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Jueves, 20 de febrero de 2020
Experto de Harvard

Gonzalo Mena: "El Big Data es la versión final del neoliberalismo"

Ricardo Martínez

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Foto: colorpong.com
Foto: colorpong.com

El ascenso del dataísmo, la noción de que todo puede ser explicado -y manipulado- masticando ingentes volúmenes de información, supone una fase final del proyecto neoliberal. Así lo sostienen diferentes investigadores como David Brooks o de Evgeny Morozov. En la presente entrevista, Gonzalo Mena, especialista chileno afincado en Harvard explica este giro hacia los datos de la corriente hegemónica de la economía mundial y su impacto en la sociedad.

Gonzalo Mena es un pasante de posdoctorado en Data Science Initiative de Harvard, en Boston. Mena tiene además un doctorado en estadística en Columbia University y antes estudió ingeniería matemática en la Universidad de Chile.

Durante los últimos años, en su ámbito de investigación relacionado con el manejo de información a través del denominado Big Data ha explorado las implicaciones  teóricas y prácticas de estas nuevas herramientas, las que -en su mirada- se encuentran reconfigurando el neoliberalismo, con fuertes consecuencias para la denominada sociedad de la información y el conocimiento.

En esta entrevista profundiza sobre sus hallazgos e interpretaciones.

- ¿Cuál es la diferencia entre Big Data y dataísmo?

- Ambos tienen que ver con los cambios revolucionarios de las últimas décadas en términos de la capacidad de recopilar y procesar información. Ahí, el Big Data corresponde al aspecto tecnológico, el conjunto de técnicas que hacen posible desde obtener una medición de riesgo de enfermedades basado en tu perfil genético, hasta manipular una elección, como Cambridge Analytica.

El dataísmo, en cambio, se refiere a la dimensión cultural, asociada a estos cambios, al espíritu de la época. El dataísmo corresponde a una nueva cosmovisión a la que se le toma con fervor religioso, y que consiste en como dice Yuval Harari, asumir que el universo es esencialmente un flujo de datos. Las valoraciones de este concepto pueden ser positivas -David Brooks acuñó el término en una columna en el The New York Times hablando de las maravillas de nuestros tiempos dataístas- pero también se ha desarrollado una concepción crítica; además de Harari, Bying Chul Han y otros han problematizado nuestra condición dataísta.

- Usted sostiene que el dataísmo se relaciona con una fase avanzada y contemporánea del neoliberalismo ¿Por qué?

- Mi punto de partida acá es la tesis del economista e historiador Philip Mirowski, de que el neoliberalismo se alimenta de un principio epistemológico; que el mercado es un ente supremo y descentralizado de procesamiento de información, más inteligente que cualquiera de nosotros.

A su vez, como plantea José Van Dijk, hoy en día nuestras interacciones sociales están progresivamente siendo medidas, manipuladas, cyber-vigiladas y finalmente monetizadas por grandes corporaciones de medios y tecnologías de la información.

Entonces, observamos la instauración de una fase neoliberalista del dataísmo, donde nuestra existencia se reduce a nuestro valor monetario en tanto datos, y esa información fluye libremente en esta sofisticada infraestructura de transacciones financieras; el mercado.

Una situación cómica de la serie Sillicon Valley no puede ser más decidora. Ahí presentan a un tal Máximo Reyes, un chileno cuya familia amasó una fortuna en la minería durante la dictadura de Augusto Pinochet, y que ahora se interesa en la minería de datos. 

- Hay diversos autores, como Harari, que mantienen que el acceso y el control de los datos de las personas, como aquellos que se extraen de las redes sociales o los que proporcionan las aplicaciones de los smartphones, en particular las de geolocalización, caminan hacia la configuración de una nueva forma sociedad de castas;  las que controlan y acceden a la información y la que no ¿Cuál es su perspectiva respecto de esto?

- Estoy de acuerdo, y me parece preocupante ver cómo la riqueza se acumula más en unas cuantas empresas de medios y tecnologías de la información basados en la monetización de nuestros datos. Nos ofrecen servicios con el benévolo pretexto de facilitar nuestras comunicaciones y aumentar nuestra cercanía, pero finalmente estamos siendo reducidos a un símbolo, nuestro valor monetario en tanto datos, y luego transaccionados.

Las redes sociales son diseñadas para que liberemos dopamina por las interacciones y nos hagamos adictos. La promesa tecno-utópica de Sillicon Valley es de eliminar completamente el smartphone y que nos comuniquemos a través de interfaces cerebro-computador, Elon Musk tiene un startup llamado NeuraLink para tales fines y Facebook investiga en eso también.

Es un capitalismo con cara trans-humana; ahí se completará nuestra conversión a datos y las empresas podrán enriquecerse mandando anuncios comerciales directamente a nuestros cerebros. Recién en esta campaña de Estados Unidos esto se está tomando en serio y los candidatos más progresistas han elaborado planes, pero hay un aspecto trágico, que la tecnología parece avanzar más rápido que la capacidad de los ciudadanos de poder organizarse y hacer leyes para que el poder que acumulen las empresas de Sillicon Valley termine por desestabilizar las democracias.

O que la tecnología se ponga al servicio de gobiernos autocráticos, Estados Unidos, o que los mismos gobiernos autocráticos exploten tecnologías de información para el control, como China. 

- ¿El dataísmo es un fenómeno anexo o accesorio al poder del capital, o es una consecuencia de éste? 

- Es una pregunta interesante, y no tengo una respuesta definitiva. Se me viene a la mente la columna de Evgeny Morozov que plantea la existencia del proyecto Cybersyn de Salvador Allende, lo que significaría que el Big Data -y así, el dataísmo- tuvieron un origen socialista, pues este es uno de los primeros experimentos mundiales que pueden asociarse al Big Data.

Pero es un punto delicado, ya que Stafford Beer, el cybernetista británico autor del proyecto era valorado positivamente por Friedrich Hayek, el mayor pensador neoliberal.

Ambos concordaban en el uso de la cibernética para pensar en las economías, pero mientras Beer buscaba la planificación central de ella mediante el control cibernético estatal, Hayek consideraba que los precios señalados en un mercado libre tienen una capacidad suprema de agregar los conocimientos fragmentarios de cada uno de los individuos, y que la intervención estatal sólo entorpece ese flujo de información.

Entonces oficialmente sí, existe una versión del dataísmo que es socialista. Pero quizás también es decidor por qué el auge del dataísmo haya ocurrido dentro del contexto neoliberal. Por qué a Hayek le gustaba Stafford Beer. Por qué el mismo Beer se dedicaba también a consultorías y trabajos con los militares, empresas más ligadas al neoliberalismo que otra cosa.

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Comentarios

Comentarios

Siempre se le puede buscar un argumento/justificacion a lo que uno ya cree. Que interesante que se critique al neoliberalismo por su potencial uso y manipulacion de datos, pero no sé haga ninguna mención sobre el uso más abusivo de los datos y la vigilancia en China, país comunista. O acaso eso no es dataismo? Si se va a criticar el dataismo, que se haga con ejemplos concretos y nocivos reales y ya presentes y no con especulaciones para pasar agenda marxista de turno.

Muy bueno el artículo. Gracias por permitir su lectura.

Esta cool el articulo y que bueno que mencionan a Stafford Beer uno de los padres de la cibernetica y de Cybersyn lo que le faltó al entrevistado fue mencionar que Beer aun cuando comenzó su carrera en el sector de consultoría después de trabajar en cybersyn renunció a esa linea de trabajo y se dedico de lleno a la academia. En general encuentro inevitable y hermoso el futuro transhumano que depara a la humanidad de dejar atrás las imperfecciones biologicas y trascender mediante la fusión humano+tecnologia. Y puede que en un nivel de avanze tecnologico llegaremos a un punto donde una economia central pueda ser administrada por una inteligencia artifical lo suficientemente robusta. O puede que el libremercado siga avanzando y la visión descentralizada del progreso humano siga adelante de la forma triunfante que lo ha hecho. El tema es que mas allá de cual camino sea nos focalizemos en como usar las tecnologias para el beneficio de la humanidad y la reducción del sufrimiento innecesario de nuestra especie.

El concepto "dataismo" hay que tomarlo con cuidado. Si no consideramos el legado del giro analítico de la filosofía del sXX y si tampoco consideramos la intenciones de los grandes genios del transhumanismo (s XXI), estamos en riesgo de caer en un nuevo "buzzword". Así pues, el énfasis acerca del carácter moral del dataismo, debe ser analizada en distintas versiones (no solo desde el "peligro" del neoliberalismo). Incluso, no estaría de más considerar las reflexiones del cyberpunk y como se han ido cumpliendo los temores de antaño. "La tecnología nos ofrece fuerza, la fuerza da supremacía, y la supremacía lleva al abuso del poder. Utilizar la tecnología para mejorarnos puede arrebatar nuestra capacidad para amar o tomar decisiones morales, y eso es lo que nos hace humanos. " (Adam Jensen, 'Deus Ex: human Revolution').

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