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Martes, 26 de marzo de 2019
En busca del algoritmo

La exitosa estrategia de Vox en España: que el adversario le haga campaña

Pedro P. Ramírez Hernández

Sumándose a la fórmula de la posverdad, que incluye el uso del big data, viralización de noticias falsas y difusión de mensajes hipersegmentados, el partido de ultraderecha español estrenó una nueva estrategia: pagar para provocar a sus rivales y convertirlos en amplificadores de su propio discurso.

Najat Driouech, la primera diputada musulmana en integrar el Parlament de Cataluña, fue el último blanco personal al que apuntó a través de sus redes sociales Vox, el partido de ultraderecha que sacudió la política española cuando en las elecciones del parlamento andaluz -celebradas el domingo 2 de diciembre- logró 395.978 votos, que se tradujeron en 13 diputados, a tan solo tres escaños de la fórmula Adelante Andalucía, que agrupó a los candidatos de Podemos e Izquierda Unida

Siguiendo la estrategia electoral utilizada por Trump, Bolsonaro, Piñera y Macri, la tienda dirigida por el exmiembro y ex diputado del Partido Popular, Santiago Abascal, atacó a sus votantes con mensajes específicos y altamente personalizados a través de Facebook, Twitter e Instagram, donde incluyeron el contenido de su programa, junto a una fuerte campaña de desinformación y desprestigio en contra de sus oponentes.

De esta forma, Vox logró doblarle la mano a los marginales resultados que había obtenido en las anteriores elecciones que enfrentó desde su fundación -en 2013- en las que no había conseguido una sola plaza en los parlamentos pertenecientes a las 17 Comunidades Autonómicas de España.

Vox le agregó un nuevo componente a la fórmula de la posverdad: atacar y provocar directamente a sus rivales podría aumentar mucho más el nivel de interacción y alcance de sus publicaciones.

La novedad, más allá del resultado, es que Vox le agregó un nuevo componente a la fórmula de la posverdad: atacar y provocar directamente a sus rivales podría aumentar mucho más el nivel de interacción y alcance de sus publicaciones. Esto, porque comprendió que no solo los contenidos de su programa eran rentables desde el punto de vista electoral al interior de las redes sociales.

Lo anterior explica que el viernes pasado, y siguiendo la línea estrenada en Andalucía, cuando se viralizó el video con la intervención de la diputada Driouech, en la que acusa a Vox de ser un peligro para la democracia, a quienes calificó de “racistas, machistas y fascistas”, Abascal y su partido se dedicaron a provocar a los seguidores de la parlamentaria, burlándose de su origen musulman y marroqui.

Detrás de esta publicación, el equipo de comunicaciones de Vox ha desarrollado una minuciosa estrategia: no solo pagan para que su contenido llegue a sus potenciales votantes, sino también a aquellos que el algoritmo de la red social identifica como de izquierda o extrema izquierda, gracias al cruce estadístico de sus likes y de sus diferentes interacciones.

Con esta jugada, Vox bombardea a estos grupos de usuarios -rivales- con mensajes diseñados para provocarlos, buscando una respuesta de su parte que les permita viralizar aún más su discurso.

Un análisis de los datos sobre estas campañas, a las que accedió El Confidencial, revela que una publicación sobre el exdictador Francisco Franco apenas genera un 5% de interacciones. Sin embargo, un anuncio molestando a Pablo Iglesias, a 'los comunistas' o a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) se dispara hasta el 23%.

La estrategia busca que los votantes de izquierda se “calienten” y comenten o compartan las publicaciones, para que el discurso de Vox alcance a sus contactos indecisos.

Esta fórmula se alimenta del conflicto y la polarización para aumentar la propaganda por internet. La estrategia busca que los votantes de izquierda se “calienten” y comenten o compartan las publicaciones, para que el discurso de Vox alcance a sus contactos indecisos.

Al mismo tiempo, los ataques también están pensados de acuerdo con el perfil de sus votantes, el que han logrado construir a partir del procesamiento de datos entregados por las redes sociales, principalmente Facebook, donde han detectado que los temas más relevantes para sus votantes son la unidad de Cataluña y España, junto al enfrentamiento del “buenismo” y las posiciones “políticamente correctas que defiende el progresismo”.

Mientras el Partido Popular pierde representación y votos, levantando un discurso sobre la base de la innovación, el emprendimiento y las oportunidades económicas, Vox ataca a Pablo Iglesias, los inmigrantes, los musulmanes y las mujeres, que abarcan entre un 15% y un 20% de las interacciones de Vox.

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