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Domingo, 24 de Octubre de 2021
Capítulo 24

La ofensiva por el uranio (extracto de 'Conexiones Mafiosas')

Manuel Salazar Salvo

Este es el último capítulo de la investigación del periodista Manuel Salazar sobre organizaciones criminales alrededor del mundo, contenido en el libro 'Conexiones Mafiosas', de 2008. En este artículo, el autor describe el papel de las armas nucleares, su despliegue en el mundo y cómo han contribuido a la contaminación.

El 29 de julio de 2007, al cumplirse el 50 aniversario del Estatuto de la Agencia Internacional para la Energía Atómica, AIEN, el presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz del Vaticano, el cardenal Renato Martino, pidió con urgencia “que los Estados del mundo eliminen o al menos limiten el riesgo de que sujetos no estatales, como organizaciones criminales y terroristas, se doten de armas nucleares”.

La inquietud del Vaticano fue un indicio más de la creciente preocupación en Estados Unidos y en Europa –en 2007- ante un posible ataque nuclear de Osama Bin Laden. Michael Scheuer, uno de los principales expertos en Al Qaeda, quien dirigió una unidad secreta de la CIA destinada a cazar al terrorista musulmán, advirtió que “(ellos) han demostrado tener habilidad para trabajar con las distintas mafias. Si hay una sola arma nuclear dando vueltas por ahí -y las hay-, ellos serán los primeros en asegurarse que se la vendan. En estos momentos, Bin Laden no está buscando un arma nuclear, está buscando el momento para lanzarla”.

En la actualidad (2008) existen unas 27 mil armas nucleares, de las cuales unas 16 mil están desplegadas. EE.UU. tiene 7.006; Rusia, 7.802; Reino Unido, 185; Francia, 348; China, 402; India, 30 a 40, Pakistán, 30 a 50; e Israel, con cerca de 200 armas nucleares (SIPRI 2003). Unos diez países tienen programas para fabricarlas y se presume que otro número similar cuenta con capacidad para hacerlo. Diversos organismos internacionales han advertido que la delincuencia transnacional organizada tiene un papel cada vez más activo en la búsqueda y comercialización de materiales y tecnologías destinadas a la producción de armas nucleares.

La caída de la URSS y de los socialismos reales dejó cesantes a numerosos científicos y técnicos que han sido absorbidos por las mafias dedicadas al llamado “tráfico atómico”, organizaciones que se nutren del robo o compra ilícita de uranio enriquecido y de plutonio, y de la tecnología del ramo, producidos por empresas dedicadas al ciclo del combustible nuclear.

Hoy (2008) funcionan cerca de 450 reactores nucleares en 32 países del planeta, 25 están en construcción, 40 en proyectos y 75 en etapa de propuesta. Entre todos, en 2003 requerían poco más de 68 mil toneladas de uranio al año; es decir, un promedio de 155 toneladas por central. Esa demanda crecerá en a lo menos unas 25 mil toneladas en los próximos años, cuando los proyectos estén terminados, y seguirá aumentando.

En 2003 los grandes productores fueron: Canada (10.457 ton.), Australia (7.572), Kazakhstan (3.300), Nigeria (3.143), Rusia (3.150), Namibia (2.036), Uzbekistan (1.770), EE.UU. (846 toneladas), Ucrania (800), Sudáfrica (824) y China (750).

El precio del uranio se mantuvo estable durante casi dos décadas, llegando a estabilizarse en US$ 10 la libra en 2004. De allí a marzo de 2008, ante la verdadera fiebre por construir nuevas plantas nucleares, subió hasta los US$ 130, en una escalada que parece irreducible y que ha provocado conmoción en los mercados mundiales.

A mediados de 2004  los productores de uranio vieron subir el precio de sus acciones hasta las nubes y empezaron a recorrer  los continentes en busca del mineral. Cameco Corp., el consorcio de uranio más grande del mundo, aumentó en 18% la producción de la mina McArthur River de Canadá, el depósito más rico del planeta. Areva SA, de Francia, invirtió US$ 100 millones para habilitar una mina en el sur de Kazajstán. E International Uranium Corp. inició prospecciones en el desierto de Gobi, entre otras muchas iniciativas de las compañías uraníferas.

El precio subió desde que Rusia limitó las exportaciones pensando en guardar el uranio para las 25 nuevas centrales que planea tener construidas en 2020.  Poco antes se había convertido en el segundo exportador del metal, vendiendo uranio extraído de viejas cabezas nucleares a dueños de reactores en Estados Unidos. 

Rusia está intentando asociarse con compañías australianas para extraer uranio en Sudáfrica y en otros sitios de África. En 2006 se extrajo en ese continente el 17% del uranio mundial, que podría subir al 20 % el próximo año. 

En tanto, según datos de la consultora Sprott Securities Inc, de las 35 mayores acciones de compañías de uranio, el beneficio medio en el 2006 fue del 90%. Una web especializada, oroyfinanzas.com, ha registrado subidas vertiginosas de las acciones de algunas empresas que han obtenido ganancias cercanas al 800%.

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Tratamiento de urgencia en un accidente nuclear
Tratamiento de urgencia en un accidente nuclear

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Vagón de asistencia para accidentes nucleares
Vagón de asistencia para accidentes nucleares

Aumenta el tráfico

El Organismo Internacional de Energía Atómica, OIEA, dependiente de la ONU, registró entre 1993 y 2003 cerca de 550 casos confirmados de tráfico ilícito de elementos nucleares y otros materiales radiactivos. Un 40% correspondió a materiales nucleares y el 60% a elementos radiactivos distintos. De los primeros, 18 casos incluían uranio muy enriquecido (UME) o plutonio, materiales que pueden utilizarse para fabricar un dispositivo nuclear explosivo. Hasta ahora, la enorme mayoría del tráfico nuclear confirmado ha sido de pureza menor, como uranio poco enriquecido (UPE), por lo general en forma de pastillas de combustible de reactor nuclear y  uranio empobrecido, pero se teme que estas condiciones cambien rápidamente. 

El uranio empobrecido es un residuo obtenido de la producción del combustible destinado a los reactores nucleares y las bombas atómicas. El material que se utiliza en la industria civil y militar nuclear es el llamado isótopo de uranio U-235. Como se encuentra en muy bajas proporciones en la naturaleza, el mineral de uranio ha de ser enriquecido, es decir, ha de aumentarse industrialmente su proporción de isótopo U-235. Este proceso produce gran cantidad de desechos radiactivos del uranio llamado empobrecido.

Desde 1977 la industria militar estadounidense utiliza uranio empobrecido para revestir munición convencional  y partes de artillería, tanques y aviones. Ello porque el uranio empobrecido tiene características que lo hacen muy atractivo para la tecnología militar: es muy denso y pesado, de tal manera que los proyectiles con cabeza de uranio empobrecido pueden perforar el acero blindado de vehículos militares y edificios; en segundo lugar, se inflama al alcanzar su objetivo, generando tanto calor que provoca su explosión.

La combustión del uranio empobrecido hace que arda y se oxide en un 70%, volatilizándose en micro partículas altamente tóxicas y radiactivas. Éstas, al ser tan pequeñas, pueden ser ingeridas o inhaladas tras quedar depositadas en el suelo o al ser transportadas a kilómetros de distancia por el aire, los alimentos y el agua. Depositados en los pulmones o los riñones, el uranio 238 y los productos de su degradación (torio 234, protactinio y otros isótopos de uranio) emiten radiaciones alfa y beta que provocan muerte celular y mutaciones genéticas causantes de cáncer en los individuos expuestos, y de anormalidades heredadas en sus descendientes, así como nuevas enfermedades de difícil diagnóstico.

Desde 1991 (hasta 2008) cerca de 300 mil iraquíes han sufrido esta contaminación. La leucemia tiene una tasa de aumento del 67% sobre indicadores normales, además de otros tipos de cáncer, mientras se realizan estadísticas acerca del número de niños que han nacido sin cabeza o con hidrocefalia.

El efecto sobre seres humanos es el mismo en todas partes. En una comunidad de veteranos de guerra de Mississippi, el 67% de los niños ha nacido con malformaciones. Síntomas similares al de la Guerra del Golfo se han descrito entre niños de la antigua Yugoslavia donde en 1996 la aviación norteamericana usó bombas con uranio empobrecido.

La contaminación afecta también a Europa y EE.UU. desde que comenzó a usarse en maniobras y en la industria civil en los años 70. Por su alta densidad, este uranio ha sido empleado por industrias civiles. En la construcción de los primeros 550 Boeing 747 se usó uranio empobrecido, que provocó la corrosión en el 20% de estas unidades y una larga lista de accidentes. 

El MOX y el UF6

El uranio natural es enriquecido por oxidación en una mezcla denominada Mixed Oxide, de sigla MOX, que se puede obtener del plutonio del armamento nuclear. El accidente de Tokai-mura, en Japón, en septiembre de 1999, fue provocado por una mala manipulación del combustible de uranio para reactores que funcionaban con MOX, y después del accidente las multinacionales europeas continuaron enviando este combustible en barcos. En Francia, la planta de plutonio de Cadarache produce 40 toneladas anuales de MOX y se ha solicitado su cierre por riesgo sísmico. Lo mismo ha ocurrido con plantas situadas en Alemania, Holanda, Gran Bretaña y España.

Greenpeace ha denunciado que España ha estado enviando secretamente uranio altamente enriquecido a EE.UU., elemento que no es sólo de origen español, sino también sueco y japonés. La presencia de plutonio en este intercambio demuestra, según Greenpeace, que en España se investiga también para producir armas nucleares.

El MOX, el uranio enriquecido como combustible de centrales nucleares y materia prima de armamento nuclear, produce residuos en forma de uranio empobrecido. Estos residuos se conocen como UF6 y habitualmente es  almacenado en bidones cilíndricos al aire libre. Se calcula que las compañías productoras depositan unas 160 mil toneladas métricas de uranio empobrecido en territorio europeo; en tanto la cifra llega en EE.UU. a más de 700 mil toneladas de similares desechos.

Para evitar este peligroso almacenamiento, las estrategias en práctica son varias. Por una parte, el uso en material militar y, por otra, la reconversión para distribuirlo en múltiples productos de la industria civil, rebajando químicamente su radioactividad. Una tercera alternativa es que el uranio empobrecido puede ser "reprocesado" para obtener nuevo uranio enriquecido, denominado REPU, también almacenado en cilindros al aire libre. Este reprocesamiento se está haciendo en Rusia, Gran Bretaña, Francia, Holanda y Alemania.

En cada una de las etapas de estos procesos, a lo largo y ancho del planeta, existen márgenes y tareas para el crimen organizado, desde el transporte clandestino de los desechos hasta la búsqueda de piezas y componentes para construir nuevas plantas nucleares.

Algunos ejemplos

El 31 de marzo de 1990 fue encontrado muerto en su habitación del desaparecido Hotel Carrera, en Santiago de Chile, el periodista británico Jonathan Moyle. Era, además, agente del servicio secreto británico e investigaba un supuesto tráfico de armas. Los peritajes policiales señalaron que había fallecido en un extraño ritual onanista. No obstante, en Europa se habló de un asesinato luego de que Moyle hubiera descubierto pistas que lo llevaban a una oscura trama para procurarle a Irak unos diminutos artefactos llamados kritones, imprescindibles para producir la detonación de una bomba nuclear. El caso permanece aún en las tinieblas.

En diciembre de 2002, el coronel Mohamed Gadaffi, líder de Libia, admitió que su país se había embarcado en un programa para desarrollar armas atómicas, pero que deseaba desistir de él. Libia fue visitada por agentes de la Agencia Internacional Atómica, incluyendo su propio director, Mohamed ElBaradei, quien se mostró anonadado por “el enorme mercado negro existente, tanto para la información nuclear, como para el comercio de equipos”.

A fines de los años 90’, el FBI acusó a Wen Ho Lee, un científico de origen taiwanés, de haber robado secreto nucleares estadounidenses para vendérselos a China, entre ellos el diseño de la ojiva nuclear más avanzada hasta entonces, la W-88, diseñada para los misiles submarinos Trident.

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Wen Hoo Lee
Wen Hoo Lee
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A comienzos de 2004, las autoridades de Pakistán informaron que el científico Abdul Qadeer Khan, considerado el padre de la bomba nuclear desarrollada por ese país, estaba siendo interrogado bajo la sospecha de haber entregado secretos nucleares a Irán, Libia y Corea del Norte y dado instrucción en el extranjero sobre cómo hacer armas nucleares.

La detención de científicos nucleares provocó reacciones de protesta. Masood Khan, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno paquistaní, dijo que la investigación se está centrando en unos seis funcionarios detenidos, entre los que se encuentra Khan. Según el portavoz, el gobierno piensa que alguna de estas personas puede haber vendido secretos nucleares para enriquecerse. Además, negó que el Estado paquistaní haya estado involucrado en el tráfico de información nuclear. 

La noticia se da a conocer mientras Pakistán enfrenta acusaciones de haber liberado conocimiento o medios para desarrollo nuclear a países como Irán, Libia y Corea del Norte. 

En los meses siguientes se supo que en la trama urdida por Abdul Qadeer Khan estaban involucrados empresas y personas de a los menos media docena de países de Europa, Asia y Medio Oriente.

Y así, sucesivamente, los ejemplos se han reiterado hasta 2008, cuando la justicia alemana acusó a unas 50 empresas germanas de haber entregado ilegalmente, a través de Rusia, materiales secretos para la construcción del reactor nuclear de Buschehr, en Irán.

Al sur del mundo

Mientras, en el Cono Sur de América también se observan movimientos para adecuarse al nuevo “boom” de la energía nuclear. La Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina, CNEA, alertó hace poco que las reservas de uranio se agotarán en 17 años. Un grupo de diputados se opuso  a que empresas extranjeras exploren zonas donde se ubican las reservas de ese mineral. Las autoridades afirmaron, sin embargo, que las actuales dos centrales (Atucha I y Embalse Río III), junto a la futura Atucha III, requerirán de 7.500 toneladas de uranio para su vida útil y que el país tienen reservas suficientes para ello. En tanto, cuatro empresas extranjeras pidieron permiso para prospectar uranio en Córdoba, Mendoza, Chubut, Neuquén, La Rioja, Santa Cruz y Salta. Una de ellas es la empresa canadiense Maple, que cateará en el mineral de Cerro Solo, que podría tener un potencial parecido a la mina de Namibia, una de las más grandes del mundo.

Algo similar ocurre en Paraguay, donde se reformó la ley minera y una misión gubernamental viajó a Canadá para exponerle a los empresarios de ese rubro las nuevas condiciones de explotación. El resultado fue inmediato: tres empresas se instalaron en las tierras del Chaco en busca de uranio, pagando derechos de prospección cercanos al millón de dólares mensual. Alexander Hirtz, de la empresa canadiense Transandes Paraguay SA; y Guillermo Casado, de Servicios Mineros SA, coincidieron en julio pasado en www.minera.cl que pronto llegarán cerca de 50 empresas en busca de diversos minerales.

Perú, en tanto, ya está sumido en el mismo entusiasmo. En enero de 2008 se anunció que la canadiense Vena Resources se asociará con Cameco Corp, la mayor compañía de uranio en el mundo, para explorar en el sureste del país, iniciativa similar a las canadienses Cardero Resources , Solex Resources , Frontier Pacific Mining, Wealth Minerals y Strathmore Minerals , que ya buscan el codiciado metal en los territorios del centro y del norte.

Perú es el tercer productor mundial de cobre, de zinc y de estaño, primero de plata, quinto de oro y cuarto de plomo y molibdeno. "Si el monstruo de la minería de uranio está interesado en Perú es porque ve un buen potencial", dijo a la agencia de noticias Reuters el presidente ejecutivo de Vena Resources, Juan Segarra.

La compañía tiene en concesión miles de hectáreas de terreno en Macusani, en la región andina de Puno, una de las zonas más ricas de recursos de uranio en este país, según el estatal Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN).

En 2005, el IPEN y Vena Resources firmaron un acuerdo, el primero de este tipo en el país, para compartir un estudio que realizó la institución en la década de 1980 y que detectó hasta 78 anomalías con uranio en Puno.

"Se estima que hay millones de libras de uranio en Puno y tenemos que confirmar para desarrollar. Nuestra socia Cameco va invertir 10 millones de dólares en la exploración", afirmó Segarra.

Según el IPEN, el potencial bajo el suelo de Puno asciende a unas 10 mil toneladas métricas de uranio, un tercio de todo el potencial de este recurso que tiene Perú, informó Reuter.

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Felicitaciones por la reproducción del reportaje de la Mafia, los capítulos fueron increíbles (24) y se aprendió muchísimo.

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