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Miércoles, 1 de Diciembre de 2021
Especial: Historia del modelo económico

Los cuatro grandes pilares del grupo Said después de la UP

Manuel Salazar Salvo

La reestructuración del grupo Said después del golpe militar de 1973 no habría sido posible sin disponer de dos factores fundamentales: acceso al capital financiero internacional y el apoyo del gobierno del general Augusto Pinochet mediante el traspaso subsidiado de las empresas que estaban en poder de la CORFO durante la Unidad Popular.

A fines de 1975, la CORFO inició la venta de todos los bancos adquiridos durante el gobierno de Salvador Allende, rearticulando uno de los puntos neurálgicos del poder económico de los grupos económicos. Uno de los bancos a privatizar fue el Banco del Trabajo, donde la CORFO tenía el 83,83 por ciento de su propiedad.

El grupo Said decidió participar en la adquisición de paquetes accionarios del banco, lo que fue analizado en los directorios de algunas de las empresas del conglomerado, como PROCESAC y Resina Arica S.A. Juan Antonio Said, presidente de esta última, informó que había recibido la proposición de adquirir 1.321.669 acciones del banco. Poco después, Orlando Sáenz, presidente de PROCESAC, agregó que le habían ofrecido otras 1.664.000 acciones. 

La adquisición de casi tres millones de acciones fue realizada a través de estas dos empresas que, junto a  empresas del grupo Edwards, negociaron un préstamo por 157 mil dólares con el grupo venezolano CID. Así, los grupos Said y Edwards pudieron adquirir el 40 por ciento de las acciones del Banco Nacional del Trabajo a un precio muy “conveniente”.

En el Banco del Trabajo coincidieron con AnacIeto Angelini, Edmundo Pérez Zújovic, Carlos Dittborn, Daniel Sota, Eugenio Devarén, Eugenio Brown y Raúl Larraín, entre otros. Casi una década después, en 1986, los Said ingresaron al Banco Hipotecario de Fomento Nacional, BHIF, controlado desde 1998 en un 60% por el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, BBVA, manteniendo a José Said como presidente. El BBVA era dueño de la AFP Provida, junto a otras nueve administradoras de fondos de pensiones en otros tantos países latinoamericanos. 

Desde los años 80 el grupo Said empezó a sufrir la disgregación de la familia descendiente de los ocho hermanos Said Kattán, los hijos del emigrante palestino de Belén que había llegado a Perú a fines del siglo XIX. 

En 1978 la familia Said aparecía entre los 23 grupos económicos menores, aunque el listado de empresas en que influía se cuadruplicó durante la primera década del régimen militar. En 1970 participaba en siete empresas industriales, controlaba dos bancos, dominaba una compañía de seguros y tenía sociedades en el paraíso fiscal de Bahamas: Banco Nacional del Trabajo (40%), Banco Panamericana (64%), Seguros La Panamericana (65%), Cobre Cerrillos (34%), Fábrica Victoria de Puente Alto (33%), Rayón Said Industrias Químicas (100%), Fábrica de Envases Modernos (100%), Olympus Investment Finance Co. (100%) y Breda Investment Co. (100%), ambas de Bahamas. 

La Coca Cola

Bajo el régimen militar vino la alianza con The Coca Cola Co., con la expansión de sus negocios a Argentina, Bolivia, Brasil y Perú. En 1985, Inversiones Freire –dirigida por José y Jaime Said- adquirió el 62% de Embotelladora Andina, fundada en los años 40 por Viña Concha y Toro, licenciataria de Coca Cola. 

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Los socios de Embotelladora Andina: Sentado; José Antonio Garcés. Arriba de izquierda a derecha; Alberto Hurtado, Jaime Said Demaría y José Said Saffie
Los socios de Embotelladora Andina: Sentado; José Antonio Garcés. Arriba de izquierda a derecha; Alberto Hurtado, Jaime Said Demaría y José Said Saffie

La alianza con Coca Cola fue clave en la prosperidad del grupo. Cuando José Said Saffie y Jaime Said Demaría, más José Antonio Garcés y Alberto Hurtado, la adquirieron a mediados der la década del 80. Embotelladora Andina era deficitaria y estaba sumida en disputas con Coca Cola Hoyes, la mayor embotelladora del refresco en América Latina, con una valorización bursátil de US$ 3.000 millones. Las ventas de la bebida aumentaron en 5% en Chile durante 2001. 

José Said Saffie, fallecido en julio de este año,  era la cabeza natural del grupo, secundado por su primo Jaime Said Demaría, más concentrado en el área financiera. El tío de ambos, Domingo Said Kattán, ejercía influencia sólo por ser uno de los patriarcas de la familia. 

Embotelladora Andina, controlada desde Inversiones Freire, a comienzos de los años 2000 no sólo producía la popular gaseosa. También elaboraba y distribuía una amplia gama de productos Coca Cola -refrescos y jugos-, el agua mineral Vital y los jugos de la filial Minute Maid, competidora mundial de Tropicana, la división jugos de Pepsi CO. 

La Coca Cola, además del grupo Said, tiene negocios en Chile con Embonor, de la familia Vicuña, y con Polar, del grupo Chadwick.
Aunque un tanto distanciados, preocupados de sus propios negocios, los Said siguieron participando individual o familiarmente en las empresas que lideraba José Said Saffie. Secundado por su hijo Salvador Said Somavía, presidía y controlaba Embotelladora Andina (Coca Cola) con tres socios, entre ellos el primo Jaime Said Demaría-, BBVA-BHIF, Parque Arauco, Envases del Pacífico (Edelpa) y Mifactory, empresa Internet en sociedad con la sueca Ericsson, además de Inversiones del Pacífico, Inversiones Múltiples, Freire y Caburga. En Edelpa participaba en 20% Orlando Sáenz, presidente de la Sociedad de Fomento Fabril cuando Salvador Allende fue residente. Edelpa absorbió a su competidora Italprint para asumir el liderazgo en envases flexibles impresos. 

Jaime Said Demaria, que tuvo relevancia como dirigente empresarial, también participaba en el BBVA-BHIF y en Mifactory. En las sociedades Inversiones Santa Virginia y Lerent actuaba apoyado en sus hijos Jaime, Javier y Gonzalo. 

Domingo Said Kattán, uno de sus dos tíos sobrevivientes, fallecido en junio de 2004, participaba en Parque Arauco. Con Guillermo Said Yarur manejaba otros negocios inmobiliarios, entre ellos los edificios Brasilia -departamentos- y el inmueble sede de Inversiones del Pacífico. 

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Salvador Said Somavía, el actual jefe de la familia
Salvador Said Somavía, el actual jefe de la familia

El Parque Arauco

El conglomerado Parque Arauco es un holding de centros comerciales y de propiedad inmobiliaria establecido en 1979, con extensiones en Argentina. En los primeros años 2000 contaba con tres centros comerciales en Chile y ocho en Argentina. Aparte del arriendo cobraba un porcentaje de las ventas y una contribución a un fondo para gastos comunes e impuestos de Bienes Raíces. Un porcentaje de su propiedad era de inversionistas ADR y un 10%, del grupo Abumohor. En Argentina operaba como Inversiones y Representaciones S.A., cuyas ventas en 1998 alcanzaron a US$ 1.200 millones. En uno de estos centros comerciales, Alto Palermo, tenía mayoría accionaria IRSA, donde el inversionista estrella fue el húngaro estadounidense George Soros, quien participó con 3,2% en Parque Arauco, pero se retiró en 1999, oliendo lo que vendría en Argentina. El grupo levantó el mall Marina Arauco de Viña del Mar, en asociación con Ripley (grupo Calderón) y Almacenes París (grupo Gálmez), con una inversión de US$ 110 millones. Los arriendos de los inquilinos de Parque Arauco superaban los cánones de México, Estados Unidos y Canadá. 

Lobby en Buenos Aires 

La mayor preocupación de José Said Saffie radicaba el año 2000 en la situación de Argentina, país al que había transferido en diez años unos 500 millones de dólares, a través de Andina y Parque Arauco, inversiones supervisadas allá por su hijo Salvador. En enero del 2002 decidió organizar una campaña de lobby ante la Casa Rosada, aliado con otros inversionistas chilenos atrapados también por la crisis. 

Said controlaba Parque Arauco con el 36% de la propiedad accionaria. A su vez, Parque Arauco poseía el 28% de Alto Palermo, propietario de diez centros comerciales. También participaba en el 3% de IRSA, propietaria de 46% de Alto Palermo y de grandes desarrollos inmobiliarios en Argentina y Brasil, entre otros un elegante country de 1.270 viviendas con canchas de golf a 34 km de Buenos Aires, más un desarrollo de oficinas, casas y marina en 70 hectáreas colindantes con Puerto Madero. Los hoteles Llao Llao de Bariloche y El LIbertador e Intercontinental de Buenos Aires integraban los activos de IRSA. 

Los líderes de IRSA eran los argentinos Eduardo Elstein y Marcelo Mindling, quienes transformaron los viejos barracones portuarios en lo que hoy es el exclusivo Puerto Madero, iniciativa en que participó George Soros hasta 1999. IRSA poseía, además, el 50% de Brasil Realty, empresa dedicada al negocio inmobiliario en grande. 

En enero de 2010  Parque Arauco vendió el 29,55% de la propiedad de Alto Palermo SA a IRSA, que ya controlaba la mayor cadena de centros comerciales de la Argentina. El precio acordado fue de 126 millones de dólares y comprendió los intereses en un tercio de Alto Palermo, Abasto Shopping, Alto Avellaneda, Nuevo Centro Córdoba, Mendoza Plaza, Nuevo NOA (Salta), Patio Bullrich, Paseo Alcorta, Buenos Aires Design y Alto Rosario, que conformaban la red de centros comerciales de la firma.

Las opiniones del patriarca

José Said era quitado de bulla. Raras veces aparecía en las revistas que desmenuzaban el quehacer de la clase empresarial, tales como Qué Pasa, de Álvaro Saieh, y Capital, del grupo Luksic. Sus allegados afirmaban que era austero, que no alardeaba de su riqueza y que vivía en la misma casa por más de 30 años. "¡Jamás vamos a ser rentistas, no podemos ser rentistas, no tenemos ni temperamento ni carácter para ser rentistas!", replicó indignado el banquero ante una pregunta de la revista Qué Pasa

Su ideario empresarial y político quedó impreso en una de las escasas entrevistas que dio por esos años. Pensaba que era exagerado acusar al empresariado de estar vendiendo sus activos, entre otras cosas porque Angelini, Luksic, Matte y Claro están invirtiendo constantemente. "¿Quiénes vendieron en definitiva?", se preguntaba a sí mismo. "Juan Hurtado o Fernández, unos pocos. La verdad de las cosas es que los empresarios de este país no se han desprendido de sus activos". 

Opinaba que "la política está demasiado ligada a la economía", mientras "lo que quiere todo el mundo es tranquilidad, menos politiquería". Ponía como ejemplo ideal a Estados Unidos, donde "da lo mismo que salga un presidente republicano o demócrata, porque es lógico, cuando menos intervención tiene el Estado en la economía, uno es menos dependiente del Estado. Por ejemplo, toda la previsión social, toda la medicina, todo eso debiera ser privatizado entero, que cada uno elija libremente qué quiere, qué quiere en salud. No tiene por qué el Estado manejar eso". 

''Nos gustaría -afirmaba- que el país mejorase en condiciones, atacar la extrema pobreza con mayor velocidad, dar más trabajo", pero criticaba que "hoy día, los sindicatos están planteando alternativas de estabilidad y permanencia y deberían estar preocupados de cómo educarse más, prepararse para los cambios que vienen". El banquero señalaba que "hay una reforma muy importante que hay que hacer, que es la reforma del Estado, hay que disminuir el tamaño del Estado, hay que simplificarlo", según decía en la revista Que Pasa el  11 de marzo 2001. 

Las reglas de la familia

Los estatutos de Inversiones Cabildo, matriz de los negocios de la familia Said Somavía, un protocolo familiar y un pacto de accionistas de 2017, establecen las normas de sucesión y el gobierno corporativo del grupo. Salvador Said es el vicepresidente ejecutivo del holding y él y sus tres hermanas integran un consejo directivo al que solo se pueden sumar sus hijos e hijas.

La familia tiene seis sociedades de inversiones llamadas Delfín 1, 2, 3, 4, 5 y 6  controlan el conglomerado empresarial que dirigen Said Somavía tiene seis delfines. Pero en sentido figurado.

Delfín fue la palabra de seis letras escogida para nombrar cada una de las sociedades de inversión a través de las cuales los seis integrantes del grupo familiar –José Said Saffie, su esposa Isabel Somavía y sus cuatro hijos- han controlado el conglomerado de empresas que opera en el comercio y la banca, la fabricación de bebidas y envases flexibles.

Las sociedades de Delfín son las propietarias de Inversiones Cabildo SPA, la matriz de sus negocios donde los principales son el Parque Arauco, Embotelladora Andina, Scotiabank y Envases del Pacífico (Edelpa), con un valor en la Bolsa de Comercio superior a los mil millones de dólares.

Tras fallecer José Said en el pasado mes de julio, su hijo Salvador Cornelio Said Somavía, ingeniero comercial de la Universidad Gabriela Mistral, 55 años, el mayor de los cuatro de la pareja Said Somavía, es quien aparece como el conductor del grupo. De sus tres hermanas, solo Isabel, abogada, ha tenido algún cargo: fue directora de Edelpa durante varios años. Las otras hermanas son Constanza, sicóloga, y Loreto, periodista.

Salvador es ya presidente de los directorios de Parque Arauco y Scotiabank e integra todos los de las otras empresas de la familia. También está presente en organizaciones empresariales como Endeavor y Generación Empresarial y el Centro de Estudios Públicos.
Desde 2017, las sociedades Delfín reemplazaron a Cabido, que siguió existiendo sólo para el control familiar. El diario La Tercera informó en agosto pasado que la composición accionaria era así: Said Saffie y su esposa tenían el 2,13% cada uno, las tres hermanas, 19,15 % cada una y Salvador, 38,3 %, una participación que se le asignó en retribución de las responsabilidades ejecutivas que se le encomendaron

Un consejo familiar de hijos y nietos de José Said tenía la presidencia vitalicia de Cabildo SpA, puesto que su viuda heredó ahora. El gobierno corporativo de Cabildo es exclusivamente familiar y seguirá siendo así, según sus estatutos. No admite terceros ajenos a la familia. Tiene un consejo directivo de seis miembros vitalicios: padre, madre y los cuatro hijos. Los hijos de los hermanos Said Somavía pueden ser consejeros suplentes. Así opera hoy ese consejo familiar. 

Salvador Said tiene como suplente a su hija Francisca Said Amunátegui; Isabel, a su hija María Jesús Lihn; Constanza, a su hijo Juan Antonio Álvarez, y Loreto, a su hijo Guillermo Ovalle. Ninguno de los 15 nietos de José Said trabaja en las empresas del grupo. Hay un solo pariente en cargos ejecutivos: Juan Antonio Álvarez Avendaño, esposo de Constanza Said, vicepresidente ejecutivo de Parque Arauco.

Cabildo tiene además dos ejecutivos claves externos: el abogado Francisco Riveros, representante legal de Cabildo, y Rodrigo Muñoz, gerente general desde hace más de veinte años de los holdings de la familia, como Inversiones Caburga e Inversiones del Pacífico (Idelpa). En esta última, también accionista de Scotiabank y Edelpa, el grupo comparte propiedad con dos históricos socios de Said Saffie, el empresario Orlando Sáenz y la familia Eluchans.

Fue ese vehículo el que empleó el grupo para invertir en la salud, fundando en 2009, expandiendo y finalmente vendiendo cinco años después el holding Cruz Blanca ala inglesa Bupa, en una operación por más de US$ 600 millones. El grupo tiene otros intereses no abiertos a Bolsa. Idelpa participa en Punta Piqueros, un hasta ahora frustrado proyecto hotelero en Concón, y en la eléctrica Energía Llaima. Cabildo SpA es dueña del 5,29% del club de fútbol Palestino. Y los cuatro hermanos Said Somavía participan en la Reserva de Llancay, una productora de aceite de oliva donde son socios en partes iguales de Alberto Kassis. 

Los Said también tienen algunos problemas familiares. Disputas por ciertas herencias y por el manejo de del Parque Arauco han mellado en parte su aparente unidad, pero esa es otra historia.

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Comentarios

Comentarios

La suerte también juega su parte en los negocios. El consumo de la CocaCola en esos años estaba en decadencia. Fue la entrada del cubano Goizueta como Ceo en USA que le dió un tremendo impulso a la matriz y con eso a todas las filiales.-

Juan Antonio Said nunca fue presidente de Resinas Arica.

¿Que pasó con el Banco del trabajo en 1982?

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