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Sábado, 20 de julio de 2019
Redes sociales e identidad

La antropóloga cyborg que defiende el anonimato en las redes

Diego Ortiz

En entrevista a INTERFERENCIA Amber Case, explica el lado oscuro de las redes sociales. "Facebook encontró el algoritmo para hacer que la gente se sienta lo suficientemente deprimida como para cliquear cosas, pero no tan deprimida como para suicidarse", dispara esta antropóloga y socióloga experta en la integración hombre-máquina.

Antropóloga cyborg. Puede sonar extraño e incluso amenazante. Con toda naturalidad, Amber Case explica que el concepto no es futurístico ni peligroso. De hecho, la conferencista estadounidense asegura que la mayoría de los humanos en la tecnológica actualidad son organismos cibernéticos.

Un cyborg es un sistema que utiliza partes orgánicas e inorgánicas, calificando en esta definición cualquier persona que se haga de una herramienta para extender sus capacidades físicas. Celular en el bolsillo y grabadora en mano, el concepto quedó claro de un minuto a otro. Simple, pero no tanto. 

Case tiene esa facilidad para dar a entender términos, conceptos y teorías abstractas para el público común. Su primera conferencia la dio a los 21 años, aterrizando la evolución del teléfono celular y sus efectos en la comunicación moderna a un diverso público en Portland. Con 32 años, la antropóloga estadounidense fue la encargada de cerrar el Congreso Futuro 2019 con la última charla magistral, donde explicó a la audiencia chilena conceptos como la tecnología de calma

"La cantidad correcta de tecnología es la mínima necesaria para solucionar un problema". 

La principal máxima de la tecnología de calma es que ésta debe requerir el mínimo posible de atención, resultando en productos no intrusivos. "La cantidad correcta de tecnología es la mínima necesaria para solucionar un problema", dice Case. 

En entrevista con INTERFERENCIA, la licenciada en sociología y antropología de Lewis & Clark College ahondó en los efectos de las redes sociales en las personas y cómo pueden utilizarse de forma más sana.

Me llamó mucho la atención algo que mencionaste cuando hablabas del efecto de las redes sociales en las personas: la depresión genera ganancias.

Así es, pero hasta cierto punto. Cuando las redes sociales calan profundo en el autoestima de las personas y éstas dejan de hacer cosas, dejan de ser creativos y se dedican simplemente a sentarse y consumir contenidos, se transforman en algo muy malo para todos. En ese sentido, Facebook encontró el algoritmo para hacer que la gente se sienta lo suficientemente deprimida como para cliquear cosas, pero no tan deprimida como para suicidarse. Es algo bastante oscuro. 

Las ganancias son algo importante para el mundo actual. ¿Cómo puede eso llegar a ser un problema al mezclarlo con el desarrollo tecnológico? ¿Cómo puede la tecnología de calma insertarse en este contexto?

Bueno, esta tecnología está alrededor de todos nosotros. La electricidad sigue generando dinero, y es una tecnología de calma. No tienes que dedicarle tu atención para que funcione. Lo mismo con la lavadora y la secadora. Son apps originalmente, no tienen que ser inteligentes. Esas son tecnologías de calma.

"Las redes son muy ineficientes"

¿Entrará esta tecnología no-distractiva en el creciente mundo de las redes sociales?

La cuestión con las redes sociales es que hacen mucho dinero en este minuto, pero son también muy ineficientes. Por un lado son costosas de mantener y, por otro, reemplazan habilidades humanas como foros, debates y cosas basadas en habilidades sociales. Entonces, ¿es necesario tener redes sociales? No del todo. ¿Qué estamos sacando de esto excepto enojo? ¿Estamos sacando algo bueno de ellas? ¿Fotos tiernas de niños o perros? Quizás, si tuviéramos una conexión más de persona a persona, sacaríamos algo mucho más valioso, como cuando alguien nos llama.

Está probado que obtienes más dopamina del llamado de alguien que te quiere en comparación a un simple texto de esa persona. Es difícil obtener la sensación de calor en el pecho con algo escrito. Es más probable que las redes sociales te generen celos y te hagan sentir aislado, en especial si ves una foto de algún amigo tuyo en una reunión a la que no te invitó.

¿Son estas experiencias digitales necesarias? No lo sé. 

"La cuestión con las redes sociales es que hacen mucho dinero en este minuto, pero son también muy ineficientes. Por un lado son costosas de mantener y, por otro, reemplazan habilidades humanas".

¿Es factible eliminar esas sensaciones de angustia y soledad que generan las plataformas digitales y que sigan siendo un buen negocio?

Sí, pero tendrían que estar estructuradas de una forma diferente. Estamos tan enfocados en las redes que olvidamos a todas estas compañías que ganan mucho dinero gracias a que las usamos todo el día. Quizás lleguemos a una saturación máxima con las redes sociales y diremos "oh, esto se está poniendo muy repetitivo y aburrido, necesitamos más que esto". Por eso en Instagram la gente empezó a hacerse Finstagrams [acrónimo del concepto Fake Instagram], donde tienen a su yo verdadero. Porque las personas quieren una conexión humana real, que trate sobre quienes realmente son. Están cansados de fingir y hacerse ver más importantes, especiales o interesantes. Sólo quieren ser aceptados por su forma distinta y particular de ser. 

¿Tienes alguna esperanza de que las redes sociales puedan ser un catalizador positivo en la sociedad? Por ejemplo, ayudando a superar diferencias sociales de raza, género, clase o religión.

Esa es una gran pregunta. No creo. Cuando está tu nombre y tu cara al lado de tu publicación te transformas en un objetivo bastante grande para todo. Todos se van en contra de todos. Las ansias universales de multiculturalismo, de ser queridos, de pertenecer a una comunidad que acepta las diferencias, ya no corren. Ahora las decisiones se toman en como te ves en tu perfil. Por eso la gente se crea perfiles falsos. Yo tengo una cuenta falsa donde nadie sabe quien soy, y disfruto de la plataforma participando de esa forma anónima.

Ahí conozco personas a partir de como son por dentro, no a partir de como se ven. Tener una cuenta con tu yo real causa que muchos de nosotros seamos realmente extremos unos con otros. Es una situación nefasta que nos pone unos contra otros para que las redes sociales puedan ganar dinero. Entonces no, no creo que alguna vez seamos más igualitarios a través de las redes sociales, creo que nos están separando. Y eso apesta. 

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