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Sábado, 31 de octubre de 2020
Justicia medioambiental

Pese a fallo que confirma cierre definitivo de Pascua Lama, Barrick Gold saca cuentas alegres

Victor Herrero A.

pascua lama

Crédito: valledelhuasco (Wikimedia Commons).
Crédito: valledelhuasco (Wikimedia Commons).

La accidentada historia social y ambiental de este proyecto minero le ha costado cientos de millones de dólares en acuerdos extrajudiciales para deponer demandas. Aun así, la empresa canadiense vive uno de sus mejores momentos financieros y saca cuentas alegres.

El Primer Tribunal Ambiental decretó ayer el cierre “total y definitivo” del polémico proyecto minero Pascua Lama, poniendo así fin a 20 años de controversias, juicios y daños al medioambiente en torno a esta mina de oro y plata de la compañía canadiense Barrick Gold.

El fallo de esta corte especializada, que tiene sede en Antofagasta, viene a confirmar la decisión de la Superintendencia de Medioambiente (SMA), que en enero de 2018 había ordenado su cierre y le impuso una multa de unos US$ 11,5 millones por graves infracciones a la Resolución de Calificación Ambiental a la que estaba sujeto Pascua Lama. Un ejemplo de ello fue que entre y marzo de 2013, el desarrollo minero descargó sobre el río Estrecho aguas procesadas, poniendo en riesgo la salud de los 75 mil habitantes y los cultivos del valle del Huasco.

“La empresa falló en la implementación de un conjunto de medidas, tanto de infraestructura como organizacional, al no ser capaces de cumplir estrictamente su licencia ambiental y en consecuencia no lograr proteger adecuadamente el medioambiente y la salud de las personas”, afirmó a la prensa Mauricio Oviedo, presidente de ese tribunal. “La magnitud del peligro de daño en la salud de las personas hace necesario el cierre del proyecto minero Pascua Lama al no parecer viables otras alternativas de funcionamiento seguro para el medioambiente y la salud de la población”. 

Organizaciones de defensa del medioambiente, así como agrupaciones vecinales y agrícolas de esa provincia del desierto de Atacama celebraron el fallo. “Barrick es un mal vecino que ha actuado de mala fe y con dolo desde el principio. Poco le ha importado enfermarnos, contaminarnos y destruir todos nuestros ecosistemas”, afirmó antes de conocerse la resolución la Asamblea por el agua del Guasco Alto. “Pascua Lama es un ejemplo de lo que no se puede repetir nunca más en ningún territorio, particularmente en el actual contexto de cambio climático y escasez hídrica”.

El ministro de Minería, Baldo Prokurica, señaló en su cuenta de Twitter, que con esta decisión judicial "queda demostrado que estamos frente a una institucionalidad robusta que actúa, y que sanciona a quienes no cumplen con la legislación vigente".

En tanto, el superintendente de Medio Ambiente, Cristóbal de La Maza, afirmó que "acá comunidades fueron vulneradas en sus derechos y se puso en riesgo la salud de la población por esta empresa, y eso tiene consecuencias que hoy ratifica el tribunal”.

Hasta el cierre de esta edición Barrick Gold, que opera Pascua Lama a través de su filial Compañía Minera Nevada, no se había pronunciado sobre el fallo del tribunal ambiental.

Desembolsos extra judiciales

Si bien la empresa ha peleado cada paso del largo proceso judicial que se inició hace casi ocho años, y aún puede recurrir a la Corte Suprema, hay varios indicios que muestran que la minera con sede en Toronto ya ha internalizado la pérdida de este proyecto minero.

El desarrollo de esta mina, que se ubica a una altura promedio de 4.500 metros y que comprende territorios en Chile y en Argentina, está paralizado desde 2013. Con el paso de los años y los atrasos en la construcción de las faenas, los costos de capital se dispararon de un cálculo inicial de unos US$ 3.000 millones a un estimado de US$ 8.500 millones.

Para hacer frente a ello, Barrick se asoció en Argentina con la minera china Shandong Gold que tiene operaciones en ese país. En abril de 2017, los canadienses le vendieron por US$ 960 millones a los chinos un 50% de la mina de oro y plata Veladero, ubicada en la provincia de San Juan. Según el medio especializado Northern Miner, parte del acuerdo contemplaba el apoyo de la empresa asiática para avanzar el proyecto Pascua Lama.

El mal manejo de Pascua Lama ha obligado a Barrick Gold a pagar cuantiosas sumas para llegar a acuerdos extra judiciales. En 2016, por ejemplo, la empresa accedió a pagar US$ 140 millones para poner fin a una demanda colectiva de accionistas minoritarios en Estados Unidos que acusaban que Barrick había distorsionado información sobre el polémico proyecto.

Y en octubre de 2017 Barrick pagó US$ 20 millones a la Junta de Vigilancia del Río Huasco, para poner fin a un proceso de arbitraje iniciado el año anterior.

Pero lo peor podría estar por venir. En octubre del año pasado la Corte Suprema de Ontario, estado de Canadá, dio luz verde a una demanda colectiva encabezada por un fondo de pensiones. Los demandantes, que incluyen también a cientos de pequeños accionistas, alega que Barrick tergiversó información medioambiental en sus reportes sobre Pascua Lama, generando una multimillonaria pérdida patrimonial. La demanda busca un acuerdo de indemnización de US$3.000 millones. El proceso sigue abierto.

La mina ha muerto, viva la mina

Con todo la compañía, que opera en 13 países, tiene más motivos para celebrar que de lamentarse. Barrick sigue siendo la minera de oro más grande del mundo. En 2019 facturó US$12.800 millones, un alza de 36% frente al año anterior, y obtuvo utilidades netas de US$5.300 millones.

Y si bien el precio de su acción bajó ayer 2,83% en la bolsa de Nueva York y 3,3% en la de Toronto, en los últimos 12 meses el valor de sus títulos creció 59%. Y en los últimos cinco años, que coinciden con la paralización de Pascua Lama, el precio de la acción se quintuplicó, pasando de US$6,75 a US$ 30 por papel.

Así, la capitalización de mercado de la compañía se empina por sobre los US$51.400 millones. Esto es unas cinco veces más que Copec, la empresa chilena de mayor valor de mercado.

Además, la confianza de los grandes accionistas de Barrick Gold sigue intacta. BlackRock, uno de los hedge funds más grandes del mundo, mantiene una participación de 8,6% en la minera. Y a mediados de agosto se dio a conocer una noticia que en un solo día disparó en 12% el valor bursátil de Barrick. Berkshire Hathaway, el holding corporativo encabezado por Warren Buffett, reveló que había adquirido por unos US$564 millones un 0,6% de la propiedad de la minera. Cualquier inversión de Buffett suele ser interpretada por el mercado como una señal de solidez y, sobre todo, de oportunidad de ganancias a largo plazo.

El consenso entre 21 analistas bursátiles que cubren el desempeño de Barrick es que el precio de acciones de la minera tiene el potencial de crecer al menos un 10% durante los próximos 12 meses, según informa el medio especializado MarketWatch. Entre estos analistas, doce recomiendan a sus clientes adquirir acciones de Barrick y sólo 1 recomienda vender.

Un factor importante que impulsa a Barrick es alto precio del oro que lleva varios meses con los valores más altos en las últimas cuatro décadas. Cuando la empresa ingresó en 2000 el proyecto Pascua Lama al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), la onza de oro se cotizaba a menos de US$300. En septiembre de ese año su precio era de US$276, mientras que ayer se cotizaba a US$1.960 la onza, siete veces de ese valor.

Un mal vecino

En abril de 2001 la Comisión Regional del Medio Ambiente (Corema, antecesora del SEA) de Atacama aprobó la propuesta medioambiental de Pascua Lama, pese a que esta incluía la insólita medida de remover partes de tres glaciares para desarrollar una mina de tajo abierto.

Casi de inmediato surgió una fuerte oposición al proyecto, tanto por parte de grupos defensores del medioambiente, como por parte de habitantes y agricultores del valle de Huasco, en cuya cordillera andina se emplaza Pascua Lama. Ante la presión ciudadana, en 2006 las autoridades decidieron revisitar la Resolución de Calificación Ambiental. Esta vez fue la Corema de Copiapó la que introdujo modificaciones al proyecto inicial, incorporando más de 400 condiciones, entre estas que los glaciares no se vieran afectados por el desarrollo de la mina de oro y plata.

En diciembre de ese año, Argentina aprobó el informe de Impacto Ambiental de Barrick. El yacimiento transfronterizo fue posible gracias al Tratado de Integración y Complementación Minera que los presidentes Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Carlos Menem firmaron en 1997, y que fue ratificado por el poder legislativo de ambos países en 2000.

Se calcula que Pascua Lama tiene depósitos de oro equivalentes a 17 millones de onzas, además de 600 millones de onzas de plata. Al precio actual del metal dorado, Barrick podría haber extraído oro por un valor superior a los US$30.000 millones a lo largo de los 25 años de vida útil que iba a tener el proyecto. Un 75% del oro está situado en el lado chileno y un 25% en el argentino. El desarrollo pleno de la mina estipulaba 5.500 empleos durante la fase de construcción, y 1.600 empleos para la fase de faenas de extracción.

A partir de 2013 se intensificaron los problemas debido a que Barrick Gold estaba incumpliendo varios compromisos e incluso había contaminado el río Estrecho con descargas de aguas ácidas. Eso llevó a la SMA a abrir un proceso de sanción en contra de la minera. Entre 2013 y 2015, el organismo fiscalizador formuló 33 cargos en contra de Pascua Lama.

A partir de ahí comenzó una batalla judicial que se libró en la Corte de Apelaciones de Copiapó, la Corte Suprema, el Segundo Tribunal Ambiental y, por último, el Primer Tribunal Ambiental, que ayer reafirmó el cierre del polémico proyecto.

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