Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Sábado, 4 de Julio de 2026
[Crónica del terremoto en Venezuela]

Los escombros que dejó el chavismo

Xiomara González (*)

El doblete sísmico del 24 de junio dejó Caracas y La Guaira en ruinas. Pero mientras cientos de venezolanos escarbaban los escombros con las manos, el Estado tardó horas en pronunciarse y días en desplegar ayuda real. Esta es la crónica de una tragedia que expuso, una vez más, el abandono institucional del chavismo.

El 24 de junio de 2026, a las 6 de la tarde, se registraron al norte de Venezuela dos terremotos. El fenómeno se ha descrito como un doblete sísmico, caracterizado por la liberación casi simultánea de dos sismos independientes de gran magnitud, separados por apenas 39 segundos de diferencia.

Este evento provocó la caída de edificios en Caracas, en las zonas de San Bernardino y Los Palos Grandes. También causó una gran destrucción en el estado La Guaira, ciudad costera cercana a Caracas, donde se vieron afectadas cientos de estructuras residenciales y comerciales, e incluso el aeropuerto internacional de Maiquetía.

Tenemos claro que este tipo de desastres naturales no son responsabilidad de las autoridades que gobiernan mi país. Ahora bien, sí es responsabilidad total de quienes ocupan cargos dentro del Estado todo lo que viene después de una tragedia de tal magnitud.

En Venezuela, el chavismo lleva 27 años en el poder y, casualmente, el inicio del gobierno de Hugo Chávez se vio marcado por una tragedia de gran magnitud en la misma zona que estamos viendo hoy. En esa oportunidad, el Deslave de Vargas afectó una gran cantidad de edificaciones y dejó miles de muertos y desaparecidos. También es importante destacar que, en ese momento, Venezuela contaba con recursos para afrontar una tragedia así: presupuesto para situaciones de emergencia, equipos adecuados para la época, personal capacitado para rescate y salvamento. En ese entonces se notó la acción inmediata del Estado.

27 años después

El día de los terremotos, antes de que pudiéramos tener una idea real de lo ocurrido, ya se veía en distintas transmisiones de TV y en redes sociales que a los edificios que se desplomaron en Caracas acudían funcionarios de Defensa Civil, quienes, en medio de la conmoción y con todas las limitaciones de equipos y personal, comenzaron a buscar sobrevivientes entre los escombros.

Llamó la atención que el primer anuncio oficial de Delcy Rodríguez, actual presidenta encargada de Venezuela, llegó tres horas y 40 minutos después de los sismos. Recuerdo claramente que me acosté a dormir con mis hijos, confundida, pensando: "¿por qué aún no ha habido ningún anuncio oficial?". Minutos después, mi esposo se acercó a decirme que la presidenta acababa de hablar en cadena nacional, informando sobre la tragedia: daños en varias ciudades del país tras los dos grandes sismos, ayuda ofrecida por otros países, un llamado a la calma, la activación del sistema de defensa civil en la búsqueda de sobrevivientes, y la suspensión de clases en todo el país para garantizar la seguridad de todos, considerando que ya se habían reportado 20 réplicas.

Muy temprano el día 25 comenzamos a ver realmente el resultado de estos devastadores terremotos. Nos habíamos ido a dormir solo con las imágenes de unos cinco o seis edificios derrumbados en Caracas; al despertar y volver a las noticias, empezamos a ver que en La Guaira eran cientos los edificios que se habían venido abajo con el sacudón.

La red social X, bloqueada por el Gobierno, fue desbloqueada este día a raíz de lo ocurrido. La gente comenzó a publicar videos del desastre y, a la par, empezó la búsqueda de miles de desaparecidos. También se veían videos de dos o tres funcionarios de Defensa Civil y algunos bomberos intentando sacar personas de los escombros prácticamente con las manos, sin herramientas ni equipos adecuados para mover o levantar estructuras, además de funcionarios alumbrando los escombros con la linterna de sus celulares para buscar sobrevivientes. Hoy, la red X vuelve a estar bloqueada por el Gobierno de Venezuela, aunque muchos ciudadanos siguen accediendo mediante VPN.

Este 25 de junio quedó en evidencia cómo, después de 27 años de chavismo en el poder, el país se encuentra completamente desasistido: cómo nunca se invirtió en planes de emergencia, cómo se arruinó lo que alguna vez existió, cómo nuestros bomberos y equipos de rescate han sido abandonados, sin herramientas, equipos ni transporte para actuar ante una tragedia como esta. Y esto sin contar que gran parte del personal capacitado también se vio obligado a emigrar en busca de mejores condiciones de vida durante todos estos años. Algunos defensores del régimen le echan la culpa a "las sanciones", pero quienes vivimos en este país vemos a diario a políticos con vehículos del año, el último celular de alta gama, además de los lujos que ellos mismos muestran en sus redes sociales. Sabemos que el dinero simplemente se ha desviado a los bolsillos de los corruptos.

También hemos visto la podredumbre de nuestras instituciones. Militares, funcionarios policiales y funcionarios de organismos de seguridad del Estado robando en lugares que se mantienen en pie, sacando dinero y objetos de sitios donde aún se busca gente con vida. Funcionarios armando alcabalas e impidiendo el paso de delegaciones de rescate a sitios de interés. Delegaciones extranjeras que han llegado a lugares donde se reportaron víctimas con vida y a las que funcionarios del Gobierno no dejan entrar, con excusas sin sentido, ocultando o buscando quién sabe qué debajo de los escombros.

A través de innumerables videos y publicaciones en redes se podía ver el reclamo de la gente pidiendo presencia del Estado, pidiendo que se sacara al ejército para ayudar con la remoción de escombros y rescatar personas con vida, mientras corrían las horas cruciales para encontrarlas.

Aunque hubo presencia de algunos funcionarios de Defensa Civil y bomberos en algunas edificaciones, en la mayoría de ellas hubo ausencia total. Gente implorando ayuda en cientos de lugares. Ese mismo día, en la tarde, vimos una rueda de prensa de Diosdado Cabello, con una gran maquinaria estacionada detrás, diciendo que estaban listos para enviar equipos a la zona de desastre, cuando esas eran justamente las horas cruciales para encontrar personas con vida. Una máquina estacionada, con un gran sticker de la "Vicepresidencia Sectorial de Obras Públicas y Servicios", que debería haber estado camino a la zona de desastre o ya trabajando en el rescate de cuerpos y el levantamiento de escombros. Una escena lamentable y triste de ver.

Ese mismo día, cuando comenzaba a oscurecer, empezaron a llegar delegaciones de rescate desde el extranjero: El Salvador, Estados Unidos, Chile, Perú, Ecuador, República Dominicana, México, Italia, Qatar, entre otros. Poco a poco se fueron sumando más delegaciones y grupos de rescate con equipos, tecnología, instrumentos y maquinaria de todo tipo. Hoy contamos con la presencia de equipos de rescate de 24 países, que además de traer personal capacitado en búsqueda y rescate, han traído tecnología avanzada y todas las herramientas necesarias para trabajar en este tipo de desastres.

Cada día que pasa hemos visto las ganas de miles de venezolanos de ayudar, de encontrar a sus seres queridos con vida. Hemos visto a personas que lo han perdido todo —no solo lo material, sino a sus familias enteras— y que aun así se han quedado ayudando a levantar escombros para sacar a sus vecinos que aún permanecen con vida. Hemos visto iniciativas de miles de venezolanos a lo largo de todo el país, recaudando insumos, medicamentos, ropa y alimentos para los afectados. Venezolanos dentro y fuera del país, dándolo todo por ayudar a quienes resultaron afectados.

También hemos visto la podredumbre de nuestras instituciones. Militares, funcionarios policiales y funcionarios de organismos de seguridad del Estado robando en lugares que se mantienen en pie, sacando dinero y objetos de sitios donde aún se busca gente con vida. Funcionarios armando alcabalas e impidiendo el paso de delegaciones de rescate a sitios de interés. Delegaciones extranjeras que han llegado a lugares donde se reportaron víctimas con vida y a las que funcionarios del Gobierno no dejan entrar, con excusas sin sentido, ocultando o buscando quién sabe qué debajo de los escombros.

¿El miedo se acabó?

En muchos casos hemos visto cómo la gente que ya lo perdió todo, también perdió el miedo. Los han dejado expuestos, los han grabado, se los han llevado por delante y han continuado con las labores de búsqueda y rescate, a pesar de que muchos de estos funcionarios estaban armados con fusiles. Estamos presenciando en vivo y en directo el hastío de los venezolanos, que ya lo perdieron todo y que no están dispuestos a dejarse joder más por funcionarios corruptos y delincuentes. Hay en el ambiente una mezcla de tristeza y rabia, pero también una esperanza de que de esta tragedia saldremos adelante como país.

Los niños

Entre las situaciones más terribles de estos días, llama la atención la desaparición de niños que ya habían sido rescatados de los escombros. Niños que fueron llevados a lugares donde supuestamente se les iba a cuidar y proteger. Niños que simplemente se perdieron, que no aparecen en ningún centro de salud, niños que aparecen en listas de encontrados y que fueron dejados en el campo de golf de La Guaira. Es preocupante que no existan protocolos dentro del Estado para proteger la integridad de estas víctimas tan vulnerables, que no haya control sobre quién recibe a estos niños, a quién se les ha entregado, a dónde se los mueve y quién es el adulto responsable a cargo. Las instituciones, de nuevo, dando vergüenza. En Venezuela existe un Sistema de Protección del Niño, Niña y Adolescente, pero se desconoce cómo están manejando este desastre y la protección de estos menores.

¿Politizar o no politizar la tragedia?

Muchas personas hablan de no politizar la tragedia, y muchos quisiéramos realmente no tener que hacerlo, pero es inevitable después de ver cómo ha manejado el Gobierno venezolano esta situación. Mientras tanto, los venezolanos seguiremos observando a los políticos, de un lado y de otro: lo que hacen, lo que no hacen, si trabajan en beneficio de la gente o en beneficio propio. Son muchas las cámaras y los ojos encima de todo lo que está ocurriendo. Esperemos que dejen trabajar a las delegaciones de otros países que han venido en nuestra ayuda, y que, aun cuando ya han pasado tantas horas, sigamos teniendo la buena noticia de encontrar personas con vida. Cuando tengamos un balance más amplio de víctimas totales, tendremos una conclusión final sobre este episodio tan terrible de nuestra historia.

En este artículo



Los Más

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.

En este artículo



Los Más

Comentarios

Comentarios

Añadir nuevo comentario