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Domingo, 16 de mayo de 2021
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Los planes de Biden y los super ricos Forbes: la aguja y la burbuja

Andrés Almeida

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Portada Forbes
Portada Forbes

Mientras la riqueza de los billonarios mundiales no para de crecer, pese a la pandemia. el gobierno de Estados Unidos lanzó un plan tributario nacional e internacional destinado a poner freno a esta dinámica que está en la base de las desigualdades. La situación reverbera en Chile, donde se discute un impuesto a los super ricos. 

Este artículo es parte del newsletter exclusivo La Semana del pasado sábado 10 de abril, y ahora se comparte para todos los lectores.

Coincidencia o no, la semana pasada apareció el nuevo ranking anual de billonarios de Forbes y la administración estadounidense de Joe Biden lanzó el contenido de la reforma tributaria que subirá los impuestos de las corporaciones y buscará frenar los mecanismos de elusión tributaria propio de las multinacionales, junto con otras medidas para financiar su ambicioso plan de infraestructura.

Respecto de Forbes, el listado de este año muestra que el mundo cuenta con 2.755 personas o familias cuyos patrimonios son iguales o mayores a $ 2.000 millones de dólares, es decir unos $ 1,4 millones de millones de pesos. Dicho de otro modo, el ranking suma a todas las personas que tienen una riqueza equivalente o superior al PIB anual de Belice.

En la edición de este año -que contabiliza los resultados correspondientes a 2020- se suman 660 nuevos billonarios. Por otro lado, todas las riqueza de las personas incluidas en el actual listado es 64% superior a la riqueza incluida en el del año anterior, registrándose incrementos en los patrimonios del 86% de los super millonarios mundiales.

En el caso de Chile, Forbes contabiliza 9 billonarios; Iris Fontbona, la matriarca del clan Luksic (74°), Julio Ponce Lerou, cuyo principal patrimonio es su participación en SQM (705°), Horst Paulmann por Cencosud (925°), Sebastián Piñera (1064°), Jean Salata, un relativamente desconocido ejecutivo de nacionalidad chilena residente en Hong Kong (1299°), Roberto Angelini por el Grupo Angelini (1580°), Álvaro Saieh por Corpbanca (1750°), Patricia Angelini también por el Grupo Angelini (1931°) y Luis Enrique Yarur (2263°) por el BCI. Siete de estos super millonarios chilenos incrementaron su riqueza respecto del ranking anterior, incluido Piñera.

Chile cuenta con un billonario Forbes por cada 2,2 millones de habitantes, la mayor proporción de ellos de toda Latinoamérica; Perú tiene un super rico por cada 5,5 millones de habitantes, Argentina cada 9,2 millones, México cada 9,8 millones, Colombia cada 10,2 millones, Brasil cada 14,2 millones, Venezuela uno por toda su población y el resto de los países no tiene millonarios Forbes. De hecho, Chile está más bien cerca de Emiratos Árabes Unidos, país que tiene un billonario por cada 2,5 millones de habitantes, con una población de 9,9 millones de personas (son 4 los billonarios).

La foto de Forbes podría parecer circunscrita a una burbuja flotando en la estratósfera, si se considera que la economía real del planeta registró recesión en 2020 y una contracción del 8,5% del PIB producto de la pandemia del coronavirus, la que ha implicado graves pérdidas para la mayor parte de las actividades productivas, causando una serie de tensiones sociales que van en aumento y cuyo leitmotiv es el malestar por la desigualdad.

¿Va a reventar la burbuja?

Al menos el gobierno de Estados Unidos está intentando llevarla a tierra y desinflarla, Esta semana, el gobierno de Joe Biden presentó una propuesta de reforma tributaria que, en caso de lograr pasar las barreras del Congreso estadounidense, se convertiría en un hito histórico, pues revertiría la tendencia general de los últimos 30 años a reducir impuestos a las grandes corporaciones (cuyos dueños principales suelen ser billonarios Forbes). 

Y, tal vez más importante aún, se trata de la primera gran política pública que desoye la ortodoxia económica, que de manera sistemática consideró como un freno a la iniciativa económica el incremento del tamaño del Estado a partir de impuestos.

El plan de Biden busca recolectar $ 2,5 billones (millones de millones) de dólares en 15 años, a través del alza de impuesto corporativo del 21% al 28%. También pretende que las multinacionales que buscan mecanismos de elusión tributaria declarando fuera de Estados Unidos, al menos paguen impuestos por el 15% de sus utilidades cuando estas sean mayores a $ 2.000 millones de dólares.

Paralelamente, Biden está promoviendo una tasa mínima global impositiva entre los miembros del G-20, el club de países con las economías más grandes del mundo, de modo que se aplanen las ventajas competitivas a propósito de las brechas en las cargas tributarias entre países. Pese a que se espera que el plan sea negociado con la oposición republicana y a que inquieta a Wall Street, los analistas consideran que el estado de necesidad dejado por la pandemia y el debilitamiento de la ortodoxia económica, hacen que la reforma sea muy difícil de rechazar en sus líneas gruesas.

Por su parte, Financial Times publicó Estados Unidos ofrece un nuevo plan en las conversaciones globales sobre impuestos corporativos, donde la publicación británica entra en los detalles del documento que el gobierno estadounidense ha hecho circular entre 135 países que se encuentran negociando acuerdos tributarios en la sede de la OCDE de París. Lo más relevante posiblemente es la búsqueda de un acuerdo con los países miembros de la OCDE, al que Chile pertenece, para incluir una tasa mínima global impositiva y así sentar las bases de un sistema internacional de impuestos que permita a hacer frente a los sofisticados mecanismos de elusión fiscal que emplean las multinacionales (y los billonarios Forbes).

The New York Times, por su parte, saludó la noticia a través de uno de sus populares e influyentes newsletters, en el cual David Leonhardt escribió: Los impuestos corporativos son impuestos saludables. El artículo repasa 75 años de la historia impositiva estadounidense y plantea que el actual momento recuerda cuando las mayores tasas corporativas servían para financiar inversiones que llevaban a mayores utilidades corporativas.

También Leonhardt pone en tela de juicio la racionalidad para haber bajado los impuestos a las grandes empresas, pues desde que empezó el fenómeno en la década de los 70, el crecimiento económico ha sido "mediocre" y la desigualdad más alta, según argumenta. Hasta el FMI está contribuyendo a este clima favorable para subir los impuestos, cuando planteó esta semana un alza temporal a las rentas más altas y las riquezas, para financiar el esfuerzo de vacunación a escala mundial. Incluso Jeff Bezos, el billonario top 1 de Forbes, con un patrimonio de 177 mil millones de dólares, se abrió a la reforma, aunque sin entrar en los detalles, que es lo que se discutirá a partir de ahora.

Más allá de lo puntual, The Guardian publicó una columna de opinión de su editor de Economía, Larry Elliott, que probablemente interpreta bien el cambio de perspectiva en torno a estos hechos. En La crisis del Covid está haciendo lo que no hizo la crisis de 2008: poner fin a las viejas ortodoxias económicas Elliott destaca que lo que está haciendo ahora Biden y el FMI desarma, en la práctica, el Concenso de Washington y las políticas económicas derivadas de austeridad fiscal, privatizaciones y foco en contener inflación.

En particular Elliott destaca que la apuesta de Biden no incluye promesas de austeridad fiscal posteriores a la crisis para reducir el déficit fiscal y contener la inflación, pues estas medidas no tuvieron los efectos esperados en la recuperación económica posterior a la crisis sub prime de 2008, sino una década de estancamiento. En vez de eso, el futuro contempla una apuesta de mayor influencia de los gobiernos en la economía, crecimiento inclusivo y un green new deal.

La discusión reverbera en Chile, pues el Congreso debe discutir el proyecto de ley de impuestos a los super ricos planteado por legisladores comunistas liderados por la diputada Camila Vallejo, en el que se plantea un impuesto único de 2,5% de aquellos patrimonios netos de personas naturales que tengan un valor igual o superior a 22 millones de dólares, para financiar una renta universal de emergencia.

A propósito de esta iniciativa -la cual podría frenarse en el Tribunal Constitucional, bajo el argumento de que la iniciativa legislativa que afecta la fiscalidad del país es atributo exclusivo del Presidente de la República, un super rico Forbes- la prensa nacional oficialista y centros de estudio como CEP, han destinado varios esfuerzos por echarla abajo, publicando artículos con argumentos basados en la supuesta ineficiencia de grávamenes de esta naturaleza en los procesos de recaudación. También el diputado Matías Walker (DC) está buscando que el impuesto no sea al stock de patrimonio, sino al flujo.

Estos esfuerzos tendrán que vérselas con el malestar chileno por la desigualdad y la menor credibilidad de los argumentos clásicos para enfrentar estos debates. Al menos, durante la semana salió el estudio mundial de Ipsos; Desigualdades en el mundo: Cuáles son vistas como las graves en el cual se revela que a los chilenos las desigualdades que más le preocupan son las de ingreso (75% de las menciones), siendo el quinto país más preocupado por ello, detrás de Rusia, Corea del Sur, Hungría y Turquía. Las otras dos desigualdades que siguen en preocupación son en la Salud (64% de las menciones), siendo el país más preocupado por esta desigualdad y Educación (49%), siendo el segundo que más le preocupa esta brecha, detrás de Turquía.

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Comentarios

Comentarios

es totalmente viable un impuesto a los super ricos en Chile, si bien es bien elevado el patrimonio que se exige para aplicar tasa de impuesto unico ( buscando que la poblacion con ganancia sobre los $100 millones) ya es una cifra considerable que podria aportar con ingreso universal digno para la poblacion necesitada por crisis sanitaria.

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