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Jueves, 22 de agosto de 2019
Ataque troll contra Greenwald

Periodista que puso a Moro al descubierto es víctima de violento acoso ultraderechista

Joaquín Riffo Burdiles

Mediante acusaciones de hackeo ilegal y ataques homofóbicos, diversas publicaciones y agentes cercanos a la derecha radicalizada orquestaron una campaña online para violentar a uno de los editores en jefe The Intercept, quien encabezó el equipo que hizo la revelación periodística que hoy tiene en entredicho a Sérgio Moro, el ministro de Justicia de Jair Bolsonaro. Pese a que el periodista estadounidense reside en Río de Janeiro desde hace 14 años, un hashtag de los partidarios de Bolsonaro en Twitter incluso pedía su deportación del país.

Es el tema más comentado en Brasil. The Intercept Brasil publicó el domingo pasado las conversaciones entre Sérgio Moro, el magistrado estrella tras la bullada Operación Lava Jato, y el principal fiscal del caso, Deltan Dallagnol, mostrando cómo ellos coordinaron acciones, arreglaron maneras de manipular testimonios y, entre otras revelaciones, confesaron la fragilidad de los indicios levantados contra el ex presidente brasileño Lula da Silva, preso desde abril de 2018.

Tras la develación periodística, que ha puesto en jaque la legitimidad de las elecciones del año pasado ganadas por el ultraderechista Jair Bolsonaro –y que luego significaron el cargo de ministro de Justicia para Moro- el nombre de Glenn Greenwald, editor y fundador de The Intercept, ha saltado al primer plano en Brasil.

Greenwald, casado con el periodista brasileño David Miranda -que también es diputado militante del PSOL (Partido Socialismo y Libertad) por Río de Janeiro- es un hombre de prensa ampliamente conocido en el medio periodístico por su trabajo en WikiLeaks, en especial tras el caso de Edward Snowden.

Desde The Intercept, Greenwald ya se había ganado la antipatía del sector pro-Bolsonaro, con una visión crítica del actual gobierno brasileño, pero que se intensificó tras la filtración de las conversaciones de Moro. Esto, al punto en que el periodista ha sido víctima de un fuerte, amenazante y coordinado trolleo por parte de los partidarios del actual mandatario, con ataques homofóbicos, xenófobos y también profesionales, por la ilegalidad que implicaría el eventual hackeo de conversaciones privadas.

Maquinaría del bullying

Con la publicación de The Intercept este domingo, rápidamente se activaron las redes de extrema derecha en Brasil, que ya demostraron tener una tremenda actividad e influencia durante la campaña electoral que llevó al actual mandatario brasileño a la presidencia.

Es así como el hashtag #DeportaGreenwald pasó a ser trending topic entre las tendencias brasileñas de Twitter, situación que fue denunciada por el propio trolleado, así como varios otros intentos claramente orquestados y destinados a desprestigiarlo y amedrentarlo.

A modo de denuncia, Greenwald siguió compartiendo por redes sociales el bullying del que está siendo víctima, como las publicaciones impulsadas por el Movimento Avança Brasil que pide encarcelación por atentar contra la seguridad nacional, además de inculparlo de recibir fondos de Pierre Omidyar, dueño de Ebay, el que supuestamente también financiaría grupos paramilitares, de espionaje y contrainteligencia.

Este movimiento con anterioridad también lo había acusado de tener una agenda política tras su trabajo periodístico, dada su relación sentimental con David Miranda, un parlamentario de izquierda.

A esto se ha sumado muchos ataques homofóbicos -producto de su relación con Miranda- y denuncias por la forma en la que fueron obtenidas las conversaciones, asegurando que si se trató de hacking, esto constituiría una violación a la privacidad, en la línea de lo que señaló el propio Sérgio Moro sobre que la acción habría sido “una invasión criminal de los teléfonos celulares de los fiscales”. Esto, olvidando que la filtración de las conversaciones privadas entre Dilma Rousseff y Lula da Silva, que el propio Moro permitió, fue determinante para la caída de ambos. Esto, en tanto en dichas conversaciones quedó al desnudo que la ex presidenta Rousseff nombraba ministro a Da Silva, con el único fin de darle inmunidad legal.

Reacciones a la filtración

Este lunes el fiscal Dallagnol afirmó que acusar a Lava Jato de una “operación partidaria es una teoría de la conspiración sin fundamento” y que su equipo fue blanco de un ataque cibernético “gravísimo”.

El persecutor indicó en un video publicado en redes sociales que “es normal que fiscales y abogados conversen con el juez, incluso sin la presencia de la otra parte. Lo que debe verificarse es si en esas conversaciones existió confabulación o si se violó la imparcialidad”.

Por su parte, Moro consideró que en los mensajes que lo citan “no se vislumbra ninguna anormalidad de direccionamiento de actos en tanto que magistrado”.

El ex presidente Fernando Henrique Cardoso siguió la misma línea de Moro. “La divulgación de mensajes entre el juez y el fiscal de Lava Jato es una tempestad en un vaso de agua. A menos que haya divulgaciones más comprometedoras”, le dijo al blog del periodista Tales Faría.

Eso sí, el ex mandatario fue cauteloso, dado que The Intercept Brasil ha asegurado que tiene “un archivo colosal” del que sólo sacó a relucir “una pequeña parte”, según dijo a la agencia AFP el director ejecutivo de la publicación, Leandro Demori.

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