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Martes, 13 de noviembre de 2018
Exclusiva

Las grabaciones secretas de Alberto Chang: “Esto es una chancadora…es una Cutufa”

Sergio Jara Román

Rodrigo Quintanilla, amigo íntimo y estrecho colaborador del dueño de Grupo Arcano, lo grababa sin que nadie lo supiera. Murió poco antes de que estallara el caso, pero en su computador figuran inéditos audios y un laboratorio para falsificar documentos bancarios y notariales. INTERFERENCIA tuvo acceso a ellos y los revela por primera vez.

Cuando Alberto Chang se reunía en privado con su grupo cercano, el de más confianza, quizás nunca pensó que uno de sus colaboradores lo grababa secretamente con su iPhone. No lo pensaba, probablemente, porque lo que ahí se conversó, años antes de que estallara públicamente la estafa que él comandó, daba cuenta que su Grupo Arcano no era más que un castillo de naipes, que se alimentaba, en gran parte, de la entrada de nuevos clientes y no de la rentabilidad que obtenía de las inversiones que prometía hacer. Era, en el fondo una burda, aunque millonaria, estafa piramidal.

Chang siempre ha negado que fuera así. Se ha defendido diciendo que sus inversiones eran reales. Pero aquello no se ha podido probar del todo. Por ello, hasta ahora el caso ha girado en torno a la responsabilidad de los ejecutivos, quienes también tenían invertidos, junto a sus familiares, unos US$ 10 millones en Grupo Arcano: Paulo Brignardello, Niccole Soumastre, Santiago Ruiz, David Senerman y Jorge Hurtado. Y también sobre la propia madre de Chang, Verónica Rajii, quien ya fue condenada a una pena remitida de cuatro años. 

Pero Chang ha salvado. Él y su grupo íntimo no invirtieron en Arcano y ya lleva dos años en la isla de Malta a la espera de un juicio de extradición que tiene fecha para el próximo 6 de noviembre. Por esto, el Ministerio Público y los querellantes del caso han centrado sus esfuerzos, hasta ahora infructuosos, en obtener responsables en Chile. 

Nuevos antecedentes, sin embargo, podrían dar un giro radical al caso. Grabaciones, correos electrónicos y un computador en el que se confeccionaban balances, documentos notariales y bancarios falsos, aparecieron recién en escena y dan cuenta de que existía una cúpula mayor, en la que esos ejecutivos no participaban; una que concentraba el verdadero poder del Grupo Arcano, donde se hacía y deshacía todo entre cuatro paredes. Esa cúpula estaba compuesta por el propio Chang, su amigo y colaborador cercano, Rodrigo Quintanilla, y el contador de la empresa, Manuel Pastrian. 

Quintanilla fue quien grabó las conversaciones de los tres y luego las respaldó en su computador. Pero antes de que estallara el caso, él murió en un accidente de tránsito, mientras manejaba a exceso de velocidad, de madrugada, desde el casino Monticello hasta Santiago. Su computador fue incautado por la Fiscalía de Alto Complejidad Oriente, pero permaneció sellado y juntando polvo durante más de dos años, como si fuera una vieja pieza de museo. Uno de los abogados de los ejecutivos del Grupo Arcano pidió a Carlos Gajardo, que era entonces el fiscal que llevaba el caso, que lo abriera y lo sometiera a un peritaje, pero no tuvo éxito en su solicitud. 

No fue hasta que llegó Felipe Sepúlveda a esa fiscalía que el computador recién pudo ser revisado. Los hallazgos que ahí se encontraron provocaron que se reagendaran audiencias y que el caso tomara nuevos bríos. Ahora con Pastrian, el antiguo contador de Chang, en el ojo del huracán. 

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A la izquierda, Alberto Chang y a la derecha, Rodrigo Quintanilla quien grabó los audios.
A la izquierda, Alberto Chang y a la derecha, Rodrigo Quintanilla quien grabó los audios.

INTERFERENCIA accedió a ese peritaje preliminar, pero también al definitivo y a una serie de otros antecedentes sobre el caso. Entre ellos, los audios íntegros de las reuniones secretas de la verdadera cúpula del Grupo Arcano. La que sigue, es esa historia.  

Las grabaciones secretas

Grupo Arcano cobijaba, aguas abajo, una serie de empresas de Chang. Muchas de ellas eran de papel, aunque Chang las presentaba como empresas rentables y de alta facturación. Una de ellas era Onix Capital, su brazo financiero, mediante la cual captaba clientes ofreciéndoles una rentabilidad mensual que al comienzo fue de 2%, para luego bajar al 1,5%. Con el dinero recaudado, Chang decía invertir en empresas innovadoras, que estaban en una etapa de desarrollo temprana. Luego, cuando esas empresas estaban maduras, las vendía y con la ganancia les pagaba a sus clientes.

Pero en realidad el negocio nunca funcionó así. Hubo algunas inversiones, pero el grueso del dinero que captaba no dejó rastro y los pagos a clientes antiguos se hacían con la plata de clientes nuevos que ingresaban a Onix Capital, una empresa que estaba en la absoluta informalidad tributaria. Por ello, Chang, Quintanilla y Pastrian se reunieron el mediodía del viernes 3 de mayo de 2013, dos años antes que la fiscalía comenzara a investigar y que El Mercurio Inversiones publicara un primer artículo cuestionando los antecedentes de Chang. 

Hablaron, aquel día, sobre levantar una serie de fondos de inversión para sacar a la luz a Onix, pues si era descubierta por el Servicios de Impuestos Internos (SII) y las superintendencias de Bancos y la de Valores, podían ser “reventados”. El SII ya estaba revisando otras de sus supuestas compañías, pero Onix era su real preocupación.

Quintanilla participó de esa conversación, y también la grabó. Aquí reproducimos gran parte de lo conversado ese día.

Manuel Pastrian: Hoy día está muy en boga y potenciada (la Ley de Sociedades Anónimas) y la superintendencia está con una sensibilidad de piel hueón, pero inmensa: por el caso La Polar, por el caso CB Corredores y faltan uno o dos más que no han salido, pero que van a salir a luz muy pronto. Y son mega desastres.

Alberto Chang: Sí, pero debiesen estar un poquito más interesados en ellos que en mí.

Pastrian: En ti no están interesados porque no te han visto aún (...)

Chang: Entonces podemos hacer lo siguiente: tomar tres, cuatro o cinco (inversionistas) privados, generar un fondo y darle una actividad. A ver, qué es lo que quiero hacer: una capa, que sea la capa de Onix con la actividad. Subyacente a eso hay un volumen enorme. Ahora, ¿qué sucede? Si llegara una revisión, tendríamos que mostrar (...)

Pastrian: Y te van a reventar ahí (…) Entonces, el SII me puede llamar por muchos factores. Me puede decir, ‘oiga, usted está firmando pagarés con esta gente. ¿Por qué le está prestando plata? ¿Qué tiene? ¿Una financiera? ¿Una Cutufa?’ Porque lo primero que se viene a la mente con una figura como esta, antes de entenderla o interiorizarla, es que es un ilícito completamente.

Chang: Sí.

Ese día Pastrian y Chang siguieron divagando durante un rato sobre qué hacer con Onix. Cuando Chang salió de la oficina para atender un llamado, Pastrian se quedó sólo con Quintanilla conversando sobre los riesgos de Grupo Arcano y su estructura societaria.

Pastrian: Oye, ¿por qué (Chang) no quiere sacar a Onix a la luz? Tú entiendes mi preocupación, ¿cierto? El día de mañana va a quedar la cagá.

Rodrigo Quintanilla: Obvio que la entiendo. Y la entiendo por lo que he vivido con todo lo que es Grupo Arcano, con todo lo que has fusionado para subsanar, hueón: Canal Directo, Pronto Pago, y el resto, quedémonos callados, porque Grow Up tenía sus propios atados y ahora nada. Pero es que Onix es su vaquita lechera.

Pastrian: Sí, yo sé.

Quintanilla: Y Alberto Chang tiene un cuento. Él, como buen jugador de casino, apuesta fuerte y a ganador. Su aversión al riesgo no es mucha.

Pastrian: No, sí sé. ¿Sabes cuál es el problema? 

Quintanilla: ¿Y sabes también qué es lo que creo? Perdona, que todo se une con la plata.

Pastrian: No puede, porque si hacemos eso nos vamos a dar cuenta que Onix Capital no genera ganancias, poh hueón. Las ganancias las financia con préstamos y mientras más gente mete aquí. Es una chancadora: mete gente por aquí, gasta la plata, mucha en él, pierde mucha plata y las pérdidas las compensa con bancos, ¿cachay?

Quintanilla: Mira, en este momento, no ha pedido ningún crédito que yo sepa.

Pastrian: Porque está metiendo más gente, poh.

Quintanilla: Exacto, porque ha entrado una cantidad de gente, la gente ha renovado aquí y acá (…) 

Pastrian: Los famosos pagarés.

Quintanilla: (Risas) Salen calentitos, hueón, como el rey de los billetes falsos.

Pastrian: Que horror. No quiero ni mirar.

Quintanilla: Pero si tú te fijai, Manuel, hay un cuento. Uno pregunta: ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué? (la gente invierte).

Pastrian: Avaricia. 

Quintanilla: El tiene súper claro que es él y solo él el que avala esta hueá. Onix Capital: representante, Alberto Chang. Tanto, firma. Avales: Grupo Arcano, representante, Alberto Chang. Aval dos: Alberto Chang. Es él, él y él.

Pastrian: Si no, no le creerían poh, hueón.

Quintanilla: ¿Qué pasa si el hueón (Chang) se muere?

Pastrian: Cagaste. Y cagaste con él (…) El punto está en que en el momento que la luz alumbre a esta empresa, que puede ser en cualquier momento, el fisco se va a ir en contra de todos los inversionistas.

Quintanilla: Claro, más encima de él.

Pastrian: Se va a ir encima de él y detrás de todos los inversionistas (…) Estas operaciones que hace Alberto no se amparan en ninguna parte. Las franquicias que te dan exención de impuestos están referidas a empresas reguladas, y Alberto no es un regulado. Esto es una Cutufa.

Quintanilla: Sí, una Cutufa.

Cuando Alberto Chang volvió a integrarse a la conversación, los tres siguieron hablando sobre cómo constituir fondos de inversión privados (FIP) reales para tratar de amparar las operaciones de Onix. En la página web de Grupo Arcano se hablaba de fondos, pero en realidad estos no existían. No tenían Rut ni estaban regulados por la autoridad. Los fondos reales, los que crearían ahora pensaban en ese tiempo, eran una forma de sacar a Onix a la luz y regularizarla. Aquello, sin embargo, nunca sucedió. Pero cuando lo planeaban, Chang bromeó sobre cómo debía componerse el directorio de esos futuros fondos.

Quintanilla: ¿Quién va a estar en los directorios?

Pastrian: Los directores de Onix.

Chang: Sí, mi madre y yo. Los sospechosos de siempre (risas).

Pastrian: ¿No hay cámara grabando? (risas)

Chang: No.

Pastrian: ¿Los vidrios son a prueba de sonido, cierto? (risas)

Chang: Todo. Aquí todo es a prueba de todo. Pueden tirar una bomba nuclear afuera y no nos va a pasar nada.

Pastrian: Los sospechosos de siempre. Escuchaste, ¿no?

Quintanilla: No, yo ya las orejas las tengo con Metacril.

Más tarde, en esa misma cita, analizaron la situación tributaria personal de Chang. El SII le estaba cobrando impuestos por 1.600 millones de pesos, monto que, de alguna forma, el contador le había rebajado a 500 millones. El año tributario que más los complicaba era 2009, al cual denominaron como “el año de la creatividad”. Así analizaron el papel de la funcionaria del SII que auditaba las cuentas de Chang:

Pastrian: Hoy volvimos a 2009 con la misma fiscalizadora pavoncia de siempre.

Chang: Es como media bipolar ella.

Pastrian: No, es floja. Lo que es una gran ventaja para nosotros.

Chang: Ah, que bueno.

Pastrian: Es floja y tiene una debilidad enorme.

Chang: ¿Cuál es? ¿Los chocolates? (risas)

Pastrian: No, quiere que le justifique cómo pagaste los créditos del banco. Esa es la pelea sistémica que damos. 

Chang: Ese es el tema.

Pastrian: ¿Cómo paga y por qué el banco le presta plata a este caballero?

Chang: Una pregunta. ¿Puedo decir que, dado que mucha de mi familia está en el extranjero, tengo una garantía colateral puesta por mi padre en el extranjero?

Pastrian: No metería a tu papá.

Chang: Está muerto, da lo mismo.  

El 31 de mayo de 2013, a eso de las 18 horas, el trío se volvió a juntar. Nuevamente, el tema fue cómo sacar a la luz las operaciones de Grupo Arcano. El contador le planteó a Chang que su formato de negocio, la emisión de deuda a través de pagarés como si fueran un fondo de inversión, “no existe”.

“Onix Capital, para mí, -le dijo el contador a Chang- es solamente una cortina, porque es un papel. Sí existe la escritura, sí está inscrita, pero en estricto rigor no tiene nada. No tiene fondos, no administra plata”.

Sobre ese mismo tema, el contador Pastrian le enrostró a Chang su preocupación sobre lo que se publicitaba en la página web del Grupo Arcano y lo que realmente existe.

Pastrian: Yo estoy muy preocupado por esas empresas que muestras en la página web y que dices que tienen tremendos negocios, cuando en realidad no existen Alberto.

Chang: Pero, ehhh…

Pastrian: Y me quedó claro después de leer el correo de Andrés Valdivia (verdadero dueño de Ecoplásticos). Me fui de espaldas con ese correo.

Chang: Ecoplásticos.

Pastrian: Donde te amenaza hasta con que dejes de usar su publicidad. Yo, derivado de eso, me metí a mirar la página de Onix y veo que está eso y Biocarbón, cuando Biocarbón es de papel.

Chang: No, pero está como pretérito.

Pastrian: Está como proyectos en ejecución. Dice nuestras inversiones, nuestros fondos: Biocarbón, Ecoplásticos. Y en realidad no existen.

Chang: Con Andrés al final nunca hicimos nada, pero me trae buenos recuerdos. 

El laboratorio de antecedentes falsos

Los antecedentes personales y corporativos de Alberto Chang son, en su mayoría, falsos. Nunca pudo probar su supuesta inversión temprana en Google en los años 90, cuando la puntocom no valía mucho; ni tampoco su paso por la prestigiosa Universidad de Stanford en California. Chang enviaba fotos sociales codeándose con ricos y famosos, y cartolas de bancos como J.P. Morgan Chase Bank y el suizo UBS, que totalizaban ahorros por más de US$ 800 millones. Esas eran pruebas de que su negocio era real, lícito. Y, hasta mediados de 2015, parecía tener éxito en ello.

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Alberto Chang junto a Richard Branson.
Alberto Chang junto a Richard Branson.

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Alberto Chang junto a Ricky Martin.
Alberto Chang junto a Ricky Martin.

Pero esos documentos fueron parte de una estrategia de engaño que pronto saldría a luz. Carlos Gajardo, el primer fiscal del caso, consultó a bancos, una notaría y a Enterprise, la supuesta empresa auditora del Grupo Arcano, sobre la veracidad de los antecedentes presentados por Chang. Todos negaron haber prestado servicios para su grupo o tener cuentas millonarias con él. Al menos, no de la magnitud que él decía tener. 

Chang había falseado todos esos documentos en el mismo computador donde se encontraron las grabaciones. Es decir, el computador de Quintanilla, su íntimo amigo. El peritaje final sobre ese computador, realizado por el experto informático Roberto Petitpas, estimó que se falsearon mediante Adobe Illustrator y Adobe Photoshop, programas de alta gama para modificar imágenes y textos, lo que, en definitiva, permitió a Chang elaborar sus credenciales de solvencia ante sus clientes y sus propios empleados. 

“Se encontraron 16 archivos hechos con el programa de diseño gráfico Adobe Illustrator que contienen timbres de notarios, logos de bancos, plantillas dibujadas de formularios del SII y de informes de saldo de bancos extranjeros. Se encontraron facturas falsas de empresas de UK (Reino Unido) por la venta de obras de arte al Sr. Alberto Chang. En un caso, al fabricar una plantilla del banco (J.P. Morgan) Chase, se cometió un error de ortografía”, dice una de las conclusiones del peritaje final. 

“Del mismo modo -agrega el informe pericial- se encontraron 371 archivos de Adobe Photoshop con documentos del negocio con balances, estados de situación, cartas, certificados, correos legalizados, numerosos documentos del SII como declaraciones de renta y de IVA. Hay documentos en Photoshop de los bancos BBVA, BCI, BICE, Celfin, Chase, Chile, Itaú, Santander, Security y UBS”.  

Los archivos encontrados en el computador van desde 2008 hasta 2015, cuando murió Quintanilla. Además de cientos de documentos PDF falsos, ahí también hay “elementos gráficos sueltos, para ser añadidos a otros documentos”, reportó el perito. “Son timbres, firmas, logos, etc. La falsificación incluye hasta cambio de fecha en los timbres que llevan fecha”.

Las grabaciones que se encontraron en ese mismo computador también dan cuenta, aunque coloquialmente, de cómo Alberto Chang le dictaba a Quintanilla las modificaciones a los documentos. La mañana del 22 de marzo de 2013, Chang lo llamó por teléfono e instruyó a su colaborador que realizara ciertas modificaciones a un certificado de la notaría de Gonzalo Hurtado Morales, de Las Condes, con el objetivo de acreditar patrimonio y solvencia.

Quintanilla, como era su costumbre, grabó la conversación:

Chang: En los certificados, arriba, hay una referencia, que es MMR, slash, y un número.

Quintanilla: Sí.

Chang: MMR significa Miryam Ramírez Ramos.

Quintanilla: Ya.

Chang: Pero ponlos en mayúsculas.

Quintanilla: ¿Todas?

Chang: MMR en mayúsculas, en las dos.

Quintanilla: Ya. Psicópata.

Ese certificado notarial modificado por ambos sería luego entregado por Chang a empleados y ejecutivos del Grupo Arcano para acreditar su supuesta solvencia. Hoy, ese mismo certificado forma parte de la investigación del nuevo fiscal del caso y el notario ya declaró en el proceso que ninguna de las firmas que aparecen ahí es la suya (ver acá ese certificado falso). 

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