Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Miércoles, 23 de septiembre de 2020
Eduardo Vergara

Ex jefe de Seguridad Pública: "La elite política le tiene miedo a Carabineros"

Andrés Almeida

En entrevista con este experto en materias de narcotráfico, delincuencia y policías -un ex alto colaborador de Michelle Bachelet- abordamos por qué se pretende dejar que la policía uniformada esté a cargo de la destrucción de la droga incautada. Réditos comunicacionales que favorecen aplazar el debate sobre la reforma de Carabineros es parte de la respuesta.  

El día de ayer, 9 de junio de 2020, el presidente Sebastián Piñera decidió echar mano a un recurso que suele dar réditos en popularidad: enfocarse en el combate al narcotráfico, más ahora en que ha recrudecido la delincuencia y la sensación de inseguridad por los efectos económicos y sociales del coronavirus.

De tal modo, Piñera anunció varias modificaciones a la ley de drogas, la conocida ley 20.000, entre las cuales llamó la atención la entrega a Carabineros de la facultad de almacenar y distribuir la droga incautada, la cual hasta ahora era prerrogativa exclusiva de los servicios de salud.    

Inmediatamente la posibilidad de que Carabineros -una institución golpeada por la corrupción- se hiciera cargo de esa delicada tarea, generó alarma en varios sectores de la ciudadanía.

Al respecto, INTERFERENCIA conversó con Eduardo Vergara, ex director de seguridad pública de Michelle Bachelet y director ejecutivo de la fundación Chile 21, quien como cientista político ha seguido de cerca el fenómeno del narcotráfico, la delincuencia y la policía.  

- Se entiende que los servicios de salud ahora están colapsados como para cumplir la tarea de destruir la droga incautada, pero más allá de eso, ¿por qué darle esa facultad a Carabineros ahora? 

- Lo primero que hay que decir es que hay una oportunidad aquí para Carabineros, que se relaciona con que durante la pandemia ha subido mucho su aprobación. Eso, políticamente, es bueno para el gobierno, porque le permite un poco bajar la tensión que se exacerbó en Chile con los niveles de abuso y violencia policial que indignaron a la ciudadanía.

Entonces esta gran oportunidad le permite al gobierno jugar un poco con bajar la presión para la reforma prometida de Carabineros de Chile. 

Esta reforma se ha anunciado ya en distintas oportunidades y entiendo incluso que el ministro Gonzalo Blumel está súper presionado y debería hacer algo esta semana, porque él ya no aguanta más. Se comprometió con diferentes parlamentarios a avanzar. Yo estuve en La Moneda con Piñera a principios de año con una comisión transversal creada desde el Senado para la reforma policial, pero no ha pasado nada. 

- ¿Cómo esas nuevas atribuciones pueden descomprimir la presión sobre esa reforma? 

- El gobierno prometió una reforma a la policía, pero los cambios han sido por vía legislativa. Está lo de la infraestructura crítica, la semana pasada fue un proyecto para aumentar las penas a quienes agreden a carabineros y ahora esto, con la modificación a la ley de drogas.

Lo último es algo que le da una facultad a Carabineros que es tremendamente peligrosa, porque, lo que hace es que le abre la puerta a la corrupción a una institución que está altamente cuestionada. Poner a Carabineros a cargo de la destrucción de drogas hoy en día es poco serio, la verdad. 

Pero políticamente es una oportunidad, la cual está en entregarle una facultad tan grande a Carabineros de modo que ponga la institución en la primera línea mediática. Es un regalo público muy grande, porque los temas de droga traen mucha prensa, los decomisos traen prensa; la destrucción de drogas es como la destrucción de armas.

Yo lo veo más como un mecanismo político comunicacional, pero además es mandar una señal a todos los que están pidiendo una reforma, particularmente a los parlamentarios, que la confianza del gobierno sobre Carabineros está. 

- ¿Qué otra cosa le llama la atención de las modificaciones propuestas a la ley 20.000?

- El papel del Senda [Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol] en el anuncio, pues mezcla el consumo con el narcotráfico. 

Los mandatarios de derecha pueden sacarle mucho provecho a la guerra contra las drogas y el presidente Piñera ya lo había hecho con el programa Elige vivir sin drogas de 2018. Hoy día vuelve a lo mismo para anunciar nuevas atribuciones. De hecho, si te fijas en el discurso del presidente, este tiene que ver con el uso de las drogas. Es un discurso que asociaba esas dos premisas.

La pregunta entonces es ¿por qué lo asocia?

La retórica de guerra funciona. Y eso es porque -aparte de este tema general del aumento en los delitos violentos en muchos territorios del país- estamos viendo muchos problemas asociados solamente con narcotráfico. Es un tema bastante mediático. Cada vez se habla más de los narcos que se enfrentan entre sí o de sus funerales, etcétera.

Pero, además, en estos tiempos hay mayor preocupación ciudadana por los problemas asociados al consumo de drogas, lo cual es un poco obvio por la situación que estamos viviendo, la cual hace más probable que los niveles de uso de drogas se disparen. 

Además está el tema de las transferencias directas. El Senda tiene un presupuesto más grande que el de la Subsecretaría de Prevención del Delito, el que de algún modo lo incluyes en la 'guerra contra las drogas', con lo que armas el escenario completo. Por eso se llega a esta mezcla que muchos no se atreverían a hacer: el uso y particularmente el abuso de drogas, un tema de salud pública, que es un tema que no tiene nada que ver con un carabinero con un fusil al lado. 

Es bastante patético el discurso que hace el presidente Piñera sobre el anuncio, pero es muy similar a lo que hizo en 2018. Además se parece mucho a lo que hacía Ronald Reagan con su esposa Nancy en los Estados Unidos de los 80. Es decir, se trata de un modelo político bastante calcado.

- Una medida de marketing político.

- No hay nada mejor que el narcotráfico para eso. Esta ha sido además la eterna pelea entre Carabineros con la Policía de Investigaciones. La PDI se luce con el Plan Microtráfico Cero, que es un programa muy pequeño en cuanto a presupuesto, pero que le sacan mucha punta. Todos el tiempo están en televisión, se suben arriba del helicóptero con un policía que se tira por la cuerda para abajo, arriba de las matas de marihuana.

Entonces, es algo que da réditos comunicacionalmente, lo que se traduce al final en un financiamiento brutal.

Acuérdate que -además- a principios del año 2019 o fines de 2018, el presidente Piñera logró firmar un decreto para entregarle poder en el combate contra las drogas a las Fuerzas Armadas.

Eso fue el primer paso hacia la militarización de este tema, otro de los fantasmas que tenemos. Pues ya está la idea de que este ímpetu de la guerra contra las drogas -que dicho sea de paso se está perdiendo en Chile- pueda transformarse en la puerta de entrada para que los militares se metan de lleno a operar dentro del país en las zonas más complicadas, dejando a los Carabineros en las zonas más pudientes, como siempre ha sido en términos históricos. 

- ¿Qué hay de rescatable del anuncio? 

- No se comentó mucho, pero se mencionó en el discurso del Presidente: el tema de revisar la precariedad del sistema financiero que existe en Chile, que permite el lavado de dinero, los movimientos de plata de otros países, etcétera. Esa es una de las tantas condiciones que hay para que en Chile florezca el narcotráfico.

Entonces es importante mejorar la capacidad de investigar por medio de la unidad de análisis financiero, los departamentos de delitos financieros, de la PDI, de cibercrimen, etcétera. Ese es el camino para llegar a los peces grandes.

Pero, el problema es que el costo de llegar a un gran narco es muy alto, comparado con el costo que genera detener a 50 mil personas que son las que detienen en Chile al año por la ley 20.000, fundamentalmente por microtráfico. No te olvides que el año 2012 cuando Sebastián Piñera también era presidente, en Chile llegaron a detener 85.000 personas por ley de drogas, lo que en términos proporcionales a nuestra población, es brutal, lo que -de paso- afecta mucho a las mujeres. 

- Con toda la crítica que ha habido en Estados Unidos a sus policías ¿No era esperable que el debate sobre la reforma de Carabineros tuviera un nuevo aliento?

- Ha estado pospuesto ese debate por la pandemia. 

Hasta el día antes que se conoció el primer caso de coronavirus en Chile, estábamos debatiendo sobre la brutalidad policial que sufrió un adulto mayor durante la marcha del 8 de marzo. Por otra parte, tenemos un comunero mapuche que hace cuatro días fue baleado y hasta el dia de hoy no sabemos de dónde salió esa bala y su mujer dijo que habían amenazas de parte de Carabineros que lo iban a matar.

Sin embargo, me llama mucho la atención que Carabineros de Chile, habiendo estado en sus niveles más bajos de aprobación entre octubre y febrero, ahora haya mejorado en abril por la pandemia. 

Es algo que es muy propicio para quienes quieren eludir este debate, pues hay que considerar que Gustavo Gatica quedó ciego y que hay múltiples otros casos de heridos oculares. Eso es brutalidad policial aquí y en Minneapolis y en la quebrá del ají.

-La brutalidad policial en Chile fue más fuerte que en Estados Unidos

- Absolutamente. Es brutalidad policial, no es otra cosa. A mi me llama mucho la atención el miedo que tiene la elite política de este país de increpar a la policía, porque independiente de lo que puedas criticar de Estados Unidos, allá los alcaldes, los políticos se paran frente a la policía. Aquí nada de eso existe. Aquí andan todos callados por la vida.

- ¿A qué lo atribuye?  

- No lo sé. Más que tener una certeza, me llama mucho la atención.

- ¿No será que la policía tiene carpetas de todo el mundo?

- Es uno de los rumores que corren. Te dicen "ten cuidado" si te pones muy crítico. Y es algo muy complicado que hasta la clase política le tenga miedo a la policía, porque al final del día se trata de ayudar y colaborar para que tengamos mejores policias, acordes al Chile de hoy. No se trata de criticarlas porque sí, sino hacerlo para mejorarlas.

- ¿Por ese miedo no cayó el general Mario Rozas?

- Yo creo que lo de Rozas es una mezcla de cosas.

Pero yo nunca he sido de la idea de botar a Rozas por una razón muy particular y muy simple, que después del descabezamiento de Bruno Villalobos y de Hermes Soto se fueron generaciones de generales, lo que fue pernicioso para estructurar el mando. Eso, pues acuérdate que nadie puede estar en servicio activo con mayor antiguedad que el general director.

- ¿Por qué no cambiar la ley?

 - Carabineros se rige por una ley organica constitucional, por lo que hacer cambios no es fácil. En otras palabras es tan complejo como hacer cambios a la Constitución.

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.

Comentarios

Comentarios

Bueno, pero ya basta de temer a los cambios de ley organica Constitucional!!!!..... Primero debemos aprobar la Nueva Constitucion y Convencion Constitucional... para dar oxigeno a los furturos cambios estructurales....

SOLO QUEDA UN CAMBIO DE LA CONSTITUCION NADA ES POSIBLE CON LA ACTUAL ESTA OBSOLETA ESTO NO ES COMUNISMO NI IZQUIERDISMO NI DERECHISMO ES IR CON EL AVENCE DEL MUNDO

Pero si brunito villalobos Le pincho el telefono a todos Los politicos , empresarios. Jueces , etc, etc Por eso el miedo Ven que al suboficial infante el tiempo le ha dado la razon

Añadir nuevo comentario