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Miércoles, 23 de octubre de 2019
Segunda parte

La vida de Charles Manson y la formación de su secta

Manuel Salazar Salvo

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Leslie Van Houten, Patrice Krenwinkel y Susan Atkins, miembros de 'la familia' se rapan durante el juicio emulando a Mason
Leslie Van Houten, Patrice Krenwinkel y Susan Atkins, miembros de 'la familia' se rapan durante el juicio emulando a Mason

Tras una infancia de abandono, Mason se volvió un delincuente de poca monta. Pero, llegó la década de los 60 y encontró en la cultura joven de esa época un lugar donde desplegarse. Conformó una especie de comuna hippie, o más bien un harén, llamado la Familia Mason, la cual fue famosa y lo siguió sin fisuras para cometer macabros crímenes.

Charles Manson Maddox nació en noviembre de 1934. Su madre, Kathleen, tenía 16 años y había huido de su casa por la excesiva religiosidad de su familia. Su padre, William, era una especie de matón de barrio que le dio su nombre, pero que abandonó a la mujer antes de que su hijo naciera.

Kathleen no fue capaz de hacer frente a la maternidad y dejó al niño en manos de sus abuelos. Los soportó sólo algunas pocas semanas y marchó a vivir con una tía. La madre cayó presa por asaltar una bencinera y estuvo encarcelada cinco años.

Al recuperar su libertad fue a buscar a Charles e inició con él una vida muy azarosa, siempre al borde del delito. Viajaron por Ohio, Kentucky, Virginia del este e Indiana hasta que ella encontró una nueva pareja que no quería a su lado al muchacho. La madre lo entregó en custodia a un tribunal y fue llevado a un hogar de menores en Indiana. Nunca más volvió a reunirse con la mujer.

Desde ese momento, Charles vivió de reformatorio en reformatorio. Huía, delinquía y volvía a caer en ellos. Estuvo cada vez más herido, amargado y enojado. A los 18 años recuperó la libertad y se fue a vivir con unos tíos. Poco después conoció a Jean Willis, la hija de un minero, con la que se casó en junio de 1955 y trató de ordenar su vida. No pudo. Volvió a delinquir, fue arrestado y condenado a cinco años de cárcel. Antes tuvo un hijo, pero su esposa lo abandonó, se divorció y se llevó al pequeño Charles.

En la cárcel, Charles Manson aprendió cómo ser un buen proxeneta. En 1958 fue dejado libre en Hollywood, en Los Ángeles. Al poco tiempo fue nuevamente detenido al ser sorprendido traficando a mujeres mexicanas para su prostitución en California. En esa oportunidad fue condenado a diez años de cárcel en Terminal Island, una isla artificial ubicada entre los puertos de Los Ángeles y Long Beach en el condado de Los Ángeles, y no volvió a ver el mundo exterior hasta 1967.

Salió del penal con 30 dólares y su guitarra en las manos. De inmediato empezó a vivir la moda de aquel tiempo: rebeldía contra autoridad, el abandono de los estudios, la música, las drogas y el sexo. Era una contra cultura que lo fascinó y con la que estaba muy de acuerdo. Se dirigió, como miles, a San Francisco. Por primera vez en su vida percibió que su actitud era bien vista, acogida, aprobada y apoyada. 

Recordó años más tarde: “Dormíamos en los parques y nos amábamos en las calles. Mi pelo se hizo más largo. Empecé a componer música y a la gente le gustó. Me sonreían y abrazaban. Me dejé llevar”.

LOS ORÍGENES DE 'LA FAMILIA' 

Lo que la prensa estadounidense llamó la familia Manson comenzó sin ninguna rutilancia. Charles, con su guitarra y su melena tan de moda, se convirtió en un asistente habitual de la movida hippie en el barrio Haight Ashbury de San Francisco y del campo de Berkeley en la Universidad de California. Los frecuentaba fumando marihuana y aporreando su guitarra.

Fue entonces cuando conoció a Mary Brunner, una bibliotecaria pelirroja y delgada. Aunque no era una belleza, era, sin dudas, el tipo de Manson, y se mudó a vivir con ella. Pocas semanas después adquirieron una furgoneta Volkswagen y juntos empezaron a recorrer la Costa Oeste descubriendo por sí mismos la forma de vivir y de amar en las comunas hippies.

Charles partió a Los Ángeles para intentar iniciar su carrera como estrella del rock. En Venice Beach conoció a Lynette Fromme, una delgada pelirroja que acababa de pelearse con sus padres. Manson volvió con ella a donde estaba Mary, quedando así formado el núcleo original de la familia. Luego se les unió Patricia Krenwinkel, una insatisfecha practicante de abogada.

Así Manson creó su propio harén. Él y su corte de jovencitas, unos diez años menores, eran invitados a las mejores fiestas. Sus métodos de dominación eran el ácido lisérgico, el LSD, y el sexo, técnica esta última que había aprendido de su breve tiempo como cafiche. Cuando aumentó el número de integrantes de la familia, él se transformó en el coreógrafo de las orgías que efectuaban.

La furgoneta Volkswagen se les hizo chica y la cambiaron por un viejo autobús escolar. Lo pintaron de negro y en un costado le pusieron Hollywood Film Productions para prevenir dificultades con la policía. El micro negro se hizo famoso en lo alrededores. Manson y su grupo se movían por los lugares de moda. Siguieron creciendo. Se les unió la delincuente Susan Atkins, alias Sadie Mae Glutz, Ruthh Ann Moorehouse, hija de un predicador; la pelirroja Dianne Lake, abandonada por us padres; Bobby Beausoleil, un atractivo actor y músico que había sido protagonista de la película vanguardista La ascensión de Lucifer; Kitty Lutesinger, Cathy Share y varios otros.

También llegó Charles Tex Watson, el típico ex atleta gringo, que les presentó a Dennis Wilson, un integrante de los Beach Boy, músico que se fascinó con la familia y su estilo de vida. Los alojó en su casa, los alimentó y le proporcionó ropas de su propio vestuario.

A mediados de 1968 Manson ya tenía casi conformada su familia. Había tres mujeres por cada hombre. Comenzaron a vivir en chozas en Topanonga Canyon y sus alrededores. Nacieron los primeros hijos de la tribu. La mayoría de los integrantes eran jóvenes impresionables y muy manipulables. Llegaron nuevos miembros que aportaron con bienes y sustanciosas cantidades de dinero.

Gracias a Sandra Good, una asociada de San Diego, la familia se trasladó a vivir al cinematográfico Rancho Spahn. Comenzaron allí a vivir como marginados contraculturales, alimentándose de la comida que desechaban los supermercados, colaborando en el rancho, robando droga y pidiendo prestados vehículos y tarjetas de crédito.

LA DETENCIÓN, EL JUICIO Y LOS MOTIVOS

Los policías de Los Ángeles no demoraron mucho tiempo en encontrar algunas pistas vinculadas a los casos de Gary Hinman, Tate y LaBianca, pero sí les costó vincular los homicidios (ver primera parte de este especial). Todos habían muerto de forma especialmente sangrienta y su sangre había sido utilizada para escribir palabras y frases en las paredes de las tres casas. En cambio, no daban con el móvil de los crímenes ni menos con alguna conexión.

Divididos en tres equipos investigaron por separado los crímenes. Uno de ellos detuvo a fines de agosto de 1969 a Bobby Beausoleil por el asesinato de Hinman, pero como estaba bajo custodia no podía haber participado en los caso Tate y LaBianca. Se enteraron de inmediato que frecuentaba a un grupo de hippies que vivía en el Rancho Spahn, dirigidos por un tal Charles Manson.

En tanto, el pánico asoló Los Ángeles: aumentó la venta de armas y de perros guardianes, la vida social se paralizó y se multiplicaron las rejas y la alarmas en las casas.

El equipo de detectives del caso Tate se concentró en las drogas como el móvil más probable. Varios de los asesinados en la residencia de Sharon vendían y distribuían drogas en el mundo del cine y de las fiestas más privadas.

Unos policías se toparon con dos muchachas que huían desesperadamente por el desierto y pidieron urgente protección. Eran Kitty Lutesinger, embarazada de vinco meses de Bobby Beausoleil, y Sthephanie Schram, el más reciente y último amor de Charles Manson. Kitty había oído al gurú de la familia decir a Bobby y a Sadie Mae que fueran a cobrarle un dinero a Hinman.

El resto fue cosa de tiempo y de atar los cabos sueltos. Además, Sadie Mae, ya presa, se puso a contar en la cárcel todo lo que sabía a otras internas. Relató, entre otras cosas, que Manson les había enseñado como apuñalar piernas, patrón que se repetía en casi todos los asesinatos.

El juicio Manson comenzó el 15 de junio de 1970. Con una duración de nueve meses y medio, fue el más largo de Estados Unidos por asesinato. Tuvo una transcripción de más de ocho millones de palabras. El jurado, siete hombres y cinco mujeres, fue incomunicado -mantenidos en un hotel y supervisados por alguaciles durante todo el juicio- durante 225 días, más que ningún otro jurado anterior.

Desde el comienzo el juicio estuvo caracterizado por extrañas escenas y un comportamiento sin precedentes dentro y fuera de la sala del tribunal. El primer día, el 24 de julio, Manson apareció con una cruz en la frente que se había grabado con el filo de una sierra. No dijo nada, pero repartió un comunicado que decía “me he inmunizado contra vuestra sociedad”. Pocos días después los demás acusados lucían la misma marca y al terminar la semana las devotas muchachas de la familia, acampadas en un rincón cerca de los juzgados, habían hecho lo mismo. Lo mismo ocurrió cuando Manson se afeitó la cabeza.

Finalmente, el 15 de junio de 1971, el jurado salió a deliberar. Diez días más tarde los declararon culpables de todos los cargos. Manson, Atkins, Krenwinkel y Van Houten fueron sentenciados a la pena capital. También, en otro juicio, fue enviado a la muerte Ted Watson. Sin embargo ninguno fue ejecutado, porque el 16 de febrero de 1972 California abolió la pena de muerte y revocó las sentencias en todo el Estado.

Existen varias teorías para explicar las razones de Manson y los más fanáticos de sus seguidores para cometer los asesinatos, pero lo más probable es que haya sido una mezcla de todas ellas y la creciente enajenación del líder de la familia. Una de ellas fue el fallido asesinato de un traficante de drogas negro que apremiaba a Ted Watson para que le pagara una deuda. Manson y otros miembros de la familia fueron a intimidarlo y le dispararon sin conseguirlo. Más tarde se enteraron que era miembro de los Panteras Negras y temieron una venganza.

Decididos a evitar la revancha decidieron cometer los asesinatos y rayar los muros con sangre para inculpar a los Panteras y atraer la atención policial sobre ellos.

Otra versión afirma que Manson se convenció que habría una guerra racial y que deberías ocultarse bajo la tierra a esperar que pasara. Vencerían los negros sobre los blancos y luego le pedirían a él que los guiase. De cara a ese pronóstico habría decidido apurar el inicio del conflicto con una gran provocación hacia los blancos.

Vinculada a esta especulación ha sido la percepción que Manson tuvo sobre el Disco Blanco de los Beatles donde habría leído más el contenido de los temas, creyendo que mostraba el derrumbamiento de toda la sociedad y la matanza de a lo menos un tercio de la humanidad para poder sobrevivir. 

El líder de la familia había sido analfabeto hasta los 20 años, pero luego se hizo un experto en la Biblia. Sobre todo le gustaba y se sentía interpretado por el capítulo 9 del Libro del Apocalipsis. Acostumbraba a citar el versículo 21 del mismo: “Ni arrepentidos de sus asesinatos, ni der sus hechizos, ni de sus fornicaciones, ni de sus robos”.

De cualquier modo, Charles Manson se transformó en un ícono maligno de la cultura pop y de la época de los hippies, cuando se creía que reinaba la paz y el amor.

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