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Miércoles, 4 de Noviembre de 2026
Midterms en EE.UU.

Ola azul: los demócratas le arrebatan a Trump el Senado y la Cámara de Representantes

Interferencia

Con triunfos en bastiones republicanos como Texas, Kansas y Carolina del Sur, la oposición se quedó con ambas cámaras del Congreso en una noche de hitos históricos. El mandatario estadounidense aseguró que acepta los resultados, aunque sostuvo que su partido habría arrasado si su nombre hubiera estado en la papeleta.

El Partido Demócrata conquistó este martes el control total del Congreso de Estados Unidos en las elecciones de medio término, conocidas como 'midterms', en lo que la prensa estadounidense interpreta como un severo rechazo al segundo mandato de Donald Trump (Republicano). De acuerdo con las proyecciones de CBS News y NBC News, la oposición recuperó la Cámara de Representantes y, horas después, se aseguró la mayoría del Senado, donde los republicanos tenían hasta ahora 53 de los 100 escaños.

Las cifras de este artículo son las disponibles al cierre de esta edición. El conteo de votos sigue en curso y algunos resultados aún pueden variar durante la noche y los próximos días. Según estimó MS NOW, los demócratas sumarían al menos 245 de los 435 asientos de la Cámara Baja. En el Senado, se anticipa que el partido llegaría como mínimo a 52 escaños.

En juego estaban la totalidad de la Cámara y 35 puestos del Senado. Como consignó The Washington Post, los demócratas capitalizaron el malestar del electorado por el alza de los precios y por la guerra en Irán, dos asuntos que marcaron la campaña.

Una noche de récords

El alcance del vuelco no tiene muchos precedentes. La revista Time recordó que solo en cuatro ocasiones desde la Segunda Guerra Mundial un partido había logrado dar vuelta ambas cámaras en una elección de medio término. La cadena CNN proyectó el control demócrata del Senado a las 23:35 horas del este de Estados Unidos, como detalló Variety, mientras que la agencia AP lo confirmó poco antes de la medianoche.

El golpe más simbólico llegó desde Texas, gobernado por republicanos desde hace más de tres décadas. Allí, el legislador estatal James Talarico (Demócrata), de 37 años, exseminarista y exprofesor de escuela pública, derrotó al fiscal general del estado, Ken Paxton (Republicano), respaldado por Trump. De acuerdo con CBS News, es el primer demócrata en ganar un escaño texano en el Senado desde 1988. NBC News añadió que su triunfo se impuso a una ofensiva publicitaria de 168 millones de dólares financiada por el hombre más rico del mundo.

En el mismo estado, la diputada estatal Gina Hinojosa (Demócrata) venció al gobernador Greg Abbott (Republicano), quien buscaba un inédito cuarto periodo. Como informó la radio pública NPR, será la primera mujer latina en gobernar Texas y la primera demócrata en el cargo desde Ann Richards, que dejó la gobernación en 1995. En su discurso de victoria, Hinojosa afirmó que el gobierno les pertenece a los texanos, según recogió la emisora austinita KUT. Abbott reconoció su derrota durante la noche ante sus partidarios en Austin.

Kansas aportó otra marca histórica. El pastor Adam Hamilton (Demócrata), debutante en política, se convirtió en el primer senador demócrata de ese estado desde la Gran Depresión. Según precisó Axios, el escaño que conquistó era el que los republicanos mantenían hace más tiempo en todo el país, y su victoria puso fin a una sequía de 94 años.

En Carolina del Sur, la candidata Annie Andrews (Demócrata) derrotó a la senadora Darline Graham (Republicano), hermana del fallecido Lindsey Graham, quien ocupó ese asiento durante 23 años. Es la primera vez en 28 años que los demócratas ganan una banca senatorial en ese estado.

A la lista se sumó New Hampshire, donde Chris Pappas (Demócrata) superó a John Sununu (Republicano), conforme a las proyecciones de NBC News. En Iowa, en tanto, Rob Sand (Demócrata) se transformó en el primer demócrata electo gobernador en 20 años.

Los estados que inclinaron la balanza

Para alcanzar la mayoría en el Senado, los demócratas necesitaban retener los escaños que defendían y quitarles al menos cuatro a los republicanos. El primero de esos arrebatos llegó desde Carolina del Norte, donde Roy Cooper (Demócrata) derrotó a Michael Whatley (Republicano), el candidato escogido personalmente por Trump, según destacó Axios.

En Ohio, Sherrod Brown (Demócrata) concretó su regreso al Senado, en el que ya había servido entre 2007 y 2025, al imponerse al senador en ejercicio Jon Husted (Republicano), de acuerdo con la cobertura en vivo de Yahoo News. En Iowa, el representante estatal Josh Turek (Demócrata) se quedó con el escaño que había quedado vacante tras vencer a la congresista Ashley Hinson (Republicano), conforme a las proyecciones de CBS News.

A esos triunfos se sumaron Texas, Kansas y Carolina del Sur, tres territorios que durante décadas fueron considerados inexpugnables para los republicanos. NBC News proyectó además la caída de la senadora Susan Collins (Republicano) en Maine, la última representante de su partido en Nueva Inglaterra, lo que amplió la ventaja demócrata.

La oposición también defendió con éxito plazas que los republicanos aspiraban a arrebatarle. En Georgia, un estado que Trump ganó en 2024, el senador Jon Ossoff (Demócrata) retuvo su asiento, un resultado que, como apuntó Yahoo, dio oxígeno a su bancada. En Virginia, Mark Warner (Demócrata) fue reelecto frente a Bert Mizusawa (Republicano), según una proyección de AP y en Minnesota Peggy Flanagan (Demócrata) conservó la banca para su partido.

Los republicanos sí lograron sostenerse en algunos de sus feudos. Ashley Moody (Republicano) retuvo su escaño por Florida y Shelley Moore Capito (Republicano) hizo lo propio en Virginia Occidental. En la gobernación de Florida, en tanto, se impuso Byron Donalds (Republicano), consignó el medio The Hill.

En la Cámara de Representantes, el avance demócrata incluyó distritos emblemáticos. CBS News informó que la oposición se quedó con el escaño de Nebraska que ocupaba Don Bacon (Republicano), un crítico de Trump, y que la congresista Mariannette Miller-Meeks (Republicano) perdió su asiento en Iowa en la revancha frente a su rival de la elección anterior.

Trump culpa a su ausencia en la papeleta

Durante la campaña, Trump les había pedido a sus votantes que imaginaran que él mismo figuraba en la papeleta, recordó NBC News. Cuando la derrota ya era evidente, el mandatario recurrió precisamente a ese argumento. En su red Truth Social sostuvo que, de haber figurado él en la papeleta, los republicanos habrían ganado de forma aplastante, según reprodujo Axios. En otro mensaje, anunció que se convertiría en una especie de comentarista político para analizar por qué ganaron o perdieron los candidatos.

Pese al tono, el presidente aseguró que no impugnará el veredicto de las urnas. En una entrevista con The New York Times declaró que estaba plenamente dispuesto a aceptar los resultados. Ante el mismo diario, se mostró abierto a negociar con la nueva mayoría y estimó que probablemente llegarían a algún entendimiento, según la agencia Reuters.

Axios añadió, a partir de declaraciones del mandatario a Politico, que Trump conversó con líderes demócratas cerca de las 23:00 horas del este de Estados Unidos y que prefiere cerrar acuerdos antes que pasar sus dos últimos años vetando leyes. Sin embargo, alrededor de una hora después publicó la imagen de un jockey con la palabra «veto».

El ambiente en la Casa Blanca fue de repliegue. La agencia AFP relató que el presidente siguió el recuento junto a miembros de su gabinete en el Salón Este y que, ya antes de los primeros resultados, había arremetido en redes sociales contra la cobertura de Fox News. El mandatario también buscó responsabilizar a otros por la debacle: atribuyó la caída de Abbott en Texas a que el gobernador se había convertido en un «RINO», sigla con que el trumpismo califica a los republicanos que considera tibios.

La víspera de la elección, además, Trump había afirmado que estaba dispuesto a otorgar indultos preventivos para proteger a sus colaboradores y aliados si los demócratas tomaban el Congreso, según consignó People.

Un Congreso en contra para el final del mandato

El nuevo Congreso asumirá en enero y acompañará a Trump durante los dos últimos años de su presidencia. Con el Senado en sus manos, los demócratas podrán bloquear los nombramientos que proponga el mandatario, como jueces, embajadores y altos cargos que requieren la aprobación de esa cámara, y tendrán mejores opciones de sacar adelante sus propios proyectos de ley, advirtió CBS News.

El control de la Cámara de Representantes, por su parte, les entrega la llave de las comisiones investigadoras, desde donde podrán citar a funcionarios y exigir documentos al Ejecutivo. Un análisis previo de CaixaBank Research planteó que los líderes demócratas parecían privilegiar esa vía de fiscalización por sobre la apertura inmediata de un juicio político, o impeachment. El mismo informe recordó que, aun con ambas cámaras en contra, Trump conserva su poder de veto, lo que anticipa una pugna constante entre la Casa Blanca y el Capitolio.

El cambio de mayoría también abre la puerta para que Hakeem Jeffries (Demócrata), actual líder de la minoría, se convierta en presidente de la Cámara Baja. De concretarse, sería el primer afroamericano en ocupar ese cargo, según consignó el Washington Examiner.

Con todo, el panorama definitivo aún está por cerrarse. Al cierre de esta edición, varias contiendas estrechas seguían sin resolverse, y el número final de escaños de cada partido podría ajustarse a medida que avance el escrutinio.

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