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Jueves, 26 de noviembre de 2020
Más de 50 adolescentes pasaron por internación provisoria

“Mi hijo fue un preso político”: Cuatro relatos de madres de presos menores de edad del estallido social

Paula Huenchumil

INTERFERENCIA conversó con mujeres quienes tuvieron a sus hijos detenidos o encarcelados y que hasta el día de hoy viven las consecuencias: no duermen bien, no hablan del tema y tienen miedo de salir de sus casas. “Celebramos el Apruebo gracias a los cabros que están presos, a la gente que ha perdido los ojos”, dice Ximena Gómez de San Ramón.

Ximena Gómez de San Ramón, Cristina Navarrete de Quilicura, María Marchant y Virginia Benvenutto de La Granja, todas tienen una historia común: las cuatro madres tuvieron a sus hijos presos en el marco del estallido social. Un hecho que marcó sus vidas y que hasta el día de hoy tiene consecuencias, principalmente en los adolescentes, quienes no duermen bien, no hablan del tema y tienen miedo de salir de sus casas.

Según datos obtenidos por El Mostrador, la Defensoría Penal Pública informó que entre octubre y diciembre de 2019, de los 186 menores de edad que quedaron en “internación provisoria”, más de 50 son atribuibles a delitos cometidos bajo el contexto de la protesta social. Además, según indica el Instituto de Derechos Humanos de Chile (INDH), más de 11.300 personas fueron detenidas y 2.500 encarceladas en Chile entre octubre de 2019 y marzo de 2020.

INTERFERENCIA conversó con cuatro mujeres que organizaron marchas y que cambiaron su rutina para visitar y apoyar a los adolescentes. Ninguna de ellas tiene dudas de que sus hijos fueron presos políticos.

-Cristina Navarrete, madre Damián Toro, 17 años. Quilicura

El 21 de octubre de 2019 Damian Toro fue perseguido y grabado por Carabineros. Lo tomaron detenido en la intersección de la Avenida Santa Maria con el Puente Purísima, acusado de lanzamiento de molotov. Estuvo cerca de cuatro meses en prisión preventiva en el Centro de Internación Provisoria (CIP) del Sename de San Joaquín.

Nos habíamos juntado en el centro y él estaba decidido a ir a la protesta, cerca del cerro Santa Lucía nos separamos. Había mucha gente, eran cerca de las tres de la tarde. Mi hijo fue a protestar, estaba en la primera línea, me enteré en el momento, porque lo estaba llamando hasta que me contestó, le dije que se viniera porque había toque de queda a las ocho, obviamente estaba horrorizada, principalmente por la represión que había de parte de Carabineros.

Había llegado hace poco a mi casa y me llamaron de la primera comisaría de Santiago que el Damián estaba detenido, no podía ir a buscarlo, había toque de queda, en Quilicura no había locomoción. Logré comunicarme como a las 12 de la noche y me dijeron que el otro iba a ser formalizado.

Me conseguí un abogado como pude, no teníamos ningún tipo de experiencia en eso, era todo nuevo. Él siempre reconoció el hecho y lo dejaron en prisión preventiva en el CIP de San Joaquín. Era una castigo totalmente desproporcionado, un adolescente con conciencia, sin antecedentes. 

El Estado se querelló por Ley de seguridad del Estado, por Ley de Control de Armas y por circular en estado de emergencia. Después lo derivaron a un programa del Sename donde se tenía que presentar una vez a la semana. Solo con que te digan que tu hijo estará a cargo de Sename se te cae el mundo. Fue como que me hubiesen pegado una patada hacia el abismo. 

El Damian tuvo la formalización porque yo no lo fui a entregar, yo no entendía, pensaba que Carabineros sólo tenía que ir a buscarlo a la casa, no sabía. Quedó en prisión preventiva inmediatamente. Sé que él incurrió en una falta, ¿pero prisión preventiva? Si no le hizo daño a nadie. 

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Una de las manifestaciones mientras Damian Toro estaba en prisión preventiva
Una de las manifestaciones mientras Damian Toro estaba en prisión preventiva

Me puse a estudiar la carpeta investigativa, leí las declaraciones de los carabineros. Tiempo después logré ver el video y efectivamente se ve una persona que sigue a Damián y le grita “Toro, tírala” porque iba con una molotov en la mano y ahí mi hijo la apaga. Le pregunté si iba con alguien que lo conociera, y me reafirmó que andaba solo, le dije lo del video, “no puede ser, a quien le voy a decir mi apellido”. Eso ya es sospechoso, obedece en realidad a lo que nos hemos dado cuenta ahora, que muchos carabineros incitan o les pasan cosas a los cabros.

En febrero solicitamos cambio de cautelar, se nos negó. En marzo cambié la defensa con la Defensoría Popular y los abogados lograron el cambio de cautelar a arresto domiciliario total y el 3 de agosto fue la última audiencia. Lo dejaron en libertad y que por seis meses debía tener intachable conducta.

Cuando empezó este proceso fue vivir una angustia e incertidumbre constante, una tortura psicologica. Y cuando terminó la pesadilla teníamos miedo de que continuara el ensañamiento. Ahora Damián ni se acerca a las manifestaciones.

Había personas que consideraba como amigos que me decían “bueno si le gustaba andar webiando, obvio que le iba a pasar algo así”. El papá de Damian lamentablemente falleció en junio, él vivía en Chillán, también sentí sus cuestionamientos. No tenía un círculo grande porque llegamos a mediados del 2014 a Santiago. 

Me movilicé mucho visibilizando la situación de él, habían personas conmocionadas con la prisión preventiva, pero también mucho ataque. Siempre he tenido claro mi rol de mamá, pero cuando te llegan los dardos así, es difícil de asimilar, no dejarse llevar por esos comentarios, que además no conocían de cerca nuestra realidad. La criminalización funciona, lo trataron como el peor criminal, no se lo doy a nadie. Por lo mismo ahora no me puedo quedar tranquila, ya vi la realidad como es.

Aquí encarcelan a los pobres no más, a los vulnerados y lo único que nos queda es organizarnos con las personas que pasamos por lo mismo.

-Virginia Benvenutto, madre de Rodrigo Villagra, 16 años. La Granja 

Rodrigo Villagra había salido del colegio cuando fue detenido y golpeado por Carabineros el 28 de noviembre en La Cisterna. No quedó preso, pero su padre sí al ir a buscarlo a la comisaría. Hasta el día de hoy sigue con arresto domiciliario total, mientras que Rodrigo siente culpa, pese al apoyo de sus padres.

Él venía saliendo del colegio, ese día los habían dejado ir con ropa de calle. Mi hijo aunque es chico de edad, es grande. Él estaba defiendo a un compañero de curso que estaba filmado a personas que estaban protestando, pero esas personas pensaron que estaban “sapeando” y se pusieron a pelear. En medio de esa pelea, un grupo de Fuerzas Especiales los detuvo cerca de las 13:30 horas y los llevó a la décima comisaría de La Cisterna.

Nosotros llegamos como a las 14:30, estaba sangrando de la nariz, lo habían arrastrado, perdió los zapatos, tenía cortes, nos contó que una Carabinera lo utilizó a él como escudo humano, entonces las piedras que les lanzaron le llegaron a él, tenía muchos moretones.

Ahí nos enteramos que cuando llegó una apoderada le dijeron que no estaba ahí, imagínate que en los tiempos de dictadura cada vez que alguien no estaba en un lugar, no estaba en ningún lugar del mundo. Esto se agravó porque empezamos a llamar a abogados, nosotros no participamos de ninguna agrupación, ni política y empezamos a llamar al Instituto Nacional de Derechos Humanos y a estos abogados que hacían turnos de la Universidad de  Chile en las comisarías.

Al final lo soltaron cerca de las siete de la tarde y con la abogada hicimos una queja oficial a Carabineros por maltrato a menores, porque no nos dejaban verlo, y por las lesiones que tenía, Pero mientras estábamos en eso, delante de la comisaría de la Intermodal de La Cisterna todo el día hubo manifestaciones. En eso mi esposo y mi hijo quedaron atrapados entre el piquete de Carabineros y un grupo de manifestantes. Mi esposo tiene un problema neurológico que no le permite tener equilibrio, ese día entré yo y él se quedó afirmado de la reja de la comisaría.

Ahí toman preso a mi otro hijo y a mi esposo, le reventaron la cara a patadas y lo formalizaron por violencia contra Carabineros, estuvo siete meses en la cárcel.

Rodrigo no solamente tenía el dolor de su cuerpo, se sentía súper culpable porque su papá estaba encarcelado, así pasaban los meses. Estuvo preso desde el 28 de noviembre hasta el 5 de junio en la cárcel Santiago 1, pero ahora sigue con arresto domiciliario total. Dentro de todo, se adecuó. Él es adulto, tiene herramientas para sobrellevar todo esto.

Le decíamos a nuestro hijo que eso le podía pasar a cualquiera, que no era su culpa. A él le costó mucho ir a ver a su papá a prisión, no quería hablar del tema, pero nunca quisimos forzarlo, hasta que para navidad quiso ir a verlo, pero derrumbado.

Cumplió 17 años con su papá preso, nació su sobrino, nuestro primer nieto, navidad, año nuevo y mi esposo preso y el Rodrigo súper deprimido. 

Cuando salgo a la calle entra en pánico, no quería andar solo, tuvimos que cerrar el año escolar también. Está con mucho rencor, pena y culpa, y eso que fue un día, pienso en las otras mamá que tuvieron a sus cabros en el Sename.

Para el 18 de octubre nos consiguieron un psicólogo, porque no dormía, comía mal, no hablaba, estaba muy irritable, pero no quiso ayuda, y eso lo he visto en la mayoría de nuestros hijos menores de edad que vivieron eso.

No quiere saber de jueces, fiscales, pero le decimos que no puede quedar así, no puede venir cualquiera a secuestrarte, pegarte y dejarte así. Ahora lleva un poco más de un mes integrado al grupo de los presos políticos de La Granja y armó un grupo de muralistas, eso le ha permitido dibujar todo lo que vivió.

Yo le digo que cualquier papá hubiese hecho lo mismo, que intente sacarse eso de encima. Llevamos un año en esta situación y muchas veces duerme muy mal, lo veo súper afectado aún, y es una afectación para todos como familia, pero ellos están en una edad que se están formando, el daño es tremendo.

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Salida de la cárcel de Santiago 1 del padre de Rodrigo  Villagra Benvenutto
Salida de la cárcel de Santiago 1 del padre de Rodrigo Villagra Benvenutto

Recién el 19 de enero tenemos audiencia para cambio de cautelar, pero el abogado dijo que para cerrar esto pueden ser dos años, estamos todos presos. Ahora tenemos tres causas judiciales, mi esposo como imputado, otra por el INDH en la que mi esposo es víctima de apremios ilegítimos y otra en la que Rodrigo es víctima de violencia por parte de carabineros.

Aquí en La Granja hay un montón de personas presas, solo en mi calle somos tres. La Agrupación de Familiares de Prisioneros Políticos vinieron a darnos ayuda y nos salvó la vida, con Rodrigo estábamos muy solos, porque mi esposo es el sustento de la casa. Pensábamos cómo pagar un abogado, cómo pagar la encomienda que son 35 mil pesos, y en esta agrupación se preocuparon de nosotros, estoy muy agradecida, porque un dia me caía yo, al otro él y fueron estas personas las que nos rescataron y nos han ayudado a salir.

Escuchamos la baliza y todos sentimos miedo, nos queda mucho para volver a respirar y salir juntos a la calle.

-Ximena Gómez, madre de Mauricio Soto, 16 años. San Ramón

El 29 de noviembre de 2019 Mauricio Soto de 16 años fue detenido en la Intermodal La Cisterna acusado de portar molotov. Estuvo preso tres meses en el Centro de Internación Provisoria y de Régimen Cerrado (CIP-CRC) del Sename de San Bernardo. Un día antes del aniversario del 18 de octubre, tuvo una crisis de angustia. 

Mi hijo es un preso político. Habían disturbios esos días en el 25 de Gran Avenida. A Mauricio lo detuvieron cerca de las cuatro y media de la tarde y a mí la PDI me avisó casi a las nueve de la noche. Al principio pensé que era broma. Llegué allá y la PDI me dijo que mi hijo era un terrorista, que iba a pasar como 10 años preso, me asustaron mucho. Me volví loca. Me hablaban como que fuera el peor delincuente de Chile .

Al otro día pasó a la fiscalía, la jueza lo dejó libre, pero apeló la fiscal y dijeron que era un “peligro para la sociedad”, lo acusaron por bombas molotov y el niño pasó al Sename. Estuvo en el CIP de San Bernardo, tres meses ahí, tuvieron que cerrar el año escolar en noviembre.

Me cambió la vida en 180 grados. 

No entendía nada, cómo los cabros por luchar por un país mejor les quieren tirar penas tan grandes. No te explican nada. Una abogada me estafó con trescientas lucas por un papel, pero yo estaba desesperada con lo que me había dicho la PDI. A mí y a la mañana de Kevin nos decía que nuestros hijos eran terroristas y que pasarían al menos 10 años. Me volví loca, si son cabros buenos, no por luchar por un país son delincuentes. Luego me ayudó una abogada de la Defensoría Popular, María Rivera, se portó un siete.

Yo organizaba marchas, pidiendo que sacaran a mi hijo. Nosotros fuimos unos viejos de mierda que no tuvimos valor para abrir los ojos, a estos cabros se los sacan por ser valientes. Un dia que había medios de comunicación dije que si alguien del tribunal me estaba viendo, que soltaran a mi cabro, porque la que iba a ir a tirar bombas molotov a La Moneda iba a ser yo y que me importaba una raja que me metan presa. Así lo dije, pero a mi hijo lo sueltan.

Te cambia la vida. Yo tenía dos opciones, quedarme callada o hacer entender a la gente que el gobierno tenía preso a mi hijo, que era un preso político, porque el gobierno lo tenía secuestrado. Una vez me dio una crisis de nervios, se me cerraron las cuerdas vocales, era mucho estrés, a los tres días lo dejaron libre.

El primer día que fui al Sename me desnudaron entera. Te juro que me sentí como violada. Pero te tienes que secar las lágrimas y entrar no más. 

Yo no juzgo a los niños que están ahí, pero es muy fuerte todo lo que vives ahí. Además las encomiendas salen caras, tenía que pedir permiso en la pega, se destruye tu vida. Los gendarmes les pegan a los cabros, le tiran gas pimienta, yo no dormía tranquila.

Gracias a Dios mi hijo quedó libre. El 13 de agosto fue el juicio, sobreseyó el caso y ahora tiene que estar seis meses a tres cuadras de una marcha, de una batucada, absolutamente nada.

Un día antes del aniversario, el 17 de octubre le dio como una crisis de angustia muy grande. Pero él no se ha tratado, él dice que está bien, pero no quiere salir, está muy encerrado. El médico me dijo que tenía un estrés postraumático, así que tendré que tratarlo con psicólogos.

Cuando lo pude volver a abrazar sentí que lo había parido de nuevo. Siento orgullo de mi hijo, él me enseñó a abrir los ojos. Yo sigo marchando por los presos, pongo alguna monedita en una rifa. Si tengo que seguir luchando por él lo voy a hacer.  

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Ximena Gómez junto a su hijo Mauricio Soto
Ximena Gómez junto a su hijo Mauricio Soto

Siento que no es justo que este gobierno tenga tanta gente presa todavía, cuando son ellos lo que se han robado todo. Son unos cara de rajas. La televisión también me da mucha rabia, porque es de la burguesía. No dicen que hay más de 2 mil presos políticos, nadie habla del tema.

¿Gracias a quien se hizo el plebiscito y celebramos el apruebo? Gracias a los cabros que están presos, a la gente que ha perdido los ojos, a los cabros chicos que nos hicieron abrir los ojos, este país va a tener la posibilidad de cambiar la Constitución. ¿Pero quién se preocupa de los cabros que siguen presos por la revuelta? 

-María Marchant, madre de Martín Robledo, 15 años. La Granja 

El 20 de noviembre Martín Robledo estaba en Plaza Dignidad junto a su tío cuando fueron perseguidos y luego detenidos por Carabineros. Martin estuvo una semana en prisión en el Sename. Su familia completa ha sufrido hostigamientos de parte de los uniformados. 

Mi hijo estaba con mi hermano Carlos Marchant y un compañero de curso, estaban tirando piedras. Llegó la PDI de civil y se llevó a su amigo. Mi hijo trató de defenderlo y no pudo. En ese momento llegó el OS7 también de civil, yo ahora lo sé por los documentos. Ellos empezaron a decirle a mi hijo que se cambiaran de ropa, que sabían donde estaba el compañero y que se fueran con él. Mi hermano no quiso y lo empezaron a tironear, lo quisieron secuestrar de hecho.

Le pasaron una polera verde, para que en teoría no lo reconocieran, pero él le dijo que no se la iba a poner y que no iría con ellos, porque no los conocía. Mi hijo estaba con un escudo. En ese momento llegó otro grupo y le dice un “paco” infiltrado que se lo pase y en eso mi hermano le dice a mi hijo “estos weones nos van a cagar son ‘pacos’”. Empezaron a caminar para salir de la manifestación porque ya era tarde, eran como las ocho y media más o menos. Ya se habían dado cuenta que los estaban siguiendo y se encontraron con otro “paco” de civil en una bicicleta, gritaron “ese es un sapo” y mi hijo le pegó un combo. Cuando van caminando, toman detenido a mi hijo, también de civiles, pero no eran los mismos, eran del OS9, en una camioneta con banderas mapuche. Mi hermano lo persiguió y les dijo que era su hijo.

Nos costó mucho encontrarlos con mi papá, vimos con el INDH, estaban en la comisaría cerca de Ñuble. “Le dijeron no te gusta pegarle a los pacos, ahora vas a saber lo que es bueno, veremos si te encuentran”.

Pasaron a Fiscalía al otro día por robo con violencia e intimidación al “paco” de la bicicleta por 2 millones ochocientos mil pesos, Supuestamente mi hijo le había robado dos IPhones, le había roto la cámara gopro, robado la bicicleta, la billetera y una mochila doite avalada en 200 mil pesos, Mi hermano estuvo preso siete meses, cuatro meses en Santiago 1 y tres con arresto domiciliario completo. 

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Manifestación en apoyo a Martín Robledo y su tío Carlos Marchant
Manifestación en apoyo a Martín Robledo y su tío Carlos Marchant

Mi hijo estuvo una semana en el Sename, yo me tuve que pasear por todos los Sename porque no me dijeron dónde se iba. Al otro día llegue a las 8:30, hablan de casas, pero son cárceles. La secretaria me dijo que no me preocupara, que mi hijo iba estar “como en mi casa”. No lo pude ver en tres días.

Yo soy dueña de casa, él es mi hijo mayor, por más que esté en Barros Borgoño, un colegio con conciencia, él es un niño, no es un terrorista. Son tantos cabros presos que no han hecho nada.

Para poder ver a mi hijo yo me tuve que bajar la ropa interior, tuve que hacer una sentadilla, fue más indignado que ir a ver a mi hermano, él quedó en la Santiago 1.

Mi hijo antes no fumaba, era tierno, pero hoy no, está retraído, todo el día está molesto, duerme a saltos. No sale de la casa. Entonces quedas mal.

Después de eso los pacos nos acosaron mucho. Se paraban con la patrulla en la esquina. Yo antes no salía a protestar, siempre fui dueña de casa, pero cuando cayó detenido salí a marchar por la libertad de ellos, porque demostraron con videos que nunca fue así, acusarlo de robo, cuando nosotros somos una familia súper luchadora. Yo organizo bingos para mis vecinos, en pandemia hicimos ollas comunes. Mi familia es así, solidaria, entonces es fuerte que te acusen de robo.

Ahora les cambiaron la tipificación por desórdenes, se supone que habíamos llegado a un arreglo con el fiscal porque como estuvieron mucho rato presos, está más que pagado el desorden público, pero seguimos en juicio.

Digo pucha pasa el tiempo, y esto parece que en vez de ir solucionándose es peor el trauma, con pastillas para dormir y con ayuda psicológica.

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