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Martes, 23 de julio de 2019
Narcopolítica (3° parte)

Las redes de Edgardo Bathich con personajes de la dictadura

Manuel Salazar Salvo

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Edgardo Batich
Edgardo Batich

En torno a la discoteque Gente y a un próspero negocio automotor, este empresario de origen sirio -amigo de la familia Pinochet y un socialité de la época- fue creando una red financiera que sirvió a los intereses del narcotraficante colombiano Jesús Ochoa Galvis. Entre los nodos de la red, destaca la presencia de Héctor Novoa Vásquez, el hermano de Jovino, ex presidente de la UDI.

El miércoles 3 de junio de 1992, al descender de un avión que llegaba desde Austria al aeropuerto de Barajas, en Madrid, la policía española detuvo al sirio Monzer Al Kassar, que viajaba junto al empresario chileno Edgardo Bathich Villarroel y al ciudadano libanés nacionalizado español Nabil Olabi Dasuki. 

 

Mañana la cuarta parte: Cuando Francisco Javier Cuadra intentó liquidar a la Patrulla Juvenil de RN.

El arresto, ordenado por el juez Baltasar Garzón, buscaba inicialmente precisar las relaciones que Al Kassar tenía con algunas bandas terroristas árabes, y en especial con un atentado explosivo perpetrado en 1985 en contra del restaurante madrileño El Descanso, muy frecuentado por militares estadounidenses, y que había causado la muerte a 18 personas. Se le acusaba también de falsificación de documentos y posesión ilegal de armas. 

La detención de Bathich, que portaba un pasaporte chileno y otro sirio, concentró la atención de la prensa chilena sobre su persona y sus negocios. El 8 de junio, el mismo día que recuperó su libertad en España, uno de sus amigos más cercanos en Santiago, Luis Undurraga Finlay, socio propietario de la discoteque Gente, salió en su defensa a través del vespertino La Segunda: "Lo conozco hace miles de años", dijo, y luego agregó que era "un hombre muy simpático, pero con quien quiere serlo". Undurraga expresó que Bathich "es muy rico como para trabajar", pero que "claro que algo debe hacer". 

Undurraga estaba muy molesto porque días antes, en un artículo del diario La Nación, se había informado que Bathich era uno de los dueños de la discoteque Gente y anunció que en los días siguientes su abogado, el profesional Fernando Uribe Etxeverría, presentaría una querella en contra del periódico. 

También insistió en que desde junio de 1982, cuando se habilitó la discoteque, había tenido siempre los mismos dueños: Gerardo Ariztía, Juan Carlos Politis y él. En tono amenazante, añadió que ignoraba lo que harían sus socios, pero dijo que él sí se querellaría. 

Undurraga reconoció que había trabajado con Bathich hasta agosto de 1989 en la industria Bathich Motoren, ubicada en la circunvalación América Vespucio, y dedicada al armado de vehículos con motores usados traídos desde Alemania. 

Casi dos semanas después, en el mismo diario La Segunda, apareció una destacada nota en la sección más leída del vespertino -el Top secret- que daba cuenta de la venta de la discoteque Gente. 

El aviso de la licitación se había publicado en Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Venezuela y otros países. El valor mínimo era de 800 mil dólares. Esa misma noche en el centro nocturno se anunciaba una nueva versión de Miss Latin Model.

Edgardo Bathich se inició como empresario vendiendo madera a comienzos de la década del 70. Los hombres de su familia, originaria de San Vicente de Tagua Tagua, en la Sexta Región, habían logrado fama como buenos corredores en vaca. Su afianzamiento empresarial alcanzó su mayor impulso en la segunda parte del gobierno militar. 
Personas que le conocieron en esa época afirman que se ufanaba de ser muy amigo de Marco Antonio y Augusto Pinochet Hiriart e incluso de haber mantenido una relación sentimental con Jacqueline Pinochet, una de las hijas del dictador. 

Bathich era propietario del único automóvil Rolls Royce que existía en Chile, el más caro del mercado nacional; poseía una lujosa casa en las riberas del lago Rapel: otras en Santa Teresa de San Vicente de Tagua Tagua; departamentos en el condominio Gran Hotel de Pucón; otros en el edificio Monte Blanco de Farellones y en la playa de Las Tacas; y se le veía con frecuencia en el exclusivo centro invernal de Valle Nevado.

Su lugar favorito, sin embargo, era un departamento ubicado en el último piso de un exclusivo edificio en la avenida Los Leones. 

El departamento, de unos 500 metros de superficie, constaba de tres niveles. El primero, decorado con telas grises y marmolina negra, albergaba un amplio living, comedor aparte y varios dormitorios, entre ellos el personal, decorado con grandes espejos y cámaras de televisión. En un segundo nivel se ubicaba un muy bien aprovisionado bar, una mesa de pool y sillones de cuero. Más arriba, en la terraza, cubierta por grandes cortinas blancas y enormes ventanales que se movían eléctricamente, había una piscina flanqueda por sillones blancos, hamacas y cojines. Era el lugar de sus fiestas privadas, a las que siempre asistían hermosas mujeres, muchas de ellas modelos, estrellas de la televisión e incluso reinas de belleza.

Bathich, como la mayoría de sus amigos y de las mujeres que lo acompañaban, era consumidor habituales de cocaína. No obstante, con el paso de los años, el extrovertido descendiente de sirios percibió que su potencia sexual estaba disminuyendo y dosificó la inhalación del estimulante. 

Hasta el momento de su detención en el aeropuerto de Barajas, tanto los negocios como la disipada vida de Bathich se habían mantenido restringidos en el círculo de quienes lo admiraban u odiaban. No era un misterio que el ostentoso paisano -como le dicen en Chile a quienes tienen origen árabe- se había ganado numerosos enemigos entre varios influyentes hombres que frecuentaban los exclusivos centros nocturnos del barrio alto, a los cuales muchas veces humilló haciendo alarde de su dinero y de su éxito entre las mujeres. 

Su arresto en España no sólo concitó la atención de la prensa, sino también de las autoridades. Pocas horas después de conocerse su detención en Madrid hubo algunos contactos entre las jefaturas del Servicio de Impuestos Internos, SIl, y de la Policía de Investigaciones para coordinar la búsqueda de antecedentes sobre el caso. 

Los detectives algunos datos tenían. Sabían, por ejemplo, que Bathich era consumidor de cocaína y que poseía algunas empresas en el rubro de las armadurías, la más importante de las cuales era Focus Chile Motores S.A. 

En julio de 1992, un mes después del breve arresto de Bathich en España, llegaron hasta la empresa Focus Chile Motores, ubicada en Américo Vespucio 1313, en la comuna de La Cisterna, dos inspectores del SII  y notificaron al gerente, Alex Jacob Neder, de que iban a revisar su contabilidad.

Poco después el fiscalizador, tras encontrar graves irregularidades, le pidió a Jacob 35 millones de pesos para llegar a un arreglo. El ejecutivo de Focus, luego de consultar con los dueños optó por pagar la suma exigida. Más tarde, Jacob exigió al fiscalizador una solución definitiva a sus problemas tributarios. El hombre del SII pidió entonces 200 millones de pesos, parte de cuyo dinero  -le dijo- sería entregado a sus jefes. Jacob no aceptó y denunció ante la Policía de Investigaciones lo que estaba ocurriendo. 

El 4 de diciembre, el jefe de la Brigada Investigadora de Delitos Económicos, Bridec, subprefecto Sergio Silva, informó al director del SII, Javier Etcheberry, que tenía una orden amplia de investigar, emanada del Cuarto Juzgado del Crimen de San Miguel, por una exacción ilegal de parte de un fiscalizador de ese servicio a un contribuyente. Agregó que se había detenido al principal responsable y que de sus declaraciones surgían serias sospechas sobre la complicidad de otros funcionarios del SII. 

El 8 de diciembre de 1992, un equipo de 16 fiscalizadores del SII llegó al recinto de Focus. Llevaban una orden de incautar la documentación de las empresas representadas por Alex Jacob. Guardias armados les impidieron el ingreso y los agentes debieron pedir ayuda a la Décima Comisaría de Carabineros de La Cisterna. Los policías se apersonaron 90 minutos después, tiempo que fue aprovechado por quienes se encontraban en las oficinas de Focus Motores. 

Los inspectores encontraron signos claros de que parte de la documentació había sido retirada. En las oficinas de Jacob, los fiscalizadores se llevaron una sorpresa. Allí había una pistola UZI, una Luger Parabellum con visor láser; dos escopetas Winchester y un revólver Astra calibre 3657. También encontraron más de 200 cartuchos sin percutar y cerca de una decena de cargadores metálicos para diversas armas. 

La pistola subametralladora UZI, prohibida para los civiles, correspondía a una partida ingresada a Chile en noviembre de 1986 por la empresa Armas y Municiones Ltda. El Ejército había autorizado que se inscribieran, en calidad de intransferibles, por las siguientes diez personas: Sergio Deza Turiel, Jaime Arturo Colomer Salazar, Gonzalo Sebastián Menéndez Duque, José Luis Benito Lopetegui, Luis Eugenio Morel Guzmán, Abraham Wurman Schapiro, Comercializadora Bathich Motores, Allan John Duncan Carrasca, Luis Hoffmann Yáñez y Gabriel Alliende Figueroa. 

El personal de Impuestos Internos procedió a sellar los muebles que contenían la documentación contable y a clausurar las dependencias de la industria. Al día siguiente, al regresar, se encontraron con los sellos rotos y muestras evidentes de papeles incinerados. El director del SII presentó una denuncia ante la justicia sobre lo ocurrido. 

Los primeros detenidos fueron tres empleados del aparato de seguridad de la empresa, quienes sindicaron a Jacob Neder como la persona que dio la orden para incinerar los documentos sellados por el SII. Neder desapareció a igual que los otros dos hombres que aparecían como los principales responsables de la empresa: Edgardo Bathich y el colombiano Jesús Ochoa Galviz. 

La justicia empezó a investigar varios delitos: rotura de sellos del SII, una presunta evasión tributaria, exacción ilegal por pago de coima y una posible operación de lavado de dinero. 

Los hilos del enmarañado tejido que intentaba desmadejar el juez del caso, se habían urdido a fines de la década de los 80, luego de que Edgardo Bathich decidiera en 1986 darle una estructura legal a sus crecientes negocios y traer nuevos capitales desde el exterior. 

Mauricio Budnick, ejecutivo de la empresa Indumotora Automotriz S.A. y uno de los mejores amigos de Bathich, solicitó al estudio jurídico de Edmundo Eluchans que le brindara la asesoría necesaria a su amigo para llevar adelante sus deseos. El encargo recayó en el abogado Héctor Novoa Vásquez, hermano de Jovino, el connotado dirigente de la UDI y más tarde senador de ese partido. 

Novoa se abocó a la creación de la sociedad Comercializadora e Importadora Bathich Motoren Ltda., cuyo 10% quedó en manos del solicitante y el otro 90% del socio extranjero United Trading Motors Corp. El abogado también asesoró a Bathich  en la compra de un inmueble al Banco Osorno y La Unión; en la adquisición de un helicóptero y en la formación de la empresa Servicios Aéreos Heli-Jet Ltda.; y, de la Metalúrgica Bathich Motoren Ltda. La gestión de estas sociedades la asumió uno de los íntimos de Bathich, Luis Undurraga Finlay. 

Heli-Jet empezó a prestar servicios a empresas estatales como la Empresa de Electricidad S.A., Endesa; la Corporación Nacional Forestal, Conaf; y, la Compañía de Teléfonos de Chile, entre otras. 

En 1989, Bathich encargó a Novoa la constitución de otras sociedades: Bathich Hnos. S.A (2-1-1989); Motores Lo Ovalle Ltda. (13-1-89); Transportes Terrestres B.M. Ltda (21-11-89); Servicios de Mantención y Reparación Ormo S.A. (4-4-89); y, Metales Ferror S.A. (24-5-89). 

Bathich esperaba la llegada desde Estados Unidos de un nuevo gestor para sus empresas, el ingeniero comercial Alex Jacob Neder, quien llevaba varios años en Miami realizando negocios vinculados al ámbito automotriz. 

Jacob Neder, nacido en 1961, era hijo del general de la Fuerza Aérea de Chile, Elías Jacob Helo, que había llegado a ser director de Sanidad de esa institución a fines de los años 70. Luego de suspender sus estudios en la Universidad Técnica del Estado, trabajó con un tío en la empresa de cecinas San Jorge y a fines de 1982 decidió viajar a estudiar a Estados Unidos. 

Allí compartió sus estudios con un taller automotriz que formó con su hermano, Cristián Jacob Neder, hasta que éste decidió regresar a Chile y quedó solo. Concluidos sus estudios, creó la empresa Eurasia Body Shop, orientada al arriendo y reparación de vehículos. Tenía cuentas corrientes en los bancos Ready State Bank y Commer Bank con movimientos anuales de unos 400 mil dólares. En esos años conoció al colombiano Jesús Ochoa Galvis que manejaba variados negocios desde Miami. 

En diciembre del 89, Bathich creó la sociedad Focus Chile Motores S.A., dedicada al negocio de la importación de motores usados y cuyos propietarios eran las sociedades panameñas Focus lnvestment Corp. y Elisse Investment Corp. 

El mismo día de la formación de la nueva sociedad se realizó la primera reunión de directorio. Presidente fue designado el abogado Héctor Novoa; director; el ingeniero Alex Jacob, como gerente; y, como tercer director, Edgardo Bathich. 

Un misterioso canadiense

La noche de Año Nuevo de 1990, en el Hotel Miramar de Viña de Mar, contemplando los fuegos artificiales y sintiendo que el mundo estaba bajo sus pies, los tres se reunieron a celebrar con una cuarta persona que hasta ese instante había aparecido sólo esporádicamente. Se trataba del colombiano Jesús Ochoa Galviz, vinculado de misterioso modo a uno de los emergentes carteles de la droga en América y que había decidido radicarse en Chile después de vivir largo tiempo en Miami y de haber forjado una estrecha amistad con Jacob Neder. 

Ochoa aparecía, además, como el dueño de una parte importante de los fondos ingresados a Chile por las sociedades panameñas propietarias de Focus Chile Motores. 

En ese instante, los Bathich habían conseguido dominar en Chile gran parte del mercado de la importación de partes o piezas usadas de vehículos. Las principales empresas del ramo eran las siguientes: Lube Specialists Chile Ltda., propiedad de Juan Gildemeister Bohner y de Víctor Andrés Le Bert Della Maggiora, que tenía entre sus representantes a Faisal Bathich Morales, tío de Edgardo Bathich; Motores Lo Ovalle Ltda., de Antonio Mohamed Bathich Villarroel y Silvia Gómez Salamanca; lmportadora Nacional de Equipos Reacondicionados Ltda., de Antonio Mohamed Bathich Villarroel, Gilda Oriana Bathich Villarroel y Yamal Edgardo Bathich Villarroel; y, Chile Motores, de Edgardo Bathich. 

En abril de 1990, Novoa gestionó ante el Comité de Inversiones Extranjeras la suscripción de los contratos para ingresar cuatro millones de dólares aportados por las sociedades panameñas. Una de las exigencias que hizo Fernán Ibáñez, secretario ejecutivo de la entidad, a Novoa fue que mantuviera en su poder el total de las acciones al portador de las sociedades inversoras y que confidencialmente le informara cuáles eran las identidades de éstos.

Novoa, en un escueto memorando, identificó a Ahmed Jarallah como el único que controlaba la totalidad de la inversión. Ibáñez también consultó si había colombianos en el negocio, recibiendo de Novoa una negativa por respuesta. 

Bathich había anunciado a sus cercanos que tras el cambio de gobierno se radicaría en el exterior, en España y Alemania, y que desde allí asesoraría a Focus Chile Motores. No obstante, al promediar el año 1990, surgieron los primeros graves conflictos entre él y Jacob Neder, y decidió terminar con la sociedad. 

Las diferencias entre los socios se agudizaron y rápidamente Ochoa Galviz empezó a ejercer una notoria autoridad sobre Novoa y Jacob. Novoa era, además, integrante del directorio del Banco O'Higgins, donde se efectuaron las operaciones para ingresar el dinero destinado a Focus y a otras inversiones del colombiano. 

Novoa supo que su banco tenía en venta una empresa apícola en San Fernando, la que interesó a Ochoa Galviz. Para adquirirla se formó la sociedad Golden Bee S.A., cuyo directorio quedó presidido por Jacob Neder, Ochoa como director gerente y el propio Novoa como director. El capital de la nueva sociedad estaba formado por remesas enviadas desde Panamá por Tircal Holding S.A., otra sociedad creada por Jacob. 

En ese período, Ochoa y Jacob compraron también las sociedades panameñas Folgoso S.A., Queen Worlds Vacation Corp., Tircal Holding S.A. y Laxi S.A. A través de Folgoso S.A. se adquirieron tres bienes raíces que usaba la madre de Ochoa Galviz; a nombre de Queen World Vacation Corp., dos inmuebles en el lago Rapel y uno en Santiago; las inversiones de Tircal Holding S.A. se hicieron en Golden Bee S.A.; y, por intermedio de Laxi S.A. se adquirieron dos sociedades agrícolas en Rengo, la Sociedad Agrícola Los Robles Ltda. y la Sociedad Agrícola Hemace Lrda., dedicadas a la exportación de manzanas. 

Todos los honorarios profesionales por las gestiones legales realizadas por Novoa fueron cancelados al estudio jurídico Edmundo Eluchans y Cía., ubicado en Teatinos 248, décimo piso. 

Novoa hizo varios viajes al extranjero en compañía de Ochoa Galviz. En mayo de 1990, llevó a su cuñado, Alvaro Urenda, comerciante de productos del mar, a Perú. El colombiano quería que Urenda conociera dos empresas pesqueras de su familia -Atunera Bolivariana y Productos Marinos S.A.- manejadas por un amigo de su familia, el empresario Lucas de Tramontana. 

El hijo de Kashogui

En marzo de 1992 en Cosas, la revista del jet set chileno, apareció una entrevista a Mohamed Kashogui, hijo mayor de Adnan Kashogui, el magnate sirio de nacionalidad saudita calificado en los años 70 como el mayor traficante de armas del planeta. 

La conversación fue registrada por el periodista André Jouffé, en la muy exclusiva disco Alive de avenida El Bosque, que pertenecía a la Inmobiliaria Le Caviar, propiedad de Bathich y de Ochoa Galviz, y uno de cuyos anteriores dueños había sido el controvertido abogado español Jaime Ballesteros Aguilar. 

En el diálogo, Mohamed Kashogui, entonces de 29 años, relató que había venido al país invitado por su "gran amigo" Edgardo Bathich. 
Por esos mismos días, Bathich contó que acababa de cerrar un trato para participar en la administración de una parte importante del puerto de El Líbano. Estaba dispuesto a realizar otros grandes negocios y para ello ya había concretado inversiones en Londres, Hamburgo, Ibiza, Túnez y Marruecos. También había estado sondeando la posibilidad de adquirir el total de los 1.600 microbuses dados de baja en Santiago por e! Ministerio de Transportes, avaluados en casi cinco millones de dólares. 

En julio de 1992, en Palmas de Mallorca, España, llegaron a un acuerdo los accionistas de Focus asignándole al grupo de Jesús Ochoa la empresa Chile Focus S.A. La mitad de las acciones de las sociedades panameñas, en poder de Bathich, le fueron devueltas a Novoa quien conservaba el otro 50 por ciento. 

En una fecha no precisada de ese mismo año, llegó a Chile el canadiense Ferminio Tabares, expresando que venía a cobrar una deuda impaga de Ochoa. Desde ese momento ciertos detalles empezaron a inquietar a los empleados de Focus. Surgieron hombres armados y premunidos de chalecos antibalas que acompañaban al norteamericano. Otro dato, recogido casi al azar, aumentó la inquietud: el suegro de Ochoa Galviz había sido secuestrado en Colombia a fines de 1991. 

Héctor Novoa describió en sus declaraciones ante la justicia cuál era el ambiente que se vivía en la empresa Focus en septiembre de 1992: 

- “A fines de septiembre Edgardo Bathich, como un servicio personal y especial a él, me pidió que lo acompañara a las oficinas de Focus Chile Motores S.A., ya que en esa reunión se iba a aclarar todo definitivamente. Yo accedí y fui llevado por él a las oficinas de Focus Chile Motores haciéndole presente que confiaba que sería una reunión seria y tranquila, y que yo estaría desocupado alrededor de las 4:00 de la tarde porque tenía dentista ese día. Al ingresar al inmueble advertí que después de pasar un portón había individuos con chalecos antibalas y armas. Le reproche a Bathich esta situación haciéndole presente que incluso concurriría un ex general de la República, padre de Jacob Neder. Recuerdo que fue Ferny Tabares quien me encontró razón y despachó a esos individuos diciéndole que guardaran las armas. En esta reunión a la cual asistieron los hermanos Bathich, Jesús Ochoa, Ferny Tabares, Alex Jacob y yo, en un comienzo, empezaron a imputarse unos a otros que se habían robado dineros, dirigiendo la interrogación Ferny Tabares y pidiéndole a Jacob que dijera las cosas pues él estaba callado y nada decía".

 
- “Hice abandono de la reunión con Antonio Bathich y ellos quedaron discutiendo, haciendo ingresar a la reunión al general Elías Jacob. En esta reunión recuerdo que al parecer Jacob le había dicho a Bathich y a Ferny Tabares que Ochoa lo había amenazado de muerte y lo mismo me había dicho a mí Alex Jacob en presencia de Edgardo Bathich ...", añadió. 

Al promediar 1993, las investigaciones judiciales se aceleraron. El 26 de mayo la prensa dio cuenta de la detención de Pedro Krsrulovic y de Manuel Navarrete Muñoz. El primero, con ficha de delincuente, era sindicado como uno de los matones de Ochoa; el segundo, era un ex dirigente del Consejo Nacional del Transporte Terrestre, que había facilitado una cuenta bancaria a su nombre para operaciones poco claras. También estaba siendo procesado el abogado argentino Sergio Alejandro Ortiz, que había llegado a Chile para liquidar los intereses de Ochoa Galviz. 

El 13 de julio fue arrestado Pedro Campos Cabezas, contador de Focus. Esa misma semana la Corte de Apelaciones de San Miguel rechaza el nombramiento de un ministro en visita solicitado por el Consejo de Defensa del Estado. El procurador de esa entidad en aquel tribunal, el abogado Antonio Navarro, afirmó ante los periodistas que Héctor Novoa está implicado en delitos tributarios. Casi al mismo tiempo, el defensor de Novoa, el abogado Patricio González, sostuvo que su cliente sufría de inestabilidad psicológica y depresión profunda y que estaba internado en una clínica. 

A mediados del mes de julio, el abogado Héctor Novoa se presentó ante el tribunal acompañado de una auxiliar de enfermería y el juez ordenó su detención en libre plática en la clínica Ñuñoa. El abogado de Novoa expresó ante los periodistas quemantes declaraciones: 

- “Se le ha dado demasiado bombo a la participación de Héctor Novoa, cuando en realidad éste no tiene nada que ver. Puede ser difícil creerlo ahora, pero una vez que se averigüen todos los antecedentes se va a comprobar que no tiene nada que ver en materias de narcotráfico, lavado de dinero o fraude tributario que se han denunciado”, dijo. 

- "¿A su juicio Novoa fue engañado por los dueños de Focus Chile Motores?-", le preguntó un reportero.

- “Pudo haber sido engañado perfectamente. Héctor nunca se dio cuenta de lo que estaba sucediendo. Él es un abogado de bastante prestigio dentro del medio y si hubiera siquiera sospechado de algo turbio, él se habría retirado", respondió el defensor de Novoa. 

El magistrado Ismael Contreras precisó en los días siguientes que el principal delito que había surgido de su investigación era una defraudación tributaria del orden de los 160 millones de pesos, pero que también existían indicios de "algo que es semejante al lavado de dinero, en lo que se refiere al origen de los dineros de estas empresas. De todas maneras se están haciendo todas las averiguaciones para determinar si estos dineros tienen un buen origen". 

Dado que no existía en ese momento una legislación para perseguir tal figura delictual, el juez Contreras, el presidente de la Corte Suprema, el director del SII y el presidente del Consejo de Defensa del Estado, buscaban una fórmula para adentrarse en el tema. Sin embargo, nada se podía hacer, sólo dejar algún tipo de constancia. 

El día 28 de julio de 1993, finalmente la Corte Suprema accedió a nombrar un ministro en visita, recayendo la designación en el magistrado Humberro Villavicencio, el mismo que había llevado en su primera parte el proceso por el atentado en contra del general Augusto Pinochet. 

En la primera semana de agosto se entregó ante el ministro Villavicencio uno de los principales prófugos en el caso, el ingeniero comercial Alex Jacob Neder, que llegó al tribunal acompañado por su defensor, el abogado Jorge Balmaceda. Interrogado al día siguiente, reconoció que al crearse Focus Chile Motores S.A. en 1989, él sabía que representaba los intereses del colombiano Jesús Ochoa y Bathich los de un primo árabe. También declara que Ochoa y Novoa le habían ordenado que pagara al inspector del SIl para lo cual pidió un crédito al Banco O'Higgins. 

En esos mismos días, el contador Pedro Campos afirmó ante el tribunal que los dineros ingresados a numerosas cuentas corrientes a nombre de Focus Chile Motores, de Edgardo Bathich y de Alex Jacob Neder, y que no tenían origen conocido, pertenecían a Jesús Ochoa Galviz. Añade que según le había asegurado el colombiano, esos fondos pertenecían a su madre, Gabriela Galviz, y eran parte de una fortuna heredada, ascendiente a unos 60 millones de dólares, provenientes de haciendas y otros negocios como una plantación de bananos en Colombia y una pesquera en Perú. 

El 11 de abril de 1995, la Segunda Sala de la Corte Suprema resolvió pedir a España la extradición de Edgardo Bathich, procesado por infracción al artículo número 97 del Código Tributario, y prófugo en la investigación, al igual que Jesús Ochoa Galviz. Los otros procesados fueron Pedro Campos Cabezas, Héctor Novoa Vásquez, Manuel Antonio Segura Covarrubias, Patricio Díaz Abarca, Leonel Alfredo Yáñez Muñoz, José Humberto Pereira Aqueveque, Alex Felipe Jacob Neder, Raimundo Joaquín Ortiz Astraín, Fernando Raúl Morel del Solar, Danilo Waldo Fuentes, José Rumilio Torres Huilcaleo, Sergio Ortiz Gavin, Néstor José Vera Saieg y Pedro Krstulovic. 

Habla Bathich

En 1996, Edgardo Bathich concedió una entrevista a exclusiva al autor de este artículo. Aquí se reproduce parte de dicha entrevista:

- ¿Cómo conoció a Jesús Ochoa? 

- Lo conocí el día en que el padre de Alex Jacob, el general Elías Jacob, se retiró de la Fuerza Aérea y le hicieron una ceremonia en la base de El Bosque a la cual me invitaron. Ese día me presentaron a este señor que venía llegando desde Estados Unidos con Alex y su hermano Cristián. Jesús era muy amigo del general Jacob desde hacía un par de años. 

-¿En ese instante Jesús Ochoa ya había puesto dineros en Focus? 
-No. Ni lo pensamos ni yo tenía interés en vender en ese minuto. Eso fue en el año 89. Lo que sí, es que Ochoa ya tenía negocios acá. Con Cristián Jacob habían creado unas empresas pesqueras y en Lo Espejo tenían una empresa dedicada al transporte refrigerado. También tenían en Perú y en Brasil otras empresas pesqueras. 

- ¿Quién le llevaba Los negocios a Jesús Ochoa en Chile? 

- Acá se los llevaba el abogado Héctor Novoa. 

- Las dos sociedades panameñas mediante las cuales se ingresan capitales a Chile ¿a quién pertenecen? 

- Las fabricó Héctor Novoa para traer los capitales. 

- Héctor Novoa ha señalado ante el tribunal que en una de esas sociedades los dineros habían sido puestos por Ahmed Jarallah. ¿Quién es él? 

-Ahmed Jarallah es un kuwaití, un empresario muy importante que tiene diarios y empresas constructoras. A este señor lo conocí hace mucho tiempo y en el año 89 en un viaje que hice con Alex Jacob para afinar este negocio y mostrarle en Alemania como funcionaba, nos encontramos con él y nos ofreció llevarnos en su avión desde España a Alemania. Luego nos invitó a unos hoteles de su propiedad y estuvimos con él dos o tres días. Alex sacó algunas fotos y al parecer Alex y Héctor Novoa usaron las fotografías y el nombre de él. 

- ¿Es decir que Ahmed Jarallab no tiene nada que ver esto? 

- En lo absoluto. 

- Se ha mencionado en diversos artículos de prensa en Chile que usted en algún momento empezó a tener diversos tipos de problemas con Jesús Ochoa y Héctor Novoa ¿Me podría contar en qué consistieron?

- Los únicos problemas fueron comerciales porque yo quería terminar esta sociedad cuando me enteré a principios del 91 que los dineros no eran de Alex Jacob sino de Ochoa, y posteriormente supe que había un señor más grande que se llamaba Ferminio Tabares. 

- ¿Quién es Ferminio Tabares? 

- Él es al parecer el que financió todas estas operaciones acá, en Perú y en varios lugares más. No sé a qué se dedica este señor, pero lo que sé es que mandó mucho dinero vía bancos y mucho dinero vía maleta por el aeropuerto.

- ¿Cómo entraba ese dinero vía aeropuerto? 

- Eso lo sé por choferes que fueron a buscado y por cambistas que cambiaron ese dinero, que al parecer posteriormente lo invirtió en sociedades pesqueras. 

- ¿Cómo podía ingresar este dinero a través del aeropuerto? 

- Alex Jacob tenía muchos contactos y su hermano Cristián también. Su padre era general de la Fuerza Aérea. 

- ¿Usted sabe aproximadamente cuánto dinero ingresaron? 

- No sé exactamente, pero mucho, mucho, millones de dólares. 

- ¿Quién hizo los trámites para ingresar los dineros provenientes de  las sociedades panameñas? 

- Héctor Novoa. 

- Entiendo que él declaró ante el tribunal que al momento de informar al Comité de Inversiones Extranjeras no sabía que Jesús Ochoa era colombiano. 

- Todo el mundo sabía que Ocho a era colombiano. Siempre usó su pasaporte colombiano y era muy orgulloso de ser colombiano. Y Héctor Novoa lo conocía mucho porque salían siempre a comer dos o tres veces a la semana. Hicieron un negocio dedicado a la miel en una empresa que se llama Golden Bee, que todavía existe en San Fernando. Me parece que también participaron en la creación de otra empresa que se llama Hemace. Toda la gente sabe que están llenos de colombianos ahí en Rengo. 

- ¿Quién es Luis Undurraga Finlay? 

- Luis Undurraga Finlay es un amigo mío. Él tenía la discoteque Gente, aunque habían dicho que yo era el dueño, pero debían darme algunas acciones por todas las veces que fui. Me hice muy amigo de él, incluso en 1989, antes de vender mi empresa le pedí ayuda porque era alguien de mucha confianza mía. El manejó la empresa mientras yo andaba haciendo negocios en el puerto de El Líbano. Sigo hablando con él y sigue siendo mi amigo. 

- Luis Undurraga es mencionado por el ex ministro Francisco Javier Cuadra como testigo de referencia sobre eventual consumo de cocaína por parte de algunos parlamentarios chilenos. 

- Algo escuché, pero no tengo idea. Si lo citaron no sé si sabrá o no sabrá, pero mucha gente iba a su discoteque, yo creo que incluso muchos que ahora son parlamentarios. 

- ¿Usted vio en aquellos años a actuales parlamentarios frecuentar la discoteque Gente? 

- Sí, normalmente iban algunos...

- ¿Recuerda quiénes? 

- La verdad es que eso no es mi problema. 

- En la prensa se ha informado que Jesús Ochoa sufrió el secuestro de su padre y que Ferminio Tabares al parecer sufrió la muerte violenta de uno de sus hermanos. 

- Conocí al hermano de Ferminio Tabares. Lo asesinaron en Canadá para robarle dinero en efectivo que tenía en una maleta cuando se disponía a hacer un viaje, una cantidad muy grande de dinero, varios millones. Lo asesinaron en su casa. 

- ¿Cuáles son los negocios de Tabares? 

- La verdad es que nunca lo supe. 

- ¿Cuáles son sus sospechas? 

- Siempre me dijo que tenía transportes, que trabajaba en fruta; no sé, pero es raro que maneje tanto dinero en efectivo.

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