La ventaja de la derechista Keiko Fujimori en las elecciones presidenciales de Perú se consolidó este martes luego de que el Jurado Electoral Especial (JEE) de Lima rechazara un nuevo recurso presentado por el candidato izquierdista Roberto Sánchez para anular los resultados de la votación en el extranjero, uno de los últimos intentos de su comando por revertir una diferencia que ya aparece como irreversible.
La resolución declaró improcedentes las solicitudes de nulidad total y parcial de los sufragios emitidos fuera del país, donde Fujimori obtuvo una ventaja clave. El tribunal argumentó que la presentación fue realizada fuera del plazo legal de tres días posteriores a la elección del 7 de junio y que además no se efectuó el pago de la tasa electoral correspondiente.
La ofensiva judicial de Sánchez se ha concentrado precisamente en el voto exterior. Su partido, Juntos por el Perú, sostiene que el proceso quedó “gravemente afectado” luego de que, a petición de la Cancillería peruana, las actas y votos de 119 oficinas consulares fueran trasladados a Perú para su procesamiento en lugar de ser contabilizados localmente. Según la colectividad, esa modificación habría comprometido la cadena de custodia del material electoral.
El rechazo del JEE se suma a una serie de reveses sufridos por el candidato de izquierda. Días antes, el Jurado Nacional de Elecciones también había declarado improcedentes, por falta de pruebas, apelaciones con las que buscaba invalidar los resultados de 1.751 mesas en Lima y otras 647 ubicadas en Estados Unidos. Pese a ello, Sánchez insistió en que agotará todas las instancias legales disponibles, incluidas las internacionales, y convocó movilizaciones junto a sindicatos y organizaciones sociales.
Con el 99,8% de las actas escrutadas, Fujimori alcanza el 50,11% de los votos y supera a Sánchez por 43.386 sufragios. Según datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), quedan poco más de 40 mil votos por contabilizar, una cifra insuficiente para revertir la diferencia.
De confirmarse oficialmente el resultado durante las próximas semanas, la líder de Fuerza Popular se convertirá en la próxima presidenta de Perú. Su victoria llega tras una campaña marcada por denuncias de fraude, impugnaciones y un estrecho margen electoral que refleja la profunda polarización política que atraviesa el país.






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