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Domingo, 21 de abril de 2019
Claton Besaw y Coupcast

Modelo que predice golpes: Maduro se mantendrá en el poder (al menos por un tiempo)

Clayton Besaw (The Conversation)

Este analista en riesgos políticos asegura -en base a una metodología predictiva- que es poco probable que el régimen de Maduro caiga en el corto plazo. Todavía hay, a juicio del experto estadounidense, varios factores que no se cumplen para el desplome del régimen.

Sería razonable esperar un mal y rápido desenlace para el asediado Presidente Nicolás Maduro.

Dos semanas después de iniciar su segundo mandato, el líder de la oposición y jefe de la Asamblea Nacional (controlada por la oposición), Juan Guaidó, se declaró a sí mismo como mandatario legítimo de Venezuela. La batalla por el poder se ha intensificado, sobre todo después de que Maduro ganara fácilmente su reelección en los comicios de mayo de 2018 -en medio de una crisis económica, política y humanitaria-, elecciones puestas en duda y que le han valido que muchos lo consideren hoy un dictador.

Analistas en todo el mundo están debatiendo ahora mismo si un golpe de Estado en contra de Maduro -con o sin el apoyo de Estados Unidos- sería bueno o malo para la democracia venezolana.

Como analista de riesgos políticos, mi trabajo consiste en predecir cuándo existe mayor probabilidad de que un líder político sea derrocado. Por sorpresa, Coupcast, la metodología que utilizo para mis predicciones, muestra que Maduro se mantendrá en el poder, al menos por un tiempo.

Al unir todos estos factores, no parece muy probable que exista un golpe en contra de Maduro.

¿Por qué es poco probable que Maduro caiga pronto? Usando datos históricos respecto de las condiciones de cada golpe o intento de golpe de Estado que se ha dado en el mundo desde 1950, Coupcast ha identificado seis factores que podrían indicar que un líder político corre un riesgo inminente de ser derrocado. Estos son:

1.- Tiempo de permanencia en el poder del actual líder. Reinados más largos aumentan los riesgos de un golpe.

2.- Tiempo en el poder del régimen actual. Regímenes más jóvenes corren un mayor riesgo de golpe.

3.- Tiempo transcurrido desde el último intento de golpe. Con que más tiempo un país pase sin intento de golpe, disminuye el riesgo de que su líder sea derrocado.

4.- Derrota electoral de las fuerzas oficialistas. Derrotas electorales recientes elevan el riesgo de un golpe. Pero también largos períodos de victorias electorales incumbentes.

5.- El clima. Una sequía extrema o precipitaciones excesivas aumentan el riesgo de un golpe de Estado porque pueden perturbar las dinámicas agrícolas y de los mercados.

6.- El Producto Interno Bruto (PIB) per cápita. Esta medición puede proveer pistas respecto de la capacidad de un líder político de “comprar” potenciales rivales dentro de las fuerzas armadas.

Por qué Maduro podría mantenerse en el poder

Más allá de la actual crisis económica, el régimen de Nicolás Maduro no destaca en ninguno de estos factores del modelo predictivo de golpes. De hecho, el PIB per cápita venezolano -pese al desastre financiero- es relativamente alto en comparación a países que han experimentado golpes de Estado en los últimos años.

Maduro ha estado en el poder desde 2013, lo que no es suficiente para ser un actor de alto riesgo. La probabilidad (histórica) de un golpe de Estado comienza a potenciarse, en promedio, después de ostentar el poder durante 15 años o más.

El actual régimen socialista que se inició con Hugo Chávez en 1999, también ha madurado lo suficiente para evitar el período inicial de vulnerabilidad que enfrentan regímenes jóvenes.

El último intento de golpe fue la fallida conspiración en contra de Chávez en 2002. Han pasado 17 años. El régimen socialista venezolano no ha perdido ni una sola elección presidencial desde el triunfo de Chávez en 1998, lo que favorece las actuales perspectivas de Maduro. Por último, no se espera que ese país sufra de una sequía, inundaciones u otros eventos climáticos extremos durante este 2019.

Al unir todos estos factores, no parece muy probable que exista un golpe en contra de Maduro.

El riesgo de un golpe, no obstante, aumenta a medida que Madura se mantenga más tiempo en el poder. La mayor vulnerabilidad de actual Presidente es la posibilidad de que la situación económica empeore aún más.

El gobierno de Caracas -que históricamente se ha financiado con petrodólares- está camino a la bancarrota debido al desplome de la producción petrolera, las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea, y la confiscación de sus activos. En el mediano plazo, la estrategia de Maduro de comprar la lealtad de las fuerzas armadas mediante estos ingresos se volverá insostenible.

La posición de Maduro se puede debilitar mucho más si, a lo largo de los próximos años, se vuelve a presentar como candidato en las elecciones. El riesgo de un golpe en Venezuela aumenta a medida que Maduro siga “ganando” elecciones.

Con todo, ni los modelos predictivos más probados pueden explicar todo. La severa crisis económica venezolana, por ejemplo, puede llevar a engaño. Si bien los ciudadanos lo están pasando muy mal, el gobierno de Maduro todavía tiene suficientes fondos para ofrecer puestos atractivos y sobornos a los líderes militares. Eso lleva a que un complot en su contra sea menos probable.

Con que más tiempo Maduro se mantenga en el poder, más probable es que sea removido por la fuerza.

Además, Rusia, China y Turquía han expresado su apoyo al régimen, lo que disminuye aún más la probabilidad de un derrocamiento.

Sin embargo, Juan Guaidó representa un desafío real al régimen. El paralelismo reciente más cercano a lo que está sucediendo en Venezuela, fue la batalla por el poder en Zimbabue en 2008.

El líder de la oposición, Morgan Tsvangirai, se proclamó como legítimo ganador de las elecciones, asegurando que había derrotado al eterno presidente de ese país, Robert Mugabe. Este último respondió con una violenta campaña de intimidación para asegurarse la victoria en la segunda vuelta, comicios que muchos observadores internacionales calificaron como fraudulentos.

El desafío que planteó Tsvangirai no derrocó a Mugabe, pero hirió de manera casi letal su legitimidad. Nueve años después, Mugabe fue derrocado en un golpe militar en noviembre de 2017.

Según mi evaluación, el desafío político que representa Guaidó no desembocará en la salida inmediata de Maduro, pero contribuirá a erosionar su base de apoyo popular, tanto entre los venezolanos, como dentro del régimen.

Así, con que más tiempo Maduro se mantenga en el poder, más probable es que sea removido por la fuerza.

 

Clayton Besaw es un cientista político de la Universidad Central de Florida, Estados Unidos, y trabaja para la ONG One Earth Future Foundation. Este artículo fue publicado originalmente por The Conversation en su versión en inglés bajo el título "Odds of military coup in Venezuela rise every day Maduro stays in office".

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