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Jueves, 22 de agosto de 2019
Ad portas de un cambio ministerial

Gobierno reprueba en su materia más fuerte: la economía

Andrés Almeida
Camila Higuera

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Tiempos Mejores, cuando Piñera habló en Icare en 2018
Tiempos Mejores, cuando Piñera habló en Icare en 2018

Sebastián Piñera fue elegido -en primer término- para mejorar la economia. Y no lo está haciendo bien su equipo económico, encabezado por Felipe Larraín,, según los datos objetivos -más allá de las encuestas- y contra las altas expectativas que el mismo gobierno generó.

El 21 de noviembre de 2018 un ufano Sebastián Piñera compareció ante sus colegas empresarios en foro ICARE de la ENADE, en donde afirmó que su "misión y "mandato" es "transformar a Chile antes de que termine la próxima década en un país desarrollado y sin pobreza, con mayores oportunidades y más y mayores seguridades para todos nuestros compatriotas".

En la ocasión, dijo que Chile debía retomar el camino de crecimiento de los últimos años y superar el breve periodo presidencial anterior, en que el país registró pobres resultados en materia de crecimiento, productividad, inversión, empleo, deuda pública y déficit fiscal. El presidente advirtió también, que los países pierden la brújula, y ejemplificó con la historia económica de Argentina y Venezuela. 

Dijo que -con la línea de base heredada de Michelle Bachelet- el país debe crecer entre el 4% y el 5% en promedio, si es que se quiere "conquistar" el desarrollo, lo que podría lograrse en dos periodos presidenciales.

"No tenemos que dormirnos en los laureles ni contagiarnos con la mediocridad", dijo.

 En esa semana, la OCDE mostró un día claro, con un 3,6% de crecimiento para Chile en 2019, pero -a la vez- el Banco Central mostró los primeros nubarrones que hoy cubren el cielo: en ese entonces entregó su reporte de desaceleración económica del último trimestre del 2018: 2,8%. Eran también los albores de la guerra comercial que hoy libran Estados Unidos y China, y aparecían los primeros indicios del incremento del desempleo. Ya antes en septiembre Moody's había rebajado la calificación de riesgo del país.

Hoy las expectativas de crecimiento del país para 2019, para los muy optimistas, llega al 3%, no hay espacio para reducir la deuda pública, que crece (y no decrece, como se prometió) con el mismo ritmo vegetativo del periodo anterior (en torno al 25% del PIB), las exportaciones registraron en 2019 el peor trimestre en tres años, el IPSA (valor de la Bolsa de Santiago) tocó uno de sus niveles más bajos en décadas, y el desempleo se disparó hacia el 7%, con regiones, como Antofagasta, que hace meses supera los dos dígitos. Tampoco se esperan mejoras en materia de inversión extranjera directa, la que cayó en 56% en el primer trimestre de este año, la mayor baja en 16 años, ni en productividad, donde se registró un retroceso de 0,6% para el primer trimestre de 2019.

Paralelamente -y en consecuencia- distintos actores internacionales fueron perdiendo la confianza en Chile. Tras Moody´s, se sumó Oxford Economics, la que a principios de año veía riesgos de deuda por "problemas persistentes con el apalancamiento en el sector bancario y el endeudamiento corporativo" por lo que predijo una nueva caída en 2019 a su nivel de riesgo, y en mayo, la misma agencia señaló que Chile es uno de los países que más le afecta la guerra comercial, al punto en que si Donald Trump amplía los aranceles en un 25% para US $ 300.000 millones en exportaciones chinas, eso significará para Chile crecer al 2,6% en 2019 y 2,5% en 2020. También han recortado las expectativas de crecimiento JP Morgan y Capital Economics. 

Frente a este sombrío escenario, la respuesta del equipo económico -cada semana-  ha sido encontrar cualquier pequeño brillo al que aferrarse. De tal modo -sea Felipe Larraín, José Ramón Valente o Nicolás Monckeberg, los ministros de Hacienda, Economía y Trabajo- se han vuelto especialistas en ver cientos matices del negro. 

"La minería cae casi 8%, si no hubiera caído el PIB minero tendríamos un Imacec sobre 2%. Esto se debe, principalmente, a los aluviones, a las lluvias inesperadas en el norte que también nos están reflejando que el cambio climático es una realidad", dijo -por ejemplo- Larraín a Emol tras el IMACEC de abril, ocasión en la que aprovechó de asociar el futuro crecimiento a la aprobación de una reforma tributaria que desgrava a las empresas más grandes, y que tiene muy bajas posibilidades de ser aprobada, tal como está presentada.  

Tiempos Mejores: un manual para evitar crisis de expectativas

Sebastián Piñera fue electo -en gran medida- por la idea de que su gobierno mejoraría la economía. Y si bien esa es la idea central a la que apuntó su eslogan de campaña: los Tiempos Mejores, su programa de gobierno responde a las metas concretas que el candidato planteó al país. Estas son las principales promesas económicas de campaña y el análisis de los grados de cumplimiento:

Duplicar la tasa de crecimiento respecto al actual gobierno [Bachelet]. Es muy difícil. El gobierno anterior promedió un crecimiento de 1,8%. Para lograr la meta, el de Piñera deberá crecer al 3,6%. Si bien en 2018 estuvo por encima (4%) ni el 2019 ni -peor- el 2020, estarán cerca de esa cifra. Con eso le quedaría solo el 2021 para repuntar.

Recuperar la confianza para que las empresas vuelvan a invertir, aumentando la tasa de inversión en tres puntos porcentuales hacia el final de nuestro gobierno. Muy dificil, en un contexto de bajo crecimiento,baja confianza de los actores internacionales y dada la infactibilidad política de la reforma tributaria.

Elevar la productividad total de los factores, de forma que vuelva a ser positiva. El indicador que menos se ha afectado por el otoño económico del país es la productividad, pero la productividad total de los factores, corresponde a la alquimia de la innovación, y no hay señales de grandes apuestas industriales en esa línea.

Duplicar la capacidad de crear nuevos empleos, mejorando su calidad y aumentando significativamente la tasa de incremento de los salarios. La meta es tener 9 millones de personas empleadas hacia finales del mandato. Muy difícil. El desempleo es sostenidamente alto en torno al 7%, e incluso era alto en 2018, cuando había un mayor crecimiento económico, por lo que muchos economistas hablan del desacople entre las variables empleo y crecimiento. Y si además no se crece...

Reducir la pobreza por ingresos en un tercio en 4 años y a la mitad en 8 años. "Sin crecimiento no hay desarrollo", dijo el propio Piñera en ICARE.

En la misma instancia fue en la que también el presidente dijo "podemos tener nuestra propia opinión, pero no nuestros propios datos", aunque a veces tenga ganas de cambiarlos, como ha pasado con la medición del empleo (a la cual se dice que subestima el aporte migrante) o la del Imacec Regional, tal como reveló INTERFERENCIA.

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