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Sábado, 20 de julio de 2019
Prosigue crisis de medios tradicionales

Revista Cosas baraja drásticos recortes e incluso cierre para 2019

Nicolás Massai D.

La tradicional revista de papel couché, fundada en 1976 y que pertenece hoy a la familia Comandari, enfrenta graves problemas económicos, a los que se suma una denuncia laboral interpuesta por su editor general 

La revista Cosas está pasando por un momento difícil; en realidad, por el peor en sus 42 años de historia. Así lo informó Mónica Comandari, su dueña, en una carta dirigida a los trabajadores de esa revista de papel couché, que está fechada el 10 de mayo de 2018 y donde también anunció una reestructuración del medio.

Lo que golpea a la Cosas es lo mismo que ha afectado a otros medios tradicionales de papel: la profunda transformación que ha experimentado la industria con el auge del mundo digital, que ha derrumbado el tradicional negocio de publicidad y circulación. 

“Nuestra revista no es una excepción a este fenómeno y debemos adaptarnos por una cuestión de supervivencia y, a diferencia de los grandes grupos económicos locales que inyectan millonarias cifras de dinero a las empresas de la industria para cubrir las pérdidas, yo no estoy en posición patrimonial de hacerlo y no me puedo permitir el lujo de continuar operando de la misma forma que lo hemos venido haciendo hasta ahora”, escribió Comandari.

De hecho, el reporte anual de 2017 de la Asociación Chilena de Publicidad (Achap) muestra que el mercado de las revistas es uno de los más perjudicados por el cambio radical de la industria. La inversión publicitaria en estos medios disminuyó en poco más de 15%, encabezando la caída entre las distintas plataformas de medios.

La reestructuración abarca tanto el área administrativa como financiera, planteando otras “líneas de negocios y un estricto plan de ahorros y cambios con efecto inmediato”. Para eso, según la misiva que publica INTERFERENCIA, se conformó un directorio conformado por sus hijos.

Desde el envío de esa carta, los rumores sobre el futuro de esta revista se han acentuado. Hay datos que mostrarían el declive. El año 2006 Cosas empleaba a más de 70 personas, pero hoy sólo son en torno a 25 los empleados estables, según una persona al tanto. Según la agencia Valida, el primer semestre de 2017 la revista Cosas, que es quincenal, tenía una circulación un poco superior a los 17.000 ejemplares por edición. Ello no es lo mismo que ventas, sino que significa el número de ejemplares que ese medio saca a las calles, quioscos y consultorios.

La situación de este medio es tan delicada, que han comenzado a circular fuertes rumores de que Cosas podría bajar definitivamente las persianas y que la familia Comandari buscaría un fórmula de quiebra que le permita desembolsar lo menos posible. La versión más optimista tampoco es muy alegre. Según algunas fuentes ligadas a la administración económica de este medio, hacia marzo está previsto reducir los costos en 50%, lo que implica una ronda de despidos en distantas áreas.

A estos problemas se sumó una demanda ante el 1º Juzgado de Letras de Santiago que interpuso a fines de agosto de este año el actual editor general de la revista, Oscar Sepúlveda, en contra de la sociedad controladora y otras sociedades manejadas también por la familia Comandari.

El final de 2018, al menos para la revista Cosas, no tiene nada de auspicioso.

Solo quiero ser del jetset

El 14 de octubre de 1976 apareció la primera edición de revista Cosas. Ricardo Martínez, doctor en lingüística y colaborador de INTERFERENCIA, escribió para una publicación de la Universidad Diego Portales una historia de todas las portadas del medio fundado por Comandari y Verónica López.

Consultado por este artículo, explicó así la evolución de la revista. “En sus inicios, a fines de los 70, la revista se enfocaba principalmente en temas políticos de la época. Harta entrevista a los personeros de la dictadura, pero también a agentes de la oposición al gobierno de Augusto Pinochet. Aquello resultaba complementado con farándula internacional”, dice.

Luego, según el académico, el medio tuvo una transición hacia las celebridades del jetset nacional, como Raquel Argandoña y Cecilia Bolocco, que se tomaron las portadas durante la década de los 80. Desde ahí en adelante, entraron de lleno en la farándula chilena, manteniendo siempre los temas internacionales, pero también entrevistas y reportajes políticos.

Hoy en día, la revista tiene actividad diaria a nivel digital, tanto en su sitio web como en Instagram. La popularidad en esta última red social es grande, llegando a los 146.000 seguidores. Sin embargo, señales como la carta de Mónica Comandari indican que Cosas ya no es lo mismo que antes, y que incluso podría estar atravesando una fase terminal.

Hay otros indicios en medio de este momento económico, como el que se registró el 31 de agosto de 2017, cuando la Sociedad Editora y Periodística Tiempo Presente Limitada –controladora de la revista– tuvo su última modificación societaria, en la que destacó un aumento del capital social, pasando de $750 millones a $1.330 millones, lo que resultó una capitalización de un pasivo por parte de Inmobiliaria e Inversiones Tiempo Moderno Limitada, la empresa que comparte la propiedad de Editora Tiempo Presente y que está compuesta por la misma Mónica Comandari, Juan Luis y Macarena Sommers Comandari, y Carlos Alberto y Francisca Reyes Comandari, estos últimos hijos de la fundadora.

La demanda

El 31 de agosto de 2018, Oscar Sepúlveda, editor general de la revista Cosas, solicitó la intervención del 1º Juzgado de Letras de Santiago entre él y su empleador luego de sufrir, según cuenta en la acción legal, una vulneración de sus “derechos constitucionales”.

El periodista –autor junto a Ascanio Cavallo y Manuel Salazar de La historia oculta del Régimen Militar–, quien comenzó su vínculo con el medio en 1999, denunció que la hija de Monica Comandari, Francisca Reyes, que trabaja en el área de la edición gráfica de Cosas, “ha afirmado a terceros que me voy en diciembre y que se ha propuesto ‘hacerme la vida imposible’ de aquí a fin de año para provocar la renuncia, sin indemnizaciones”.

Durante el proceso judicial, el periodista dijo que ha existido un desprecio hacia su persona, sobre todo en una reunión de pauta que habría ocurrido el martes 19 de junio, y en donde Francisca Reyes le notificó que la revista se manejaría como agencia de publicidad, y por lo tanto, sería un gerente general el que tomaría las riendas de los temas.

“Entonces, ¿qué haces aquí? ¿no tienes planes? ¿por qué no te vas?”, le habría dicho, según Oscar Sepúlveda.

A continuación, un extracto del testimonio que el periodista presentó a tribunales:

Esto fue expresado frente a personal de la empresa que es, jerárquicamente, subalterno a mi cargo. Esto me hizo tomar más clara conciencia de lo que venía sintiendo en las últimas semanas: estar siendo maltratado, humillado y menoscabado. En la reunión esto se hizo explícito y patente ante todos los presentes en la sala, e incluso fue claro para personas que estaban ubicadas en oficinas cercanas y que pudieron oír lo que sucedía.

Al terminar esa reunión me sentí mal físicamente, mentalmente y también desmoralizado.

El hecho de que el equipo comercial y la señora Reyes estén ofreciendo y en los hechos vendiendo o canjeando ‘entrevistas periodísticas’ como moneda de cambio en el marco de proyectos comerciales, sin que sea ello claro para los lectores, me provoca profundo rechazo y también me angustia, puesto que se trata de prácticas que no están bien, que se conocen y comentan dentro del ambiente periodístico; y que, al ser yo el Editor General de la revista, repercuten negativamente también en mí y en mi prestigio profesional.

A ello se sumó el inicio de los síntomas físicos más profundos que aquellos que había comenzado a tener antes, consistentes ahora en episodios de taquicardia, de sensación de dolor y de presión en el pecho, de notoria alteración del sueño, y también en un intenso dolor de cabeza; los cuales, al persistir durante el día siguiente y subsiguiente, me llevaron a requerir atención médica de urgencia.

Luego, Sepúlveda se juntó con Mónica Comandari el viernes 29 de junio en el domicilio de ella, en donde el periodista habría planteado la necesidad de darle una salida a los otros otros profesionales que no querían sumarse al giro comercial del medio, incluido él, poniendo “término a los contratos, respetando, al menos, la legislación vigente y no recurriendo al abierto hostigamiento para llevar a las personas a renunciar”.

INTERFERENCIA intentó comunicarse con Francisca Reyes Comandari llamando directamente a Cosas. Una de las asistentes comentó que ella se encuentra con licencia, y luego, cuando este medio solicitó hablar con alguna representante de la revista, esa misma persona indicó que “no estaban autorizadas para referirse al tema”.

En vista de esta negativa, INTERFERENCIA se contactó con Jaime Salinas Toledo, abogado que defiende a la Sociedad Editoria y Periodística Tiempo Presente Limitada en la denuncia entablada por el editor general de Cosas. Hasta el cierre de esta edición, el profesional no respondió a los recados dejados con su secretaria ni a un correo electrónico enviado durante la tarde del viernes 14 de diciembre.

Consultado por nuestro medio, el periodista Oscar Sepúlveda declinó también entregar en mayores detalles su versión.

Pese a las dificultades por dar con un vocero de la revista, este medio revisó la contestación de la demanda que realizó Tiempo Presente ante el 1º Juzgado de Letras de Santiago el 6 de noviembre de 2018.

En el documento, la sociedad dice que Oscar Sepúlveda “busca un beneficio económico, aun a sabiendas de la frágil situación económica de la empresa, sin fundamento alguno”.

"Frente a dicho escenario de crisis de los medios impresos, del cual la Editorial Tiempo Presente no ha estado ajena, el actor optó por asegurar su situación económica, en perjuicio de la empresa y sus compañeros de trabajo, llegando al extremo de un fallido intento de obtener la suscripción de un anexo de contrato de trabajo –en dudosas circunstancias– donde procuró asegurarse una indemnización a todo evento, sin tope legal, aun en caso de renuncia voluntaria”, declaran, en alusión a lo que habría ocurrido el 29 de junio de este año en la reunión entre Sepúlveda y Comandari, planteando así otra versión sobre lo sucedido ese día.

Respecto a la reunión de pauta llevada a cabo el 19 de junio, donde se habría producido el maltrato laboral por parte de Francisca Reyes Comandari hacia Sepúlveda, la versión de Tiempo Presente también es distinta.

"En dicha reunión también participó Francisca Comandari, por la empresa Asesoría y Servicios Periodísticos S.A. (también denominada SERPESA), empresa contratista que asesora a la Editorial en materia de edición de portadas y producciones. En dicho contexto, nada de lo indicado por el actor, relativo a supuestos malos tratos, gritos u ofensas es efectivo. Al contrario, los intervinientes, en el marco de sus diversas funciones, efectuaron propuestas y recomendaciones desde sus respectivas áreas, en un contexto profesional, de respeto mutuo. Por lo tanto, el lastimero relato del actor, aduciendo que, durante la reunión en cuestión, se puso incluso en jaque su ética periodística y futuro profesional, es francamente absurdo, y en los hechos, falaz”, escriben.

El proceso legal todavía continúa en tramitación. Oscar Sepúlveda también sigue siendo parte del equipo periodístico de la revista.

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Comentarios

Comentarios

He sabido por personas que estuvieron presentes en esa reunión que todo lo dicho por Sepúlveda es cierto. La señora Reyes - que no sabe nada de periodismo ni de ética- ha maltratado y hostigado a sus empleados desde que tomó el timón de mando. Dos personas que fueron despedidas hace unos años me contaron que el plan siempre fue que se fueran sin pagarles la indemnización. Una vergüenza.

Óscar Sepúlveda es un caballero, he teabajado con él. Además, hablando con gente que estuvo en la reunión, confirman lo señalado por Óscar. Espero que todo se solucione.

Conocí a ambos siendo yo proveedor entre los años 2014-15, y la señorita en cuestión siempre fue brava y desagradable, a diferencia de Óscar, un caballero. Creo en su versión.

Colaboré con Cosas. Me constan la calidad humana y profesional de Oscar Sepúlveda y sus esfuerzos por incluir en la revista contenidos de peso, más allá de la farándula. Me alegra que se haya hecho respetar. Todo mi respaldo para él.

Es unas lastima.. La malas prácticas de esta editorial. Tengo un denunció en sernac por incumplimiento de entrega de ejemplares. Tenía una suscripción por un un año y con suerte me llegaron dos revistas, luego me enteré de el cierre y a los clientes no se nos informó nada y mucho menos se nos devolvió el dinero... Pésimo. Tengo mis factura del pago... Pero no me me sirve de nada..

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