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Jueves, 4 de junio de 2020
Un viernes de enero

La cruda noche de enfrentamiento y represión policial en Pudahuel Sur

C. Higuera
F. Velásquez
N. Massai

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Pudahuel sur la madrugada de este domingo. Foto: @jcfunky
Pudahuel sur la madrugada de este domingo. Foto: @jcfunky

Desde que una patrulla de Carabineros atropelló a un joven el martes pasado, en el contexto de las protestas contra la PSU, muchos vecinos de ese sector vertieron su ira contra la fuerza policial. La noche del viernes 10 de enero no fue la excepción, y tuvo la misma tónica que se han vivido durante estos días. A continuación, una crónica de lo vivido esas horas.

Es la tarde del viernes 10 de enero y hace tres días que en el sector de Pudahuel Sur muchos de los vecinos del lugar están enfrentados con los carabineros de la 55º Comisaría llamada Suboficial Cristian Vera Contreras.

El martes recién pasado durante la segunda jornada de la PSU, en el Colegio Santiago de Pudahuel, ubicado frente a la instalación policial, en calle Oceanía, los jóvenes que debían rendir la prueba junto a residentes del sector comenzaron a manifestarse. En medio de ese caos, un joven que transitaba por esa calle fue atropellado por una patrulla de Carabineros. El momento fue registrado por un video que circuló profusamente por redes sociales e indignó a los vecinos de la Villa La Estrella, Comercio, Cristobal Colón I, II y III.

El atropello movilizó al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y generó que la Municipalidad de Pudahuel emitiera un comunicado rechazando el procedimiento de Carabineros. A su vez, exigieron que “se aparte de forma inmediata de la institución al funcionario a cargo del móvil policial y de todos los uniformados que pudieran tener responsabilidad en la condenable acción que dejó en estado grave a un joven de la comuna”.

Pese a lo anterior, desde ese martes 7 de enero, las noches transcurridas han sido de enfrentamientos. A eso de las 20 horas comenzaban a concentrarse los manifestantes en avenida Laguna Sur con Oceanía, quienes intentaban avanzar hasta la comisaría donde se resguardan la policía uniformada. 

“Carabineros no te saca de apuro en nada. Son solo una pantalla. Se están aprovechando del uniforme desde que atropellaron al chico. Lo atropellaron y ni siquiera pararon a auxiliarlo”, dice Sandra Norambuena, residente de calle Oceanía, mientras barre las más de 10 lacrimógenas que encontró en su patio.

El desamparo y la impotencia son sentimientos recurrentes en el barrio. Si bien el conflicto comenzó hace pocos días, han sido intensos. Es medio día del viernes y los alrededores de la Plaza Suboficial Cristian Vera aún mantiene olor a lacrimógena. Alejandra y Pilar recorren las calles recolectando los balines que encuentran en el piso. Ambas viven hace más de 20 años en el sector y dicen nunca haber visto algo así, ni siquiera para fechas críticas como el 11 de septiembre.

“Yo estaba mirando en la esquina y si no me corro me llegan las lacrimógenas. Cuando caminamos frente a carabineros nos gritan cosas, nos están provocando”, dice Pilar.

Juan Márquez vive en Oceanía, en una casa de dos pisos que tiene todos los vidrios del frente quebrados. “Se supone que Carabineros está para protegernos, pero no te protegen para nada. Ellos son un peligro para mí. Me quebraron el vidrio con las lacrimógenas”, relata Márquez. Además, denuncia que cuando interpeló a los funcionarios policiales, uno de ellos lo apuntó con el rifle.

El enfrentamiento

La 55º Comisaría Suboficial Cristian Vera Contreras tiene todas sus ventanas protegidas con madera; solo hay centinelas vestidos de combate en las garitas de observación que dan a la plaza homónima, que también lleva el nombre del cabo que murió baleado en la cabeza la noche del 11 de septiembre de 2007.

A las 20:00 no hay más de 30 personas dispersas por el sector. A esa hora hay dos drones que registran toda la escena, y un grupo compuesto por jóvenes evidentemente menores de 18 años, y otros niños, llegan portando escudos, guantes y una polera para cubrir su rostro. Todos tienen el torso desnudo, y le gritan a los carabineros que se encuentra vigilando la comisaría.

Un manifestante mayor de 30 años, llamado Franco –quien no dijo su apellido por razones de seguridad– saca un cigarro y comenta que va a la primera línea. Su motivación surgió luego de ver a los jóvenes boicotear la PSU en el Colegio Santiago de Pudahuel, donde estudió desde quinto a primero medio. Cuenta que ha vivido más de tres décadas en este barrio, que las precariedades que ha visto son terribles y que el narcotráfico tiene un lugar sitiado: el sector Beta del Centauro que se encuentra a solo tres cuadras de la 55º Comisaría Suboficial Cristian Vera Contreras.

Franco desde 2011 que participa en movilizaciones. En ese tiempo no justificaba la violencia, pero en este momento la considera necesaria por los abusos que ha visto que comete Carabineros. Dice esto al mismo tiempo que muestra la cicatriz de un balín que recibió el día anterior por parte de la fuerza policial. Impactó en su brazo derecho. Franco está cursando ingeniería en marketing en el DOUC y, según él, ya tiene una deuda de cinco millones de pesos con la banca por pagar su educación.

Ya son las 21:00 y cada vez más gente llega a la plaza, el helicóptero de Carabineros pasa una y otra vez sobre el barrio, la gente decide caminar a la intersección de las calles Agua Marina con Oceanía, que durante los últimos cuatro días ha sido la zona cero en Pudahuel Sur. Cánticos y gritos acompañan el caminar de los vecinos. 

A las 21:43 se enciende la primera barricada y se interrumpe el tránsito de los autos. Quince minutos después la gente comienza a caminar hacia la 55°. A unos 50 metros del lugar, un niño con menos de 11 años es el que pone cartones para avivar el fuego. Los encapuchados le gritan que se cambie los pañales antes de encenderla.

En general son menores los que prenden el fuego y los primeros en avanzar con escudos para enfrentar a carabineros, lanzándoles piedras y botellas. Mientras, a pocos metros de la barricada dos señoras conversan en la entrada de uno de los pasajes que hay en calle Oceanía, un poco más cerca de la 55ª Comisaría de Pudahuel. “Todos con cara tapá los maricones”, dice una. “No son ni de acá y vienen a rompernos las hueás”, contesta la otra. “¿Quién provoca a quién? Aquí está la prueba”, acota la primera.

En el frontis de la comisaría hay estacionado un carro lanzaaguas, otro lanzagases y una micro de Carabineros. A Las 22:08 se encienden unos focos enceguecedores que generan una cortina de luz que despierta la repentina rabia de los manifestantes. Explota un petardo y seguido los jóvenes lanzan una bomba molotov. La respuesta de los uniformados es con bombas lacrimógenas volando por sobre las casas. 

Así se inicia el combate. Entre la luz potente se alcanzan a divisar dos blindados que tienen focos en su techo y que apuntan directo a los manifestantes; aparentemente es traído por personal de la Policía de Investigaciones (PDI). Las lacrimógenas no se detienen; las piedras tampoco.

A las 11:15 suena El pueblo unido en una casa a todo volumen, mientras carabineros y detectives avanzan por las calles disparando balines. En medio de los escopetazos y las piedras, uno de nuestros periodistas, Nicolás Massai, se refugia tras un árbol, sin poder salir de ahí por el peligro que esto implica. Mientras observa el proceder de Carabineros, Massai es capturado por la fuerza por parte de dos funcionarios policiales. Al gritar que era de prensa, la violencia del procedimiento baja notoriamente, para luego ser conducido hasta la 55º Comisaría, donde finalmente se le practica un control de identidad y es liberado.

Ya pasada la medianoche, entrado el 11 de enero, el combate entre carabineros y los manifestantes continúa. La PDI está como refuerzo. En uno de los pasajes, en medio de la dispersión de la multitud, comienza a salir un humo verde (ver video a continuación). Varios comienzan a toser sin parar, otros se retiran del lugar con náuseas. Uno de ellos, Rodrigo Sánchez, observador de derechos humanos de la organización Sutra, concurre al punto de salud para ser atendido.

En conversación con INTERFERENCIA, cuenta que estaba en la esquina donde cayó la bomba con el producto verde. El joven dice que “este gas es ilegal en las marchas y también en la guerra por lo que provoca. Yo no podía respirar, me dio nauseas y tuve perdida de conciencia por un momento”. 

Según el relato del observador de derechos humanos este químico fue lanzado desde atrás de los carros de la PDI.

Tal ha resultado la situación en Pudahuel que el pasado viernes el INDH aseguró que incrementaría la presencia de observadores de derechos humanos en la comuna.

No solo Pudahuel Sur

La jornada de enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas policiales no se dio solo en Pudahuel Sur. Como todos los viernes desde el inicio del estallido social –el 18 de octubre de 2019– la Plaza de la Dignidad, también conocida como Plaza Italia o Baquedano, vivió una nueva jornada que quedó marcada por el agua acompañada de químicos de color marrón que lanzó uno de los carros lanzaaguas de Carabineros.

Lo que pudo reportear en terreno INTERFERENCIA en la zona cero de la capital fue un panorama sacado de un hospital de campaña: cientos de manifestantes corriendo hacia el punto de salud ubicado en el Teatro de la Universidad de Chile, a un costado de la Plaza de la Dignidad, para poder atenderse de emergencia entre vómitos, aullidos de dolor y llamados desesperados a los miembros de las brigadas de salud, ya que varias personas presentaban dificultad para abrir los ojos, respirar y quemaduras de gravedad producto de la acción de los químicos contenidos en el agua y los gases. 

Este sábado 11 de enero, el general de Carabineros Enrique Bassaletti se refirió al balance de las movilizaciones del día anterior en un punto de prensa. “La jornada dejó 74 carabineros lesionados a lo largo de Chile, alguno de ellos graves (…) y también 81 personas detenidas”, dijo.

En relación a la gravedad de otras armas químicas no letales que habría utilizado la policía uniformada durante la jornada, Bassaletti indicó que “usamos gas CS y agua para poder repeler ese tipo de situaciones, pero la certeza para poder tener claridad y transparencia, la va a dar como siempre, la investigación que esté llevando a cabo la Fiscalía. Ellos han ordenado estas diligencias, habrán otras que estén en camino”.

A esa hora de la tarde, cuando el carro lanzaaguas policial hacía noticia a través de redes sociales, algunas personas en Pudahuel Sur se preparaban nuevamente para enfrentarse a Carabineros.

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