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Sábado, 19 de septiembre de 2020
Entrevista

Rodrigo Ramírez: “El protagonista del plebiscito será Whatsapp”

Francisco Oyarzún

El ex subsecretario de Telecomunicaciones de Bachelet asegura que esta plataforma será crucial a la hora de influir sobre los votantes. ¿Qué hay detrás de las nuevas estrategias de campañas vía redes sociales?

Aún no inicia el período oficial para el plebiscito constitucional de abril y ya han comenzado a circular mensajes que vaticinan el caos en caso de ganar la opción "Apruebo a una nueva Constitución". Los más obvios son los mensajes de José Antonio Kast en radios como la Biobío, mensajes en YouTube, Facebook y videos en Twitter.

Sin embargo, el canal preferido para difundir tales mensajes ha sido Whatsapp. Según varios sondeos, el 68% de los chilenos usa esta plataforma “constantemente, al menos una hora durante el día”. La alta exposición diaria a esta aplicación de mensajería instantánea la ha convertido en un una de las redes sociales favoritas para la propaganda política. Además, a diferencia de las otras redes sociales, Whatsapp parece ser lo que antiguamente se llamaba el “boca a boca”, acaso el instrumento de persuasión más poderoso.

De hecho, actualmente un grupo de expertos y académicos de toda América Latina está estudiando el impacto que Whatsapp tuvo en la elección de Jair Bolsonaro en Brasil a fines de 2018.

Hay quienes han manifestado públicamente su interés por centrar la estrategia electoral en Whatsapp. Tal es el caso del "Comando por el Rechazo a la Nueva Constitución", liderado por los empresarios Gonzalo de la Carrera y Gerardo Jofré, que según una nota publicada por La Tercera, ya preparan acciones en redes sociales para difundir sus ideas fuerza. De hecho, según se lee en la nota, de la Carrera señaló que recurrirá a las bases de datos de los apoderados de Sebastián Piñera en la segunda vuelta presidencial de 2017 para sumar adherentes a su causa por mantener la actual Constitución.

"Toda esa organización distrital quedó. Son 65 mil personas las que son potenciales y hoy día tenemos cerca de 20 mil que ya han manifestado su intención de participar a través de medios digitales, como Whatsapp", dijo de la Carrera al diario del grupo Copesa.

Sin embargo, el uso de Whatsapp para fines de propaganda política, así como el de otras redes sociales, se encuentra en un limbo legal. No hay un marco regulatorio que establezca un límite a la inversión que se destine hacia estas plataformas y, mucho menos, que sancione la difusión de noticias falsas o de mensajes que inciten al odio o la discriminación.

Para tratar estos temas, INTERFERENCIA conversó con Rodrigo Ramírez, ex subsecretario de Telecomunicaciones en el segundo gobierno de Michelle Bachelet (2016-2018) y doctor en Comunicación Digital de la Universidad Autónoma de Barcelona.

¿Cómo se comienza a armar una campaña mediante Whatsapp? 

Todo esto es una estrategia de puntos de conexión en la que se recurre a bases de datos. Bases de datos históricas en las que tú puedes determinar dónde votan las personas y cuál es el voto histórico de la gente que vive en cada lugar. Y ahí tú haces el cruce de quiénes son los mejores relacionadores que pueden vincular el mensaje. En general se acude a las bases de datos de los propios partidos, de los que han sido apoderados históricos, apoderados de mesa, candidatos, etc. Ahora, lo lógico sería aplicar inteligencia artificial, un algoritmo que te pudiera determinar con exactitud dónde, cómo, cuándo vota tal familia, tal sujeto, en qué condiciones y cuál es su tendencia. No tengo la confirmación de que los partidos tengan esa capacidad, seguramente las empresas les van a ofrecer estrategias algorítmicas con las que van a poder tener mayor alcance y mayor información sobre las tendencias de los votantes.

Toda esa información que tiene que ver con tu huella digital, de lo que tú ya has hecho, de tu geoubicación, tus grupos de contacto, a qué respondes, cuáles son las mayores interacciones que tú haces en redes sociales, me permitirían saber tus preferencias. Por tanto, yo puedo crear grupos de Whatsapp en torno a un tema de tu interés, y a partir de una conversación de una semana, en el cuarto o quinto mensaje, yo te puedo empezar a enviar información relacionada a vincular ese interés tuyo con el rechazo o la aprobación a una nueva Constitución.

¿Existe actualmente una forma de regular el financiamiento de estas campañas?

Hoy no hay un marco normativo que regule el gasto y el financiamiento de la inversión que se hace en internet y en las redes sociales. Es, desde luego, un espacio abierto para la regulación. Pero actualmente no hay forma de hacerlo. Existen proyectos de ley, pero el Servel también se ha quedado cojo. Ha quedado coja la autoridad que norma las elecciones, en términos de poder definir el alcance y el gasto en la inversión en redes sociales. Allí está al debe. Además, se ha regulado con meridiano éxito, porque hoy también es muy difícil evaluar el impacto de estas campañas. Objetivar efectivamente si una campaña en la que yo invierto A tiene un impacto medible en B no tiene todavía una métrica, porque también hay muchas subjetividades de por medio.

¿Hay experiencias internacionales de regulación del gasto en este tipo de campañas?

Han habido avances. Hay avances en transparencia, como en Estados Unidos o en Inglaterra, donde se transparenta el gasto. Ahora, yo tengo entendido que no hay límite del gasto. Hay transparencia de cuánta inversión haces, no solamente inversión publicitaria ni de los gastos que teóricamente tendrías que hacer cuando contratas a una persona o compras una paloma o un letrero, sino que también en varios países se transparenta el gasto que haces en internet.

En el caso chileno, donde hay un proceso constituyente en juego, ¿cómo cree que será el estilo de estas campañas por redes sociales? 

Creo que van a estar todas las estrategias en juego, todas las tácticas en pro de la estrategia de lograr tanto la aprobación como el rechazo. Ahora, yo creo que va a ser una campaña enfocada en reforzar los propios grupos. La derecha, la que no quiere una nueva Constitución, va a tratar de ampliar su rango de alcance, porque es un voto educado, es un voto que pase lo que pase vota por la derecha.

El mayor desafío es para la centroizquierda, ya que siempre el voto de este sector es un voto mucho más reflexivo. Necesita muchos más elementos seductores. En eso la centroizquierda ya tiene alguna experiencia cuando ganó el No y puso en valor lo que el país podía avanzar hacia adelante, más que mirar el país hacia atrás. Y en esto no podemos seguir apelando a los que hicieron los spot de los años 80, porque también ellos tienen un paradigma en su construcción de una sociedad que hoy es distinta. Esta campaña tiene que abrir fuentes creativas de mensajes, de interacciones, de diálogos diferentes, de protagonistas diferentes, en fin, es todo un espacio súper interesante en términos de lo que va a ser el mensaje y la estética de esta campaña.

¿De qué forma se darán estas estrategias de ambos sectores? Ya se ha comenzado a difundir, por parte de ciertos sectores de derecha, la idea de "que no podemos partir desde una hoja en blanco, que esto sería un salto al vacío".

Van a recurrir a los mismos elementos que les dieron mucho rédito en la elección presidencial de Piñera versus Guillier. Yo creo que van a replicar el mismo modelo, la misma estrategia, las mismas tácticas, en las que este gran receptor que son las redes sociales va a ser el canal por el que se va a distribuir este tipo de campañas, porque ya tuvieron éxito. Mi preocupación no es qué hagan ellos, mi preocupación es qué va a hacer el mundo progresista que siempre se ha mostrado más impávido frente al uso de estrategias digitales. Han sido mucho más precarios en su uso, están todavía en la estrategia más análoga, todavía es un mundo de progresistas que van al puerta a puerta, en una campaña mucho más comunitaria, con mucho más de asambleísmo. Son estrategias necesarias, pero también la forma mediante la que uno se comunica cambió. Ahí yo creo que el mundo progresista no tiene que mirar al techo. Tiene que comprometerse de una vez a utilizar esos canales, y de la forma en que se deben ocupar.

¿Cómo cree que comenzará a moverse el escenario de las redes sociales en las próximas semanas?

Creo que el gran canal de comunicación que vamos a empezar a mirar de aquí a la próxima semana va a ser la distribución y la repetición de mensajes a través de Whatsapp. Yo creo que la gran plataforma que va a tener el protagonismo en esta elección va a ser, sin duda, Whatsapp. La comunicación política va a cambiar a propósito del alcance, de la penetración y de la réplica que tienen los mensajes que son distribuidos a través de esta red, porque tú hoy crees más en las personas, no crees en los intermediarios, a propósito de la crisis de confianza. Entonces, si el grupo de apoderados manda algo, aunque no lo creas, lo terminas viendo, observándolo, compartiéndolo. Lo harás, aunque no estés seguro de su veracidad. Por tanto, esa plataforma, que no tiene intermediarios, hoy va a ser el gran catalizador de la aprobación o del rechazo a la nueva Constitución.

Y ahí obviamente hay que meter las manos, no para coartar la libertad de expresión, sino que para asegurar que la circulación de la información sea garante de los procesos democráticos. O sea, tiene que haber resguardos por parte de una institucionalidad moderna que sea capaz de irse adecuando a todas estas irrupciones tecnológicas, y que te dé el espacio para poder regularlas. No podemos regular de igual forma la publicidad que antes era una pancarta en una esquina y que hoy es la distribución masiva de mensajes vía Whatsapp.

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