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Lunes, 19 de abril de 2021
Entrevista

Fuad Chahín: “No tenemos aún una estrategia hacia el mundo evangélico”

Maximiliano Alarcón G.
Víctor Herrero A.

El presidente de la Democracia Cristiana conversó con INTERFERENCIA a propósito de las decisiones que ha impulsado al interior de la colectividad, las que muestran al partido más cercano al gobierno de Sebastián Piñera que a sus ex socios de la Nueva Mayoría. El dirigente apunta a que es la forma de recuperar política y electoralmente a la falange.

En las últimas elecciones presidenciales de 2017, la Democracia Cristiana (DC) tomó un camino propio respecto de sus socios de la Nueva Mayoría. La entonces presidenta del partido, Carolina Goic, respaldada por el Comité Central, asumió una candidatura a La Moneda, la cual terminó estrepitosamente con la obtención de un 5,8% de los votos, el peor resultado en la historia de la DC.

En el ámbito parlamentario, en tanto, la falange pasó de tener 20 representantes en la Cámara de Diputados a 14, siendo superados hoy incluso por el joven Frente Amplio. Esto, sumado al triunfo de Sebastián Piñera en la segunda vuelta presidencial, indicaba que el camino lógico para la DC sería el de cuadrarse con el resto de la oposición, intentando buscar puntos de encuentro con el Frente Amplio, tal como lo intentan todavía partidos como el Socialista y el Comunista.

Pero ocurrió todo lo contrario. El camino propio se hizo más ancho y la Democracia Cristiana está distanciada de sus ex socios casi en un punto de no retorno.

El encargado de esto fue uno de los que perdió la reelección parlamentaria, el ex diputado Fuad Chahín. Hoy, como presidente de la DC impulsa la apuesta falangista que sacrifica la buena relación con las otras colectividades opositoras, mientras ayuda a dar gobernabilidad al gobierno de Piñera.

A propósito del reciente protocolo de acuerdo por la reforma tributaria que firmó con el gobierno y las razones que motivaron a esto, el dirigente conversó con INTERFERENCIA, en su oficina en la sede central de la DC en la Alameda el viernes en la tarde.

- Ustedes como partido suscribieron este protocolo de acuerdo por la reforma tributaria. Usted ha mencionado que con esto la DC está contribuyendo a reactivar la economía, las inversiones y el empleo ¿Se debe desprender de eso que la DC ve esta reforma como algo progresivo desde la perspectiva tributaria?

- Si uno ve el conjunto de las medidas que están comprometidas en el protocolo que firmamos, sin duda. Si uno ve medidas aisladas, claramente puede llegar a conclusiones distintas. Hay que ver el conjunto y el impacto que tienen en general.

No me cabe duda que hemos logrado garantizar la progresividad del sistema. Todas las medidas que están ahí van a terminar haciendo que los que ganen más paguen más y no menos. Vamos a terminar recaudando más de lo que se recauda hoy día. Vamos a terminar facilitándole la vida a casi 900 mil empresas de menor tamaño con un régimen de tributación simplificado y con una tasa impositiva más baja: 25% y no 27%. Vamos a dar un alivio a una parte importante de los adultos mayores de clase media que pagan contribuciones por sus inmuebles en el que viven. Vamos a terminar con más recursos para las regiones. Y vamos a terminar con algo que puede ser simbólico del punto de vista a lo mejor de los grandes números recaudatorios, pero muy importante para algunos territorios del país, que es que las empresas forestales por primera vez van a pagar contribuciones por las plantaciones exóticas de pinos y eucaliptos, que en algunas regiones como en la Araucanía y en la región del Bio-Bio, representan sobre el 90% del territorio comunal. Todos sabemos lo que significan los conflictos que hay entre las forestales y las comunidades indígenas, en las comunas más pobres de Chile. Curiosamente desde la oposición, con un gobierno de derecha, logramos algo que ya habíamos propuesto antes. 

- Suena casi como un vocero de gobierno

- No, porque ninguna de estas medidas estaba contemplada en el proyecto original. Todas las medidas se incorporaron gracias a esta negociación.  

Hay algo que olvidé mencionar, que es lo más importante y quizás lo que más demoró el protocolo: vamos a elevar los estándares del control de la evasión. Se fortalece la norma general anti elusión, se crean nuevas normas particulares anti elusión para los retiros desproporcionados, que permite el FUT [Fondo de Utilidad Tributaria]. Es decir, se crean nuevas normas y se plantea por primera vez la posibilidad de establecer una norma general anti elusión aduanera. Por lo tanto se sube el estándar, concretamente desde el punto de vista del control de la elusión. Es una gran noticia.

- O sea usted cree que esta reforma tributaria es efectivamente mejor que la que se hizo durante el gobierno de Michelle Bachelet. 

- No. Son distintas. La del gobierno de Bachelet tuvo un impacto recaudatorio mucho más alto que ésta, y también avanzó en la progresividad del sistema. Yo defiendo lo que se hizo en ese momento, pero creo que al final, la negociación hizo que se colocaran tantas complejidades que hoy es necesario simplificar el sistema tributario. Y por eso a mí me parece que la reforma actual, sin ser una gran reforma, sobre todo en el punto de vista recaudatorio, después del protocolo termina siendo mucho mejor que el proyecto original, sin lugar a dudas. 

- La DC ha sido criticada por sectores de la ex Nueva Mayoría o ex Concertación por esta suerte de colaboración crítica que están teniendo con el gobierno. Incluso no tienen a todo el partido detrás de esta estrategia ¿Qué le diría a los críticos?

- En la DC es bien difícil tener unanimidad. Y en eso yo creo que no hay que estresarse demasiado. Pero sí hay una mayoría bien significativa que está de acuerdo en esto. Y lo primero que quiero despejar es que nuestra estrategia de posicionamiento no es aprobar los proyectos del gobierno. Ni tampoco ser el vagón de cola de una oposición confundida. Nosotros creemos que la DC tiene que transformarse en un partido útil, que consiga cuestiones super concretas para el electorado que representa y que defienda también principios en cada uno de los debates, más que eslóganes.

Desde ese punto de vista, nosotros con la reforma tributaria estamos tranquilos porque hemos defendido el principio de la progresividad, de no debilitar la fiscalización, de la recaudación y del pro crecimiento. Objetivos claros. ¿Para quién? Para la clase media, para las pymes y para las regiones. Eso lo queremos representar, y para eso necesitamos un partido útil. Un partido que tiene que estar disponible a exigir, pero también a ceder. Eso es la esencia de la negociación, del acuerdo.

Lo mismo en materia previsional. O nos quedamos donde mismo o avanzamos un poco para mejorar las pensiones. Nosotros decidimos avanzar. Y eso creo que además va en un marco mayor. No es sólo para posicionar a la DC, sino que nosotros creemos que la principal amenaza al sistema político de la democracia es el populismo.

- Antes de ser presidente de la DC usted fue diputado oficialista ¿Cuál estilo es el que tiene más trascendencia para la Democracia Cristiana? ¿Es siendo gobierno o muñequeando proyectos de ley con el gobierno de derecha? 

- Son roles distintos, porque cuando uno está en el gobierno tiene que ceder soberanía programática en función del proyecto de la coalición. La principal responsabilidad de un partido de gobierno es respaldar el programa de gobierno y la gobernabilidad de la coalición. Por lo tanto, en función de eso, muchas veces tuvimos que ceder en nuestra agenda partidaria, en pos de la agenda de la coalición. En cambio ahora tenemos mucha más libertad, y- por lo tanto- podemos colocar temas importantes. Recuerdo que en la reforma tributaria anterior lo principal era colaborar con el gobierno en el desafío recaudatorio, por lo tanto pasaba a un segundo plano nuestra intención de aportar más recursos para las regiones o de ver cómo beneficiamos más a la clase media, porque era otro el objetivo. 

 

 

Hoy que no estamos en el gobierno, no tenemos ninguna responsabilidad con el programa, y por lo tanto, como tenemos los votos como para poder marcar una diferencia, podemos conquistar cuestiones que son de interés del partido. 

- Entre la tramitación de la reforma tributaria Bachelet y la de Piñera ¿Cuál experiencia ha sido más agradable para la DC? 

- Las dos fueron bien complejas. En la Cámara fue bien frustrante tener una discusión que fue casi intrascendente. Para nosotros se trató más bien de aprobar el proyecto, porque eso es lo que se nos pidió. La influencia total estuvo en el Senado en esa oportunidad. Y luego obviamente -cuando se llegó a un acuerdo- lo honramos. Pero tuvimos poquísima influencia. 

En cambio hoy, nuestros diputados han tenido muchísima influencia en el debate de la reforma tributaria y el partido también. Nosotros creemos que fue mejor la reforma de Bachelet en términos generales para los objetivos recaudatorios. Hoy más bien lo que estamos haciendo es ante una mala reforma buscar cómo conseguimos lo que más podemos para el electorado que tenemos que representar, sin afectar la progresividad. 

- O sea, por lo que dice, la DC se siente más cómoda siendo oposición que en el gobierno. 

- Nos gusta mucho más estar en el gobierno, porque eso es lo que te permite de alguna manera tener una agenda mucho más progresista. Nunca nos sentimos incómodos en la Concertación, probablemente fue más difícil en la Nueva Mayoría. Pero creo que la oposición te da la oportunidad de perfilar más el partido. Si hubiésemos estado en el gobierno ese perfilamiento muchas veces hubiese termino debilitando a la coalición y tu primera responsabilidad es dar gobernabilidad a tu gobierno. Son roles distintos. 

- Desde el punto de vista estratégico-electoral ¿Cuán conveniente es aparecer como un partido que le está dando agüita a un gobierno que está completamente derrumbado como lo muestran las encuestas, con cifras de inversión mucho más baja de lo que se esperaba, con cifras de desempleo que van en aumento? 

- Voy a responder desde el punto de vista estratégico-electoral, aunque hay una perspectiva más ético-política. Sebastián Piñera ganó porque hubo un electorado que se sintió amenazado con el surgimiento del Frente Amplio en las elecciones y con un discurso más izquierdizado de Alejandro Guillier entre la primera y la segunda vuelta para captar a ese electorado. Esto hizo que un electorado que no había votado por Piñera en primera vuelta lo hiciera por él en la segunda, y también que personas que no habían votado en primera vuelta fueran a hacerlo en la segunda.

Hoy varios de esos están desencantados del presidente. Mi pregunta es ¿Para capitalizar ese electorado tenemos que exacerbar sus temores, lo que los llevó a votar por Piñera? ¿O tenemos que ser capaces de decirle a ese electorado que en la oposición habemos partidos que podemos dar confianza, gobernabilidad, que nos importa el crecimiento, que nos importa el empleo? 

Mi temor es que la descapitalización de Piñera la termine capitalizando Joaquín Lavin o un liderazgo de ese tipo. Nosotros queremos recuperar al voto que no es de derecha y que votó por Piñera por la inseguridad ante el discurso de la Nueva Mayoría y el Frente Amplio. La DC tiene un espacio bien amplio hacia un mundo más social demócrata, que ve que los partidos que apuntaban a ese mundo están confundidos y terminan siguiendo lo que dice el Frente Amplio.

Ahí tiene que apuntar la DC para recuperarse electoralmente. En esto me encantaría tener un socio estilo Pedro Sánchez, que leyó bien el escenario político en Europa y en lugar de correr a la cola de la izquierda se dio cuenta de que tenía que recuperar el espacio en la centro izquierda.

- En caso de que les toque seguir siendo oposición ¿Prefiere un nuevo gobierno del piñerismo o uno estilo Nueva Mayoría con fuerte influencia del Partido Comunista?

- Me parecería poco responsable ponerme hoy en un escenario hipotético sin concentrar todos nuestros esfuerzos en construir un escenario que nos permita volver a ser una alternativa de gobierno, en una alianza progresista moderna.

- ¿En una segunda vuelta estarían dispuestos a apoyar a un candidato independiente que represente ese mundo progresista?

- No veo problema de eso en una segunda vuelta, dependiendo de los candidatos. Creo que se empiezan a dar las condiciones para que en un escenario de primarias dentro de la oposición, podamos tener un candidato o candidata de la DC, pero para eso primero tenemos que consolidar el posicionamiento político de la DC en un escenario electoral. Eso es indispensable. Hay dos posibilidades de recuperar electoralmente a un partido: a través de un gran liderazgo convocante que pueda arrastrar al partido, lo cual no es el escenario de la DC; o una recuperación institucional desde lo local, que sea capaz de ir proyectando a algunas de sus figuras a lo nacional. Ese es nuestro escenario, por eso estamos concentrados en las próximas elecciones comunales y de gobernadores regionales, porque creemos que de ahí puede surgir una alternativa presidencial.

- ¿Se la jugaría por un resultado concreto?

- Lo primero es que todos los partidos tradicionales van a bajar en concejales. Esto, porque la derecha por primera vez irá en tres listas, y por primera vez el Frente Amplio irá en una lista competitiva. Nuestra meta es que la DC -en concejales- se mantenga en dos dígitos, mantener el número de alcaldes, conquistar comunas emblemáticas y tener al menos cuatro gobiernos regionales.

- Caminando hacia acá nos topamos con la oficina de Carmen Frei e ineludiblemente eso lleva a pensar en el del subsecretario Luis Castillo, mencionado en el caso del asesinato de Eduardo Frei Montalva, quien no ha sido removido de su cargo ¿No demuestra esto que ustedes están colaborando a cambio de nada?

- Nosotros estamos colaborando a cambio de mejorar los proyectos para la clase media, para adultos mayores, regiones, para las pymes. No nos vamos a perder. Siempre nos incomodará Luis Castillo, pero el problema político es del gobierno que inexplicablemente mantiene a un subsecretario con ese nivel de cuestionamiento.

Es injusto, porque a veces se hacen afirmaciones irresponsables. El señor Giorgio Jackson dijo que la DC había aprobado la reforma tributaria en general a cambio de sacar a Luis Castillo. No sé a qué tipo de negociaciones está acostumbrado el señor Jackson, pero en nuestras negociaciones no hemos pedido nada a cambio, sólo hemos visto cómo le mejoramos la vida a los afligidos, que sientan que hay un partido que se preocupa de ellos. Esa es la DC que yo quiero, la DC que no está viendo cómo se beneficia, cómo coloca o saca a alguien de un cargo, sino que se preocupa de cómo logramos mejorar la vida de los chilenos. 

- Eso no quita que en la opinión pública más informada persista esa sensación de que la Democracia Cristiana ni siquiera ha sido capaz de que saquen un subsecretario como Castillo.

- No me cabe ninguna duda, pero yo creo que la DC no va a renunciar a hacer política porque el gobierno comete el error de mantener a alguien tan cuestionada política y éticamente como el subsecretario Castillo. No le damos tanta importancia al señor Luis Castillo como para renunciar a cumplir el rol que queremos representar en la política. 

- La Iglesia católica chilena está en una grave crisis hace varios años. Ustedes en su apellido tienen la palabra cristiana e históricamente han estado muy ligados al catolicismo ¿Tiene sentido, en este siglo XXI, un partido confesional? 

- Nuestro partido nunca ha sido confesional, de hecho uno de nuestros máximos ideólogos, Jaime Castillo Velasco, fue agnóstico. Nuestro partido tiene inspiración cristiana, del humanismo cristiano, y tiene un arraigo en la doctrina social de la iglesia. Y efectivamente nos golpea la crisis de la iglesia, no solo respecto de los abusos sexuales cometidos por una parte, sino que también por el resto, encubriéndolos.

Eso golpea claramente un partido que tiene un apellido cristiano, pero además la Iglesia hace mucho tiempo en Chile se alejó de su doctrina social. Abandonó la moral social para concentrarse en la moral sexual. La Iglesia se alejó de las poblaciones, se alejó de los barrios, se alejó de los pobres, se fue elitizando, y claramente la DC no tiene nada que ver con esa Iglesia.

La DC se siente muy representada con lo que fue la Iglesia del Padre Hurtado, la Iglesia del cardenal Silva Henríquez, y nos gustaría que los cambios -que son urgentes y necesarios- no solo digan relación con que no se tolere nunca más los abusos sexuales, sino que además efectivamente se cambie el foco, y se vuelva a la moral social, a la justicia social, a los nuevos afligidos, a los nuevos agobiados.

Por lo tanto, para nosotros no nos es indiferente que la Iglesia -sobre todo en nuestro país- vuelva a cambiar su mirada. 

- ¿Por qué los evangélicos no se sienten representados por la DC?

- Es una tarea pendiente, porque también hay diversidad en el mundo evangélico. Hay un mundo evangélico que también tiene un arraigo social super fuerte y que ha ocupado ese espacio que ha abandonado la Iglesia católica. Yo creo que nosotros tenemos que reconectarnos con eso y conectarnos también con ese mundo, pero nuestra vinculación con el mundo cristiano, esa relación con los valores del humanismo cristiano, con la dignidad de la persona, el respeto a su individualidad, con la importancia de la comunidad y doctrinariamente también con lo que son fundamentalmente las encíclicas papales, la doctrina social de la iglesia. Hoy tenemos que ser capaces de volver a tomar algunas de esas banderas en las que más bien del Papa Francisco ha puesto en el tapete, como el tema medioambiental, con el COP-25, o todos los desafíos del calentamiento global. No se puede ser humanista sin ser profundamente ecologista creo yo. Hoy día lo que le hagan al planeta, nos lo hacemos a nosotros mismos, y eso es indiscutible, si destruimos el planeta, nos destruimos nosotros mismos. 

- Está buena la cuña, pero se dio una gran vuelta, no respondió la pregunta, y volvió al catolicismo ¿Tiene la Democracia Cristiana una estrategia para abordar el mundo evangélico? ¿O no es un electorado interesante para la Democracia Cristiana?

- Tenemos que apuntar a ese mundo, pero si tú me preguntas si hoy día tenemos una estrategia, no la tenemos todavía. Creo que es parte de la definiciones que tenemos que tomar en el congreso partidario de fin de año, porque es un congreso ideológico, doctrinario, programático y estratégico.

- Ha dicho que está absolutamente descartada una política de alianza con la derecha. Hablemos de la Fundación Konrad Adenauer o de los social cristianos alemanes, quienes siempre han pensado que el socio más natural para la DC chilena es Renovación Nacional, porque ellos en Alemania son de derecha. 

- Efectivamente nuestro principal referente internacional es la CDU alemana y cuando uno ve las políticas laborales, económicas de seguridad social de la CDU en Alemania, en Chile sería un partido progresista sin lugar a dudas. Por eso nos sentimos tan identificados con ellos, es un partido de sindicatos, que promueve un excelente sistema de seguridad social, un partido que promueve políticas de puertas abiertas con respecto a los migrantes, un partido que es tremendamente tolerante también en los temas valóricos. A mí me parece que la CDU alemana tiene mayor sintonía con una Democracia Cristiana en Chile que con la derecha de acá. 

- Lo que pasa es que en Alemania la CDU es considerada de derecha.

- Es considerada de derecha, pero yo me quedo con la frase de la canciller Angela Merkel que dice que hay que enfrentar sin complejos a la extrema derecha. La CDU es la principal adversaria de la extrema derecha en Alemania, y los principales críticos de Ángela Merkel no son los socialdemócratas, con quienes constituye gobierno. La CDU está en el gobierno en una coalición no con la derecha, sino que con los socialdemócratas.

Aquí se habla a veces con cierto desconocimiento de la realidad alemana. Es más bien una aspiración de la derecha chilena acercarse a la CDU, y no de la DC de acercarse a la derecha. Los alemanes comprenden muy bien que por historia, por lo que representa nuestro partido y por lo que representa la derecha en Chile, nosotros nunca vamos a estar en una coalición con ellos.

- No hay que olvidar cuando vino Helmut Kohl en 1991 todos los diputados de derecha salieron del Congreso porque él había criticado a Augusto Pinochet.

Sí, y de hecho cuando me preguntas hacia qué modelo me gustaría que avanzara Chile, se me viene a la cabeza Alemania o el País Vasco, que es gobernado por un socio nuestro; el Partido Nacionalista Vasco, que paradójicamente es nacionalista y europeista. Es un partido de vanguardia, que ha obtenido buenos indicadores de empleo, desarrollo humano y seguridad social. 

- En Alemania la educación pública constituye más del 90%, el sistema de salud representa algo similar. Si bien hay colegios privados y seguros complementarios, si uno trajera ese sistema a Chile sería socialismo ¿La DC está de acuerdo con eso?

- Pero obvio. A nosotros nos gusta ese modelo. 

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