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Jueves, 21 de noviembre de 2019
22 días de movilización

Incombustible: La ciudadanía se autoconvoca y lleva al menos medio millón de personas a una marcha solo en Santiago

Andrés Almeida Farga

Pese a que la marcha de esta jornada fue menor a la histórica del 25 de octubre, de todos modos su masividad muestra que el desgaste de las movilizaciones parece estar todavía lejos en el horizonte. En ningún caso asistieron solo 75.000 personas, como dijo la Intendencia.

La Intendencia Metropolitana de Felipe Guevara reportó el viernes 8 de noviembre que la movilización de ese día en Plaza Italia atrajo a 75.000 personas. Es decir, según la autoridad, en la jornada solo asistió un 6% del total de asistentes de la gran marcha del viernes 25 de octubre, a la que fueron un millón 200 personas.

Imposible.

INTERFERENCIA recorrió los contornos de ambas marchas y efectivamente esta fue menor a la de dos viernes atrás. Sin embargo, en las dos manifestaciones el eje Alameda-Providencia fue completamente ocupado al menos desde la estación del Metro Universidad de Chile hasta Salvador, incluyendo al menos una cuadra de las calles aledañas, aunque esta marcha tuvo menor densidad en los extremos. Además, las fotos aéreas de ambas dan cuenta de evidentes similitudes. Radio ADN estimó -tal vez conservadoramente- la asistencia en 400.000 personas.

La marcha de la reciente jornada volvió a mostrar una ciudadanía amplia –en cuanto edad, género, procedencia social, e incluso por sus preferencias en el fútbol– que está en estado de rebelión contra los abusos y el actual orden social, dispuesta a seguir movilizada. La marcha comenzó también a expresar políticamente la necesidad de un cambio fundamental en lo económico y lo político, y empezó a consolidar símbolos propios; la abundante iconografía y literatura contra la figura de Sebastián Piñera y contra Carabineros, el ya famoso Perrito Matapacos, el Capitán Pare (a partir de la foto de un encapuchado musculoso que usó un disco pare como escudo) o el uso de la bandera mapuche como seña de identidad o el uso de la bandera chilena de luto; de fondo negro y líneas blancas que marcan sus tradicionales contornos.

También esta movilización creó íconos, como lo fue la abundante cantidad de manifestantes disfrazados de Evelyn Matthei –la alcaldesa de Providencia– con chalecos amarillos, dirigiendo el tránsito y huyendo despavoridos de la prensa.

Más allá de su cifra de asistencia –aunque la prensa oficialista repita el número fake de la Intendencia– y del contenido de sus consignas y la interpretación de sus ánimos, el hecho político de la jornada fue que los ciudadanos movilizados están lejos del escenario de desgaste que anhela el Gobierno, con la posibilidad cada vez más concreta de ritualizar viernes de marchas masivas que poco a poco vayan aquilatando expresiones políticas más concretas, como los mítines, desde donde puedan emerger liderazgos.

Gobierno

Además de optar por minimizar el impacto de la marcha a través de ofrecer una cifra oficial mezquina, La Moneda optó por mantener el silencio. En la jornada se supo que el presidente Sebastián Piñera recibió a El Mercurio para una entrevista en la que avisará su intención de realizar una reforma a la Constitución, que se tomó una fotografía en una de las fuentes de La Moneda y que no contestó a las preguntas de los periodistas apostados en la casa de gobierno, quienes lo inquirieron por la preocupación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por las graves violaciones a estos derechos que se cometen hasta el día de hoy en Chile.

Este silencio presidencial acotado se da en un contexto de jornadas anteriores en que su llamado al Consejo de Seguridad Nacional (Cosena) y a endurecer la agenda de seguridad no tuvo mayores efectos políticos ni de impacto en la opinión pública.

Incidentes

La avenida Vicuña Mackenna se convirtió en un foco de conflicto entre manifestantes y Carabineros, prácticamente durante toda la marcha, y fue ahí donde se vivieron las mayores escenas de violencia, tanto policial, como por parte de los manifestantes. 

La intersección de la avenida con calle Reñaca fue uno de los focos de mayor crudeza en cuanto a enfrentamientos. Ahí, efectivos policiales en un momento descargaron de 10 a 25 tiros a la vez, mientras que del otro lado los manifestantes erigían escudos improvisados y respondían con los proyectiles que tuvieran a mano. Luego de más de una hora de pugna, Fuerzas Especiales de Carabineros logró salir de calle Reñaca, abriéndose paso con el uso de perdigones, gas pimienta y lacrimógenas para así ingresar a Vicuña Mackenna, donde los enfrentamientos se mantuvieron por horas. 

Respecto a los heridos, INTERFERENCIA siguió con reporteras en terreno el saldo de lesionados en las manifestaciones. A través del acompañamiento del personal espontáneo de primeros auxilios que se apostó en una de las calles aledañas a la Alameda, las reporteras de este medio constataron el aumento en cantidad y gravedad de los afectados por el armamento policial, cuyo reportaje especial puede ser consultado aquí. 

Respecto de otros eventos violentos, fue notorio la quema completa de la Casa Schneider, un edificio de valor patrimonial en el que funcionaba la Universidad Pedro de Valdivia, y que había sido sede del Comité Olímpico Internacional. Radio Bío Bío informó de tres detenidos y de la participación de 19 compañías de bomberos, algunas de las cuales recibierno impactos de balines en sus carrosbomba, lo que -sumado a la alta presencia de gases lacrimógenos en el área- complicó el trabajo del personal de bomberos en el lugar.

Asimismo, fue saqueada la parroquia de la Asunción, cuyas imágenes incluso sirvieron para alimentar el fuego de las barricadas dispuestas en Vicuña Mackenna.

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Sr. Presidente Luché para botar al dictador y recuperar sueños para vivir feliz en mi país. Y al no suceder con 30 años de gobiernos que ganaría la gente, voté por usted creyendo como última alternativa para hacer de Chile más justo y solidario. Desgraciadamente me equivoqué y se constata que el poder económico es un monstruo grande y pisa fuerte el cual usted forma parte. Sr. Presidente deje su arrogancia y soberbia y vea lo que está pasando. Le queda una última jugada maestra y por favor no se le ocurra llamar a consulta o plebiscito porque nosotros ya somos un 90% que demandamos y exigimos lo que todo el mundo sabe menos usted. Lo siento.... perdió y acéptelo.

Para nada. Somos muchos mas los que queremos que el gobierno siga su mandato, que la agenda se flexibilice para incorporar los cambios necesarios, que como ud señala, no hizo frei lagos, bachelet en sus 2 periodos, piñera en su primer periodo, como por ej, cambios en sistema de pensiones, de salud, de impuestos, de tarifas en transporte, de costo del combustible, educacion, leyes de la herencia, etc. Si hacemos una carta de navegacion de estos cambios y los implementamos, ley por ley, creemos la mayoria que trabaja y no quema ni saquea, que vamos a reencontrarnos en un nuevo trato, mejor que el actual, con menos crecimiento pero mas justo. Para esto no se precisa cambios constitucionales. Y los proyectos los presenta el ejecutivo a las camaras para que los analicen propongan cambios y los aprueben. Asi que la mayoria silenciosa que no grita incendia y saquea, y que ha seguido trabajando, cree en cambios fundamentales, pero dentro del marco de la constitucion vigente. Uds los que gritan y patalean no son mayoria, pero si son bulliciosos y destructivos.

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