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Lunes, 21 de octubre de 2019
Bicentenario de la carta

Hace 200 años Bernardo O'Higgins reconoció la independencia del pueblo mapuche

Paula Huenchumil

Retrato de Bernardo O'Higgins. Instituto Geográfico Militar de Chile

Retrato de Bernardo O'Higgins. Instituto Geográfico Militar de Chile
Retrato de Bernardo O'Higgins. Instituto Geográfico Militar de Chile

En marzo de 1819 el Director Supremo envío una carta a los lonkos y caciques al sur del Bío Bío, señalándolos como vecinos con total autonomía e independencia. La misiva del padre de la patria tal vez no es parte de la historia clásica en Chile, pero sí parte de la historia de la búsqueda del derecho a autonomía que reclaman las comunidades mapuche.

Bernardo O’Higgins Riquelme (1778-1842), quien fue nombrado Director Supremo de Chile en 1817 hasta su abdicación en 1823, realizó diversas obras fundadoras bajo su gestión como el Cementerio General, la Alameda de la Delicias, abolió títulos de nobles, fundó la escuela naval y militar, y decretó la libertad de vientres (nadie nacería esclavo en el país).

Pero hay un hecho ligado al llamado padre de la patria que ha sido silenciado por la historia oficial, y es que O’Higgins reconoció la independencia del pueblo mapuche a través de una carta en marzo de 1819 titulada “El supremo director del Estado a nuestros hermanos los habitantes de la frontera del sur”.

“Araucanos, cunchos, huilliches y todas las tribus indígenas australes: ya no os habla un Presidente que siendo sólo un siervo del rey de España afectaba sobre vosotros una superioridad ilimitada; os habla el jefe de un pueblo libre y soberano, que reconoce vuestra independencia, y está a punto a ratificar este reconocimiento por un acto público y solemne, firmando al mismo tiempo la gran Carta de nuestra alianza para presentarla al mundo como el muro inexpugnable de la libertad de nuestros Estados. Contestadme por el conducto del Gobernador Intendente de Concepción a quien he encargado trate este interesante negocio, y me avise de nuestra disposición para dar principio a las negociaciones. Entre tanto aceptad la consideración y afecto sincero con que desea ser vuestro verdadero amigo", dice un extracto de la carta.

"Os habla el jefe de un pueblo libre y soberano, que reconoce vuestra independencia", Bernardo O'Higgins a los mapuche

Antes de la llegada de los europeos, los pueblos indígenas en el continente americano sumaban una cantidad de 80 millones. “La mayor parte de esta población sufrió el tormento de la conquista, grandes imperios como el del Tawantinsuyo y el azteca sucumbieron ante la maquinaria bélica del conquistador, quienes no vivieron esta situación fue porque opusieron un resistencia victoriosa, como en el caso Mapuche, Guaraní o Apache; o porque huyeron a otros ecosistemas de difícil acceso como los Tarahumaras o Yaki en México; o porque su medio fue inexpugnable como en el caso de los cazadores recolectores del Amazonas”, informa el historiador Pablo Marimán, miembro de la Comunidad de Historia Mapuche.

Luego de la denominada conquista, en el marco del movimiento emancipatorio de las colonias españolas en América en el siglo XIX, entre sus motivaciones iniciales estuvo la libertad de comercio y fue la élite criolla el grupo que lideró principalmente el afán de independencia.

“El Wallmapu [territorio mapuche] lindaba en su norte con este orden colonial. Se había mantenido independiente por casi tres siglos. En Ngulumapu el río Bio Bio era la frontera que los separaba de la Gobernación de Chile. Esta última tuvo entre sus representantes a Ambrosio O’Higgins, quien por medio el parlamento de Negrete y el de las Canoas continuó con la tradición política de avenimiento que habían acordado con los representantes de la nación mapuche desde inicios del siglo XVI”, explica Pablo Mariman, quien también es académico del Departamento de Antropología de la Universidad Católica de Temuco.

“Nosotros hemos jurado y comprado con nuestra sangre esa Independencia, que habéis sabido conservar al mismo precio. Siendo idéntica nuestra causa, no conocemos en la tierra otro enemigo de ella que el español. No hay ni puede haber una razón que nos haga enemigos, cuando sobre estos principios incontestables de mutua conveniencia política, descendemos todos de unos mismos Padres, habitamos bajo de un clima; y las producciones de nuestro territorio, nuestros hábitos y nuestras necesidades respectivas no invitan a vivir en la más inalterable buena armonía y fraternidad. 

El sistema liberal nos obliga a corregir los antiguos abusos del Gobierno español, cuya conducta antipolítica diseminó entre vosotros la desconfianza. Todo motivo de queja desaparecerá si restablecemos los vínculos de la amistad y unión a que nos convida la naturaleza. Yo os ofrezco como Supremo magistrado del pueblo chileno que de acuerdo con vosotros se formarán los pactos de nuestra alianza, de modo que sean indisolubles nuestra amistad y relaciones sociales", dice otro extracto de la carta de Bernardo O'Higgins.

"Yo os ofrezco como Supremo magistrado del pueblo chileno que de acuerdo con vosotros se formarán los pactos de nuestra alianza, de modo que sean indisolubles nuestra amistad y relaciones sociales", Bernardo O'Higgins a los mapuche

Marimán rescata que O'Higgins, nacido en Chillán en 1778, no solo sabía de la existencia de los mapuche, sino que se educó con ellos en esa ciudad donde pudo conocer parte de la cultura y el idioma mapudungun. “Creemos que lo más importante es que vio y supo de estos encuentros políticos periódicos, los Parlamentos,  constatando las relaciones, instituciones y materias políticas que constituían a estos eventos y a sus interlocutores”, plantea Marimán.

“….Nuestras escuelas estarán abiertas para los jóvenes vuestros que voluntariamente quieran venir a educarse en ellas, siendo de cuenta de nuestro erario todo costo. De este modo se propagarán la civilización y luces que hacen a los hombres, sociales, francos y virtuosos, conociendo el enlace que hay entre los derechos del individuo y los de la sociedad; y que para conservarlos en su territorio es preciso respetar los de los pueblos circunvecinos. De este conocimiento nacerá la confianza para que nuestros comerciantes entren en vuestro territorio sin temor de extorsión alguna, y que vosotros hagáis lo mismo en el nuestro, bajo la salvaguardia del derecho de gentes que observaremos religiosamente”, dice otro extracto de la carta.

"Nacerá la confianza para que nuestros comerciantes entren en vuestro territorio sin temor de extorsión alguna, y que vosotros hagáis lo mismo en el nuestro, bajo la salvaguardia del derecho de gentes que observaremos religiosamente", Bernardo O'Higgins a los mapuche

Esta cercanía de O’Higgins con el pueblo mapuche, también es mencionada por el filósofo y musicólogo chileno Gastón Soublette, quien en una entrevista para INTERFERENCIA analizó parte de los símbolos mapuche utilizados en la construcción de la nación chilena.

Según Soublette, respecto de la bandera diseñada por Bernardo O’Higgins e Ignacio Zenteno de febrero de 1817,  “muchas personas cuando la veían por primera vez, le preguntaron a O’Higgins qué representa y él dijo es la estrella de Arauco. Entonces como la gente en Chile es muy superficial, les bastó con esa respuesta, porque alguien podría haberle preguntado qué es la estrella de Arauco y ahí hay otro tema, la wuñelfe, o estrella de ocho puntas”.

El académico sostiene que de esta forma O’Higgins quiso vincular la nación con la sangre indígena, “como diciendo que la sabiduría tiene una raíz en el pueblo mapuche”.

La misiva en la que Bernardo O’Higgins reconoció la independencia mapuche, no es un hecho que se destaque en los libros de historia. Es más, se ha dado más bien énfasis a la violenta ocupación e invasión del territorio mapuche que se inició en 1861, conocida como la Pacificación de la Araucanía, término criticado ampliamente por los académicos, puesto que se ha utilizado como un eufemismo para lo que en realidad consistió en la ocupación de las tierras indígenas al sur del río Biobío, desconociendo los tratados firmados que reconocían el territorio mapuche como autónomo. 

“En el bicentenario de esta carta y de las gestas que consumaron la independencia de Chile, se hace necesario reflexionar, pues desde una comparación con lo actual vemos que la clase política chilena -al contrario de los padres de la patria- se niega a reconocer y otorgar los derechos que les corresponden a los mapuche. El relato histórico que ha llevado a esa actitud ha obnubilado entre otros hechos: los parlamentos de Yumbel (1823) y Tapiwe (1825) que bajo el gobierno de Ramón Freire promovieron la idea de aliados hermanos con fronteras, potestades y soberanías diferenciadas; la declaración unilateral como provincia chilena del Ngulumapu que hizo el gobierno de Manuel Montt en 1852; la elaboración, sanción e implementación de un plan de conquista llevado a cabo por gobiernos conservadores y liberales (1859-1884) que culminó con la independencia del Ngulumapu y su anexión a Chile; la situación y relaciones coloniales que en adelante se han nutrido del despojo, la colonización, la contrarreforma agraria, y el actual extractivismo bajo la versión multicultural del neoliberalismo”, plantea Marimán.

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Comentarios

Comentarios

La "historia oficial" es manejada SIEMPRE. Curioso es que algo tan interesante NO se pueda compartir. Por qué? Facebook debiera explicarlo!!!...

Hola, Gracias por la invitación. Muy interesante la nota. Podrían subir más información respecto a O'higgins y la cultura Mapuche, gracias.

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