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Sábado, 19 de septiembre de 2020
Conflicto de interés

La doble vida laboral de un asesor presidencial de Piñera

Nicolás Massai D.

Rafael Ariztía Correa está contratado por 7 millones de pesos mensuales en Presidencia y es miembro del comité estratégico del Programa de Modernización del Sector Público. Al mismo tiempo, es parte del equipo de MFO Advisors, un multi-family office que maneja inversiones privadas de personas con altos patrimonios.

La primera vez que Rafael Ariztía Correa (41) ocupó un cargo público fue en 2011, cuando el Presidente Sebastián Piñera lo nombró coordinador ejecutivo de la Unidad de Modernización del Estado, un puesto que dependía del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, la famosa Segpres, que para ese entonces era dirigida por el economista Cristián Larroulet.

Previo a ese arribo, la historia de Ariztía Correa estaba ligada al mundo financiero. De hecho, distintos medios de comunicación contaron su historia en ese rubro, en las que destacaban su paso por Bancard –el holding que maneja las sociedades e inversiones de Piñera– o su rol como gerente de inversiones de Celfin, antes de que ésta fuera adquirida por el grupo BTG Pactual.

A cargo de esa unidad, le tocó desarrollar planes de modernización en distintos ámbitos, entre los que se cuenta el que involucra al mundo financiero. Así se consignaba en un documento de la misma Segpres de septiembre de 2012, titulado “Informe de avance de la Agenda de Modernización del Estado”. En la página 81, en el apartado de Institucionalidad Económica, decía que el objetivo era “efectuar una serie de reformas institucionales al sistema de regulación y supervisión del mercado financiero”.

Dentro de los que conformaban el equipo de trabajo de ese documento estaba Cristián Larroulet y también Rafael Ariztía Correa. No cabía duda, entonces, que la labor como funcionario público del ingeniero civil industrial de la Universidad Católica, ex ejecutivo de holdings financieros, también abarcaba el mundo de las finanzas.

Al término del primer gobierno de Sebastián Piñera, en 2014, dejó su cargo público. Ahí fundó un multi-family office que administra fondos de altos patrimonios y los invierte a través de corredoras de bolsa y bancos. El nombre de la oficina es MFO Advisors. Luego, con la vuelta a la presidencia de Sebastián Piñera, comenzó de nuevo a trabajar en el sector público. Pero nunca abandonó el mundo privado.

Lo público y lo privado

El 11 de marzo de 2018, mismo día del cambio de mando presidencial, comenzó el contrato a honorarios de Rafael Ariztía Correa en Presidencia. Su cargo, en lo formal, es el de “director de proyectos especiales, gabinete presidencial, en el marco del programa apoyo actividades presidenciales”. En la práctica, compone el comité estratégico del Programa de Modernización del Sector Público, del Ministerio de Hacienda, junto a otros profesionales.

Su remuneración bruta mensual es de $7.000.000. Para fijar un estándar comparativo, Sebastián Sichel, vicepresidente ejecutivo de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), gana solo $800.000 más. Es decir, el sueldo de Ariztía Correa se encuentra entre los más altos de los servidores del Estado que dedican el total de su jornada laboral a la función pública.

Pero él no trabaja única y exclusivamente en estas funciones. En el sitio web de su multi-family office, MFO Advisors, aparece en la primera fila de los integrantes del equipo de profesionales. INTERFERENCIA confirmó que efectivamente sigue activo en esa oficina, potenciado, de paso, el flanco sobre un eventual conflicto de interés entre ambas labores, pues se sabe que anteriormente ya la agenda de modernización había abarcado propuestas para el mercado de capitales: precisamente cuando él se encontraba en 2012.

Acorde a consultas realizadas por este medio a abogados especializados en derecho administrativo, un contrato con el Estado no necesariamente inhabilita a la hora de realizar actividades privadas. Eso sí, siempre y cuando no sea en el mismo horario laboral y no implique un conflicto de interés con la labor que se desarrolla en el sector público.

INTERFERENCIA envió un correo a las 16:31 de este lunes 19 de noviembre al mail de contacto de MFO Advisors, para hacer las consultas que surgen sobre la situación de Rafael Ariztía Correa. Antes de eso, este medio concurrió a las oficinas que aparecen en la dirección de la compañía en su sitio web, en Huechuraba. Sin embargo, de ese primer piso solo quedan las ventanas con el nombre de la empresa. Un trabajador del edificio comentó que se mudaron la semana pasada hacia otro lugar.

INTERFERENCIA también se contactó con el equipo de comunicaciones de Presidencia para consultar respecto de un eventual conflicto de interés de Rafael Ariztía Correa. Hasta el cierre de esta edición, no se recibió una respuesta.

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