ideas, que la desarrollen y que se la hayan tomado tan en serio como se la han tomado hasta el momento, es reconfortante, de verdad, es muy agradable trabajar con ellos”, apuntó. 

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