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Miércoles, 28 de octubre de 2020
Fotorreportaje

Las 'Madres de Mayo' de Barcelona

Daniela Zárate

Se estima que en España, entre 1938 y 1996, unos 30.000 niños fueron robados de sus madres al nacer. Esta es la historia de cinco mujeres que perdieron sus hijos en esas circunstancias.

"Tuve un niño y me dijeron que estaba muerto. No me lo quisieron enseñar ni nada". Este es un relato que se repite al hablar con Nuria, María, Ana, Adelina e Isabel, cinco mujeres pertenecientes a la organización SOS - Bebés Robados Cataluña. Un tipo de casos que muchas veces hemos escuchado en países como Chile, o de las emblemática “abuelas de la Plaza de Mayo” en Argentina, pero que hasta el día de hoy es ignorado en España. 

Según cifras oficiales se estima que durante toda la dictadura de Francisco Franco e incluso, por varias décadas después del regreso a la democracia, alrededor de 30.000 niños fueron robados de sus madres al nacer. Sin embargo, las víctimas hablan de más de 300.000 casos registrados entre 1938 y 1996, de los que hasta el día de hoy, solamente uno ha sido juzgado por los tribunales de este país. 

Muchos de estos casos comenzaron a surgir a la luz tras la modificación de la Ley de Adopción durante la década de los 90. Una legislación que reconoce a todo adoptado el derecho a saber su identidad biológica. Hasta entonces, gracias a una ley aprobada en 1941, durante la dictadura franquista, se permitía dar una nueva identidad a cada niño adoptado y eliminar todo su rastro anterior. 

Recién para 2008 comenzaron a realizarse las primeras pruebas de ADN a los posibles bebés robados, ahora robados. Todos casos para ese minuto, ya considerados bajo prescripción, y que no podían ser juzgados por tribunales. Esto explica que en la actualidad, prácticamente el 99% de estos casos sigan siendo archivados una y otra vez por los tribunales españoles. 

A continuación revisamos el caso de cinco mujeres de la Asociación SOS - Bebés robados Cataluña. Una agrupación de personas afectadas por la trata de menores, que se reúne cada primer domingo del mes, y desde hace cinco años, en Plaza Sant Jaume. No para protestar por sus casos, sino que para informar y orientar a cada una de las posibles víctimas que se les acercan tímidamente para realizar preguntas. 

MARÍA ISABEL AMAYA - 70 AÑOS

"Tuve un hijo el 14 de julio de 1973 en la clínica La Alianza de Barcelona. Nació por la noche, entre las ocho y la medianoche. Entonces, cuando me bajaron a la habitación del paritorio, a mi marido y a mi madre les dijeron que se podían ir a descansar a la casa, que por la mañana les hablarían. Ellos se fueron, y por eso de las dos de la mañana, pasó una enfermera o una monja, de las que pasan en los hospitales para ver que los pacientes estén en la habitación o dormidos. Entonces pasó, y yo le pregunté por mi niño, y me dijo que le pidiera a Dios que se muriera, porque lo último que se desarrollaba era el cerebro y la vista, y que si no quería un niño con problemas mentales o ciego, que era mejor que se muriera".

"Pregunté por mi niño, y me dijeron que le pidiera a Dios que se muriera, porque lo último que se desarrollaba era el cerebro y la vista, y que si no quería un niño con problemas mentales o ciego, que era mejor que se muriera".

"Yo me quedé muy mal. Entonces a las siete de la mañana regresó la monja o una enfermera, y me preguntó si había venido mi familia. Le dije que tardarían poco y ella me pidió que les dijera que subieran a neonatos. Ellos fueron más tarde, pero tardaron bastante en bajar. Cuando volvieron, les pregunté por el niño. Me dijo mi marido: 'el niño se ha muerto'. Le pregunté qué más le habían dicho. 'Me han pedido mil pesetas para la caja. Que ellos se encargan', me respondió. Entonces yo ya no me atreví a preguntar por más". 

"Esto lo he tenido guardado desde el 73 hasta el 93 que me separé, porque yo creía que mi hijo estaba muerto. Yo no le hablaba al respecto ni a mis hijos ni nada. Ellos sabían que había tenido un hijo y se había muerto, pero nada más. Cuando yo me separé, aquello lo saqué y empecé a padecer de los nervios, porque había muerto mi padre en un incendio, porque mi padre estaba con cáncer, por la separación".

"Entonces fue cuando le dije a mis hijos: 'Si viviera su hermano, seríais tres para ayudarme'”. 

"Desde ese minuto he empezado a sacar todo. No me acordaba de la mitad de las cosas, tuve que gastar muchas noches en ello. Cuando me despertaba, tenía una libreta en la mesita de noche y empezaba a recordar y a apuntarlo, y entonces he recordado todo". 

NURIA BALADA - 78 AÑOS

"En 1964 tuve una niña, y durante el parto me dijeron más o menos lo que nos decían a todas. Salió la niña, lloró, se la llevaron a la otra punta de la sala, me bajaron. Vino una chica, tomó al bebé, se fue y nos dice a mi y mi marido que lo sentía mucho, pero que la niña se había muerto. Pensé en ese minuto cómo era posible que se hubiera muerto, si le había oído llorar".

“'Sí sí, pero el parto ha sido muy largo, entonces que el corazón le iba mal, que tal que si cual y que se ha muerto', me dijo. Tú te quedas, ya no sé ni cómo explicarlo, en shock. No sabes si es de verdad o es de mentira. No creo que la vaya a encontrar. Si no es de estas de las que se creen que son adoptadas y te buscan, puede ser que nunca te encuentren. Pero claro, yo no tengo como buscarla".

"No creo que la vaya a encontrar. Si no es de estas de las que se creen que son adoptadas y te buscan, puede ser que nunca te encuentren. Pero claro, yo no tengo como buscarla".

"Vas al cementerio y te dicen, que la pusieron en una fosa y que ya no saben cuál es. Si ella me buscara podría ser, ahora tendría 54 años. Además, que si ahora me dijeran que sí, que ha salido, no sé cómo reaccionaría. Yo a veces lo pienso, pero no lo quiero pensar. Te pones triste y te das un mal rato. Pero a veces creo que sí, ostras, y pienso si aún saliera, cómo reaccionaríamos de verla y lo primero que le diríamos. Le diría: 'yo no te regalé, te robaron. Que sepas que te robaron'”. 

ISABEL ALCARA MOLINA - 73 AÑOS

"En 1973, ingresé de parto a la maternidad de Barcelona, tuve un niño y me dijeron que lo tenía muerto. No me lo quisieron enseñar ni nada. Me dijeron que estaba deformado. Yo en aquellos tiempos no me hice caso, y ahora juntando los papeles y yendo a los juzgados me he dado cuenta que dice que yo lo tuve el día 14, y que el niño sí nació, que le habían dado de alta el día 19 de noviembre. No lo que me dijeron".

"Empecé el proceso hace dos años o tres, porque no lo sabía y al enterarme por una amiga comencé a venir. Ahora mi hijo tendría 44 años".

"Ahora lo estoy buscando y nada. Empecé el proceso hace dos años o tres, porque no lo sabía y al enterarme por una amiga comencé a venir. Ahora mi hijo tendría 44 años, porque se llevaba cuatro años y medio con mi hija. Entonces, yo tenía treinta y algo, ahora tengo 73 años, y ya no he vuelto a saber nada más. Ahora con los papeles todo se ve diferente".

"Una amiga que tiene una cuñada, María Isabel, le dijo del caso y por ella me vine y comencé a asistir a las reuniones de la organización. Pero no he sabido nada más".

ADELINA RUIZ SANTOS - 60 AÑOS

"Mis hijas gemelas nacieron el 11 de diciembre de 1980 en la maternidad de Barcelona. Yo desde el primer momento sospeché que algo había pasado, pero no me podía imaginar que era algo de esta magnitud. Mi marido quiso estar en el parto de mis hijas, pero no lo dejaron, y entonces a partir de ahí supe que algo había pasado. Yo salí del hospital sin informe médico, y sigo sin tenerlo. Hasta hace 8 o 9 años empezamos a ver informativos sobre este tipo de casos, y me doy cuenta que esto ha sido un robo, que me habían robado a mis hijas y que esto era más grande de lo que nosotros imaginábamos".

"Nos pusimos en contacto con la asociación que existe y ahí comenzamos a poner las diferentes denuncias conjuntas en fiscalía y se empieza a investigar. Pusimos la denuncia en 2011, y en el 2013 me la archivaron. Seguimos buscando, porque sigo buscando información, y hace dos años volví a abrir el caso y lo han vuelto a archivar. Ahora mismo mi caso es que yo no sé dónde están mis hijas. Supuestamente una de ellas está enterrada en Montjuic, pero de la otra no sabemos nada. Pero, por el contrario, no hay ningún informe en el registro civil de que ellas hubieran nacido ni vivas ni muertas, no aparecen de ninguna manera. Esto no cuadra"

"El problema es que la mayoría de los casos topamos en que están supuestamente en fosas comunes. Mi caso, supuestamente, y digo supuestamente porque mientras no abran y me muestren lo que está pasando no es así, estuvo en un nicho por dos años, y como nadie la reclamó la pusieron en fosa. Nosotros nunca supimos que una de nuestras hijas estaba enterrada, porque a nosotros nos dijeron para no enseñarnos los cuerpos que los habían llevado a Madrid para analizarlos, y que recibiríamos un informe, y hace 38 años estamos esperando el informe".

"A nosotros nos dijeron para no enseñarnos los cuerpos que los habían llevado a Madrid para analizarlos, y que recibiríamos un informe, y hace 38 años estamos esperando el informe".

"Es uno de los miles de casos en los que dudamos que lo que nos explicaron sea cierto, porque realmente sería tan sencillo que nos hubieran dejado ver los cuerpos, y se acaba y se entierra y ya. Pero no, ellos se ocupan de todo para que tu no lo pases mal, por beneficiencia. Pero, ¿por qué si nosotros teníamos seguro y todo? Hay una historia tan gorda montada acá atrás que parece película de miedo y por desgracia no es ninguna película, aunque de miedo sí que es". 
 
ANA PÁEZ - 61 AÑOS

"Tuve mi hija en julio del año 1981, me dijeron que se había muerto al nacer en unas circunstancias raras, muy malformada. Cuando supe de los niños robados me puse a buscar papeles y efectivamente lo que sospechaba, con los documentos tuve pie para pensar que tenía razón. Mi hija está enterrada pero no está en el registro civil, y no se puede enterrar nada que no esté ahí. Se supone que está en una fosa común, cuando yo tenía medios, y seguro de decesos para enterrarla. No nos dejaron hacer nada, ni verla".

"Cuando supe de los niños robados me puse a buscar papeles y efectivamente lo que sospechaba, con los documentos tuve pie para pensar que tenía razón. Mi hija está enterrada pero no está en el registro civil, y no se puede enterrar nada que no esté ahí".

"Yo no la vi que la parí, se la llevaron antes, pero mi marido y mi madre pidieron verla, pero no los dejaron para que 'no sufrieran'. Yo sospeché siempre que a mi hija me la podrían haber robado, porque fue a mitad de julio del 81, y en 1982 salió en Interviú el caso del 'niño de la nevera'. Entonces no sé por qué se me metió en la cabeza que a mi hija me la podrían haber robado, pero no supe qué hacer ni yo, ni mi familia". 

"Mi familia me dejaba estar, no me hacían caso, para que no sufriera. Pero hace nueve años veo en la televisión a una señora que estaba explicando mi caso. 'Tuve a mi hijo, no me dejaron verlo, se lo llevaron, no lo vio mi familia, lo enterraron sin decirme nada', decía".

"Entonces me puse en contacto con la televisión, me dan un correo electrónico y ahí empezó mi búsqueda".

"Entonces tenía 24 años, era madre primeriza, no tenía idea de nada. Hace unos cinco años que viene la organización a plaza Sant Jaume, cada primer domingo del mes. Somos madres que hemos entrado en un camino que no tiene vuelta atrás, y seguiremos para adelante mientras podamos". 

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