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Miércoles, 12 de diciembre de 2018
Asesinato de Camilo Catrillanca

Héctor Llaitul: “Hoy opera una fuerza de élite, represión y aniquilamiento”

Maximiliano Alarcón G.

El vocero de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) conversó con INTERFERENCIA a un día del asesinato del joven comunero de Temucuicui. La muerte de Camilo le causó pena y rabia, se conocían desde hace ocho años. Pese a esto, con frialdad, Llaitul apunta a mirar con perspectiva lo sucedido: hay culpa de Carabineros, el gobierno y por sobre todo del capital.

Después de horas de silencio, durante la mañana de este jueves 15 de noviembre, La Moneda decidió sacar la voz. Fue el ministro del Interior, Andrés Chadwick, quien entregó la versión del poder central respecto del asesinato de Camilo Catrillanca, ocurrido durante la tarde del miércoles.

Si bien la autoridad lamentó la muerte del comunero, entregó su absoluto respaldo a Carabineros, los responsables del hecho. Paralelamente, se conocía que el ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, lamentaba el hecho y afirmaba que habrá que recomponer las confianzas con el pueblo mapuche, en el contexto del Plan Araucanía que este encabeza junto a otras figuras.

En tanto, el Presidente Sebastián Piñera se encuentra en Singapur, en una gira presidencial, probablemente sin muchas ganas de regresar. A las 23:00 horas de Chile, el mandatario dio un punto de prensa en el cual insistió en la versión que su primo Chadwick diera en la mañana, pero agregando que se solicitará un fiscal con dedicación exclusiva para investigar la muerte de Catrillanca.

Fue un día de declaraciones, todavía con las dudas sobre lo que pasó con Catrillanca. Paralelamente a lo largo del país las manifestaciones se agudizaron y al parecer, de un día para otro, la oposición encontró una bandera común con la cual acorralar, por primera vez en el año, al Poder Ejecutivo.

Frente a este escenario Héctor Llaitul se dio un tiempo para recordar con INTERFERENCIA, cuando en 2010, durante el primer año del anterior gobierno de Sebastián Piñera, 34 comuneros mapuches protagonizaron una huelga de hambre en distintos puntos del país, la que duró cerca de 90 días. En este contexto se conocieron el vocero de la CAM, Héctor Llaitul y Camilo Catrillanca, weichafe de la comunidad de Temucuicui muerto por el Comando Jungla de Carabineros durante la tarde del miércoles. El respeto que siente Llaitul por Catrillanca es alto, por lo mismo la noticia de su muerte le afectó de manera más íntima.

"No solamente tiene que ver el Comando Jungla, sino que toda la política de criminalización, como también la política de Estado de asumir la causa mapuche con esta calificación de enemigo interno".

Pese a esto, su rol como uno de los dirigentes más reconocidos de la historia mapuche reciente se mantiene activo. En 2017 fue uno de los detenidos en la ‘Operación Huracán’, la cual se comprobó posteriormente que fue realizada con pruebas inventadas por Carabineros. Con la suma de hechos, Llaitul apunta a que la perspectiva de este asesinato político debe comprenderse dentro del conflicto histórico entre chilenos y el pueblo al cual pertenece: “Más allá de la responsabilidad de un carabinero, después viene la del gobierno, pero el tema de fondo aquí es la empresa, el capital, la oligarquía”, dice.

El vocero de la CAM analizó los acontecimientos ocurridos en Temucuicui, como también el contexto político que da pie a que estas situaciones se sigan repitiendo.

- Antes de entrar en el terreno político, me gustaría preguntarle en un sentido más humano sobre lo ocurrido con Catrillanca.

- Conocí personalmente a Camilo, por eso debo decir que tengo sentimientos encontrados de pena y rabia en el sentido de que, más allá de haber conocido a su familia, el rol que ha jugado el lonko Juan Catrillanca, su abuelo, en los procesos de recuperación de tierras y la lucha que ha dado también Marcelo, su padre. 

A Camilo lo conocía desde niño y en el contexto de las huelgas de hambre que llevamos en las cárceles. Con 15 o 16 años él ya organizaba a sus compañeros de curso en términos culturales y políticos, lideraba movilizaciones para las reivindicaciones de los estudiantes mapuche en el liceo Pailahueque. En este marco comenzamos una cercanía, un compromiso con la causa mapuche, de ahí en adelante iniciamos una cercanía con el peñi. Hay sentimientos encontrados, eso da cuenta de la calidad del peñi al que asesinaron, de hecho, siempre lo consideramos un gran militante de la causa mapuche, y le asignamos ahora la condición de weichafe, más allá de la trayectoria de su familia en el movimiento mapuche autonomista.

- No hace mucho usted fue víctima de la Operación Huracán. Hace algunas semanas su hijo Ernesto fue detenido nuevamente. Con este gobierno comenzó a operar el Comando Jungla ¿En su experiencia veía venir algo como lo que ocurrió el miércoles?

- La muerte de un comunero mapuche, de un peñi que es parte del movimiento mapuche en lucha, no es una situación nueva. Esto nos rememora a todos nuestros weichafes caídos en el proceso, Alex Lemún y Matías Catrileo, por ejemplo. La lectura que hacemos de todo esto tiene que ver con la política constante de parte del Estado de no hacerse cargo de un conflicto histórico en contra de nuestro pueblo nación mapuche. Desde esa perspectiva siempre ha operado una lógica de gobernanza del tipo colonial, en este marco operan las políticas del Estado en salvaguarda de los intereses de los poderosos que están en confrontación con la causa mapuche. De alguna manera, sostenemos que la aparición de un Comando Jungla habla de la agudización de un conflicto, donde el Estado ha tomado la posición de arremeter contra el movimiento mapuche que lucha por sus reivindicaciones principalmente de tipo territorial y política. No solamente tiene que ver el Comando Jungla, sino que toda la política de criminalización, como también la política de Estado de asumir la causa mapuche con esta calificación de enemigo interno. Hoy opera una fuerza de élite más especializada, que no sólo cumple funciones de vigilancia y monitoreo, como se dijo en su momento, sino que también de represión y aniquilamiento de las fuerzas que luchamos por nuestros derechos. 

Esto se veía venir, se dijo en su momento, incluso hablamos de que era un nuevo escenario para la guerra en contra de la resistencia mapuche, la que tenía como antesala una mayor y más cruda militarización de los procesos que se llevan adelante desde las comunidades y con expresiones de resistencia.

- ¿Cree que influye la tradición de liderazgo en la familia de Camilo a la hora de ser asesinado?

- Me da la impresión de que hay un factor que, ciertamente, nos está uniendo a todo el conjunto del mundo mapuche, todos nos sentimos tocados, más allá de este discurso porfiado de las autoridades de calificar los hechos en el marco de lo delictual y lo ilícito. Tiene que ver con la persona, la comunidad, el movimiento mapuche, que hoy está de duelo, está golpeado. La familia Catrillanca es reconocida en el movimiento mapuche en general, tienen su trayectoria y nosotros en la CAM sentimos ese respeto hacia ellos. 

"Esto se veía venir, se dijo en su momento, incluso hablamos de que era un nuevo escenario para la guerra en contra de la resistencia mapuche".

Aquí también tiene que ver con el proceso que llevan adelante los peñis allá. La arremetida del Comando Jungla no es menor, todo está estudiado, direccionado, sabían perfectamente dónde se estaban metiendo. No es menor que ellos entren a mansalva, un accionar desproporcionado, disparando, utilizando toda la fuerza terrestre y aérea, porque ellos saben perfectamente dónde tienen que generar el terror y el hostigamiento, sobre todo en ese espacio donde hay expresiones de reconstrucción territorial. Camilo vivía en una tierra que estaba recuperándose, él estaba construyendo su casa, haciendo su familia, era una expresión de lo que significa la reconstrucción del pueblo nación mapuche. 

El Comando Jungla partió con acciones muy puntuales y después empezó a reprimir las recuperaciones de madera, las que llamamos reapropiación de recursos, y ahora está golpeando derechamente comunidades emblemáticas, no sólo en la zona de Malleco, también en Arauco y en Cautín. Hay un plan claramente establecido de golpear al movimiento mapuche, ellos sabían dónde vivía la familia Catrillanca. Han politizado la represión.

Una campaña de demonización

- ¿Cree que influye que a Carabineros se le haya caído la Operación Huracán? ¿Influyó esto en que el Estado tomara una alternativa más violenta?

- Las políticas de criminalización y represión que van en aumento, producto de la movilización por el territorio y la autonomía que lleva la causa mapuche, tienen distintas expresiones. Por una parte, se quiso golpear a las personas que representábamos con más fuerza estos planteamientos. También hay un golpe a la propuesta política, cómo nos vamos a ir liberando de esta situación colonial para reconstruir nuestro pueblo nación. Están golpeando a las dirigencias y las vocerías, pero no lo hacen de forma transparente, sino que con montajes. La Operación Huracán tenía que ver con una campaña de demonización de la causa mapuche, nos querían presentar como terroristas. Esto retrata muy bien la posición del Estado de querer mostrarnos siempre como los malos para esconder la justicia de la causa mapuche. El plan Huracán se les cayó porque era muy burdo. Sin embargo, las autoridades, la institucionalidad, está en la constante de luchar en contra de las expresiones del movimiento mapuche, sobre todo las que abrazaron con fuerza la recuperación del territorio y la autonomía, que son los términos en que está el conflicto. En este plano se entiende esta arremetida represiva de salvaguarda de los fundos y el empresariado, rol que siempre tuvieron las Fuerzas Especiales de Carabineros, pero que ahora viene con una ofensiva técnica, especializada, pero dirigida por la autoridad política. Estos carabineros, por el tenor del conflicto, están mandatados por el Ministerio del Interior, dependen del poder central. Hay una responsabilidad política, pero tiene que ver con la posición del Estado, con atacar expresiones de la reconstrucción nacional mapuche, que tiene que ver principalmente con cómo vamos asumiendo la reivindicación territorial y cómo vamos reconstruyendo a nuestro pueblo. 

- Paralelo a esto se desarrolla el Plan Araucanía. Alfredo Moreno lamentó en los medios la muerte de Camilo Catrillanca ¿Qué le parece esta dualidad del gobierno? Por un lado, el Comando Jungla y por otro se muestra amistoso.

- Es la misma lógica de la policía, está el policía bueno y el malo, pero buscan el mismo objetivo, neutralizar y aniquilar al otro. El señor Moreno no puede desentenderse de que hay una política del terror, no puede decir que se siente afectado, es una falsedad de su parte. Lo mismo con los señores Matte y Angelini que andan con él detrás del Plan Araucanía, tratando de fomentar políticas extractivistas y el capitalismo en el Wallmapu. La gente debe saber que ellos están involucrados con las políticas represivas. El Plan Araucanía es el Comando Jungla también, es la represión, la criminalización, van de la mano, una no puede ir sin la otra. Si analizamos el Plan Araucanía, que tiene que ver con someter a un pueblo a las políticas económicas y neoliberales de un capitalismo depredador, significa también de alguna manera neutralizar a aquellos que nos oponemos a estas formas de dominación que nos tiene en situación de crisis. Lo que el señor Moreno debiera decir es que ellos han fomentado con su Plan Araucanía políticas de represión y que son tan responsables como el señor Bernardo Matte que se ha opuesto tenazmente a la devolución de los territorios, porque ese es el punto de inflexión del conflicto histórico entre el sistema de propiedad usurpado, los verdaderos usurpadores de la territorialidad mapuche que son la oligarquía, hoy representada en estos intereses capitalistas, de no resolver el tema central que es la territorialidad, la entrega de tierras para el pueblo nación mapuche para poder reconstruir su autodeterminación

- ¿Qué le parece el respaldo del ministro del Interior, Andrés Chadwick, a Carabineros?

- Nunca hemos hecho una diferenciación muy categórica de un gobierno u otro. Para nosotros es la posición del Estado la que está detrás de todo esto. Los gobiernos de turno actúan en función de las políticas de Estado. Ha sido una constante. Nos vamos a encontrar siempre con personajes que tienen este rol de criminalizar, que son las figuras siniestras contra el movimiento mapuche. Rodrigo Hinzpeter, Rodrigo Peñailillo, Mahmud Aleuy, hoy es Andrés Chadwick. Más allá de ellos tiene que ver con cómo el Estado y la oligarquía han intervenido todas las estructuras de poder, estatal, de los medios, de la Iglesia, para confrontar con la causa mapuche. Esto reproduce el discurso oficial que siempre ha estado presente a la hora de tratar el tema mapuche, de considerarnos como minoría, denostarnos, el discurso racista de la clase política. No es menor lo que podemos escuchar sólo de Chadwick, sino que también del intendente de La Araucanía, Luis Mayol, que es un reconocido anti mapuche, uno de los defensores de la política de arremetida armada. Mientras tengamos estas estructuras, estas lógicas y discursos, es difícil arribar a un proceso de solución. Por esto al pueblo nación mapuche sólo le queda resistir y resistir.

"Es la misma lógica de la policía, está el policía bueno y el malo, pero buscan el mismo objetivo, neutralizar y aniquilar al otro".

La disputa territorial

- En la Comisión Investigadora de la Operación Huracán tuvo la oportunidad de conocer parlamentarios del Frente Amplio y el Partido Comunista ¿Cree que la izquierda ha sido muy pasiva en torno al conflicto?

- Desde la CAM tenemos una opinión muy crítica respecto de la izquierda, tanto parlamentaria como extraparlamentaria. No han estado a la altura de lo que significa este conflicto. Hoy se trata de que la reivindicación territorial mapuche, es decir, las distintas expresiones que luchamos, estamos con un norte muy claro de disputa territorial contra el empresario que está en zona mapuche. Hay territorios en los que estamos haciendo ejercicios de control territorial, los que según la ley pertenecen a forestales o al latifundio, pero que en los hechos llevan décadas en manos de mapuches. Esos predios no han sido traspasados por ninguno de los gobiernos a las comunidades ¿Qué indica esto? Que la reivindicación territorial choca de frente con los intereses del gran empresariado, es ahí donde está el problema. El empresariado comprometido en esta lucha obliga al gobierno de turno a operar en defensa de sus intereses, por eso tenemos Plan Araucanía, Comando Jungla, Operación Huracán, y probablemente, de aquí en adelante, vamos a tener un recrudecimiento del conflicto, desde ambas partes, y no pueden endosarnos a nosotros la responsabilidad, porque esta es de ellos, del empresariado que está en la zona de conflicto y las autoridades que como lacayos defienden sus intereses. Lo que hacemos es una defensa de nuestros derechos fundamentales en relación con la necesidad y el derecho al territorio, y al derecho de reconstruir nuestro pueblo de forma mapuche, con autonomía y autodeterminación. Lo que se está dando cuenta en los medios de comunicación ligados al poder es que estamos en presencia de un acto delictual que terminó en la muerte de un comunero, es una acción grotesca que la trata de imponer la posición oficial, cuando todo el mundo sabe, a nivel nacional e internacional, de que el conflicto está en el marco de la disputa territorial.

- A propósito de internacional, usted fue de gira a Europa para relatar lo que sucede a nivel local ¿Cree que desde fuera de Chile puede aparecer un actor importante en resolver el conflicto?

- En materia internacional tienen que llevar las voces más directas para que sean escuchadas, por eso fuimos, por estar involucrados en el caso Huracán y en la Ley Antiterrorista, por eso dimos cuenta de los indebidos procesos, de la falta de garantías institucionales y el montaje en que se vio envuelto el Estado chileno en su conjunto. Lo que vemos es que en el complejo de los organismos internacionales, para sus observancias o recomendaciones que nos puedan acompañar, depende mucho de cómo nosotros presentamos los hechos. De la experiencia que tuve, siento que tuvo buena acogida, no solamente en la ONU, sino que también en congresos en España, en el Parlamento Europeo. A nivel internacional no logran concebir que un Estado como el chileno pueda perseguir y aniquilar a un pueblo originario, entonces, este tema de buscar espacios a nivel internacional debe seguir agotándose, a través de mecanismos correspondientes para quizás obtener algunos resultados.

- ¿Qué respuesta política falta desde el mundo mapuche en general?

- Lo central hoy es entender que estamos haciendo un proceso de lucha, donde mucho está en la política de la inclusión, de la integración, de la institucionalidad, y por otra parte un movimiento autonomista que está creciendo, que está luchando de forma más coherente desde la perspectiva de la autonomía para lograrlas de facto. Eso significa subir las experiencias de control territorial en la disputa por las tierras, y también esta definición de lucha anticapitalista, porque el problema que tenemos los mapuches es que confrontamos directamente contra el capital. El caso Huracán, la aplicación de la Ley Antiterrorista, el tratamiento del Estado de criminalizar y perseguir, tiene que ver con cómo el Estado se ha transformado en un Estado capitalista que administra en función de los poderosos y pretende un exterminio del pueblo nación mapuche. Hay un movimiento que asume posición de que los aspectos fundamentales son la recuperación de territorio, la reconstrucción nacional mapuche a través de la autonomía, y que la autonomía no sea sólo una propuesta, sino que una lucha desde ya. Eso hacemos desde la CAM, una propuesta política con esas características. Hoy vamos en sintonía con otras comunidades en resistencia, ciertamente nos encontramos en el terreno de esas luchas, va a depender de la gente, del mundo mapuche, cuánta fuerza tengamos en este plano. A nuestro juicio esto ha ido tomando su rumbo, por lo mismo el Estado se ha puesto en el terreno de confrontarnos con la lógica del enemigo interno.

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Gracias por este tipo de periodismo. Mucho que buscaba una página así, saludos!

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