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Lunes, 26 de octubre de 2020
Entrevista

Ricardo Ffrench-Davis: "Las platas de las AFP hay que ponerlas progresivamente en desarrollo productivo para salir de esta crisis"

Víctor Herrero A.

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Foto: Cambio 21
Foto: Cambio 21

Los efectos del coronavirus en la economía llevan a que incluso la prensa liberal británica hable de la necesidad de un mayor Estado y enfoques de políticas públicas que apunten a la redistribución del ingreso y a poner límites al capital financiero. Ideas que por años viene sosteniendo este economista, a contrapelo del hábito intelectual de la mayor parte de sus colegas chilenos de pensar solo dentro del modelo. 

Ricardo Ffrench-Davis es uno de los más reputados economistas chilenos, pese a que es un disidente del pensamiento que ha dominado el campo desde los tiempos de la dictadura; el neoliberal.

Paradójicamente Ffrench-Davis es doctor en Economía de la Universidad de Chicago en 1971, escuela de la que luego saldría la camada de economistas neoliberales que ocuparon los puestos de decisión en las décadas de los 80, 90, 2000 y 2010; los famosos Chicago Boys.  

Hoy la labor de este economista la desempeña en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, desde donde ha ido realizando una fuerte crítica al modelo chileno, pero también ofreciendo alternativas a este.

Tras el estallido social y la crisis por el coronavirus, que demandará más y mejor Estado, las ideas de Ffrench-Davis, cobran una renovada actualidad.

- En marzo el gobierno anunció un plan económico de emergencia por 11.000 millones de dólares, uno de los más grandes de nuestra historia ¿Es suficiente para paliar los efectos sociales de empleo y salud pública de la población?

- Es muy insuficiente. De la cifra, alrededor de dos tercios son gastos transitorios que se reintegran posteriormente, por lo tanto el gasto neto es aproximadamente un tercio de lo anunciado. Cuando uno autoriza un gasto, no está regalando la plata. No es un gasto permanente, porque después se devuelve, es una especie de préstamo. Dos tercios de ese programa es eso, que no es que se condona, sólo se posterga su pago. 

- Se trata de un esfuerzo fiscal en torno al 4,7 del PBI, muy por debajo de los esfuerzos públicos de otros países de la Ocde. 

- No sé por qué lo anuncian así, cuando hay un gasto fiscal que después se va a compensar. Es mejor que el efecto neto de gasto en la crisis del 2008-2009, pero no se trata de comparar las dos cosas, sino que lo que ahora se está haciendo es insuficiente. Lo que hay que tratar de hacer es que la gente que va a terminar con problemas durante estos meses, tenga soluciones. 

Tenemos una fracción de gente que está, como en el caso de uno, encerrado por una segunda o tercera semana, mientras que hay un montón de gente que todavía circula por las calles y que se puede estar contaminando. No ha sido una medida sistemática y consistente. Es cierto que hay incertidumbre. Se han ido definiendo las cosas en el camino, a medida que avanzan los problemas, pero no somos el primer país que está enfrentando esta pandemia. 

Son de todos modos esfuerzos importantes, en la dirección correcta, pero es una fracción de lo que se necesita. No es integral, no es coherente. Por un lado sabemos que una parte importante de los que pueden, se van a desempeñar desde sus hogares, pues se trata de gente de ingresos altos. Pero eso es mucho más difícil para la gente que trabaja en turismo, en transporte y una serie de sectores que son de ingresos medios y bajos. 

- Hay muchos quienes critican que nuestras autoridades parecen más preocupados por los efectos que esta crisis pueda tener sobre el PIB y las utilidades de la empresa que sobre la salud de la gente ¿Qué opina al respecto?

- Indudablemente esto va a causar un efecto en el PIB. La gente que no puede ir a su trabajo irá aumentando a medida que va avanzando la pandemia, habrá más gente que estará en esta situación, y por lo tanto no está produciendo bienes y servicios. Es un impacto efectivo al PIB.

Tenemos que preocuparnos que ese impacto no sea estructural ni permanente, sino que sea durante la coyuntura. Por eso hay que preocuparse que la empresa no muera en el proceso, porque no tiene trabajadores o no tiene demanda. Entonces, hay que ver cuáles son las empresas que tienen más posibilidades de morir si van a estar varias semanas sin ingresos, que son las pequeñas y medianas empresas.

Hay que hacer medidas muy efectivas de apoyo a las pymes. Eso pasa por el sistema crediticio, por las donaciones, por la generación de demanda, por aliviar sus situaciones de deudas, y para eso hay muchas medidas. Cuando el presidente recita varias veces las cosas que hay, uno ve que son insuficientes e incompletas.

Necesitamos algo más sistemático. Hay que preocuparse de algo esencial: que la gente no se muera. Esa es la primera prioridad. Pero hagámoslo de tal manera que se conserven los empleos, y si no hay forma de pagar, entra el Estado y esto es de lo que van los escritos recientes de The Economist, de Financial Times y de The New York Times, en relación a que necesitamos un Estado coherente, decidido y sistemático que eche a andar las formas de sostener la buena posibilidad de recuperación después de que pase la pandemia. Y necesitamos que no dejemos daños permanentes en la gente, ni en las empresas. 

Pero en Chile han hecho medidas en esa dirección insuficientes, con recursos limitados y con fallas, y una cosa que yo creo es muy importante es que no se trata de mantener todo esto para que después podamos volver a lo que teníamos. Lo que teníamos tenía un problema. Se nos había ido echando a perder la economía y la sociedad chilena. La transparencia, la honestidad, el nivel de inversión productiva, las mejoras de productividad y la calidad de empleo, se nos habían ido deteriorando después de los diez años iniciales de democracia, que fueron notablemente exitosos, cuando Chile pasó de tener un ingreso por habitante menor al promedio de América Latina y 15 años después pasamos a estar por sobre ese ingreso.

Aprendimos a manejar globalización. Eso lo fuimos perdiendo en el camino, nos fuimos moviendo hacia una moda neoliberal. Y esa es una de las cosas que están en discusión en el mundo desarrollado. Está en discusión en Estados Unidos, en Inglaterra... mucho en Francia, de parte de la izquierda y la derecha francesa; en Alemania también. 

- Quiero retomar un punto que mencionó antes. El tema de las pymes, que más allá de si se trata de un gobierno más a la derecha o a la izquierda, es como un mantra de cualquiera…

- Sí, eso ha sido sistemático. Derecha, izquierda hablan de las pymes y después los gobiernos se olvidan. Durante la dictadura se destruyeron pymes. Esta fue tajante y cruel con las pequeñas empresas, que se achicaron y hubo un debilitamiento enorme de ellas. Con muy poquita formación de capital. Es increíble lo poco que se invirtió en la dictadura. Los empresarios pueden haber estado felices en la dictadura, pero no se metían la mano al bolsillo para construir.

Después la inversión creció enormemente en pequeñas, medianas y grandes empresas, hubo un resurgimiento de ellas, y después se empezaron a trancar por la forma en que se comportó la economía: la moda neoliberal.

Mucha especulación, tasas de interés usureras, poco acceso al crédito por parte de las pymes, sin inversión ni capacitación laboral, sin crédito de largo plazo, mucho crédito de corto plazo para la especulación y no para el desarrollo productivo.

Corregir eso tenemos que hacer dar un gran impulso transformador, para que las pymes puedan ir tomando fuerza e ir transformándose en un motor del desarrollo.

Y eso puede pasar, claro que ha pasado. En los países del norte que se desarrollaron hubo y hay todavía un rol importante de las pequeñas y medianas empresas. Esa es una forma de democratizar la propiedad. Que no esté todo concentrado en diez grupos económicos, sino que esté disperso en 500, 600, 700 mil pymes, que van creciendo más rápido que las grandes. Entonces tú creces y vas creciendo a la vez que incluyendo.

- En cuanto a los bancos ¿Han respondido a la baja de la tasa de interés del Banco Central, como para devolver la mano a las pyme y los ciudadanos de cuando fueron rescatados por el Estado en los 80? 

- Eso no surge espontáneamente. Eso requiere de una gran reforma de el mercado de capitales, creando banca de desarrollo o líneas de crédito de largo plazo. Porque para el desarrollo productivo no basta con el capital de trabajo y el corto plazo. Se necesita fondos para poder modernizar empresas y expandirlas.

Los jóvenes emprendedores que no tienen patrimonio y tienen buenas ideas no tienen acceso al mercado de capitales regularmente. Están excluidos. Para esto hay que tomar el toro por las astas y hacer una gran reforma del mercado de capitales para el desarrollo productivo y para la democratización del crédito. Para las tasas de interés.

Tiene que haber intervención pública en esto. Los mercados de capitales libres, libres, libres... tienen tasas de interés tremendamente discriminatorias contra los sectores medios y bajos. Necesitamos reforma formal del mercado de capitales, como lo hicieron los europeos en la posguerra. 

- En Chile hay reservas de ahorro que son multimillonarias. Hablo de las AFP. Hace poco se dio a conocer que en Perú, el Congreso aprobó que se puedan liberar hasta el 25% de esos fondos para los ahorrantes. Considerando que vivimos en una sociedad de consumo donde, en promedio, el PIB está compuesto por un 60% de consumo ¿No sería el momento de repensar la manera de cómo nos hacemos cargo de esos fondos e incluso pensar en echarles mano?

- Yo lo que he propuesto durante 30 o 40 años es que esos son ahorros de los trabajadores. Echar mano a esos fondos no significa comerse o gastarse esa plata, sino que se ponga a trabajar para el beneficio de los trabajadores. Cuando uno dice que hay que formar banca de desarrollo, de créditos de largo plazo, ahí está la fuente pues.

Esos son ahorros a 40 años plazo. Ese ahorro está. ¿En qué lo tenemos invertido? En acciones, en bonos de corto plazo, en los mercados financieros. Un tercio en los mercados internacionales y dos tercios en los mercados nacionales. Y de esto último es muy poquito para el desarrollo productivo. Ahí están los créditos hipotecarios que son para que la gente viva mejor. Pero el resto, para el desarrollo y la producción de otros bienes y servicios no existe.

Tenemos que hacer una reforma para que las platas de las AFP gradualmente se vayan redirigiendo hacia la banca de desarrollo y el financiamiento de desarrollo productivo. A eso iban los proyectos de crear la AFP estatal, en que los aumentos de cotizaciones fueran directamente entrando a ese canal, y las platas de la AFP gradualmente se reasignaban.

La solución no es lo que hizo Perú de que la gente financie sus necesidades, ahora en la contingencia del virus, retirando plata de sus pensiones. Se les achica la pensión. Igual que con el seguro de cesantía, que se come el aporte del trabajador y no el aporte solidario.

Aquí necesitamos solidaridad. Recursos fiscales. Está bien bajar la tasa de interés, pero el gran esfuerzo tiene que ser inversión y gasto público para darle salud a la gente, alimentación y necesidades básicas durante los momentos de urgencia e ir preparando una recuperación que no es volver a la normalidad anterior, sino que a una nueva normalidad, en que podamos crecer para incluir, crecer para el empleo. El crecimiento bien hecho, no a la neoliberal, 

- Cuando usted habla de "un mayor esfuerzo fiscal" ¿Cómo lo hacemos en Chile? ¿A través de mayor endeudamiento o como en Argentina, imprimimiendo más billetes a través del Banco Central?

- Lo de la impresión de billetes suena horroroso y es lo que llevó a Argentina a 5.000% de inflación. Paso algo similar con Brasil y a Perú, en un momento en que en América Latina se multiplicaron los precios en el año por 16 veces. Eso es horroroso.

Pero ahora tenemos una situación en que la demanda se ve contraída y se va a contraer más. No es financiar nuevos gastos en una economía en que la gente estaba trabajando y meterle aumento de salario financiado con billetes. Eso no se puede hacer, no existe la revolución distributiva imprimiendo billetes. Hay que tener bienes y servicios reales. Pero hoy día necesitamos aumento de la liquidez. Y ahí están las propuestas en que el Banco Central pueda, en condiciones especiales, comprar papeles en la Tesorería. Cosa que se ha hecho en magnitudes muy fuertes en los esfuerzos de recuperación de la crisis del 2008 y el 2009 en varios de los países desarrollados.

Eso sí es responsable. Lo irresponsable es pensar "mira el desarrollo se financia con impresión de billetes". El desarrollo con esfuerzo real de equipos, maquinaria, construcciones que dan empleo sostenido a lo largo del tiempo. 

- La crisis financiera global del 2008 y 2009 fue un fuerte golpe para el capitalismo globalizado. Ahora hay voces -por ejemplo una editorial del Financial Times- que llaman a repensar la política económica de las últimas cuatro décadas. Vale decir la época que empezó con Margareth Thatcher, con Ronald Reagan y con la dictadura de Augusto Pinochet en Chile. Esto es aceptar que el Estado, luego de esta crisis, va a tener que tener un rol mayor, y que habrá que buscar un nuevo contrato social, como lo fue post segunda guerra mundial ¿Qué tiene que decir al respecto?

- Bienvenido el Financial Times a decir lo que nosotros veníamos diciendo desde los tiempos de la dictadura.

Al comienzo de la democracia muchas de esas cosas se hicieron. Se fortaleció el Estado al comienzo, se aumentaron los impuestos progresivamente. La dictadura había dejado a las empresas sin impuestos. La democracia restableció el impuesto a las empresas y lo subió aumentando la producción de impuestos en 20%. El problema es que luego de 5 o 7 años deberíamos haber puesto 2 o 3 puntos más. Porque teníamos una carga tributaria notablemente baja comparado con las economías desarrolladas. Las economías desarrolladas, en la posguerra, fortalecieron el Estado, y ahí Francis Fukuyama dice: "no hay país desarrollado que lo haya conseguido con un Estado débil".

País desarrollado, Estado fuerte. Si tiene recursos, debe ser ordenado, transparente, sin corrupción.

El neoliberalismo nos empujó desde Pinochet y Reagan en la dirección opuesta. Eso es un retroceso del cual debemos deshacernos para ir acercándonos a la exitosa experiencia de los países que hoy día están más desarrollados. 

- En el caso de Chile, la crisis del coronavirus viene encima de la crisis del estallido social. cuando millones de chilenas y chilenos salieron a la calle exigiendo un capitalismo más justo, porque no fue antisistémico. Con ambas cosas sumadas ¿cree que estamos asistiendo al fin del modelo chileno de las últimas tres o cuatro décadas?

- Depende. Yo creo que no podemos volver a la normalidad anterior, a la cual nos habíamos acostumbrado por inercia. De no ir resolviendo problemas de inclusión, dignidad, de desarrollo productivo versus desarrollo especulativo, de repetir y repetir las cosas sin ir mejorando la manera de hacerlas.

Necesitamos una nueva normalidad. Y en Chile hay un riesgo de que con estas dos crisis se concentren todas las fuerzas en eso, y se deje de pensar qué es lo que tenemos que hacer después. Debemos estar listos para lo que viene después. Sea para el próximo gobierno, o para tener un programa transformador de fondo. Eso va en la dirección de lo que dijo el Financial Times, otros medios y varios premios nobel de economía. Y uno dice: "bienvenidos".

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Hola Víctor! Ustedes y su fascinación con las AFP, diría un buen economista (obviamente no es marxista): "Todos son putos cuando el culo es ajeno". Dejarán algún día la manipulación? Entiende que un sistema socialista no funciona, supera finalmente tu ardor con el gobierno militar, Allende y su gente tenían este país hecho pico. No dicen nada de como funcionan las AFP, solo hacen propaganda, pero cuando llegan a un gobierno no sirven para nada, no son efectivos, los ejemplos en el continente son evidentes. Este mensaje te lo dejo a ti directamente, si quieres ser un Joseph Goebbels, estás en tu derecho, pero la sociedad tiene derecho también a defenderse de sicarios propagandistas que se quedaron en los 70's como tu.

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