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Domingo, 20 de enero de 2019
Historia política y social de Chile

La dinastía de los Chadwick: Los hijos del Conservador (parte final)

Manuel Salazar Salvo

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Herman Chadwick Piñera y su hijo Hernán Chadwick Larraín, en Zapallar, en 1989.
Herman Chadwick Piñera y su hijo Hernán Chadwick Larraín, en Zapallar, en 1989.

Durante casi 200 años, los Chadwick, avecindados inicialmente en La Serena, se vincularon con muchas de las familias que dominaron el acontecer político y empresarial chileno. Prolíficos, tolerantes y con grandes habilidades para relacionarse socialmente, hoy se distribuyen a lo largo del país en múltiples ramas familiares. INTERFERENCIA continúa con la última serie de tres capítulos que recoge la evolución de esta dinastía criolla que tiene como uno de sus importantes miembros al actual ministro del Interior.

Herman, el hijo mayor de la familia Chadwick Piñera, se transformó en 1981, a los 36 años de edad, en el alcalde más joven que ha tenido Providencia, tras haber sido designado en el cargo por el general Augusto Pinochet. Recién titulado de abogado, empinándose apenas por sobre los 20 años, se casó con María Irene Larraín, la “Manena”, como todos la conocen, con quien tuvo cuatro hijos: Herman, María Irene, Francisco y Marcela, varios de los cuales ya les han dado nietos.

[Esta es la tercera y última entrega de la serie "La dinastía de los Chadwick". Anteriormente INTERFERENCIA publicó : Los Chadwick: abogados, políticos y empresarios Los Chadwick: la rama familiar de izquierda].

En 1989 se presentó como candidato a senador por la UDI en la Cuarta Región y perdió. En 1992 los jóvenes gremialistas de la calle Suecia le pidieron que postulara a concejal por Santiago y sacó la más alta votación, aunque detrás de Jaime Ravinet. Años después, el 2001, la UDI lo levantó como la carta más segura para ganar un cupo senatorial en la Tercera Región, pero finalmente lo retiraron para compensar la bajada de Sebastián Piñera en la circunscripción de la Quinta Costa, correspondiente a Valparaíso y Viña del Mar. Poco después, como una forma de consuelo, fue designado en el Consejo Nacional de Televisión a petición de su partido.

Se aleja y se acerca a la política, sin dejar el ejercicio de su profesión ni los negocios. Cobija en su estudio a varios hijos de sus hermanas y se enorgullece de pertenecer a una familia tan liberal y a la vez muy conservadora. Elegante desde la cuna, usa camisas Dior, reloj Cartier y colleras de oro con sus iniciales grabadas. Las maderas nobles, los cuadros de cacería, los sillones de cuero y los cortinajes con patos y flores, pueblan su oficina, a partir de la cual mantiene sus múltiples redes de influencia y vigila sus intereses empresariales.

Desde mediados de 2008, Herman Chadwick, como presidente de la Asociación de Concesionarios de Obras de Infraestructura Pública (Copsa) desplegó grandes esfuerzos para evitar que el proyecto de ley que regularía el sector incluyera la creación del Consejo de Concesiones. En septiembre de ese año se trenzó en una pugna con los académicos Eduardo Engel, Alexander Galetovich y Ronald Fischer, quienes promovieron la reforma a la ley pues consideraban que se había negociado en condiciones poco transparentes.

El conflicto se originó cuando el entonces ministro de Obras Públicas, Eduardo Bitrán, señaló que había que estudiar el modelo de concesiones puesto en marcha durante el gobierno del presidente Ricardo Lagos, provocando el disgusto del exmandatario quien considera que ese modelo de desarrollo vial es un sello distintivo de su período.

Fue entonces que Bitrán y sus asesores plantearon los puntales de la reforma a la ley de Concesiones, que tanto Engel como el académico de la Universidad de Chile, Ronald Fischer, y el profesor de la Universidad de los Andes e investigador del CEP, Alexander Galetovic, apoyaron desde el mundo universitario.

Los académicos sostuvieron que “los cambios legales son necesarios porque el sistema, pese a que ha tenido éxito en mejorar la infraestructura de transporte, adolece de serias deficiencias”. La más importante, según ellos era que “una proporción significativa -el 25%- de los 11.270 millones de dólares invertidos en concesiones se han entregado sin ningún tipo de competencia” a las concesionarias reunidas en Copsa.

“Más aún, el 80% de estos 2.810 millones de dólares, se ha negociado en condiciones poco transparentes para el público”, explicaron en carta al diario El Mercurio.

En las semanas siguientes, intempestivamente, Bitrán fue removido de su cargo, llegando en su reemplazo Sergio Bitar, decisión celebrada por Chadwick el mismo día que se hizo efectivo su alejamiento de la cartera.

De ahí en adelante las cosas se tranquilizaron para Herman: el proyecto de ley era monitoreado desde el Ministerio Secretaría General de la Presidencia, cargo que ya ocupaba su cuñado José Antonio Viera-Gallo.

Durante la Unidad Popular Andrés Chadwick simpatizaba con el naciente Movimiento de Acción Popular Unitaria, MAPU. En su dormitorio mantenía un afiche del Che Guevara en un lugar privilegiado, que sorprendía a sus compañeros del Verbo Divino.

El 13 de agostos de 2008, cuando la iniciativa estaba a punto de ser votada en sala por los senadores, el DC Hossain Sabag pidió que el proyecto volviese a ser analizado en la comisión que él integraba. Sabag, uno de los parlamentarios considerado como “cercano” a las concesionarias, estuvo detrás de la medida argumentando que el proyecto “no siendo malo”, necesitaba modificaciones a algunos artículos. Entre ellos el que crearía un Consejo de Concesiones, no supeditado al ministro de Obras Públicas de turno. Sabag, junto al RN Sergio Romero, se alinearon también con el argumento de Chadwick sobre la “inconstitucionalidad” de este punto y manifestaron sus aprehensiones sobre otros aspectos que provocan ronchas en Copsa.

Por esos mismos días, Chadwick sumó a su lobby a otro personero histórico de la Concertación, Oscar Guillermo Garretón, viejo amigo suyo, quien se incorporó al directorio de Itínere Chile, filial de la empresa de concesiones española Sacyr, firma que también invitó a los exministros Genaro Arriagada y Eduardo Aninat a sentarse en el directorio de la concesionaria, integrante de Copsa.

Andrés y la “Té”, los famosos

Andrés Chadwick Piñera, el hermano menor de Herman, es hoy, a los 62 años, ministro del Interior, exsenador y “coronel en retiro” entre los próceres del gremialismo, captado y adoctrinado por Jaime Guzmán Errázuriz en persona. Durante la Unidad Popular fue uno de los principales hinchas de su cuñado, José Antonio Viera-Gallo, y simpatizaba con el naciente Movimiento de Acción Popular Unitaria, MAPU. En su dormitorio mantenía un afiche del Che Guevara en un lugar privilegiado, que sorprendía a sus compañeros del Verbo Divino. Tenía miedo de los perros y se avergonzaba de un rebelde acné que le amargaba la vida. Quiso ingresar a la Universidad de Chile, pero su actual esposa lo convenció de inscribirse en la Católica, donde llegó a Derecho en 1974 y en su primer día de asistencia conoció a Jaime Guzmán con quien hizo una casi inmediata amistad Andrés llevaba en su automóvil al profesor de Derecho Constitucional  a su departamento después de clases y junto con tres de sus compañeros –Juan Antonio Coloma, José Miguel Olivares y Luis Hermosilla; gremialista, demócrata cristiano y comunista, respectivamente– se transformaron en fans del consejero de la Junta Militar, de quien llegó a ser ayudante de cátedra y discípulo favorito.

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Francisco de la Maza Chadwick, exalcalde de Las Condes.
Francisco de la Maza Chadwick, exalcalde de Las Condes.

Al retornar la democracia, Andrés fue elegido diputado por la UDI y en el año 2005 llegó a ser uno de los “samurai” de Joaquín Lavín en su comando presidencial, cuando el brazo derecho del candidato era su primo en segundo grado, Francisco de la Maza Chadwick, heredero de su jefe en la alcaldía de Las Condes.

Otra muestra evidente de los vínculos entre Herman y Andrés con la UDI es la casa que sirve de sede al partido, en calle Suecia 286, en la comuna de Providencia, la que figura en el registro del Conservador de Bienes Raíces a nombre de Carmen Floto Chadwick, hija del matrimonio entre Lorenzo Floto y Adriana Chadwick Valdés, tía de los Chadwick Piñera.

A mediados de los años 60’, sin embargo, la mayoría de la familia compartía los postulados del Partido Demócrata Cristiano y de la “revolución en libertad” que prometía Eduardo Frei Montalva. Las niñitas iban al colegio de las Ursulinas y los muchachos al Verbo Divino, y seguían de cerca las prédicas sobre la doctrina social de la Iglesia Católica. En ese tiempo, María Teresa, la segunda de las seis hermanas, más conocida como la ‘Té’, soliviantada por los vientos de cambio en el país, decidió estudiar Sociología en la Universidad Católica y en los claustros pontificios se enamoró de uno de sus profesores, el abogado José Antonio Viera-Gallo, quien directamente, sin pasar por la Juventud Demócrata Cristiana, se había trasladado desde el Partido Conservador al MAPU, movimiento revolucionario en el cual María Teresa también ingresó a militar.

Se casaron en 1970. El mismo día que retornaban de la luna de miel, cuando iban entrando al departamento que les regaló el padre de la novia, al igual como lo hizo con todos sus hijos, en la calle Presidente Errázuriz, a metros de la avenida Américo Vespucio, sonó el teléfono. Era el presidente Salvador Allende para ofrecerle la subsecretaría de Justicia al joven marido, quien aún no cumplía los 25 años.

Los sueños socialistas de la joven pareja, al igual que los de muchos chilenos, se hicieron añicos en septiembre de 1973. La fotografía de Viera-Gallo salió en la televisión y en los diarios como uno de los dirigentes de la Unidad Popular más buscados por los golpistas y, conmocionada por las acusaciones, una empleada de su suegra lo denunció a un cura de la parroquia Santa Elena, ubicada en las cercanías. En aquellos tensos momentos, una vez más, primó la solidaridad familiar por sobre las diferencias ideológicas. Herman y la Manene, sus cuñados, lo disfrazaron con boina e impermeable y lo sacaron a un departamento de un sacerdote en los suburbios del sur de Santiago. Allí, encerrado en un baño, Viera-Gallo lloró al enterarse de la muerte de Allende.

En enero de 1974 salieron hacia el exilio. Optaron por Italia, pues Europa era familiar para José Antonio. A través de gestiones de su tío, el obispo Bernardino Piñera, la familia fue recibida en uno de los conventos de los padres Aulatos. Los dos primeros años, el ex subsecretario de Justicia de Allende trabajó en el Centro de Investigación Ecuménico de las Iglesias para el Tercer Mundo (IDOC), creado durante el Concilio Vaticano II, gracias a una beca de la Fundación Ford. Luego se dedicó a las consultorías en organismos internacionales como la FAO, Unesco y el Consejo Mundial de Iglesia.

Pasarían más de diez años antes del retorno. Desde 1990 en adelante, tras la recuperación de la democracia, ambos cónyuges pasarían a ocupar importantes cargos en los gobiernos de la Concertación.

Testimonios de diversidad

Quienes les conocen dicen que donde mejor se refleja la diversidad de los Chadwick Piñera es en la parcela de tres hectáreas que heredaron de “El Pancha”, en el barrio más caro de Chile: San Damián. Todos los hermanos se comprometieron a mantenerlo como zona de agrado y de encuentro para el clan familiar.

Otro síntoma son los nietos, alejados de las capillas, variopintos en lo político y muy propensos a las expresiones artísticas y culturales. El mayor, Patricio Fernández Chadwick, fue el creador del periódico The Clinic.

Otro síntoma son los nietos, alejados de las capillas, variopintos en lo político y muy propensos a las expresiones artísticas y culturales. El mayor, Patricio Fernández Chadwick, fue el creador del periódico The Clinic; su hermana Macarena, es empresaria del diseño, fundadora de la marca Imagen; María Irene Chadwick Larraín, ex concejala UDI en Macul, donde sacó la primera mayoría nacional en el año 2000, es una permanente postulante a encabezar ese municipio y hoy dirige una muy bien contactada agencia de comunicaciones y lobby; María José Viera-Gallo Chadwick, es una periodista que empezó como colaboradora en la Zona de Contacto de El Mercurio y que luego se transformó en escritora; su hermana Manuela, es artista plástica y vive en Nueva York, célebre en el medio criollo luego de exponer una obra donde su padre, senador en ese momento, aparecía en calzoncillos; la otra hermana, María Teresa Viera Gallo estuvo casada con el dibujante, actor y humorista Rodrigo Salinas. Entre los hijos del ministro del Interior, Victoria es orfebre y tiene un taller de joyas, su hermana Camila, periodista, es la jefa de gabinete de la ministra de Educación, Marcela Cubillos; y su hermano Andrés se está iniciando en el cine.

Todos admiran a la abuela, Paulette Piñera Carvallo, una de las fundadoras de la Falange Nacional, quien, al promediar los 90 años, seguía manteniendo una posición de vanguardia, sin renunciar, eso sí, a su inquebrantable fe católica. Ella falleció a fines de 2011, a los 97 años.

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