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Lunes, 31 de Agosto de 2026
Alemania

Si no hay justicia, hay funa

Ute Löhning

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Visita espontánea a la fiscalía de Krefeld
Visita espontánea a la fiscalía de Krefeld

“Justicia, verdad, no a la impunidad”, son las consignas de unas docenas de participantes en una funa en el barrio de Oppum, en Krefeld, Alemania, con motivo del Día Internacional de la Víctimas de Desapariciones Forzadas el pasado 29 de agosto. Han traído fotos de presos políticos desaparecidos; el dúo musical chileno-alemán Contraviento interpreta canciones chilenas y muchas personas les acompañan cantando juntos.

La actividad tiene lugar frente a un edificio donde reside Hartmut Hopp (82). Hopp fue médico y director del hospital de Colonia Dignidad, aquella comunidad sectaria alemana fundada en Chile en 1961, en la que la violencia sexual y los trabajos forzados formaban parte del día a día de muchos de sus residentes. Durante la dictadura (1973-1990), los líderes del grupo, encabezado por el predicador laico alemán Paul Schäfer, colaboraron estrechamente con la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), que secuestró a presas y presos  políticos, trasladándolos a aquel recinto alejado al pie de los Andes, donde los torturó y asesinó a unos cien de ellos. Su destino sigue sin esclarecerse, al día de hoy continúan desaparecidos.

Que hablen

Hopp era la mano derecha de Paul Schäfer, se le considera haber sido el nexo de Colonia Dignidad con la DINA y era quien mantenía estrechos contactos con su jefe, Manuel Contreras. Bianca Schmolze, responsable de derechos humanos en la organización humanitaria Medizinische Flüchtlingshilfe (MFH) Bochum, afirma que Hopp dispone de información clave para esclarecer el paradero de los desaparecidos. “Hablen por fin y cuenten todo lo que saben sobre los presos políticos, los desaparecidos y los asesinados”, exige Schmolze, dirigiéndose a Hopp y a otros ex dirigentes de la Colonia Dignidad que se han sustraído de las investigaciones de la justicia chilena y que actualmente viven impunemente en Alemania.

Bajo el lema “la Justicia sana”, el centro psicosocial MFH de Bochum aboga por el esclarecimiento de los crímenes contra los derechos humanos y exige la instalación de una comisión de la verdad sobre la Colonia Dignidad, porque la falta de esclarecimiento y reconocimiento conduce a una nueva traumatización de las víctimas. Los y las familiares de los desaparecidos, que no saben cómo ni dónde murieron sus seres queridos y no tienen un lugar donde llorar por ellos, sufren por ello durante toda su vida.

Hopp no rompe el silencio 

Sin embargo, Hartmut Hopp no quiere hablar, no quiere compartir lo que sabe ni contribuir al esclarecimiento de los hechos. Se encuentra en su domicilio, pero, una vez más, se niega a dar una entrevista a la prensa. En Chile, la Corte Suprema le ha condenado, en sentencia firme, a cinco años de prisión por complicidad en abusos sexuales y violaciones de menores. Se sustrajo de esta pena y de otras investigaciones al salir de Chile a Alemania. Desde 2011 vive tranquilamente en Krefeld, cerca de la “Freie Volksmission Krefeld”, una comunidad evangélica que hoy tiene numerosos adherentes, entre ellos, (ex) residentes de Colonia Dignidad.

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Myriam Silva Pérez cuya pareja fue secuestrada y asesinada 198, a la izquierda. Junto a ella Bianca Schmolze de MFH Bochum.
Myriam Silva Pérez cuya pareja fue secuestrada y asesinada 198, a la izquierda. Junto a ella Bianca Schmolze de MFH Bochum.

En 2018, el Tribunal Regional Superior de Düsseldorf desestimó una solicitud para que se ejecutara en Alemania la condena impuesta a Hopp en Chile, basándose en argumentos jurídicamente controvertidos. Poco después, también se archivaron las investigaciones independientes de la justicia alemana contra Hopp. “La justicia de Renania del Norte-Westfalia ha fracasado en la tarea de esclarecer estos delitos de extrema gravedad”, explica el politólogo Jan Stehle, quien ha analizado detalladamente la responsabilidad de la política exterior y la justicia alemanas en el caso de Colonia Dignidad. “Entre 1961 y 2019 se llevaron a cabo más de una docena de investigaciones penales. Todas ellas fueron archivadas por supuesta falta de pruebas suficientes”, afirma Stehle. Los delitos de Colonia Dignidad quedaron todos impunes ante la justicia alemana, a pesar de que las autoridades alemanas tenían conocimiento de la violencia sexual, los trabajos forzados, la tortura y los asesinatos en esta colonia alemana, critica Stehle. Exige “investigaciones estructurales que se centren en el sistema criminal de la Colonia Dignidad, pero la justicia de Renania del Norte-Westfalia no considera necesarias tales investigaciones”.

“Debe haber justicia”, exige también la Myriam Silva Pérez (73), chilena, cuyo primer marido, el pintor y activista Hugo Riveros Gómez, fue secuestrado en 1981 en Santiago de Chile por órganos represivos de la dictadura y hallado muerto poco después en el río Maipo. La embajada alemana en Chile se había negado días antes a ofrecer protección a Hugo Riveros en sus instalaciones. Myriam Silva Pérez lleva mucho tiempo viviendo en la ciudad alemana de Colonia y ha venido a Krefeld para participar en la funa, actividad en la que activistas de derechos humanos acuden al lugar de residencia de un violador de derechos humanos y denuncian ante el vecindario los hechos que han quedado impunes ante la justicia.

En Krefeld-Oppum, Hartmut Hopp y Colonia Dignidad son prácticamente desconocidos. Varios vecinos y vecinas afirman que no saben nada de su historia. Esto podría cambiar, ya que, en el contexto de la concentración, activistas están depositando folletos en los buzones de las casas de los alrededores. Sin embargo, un vecino que conoce los hechos por publicaciones en medios de comunicación, da la bienvenida a la funa: “Es bueno que se llame la atención sobre el hecho de que aquí vive un perpetrador cuyos delitos no han sido esclarecidos por la justicia alemana”. Quien pisotee los derechos humanos, aunque sea en un lugar lejano de Alemania, como en Chile, debe cumplir su condena, señala el vecino.

Diputados muestran su apoyo

Dos diputados del Bundestag, David Schliesing (Die Linke) y Max Lucks (Los Verdes), envían mensajes de audio como forma de apoyo. Ambos son miembros de la Comisión Conjunta de diputados y del Gobierno federal sobre Colonia Dignidad, recientemente reconstituida. Esta comisión deberá “ponerse rápidamente en marcha” tras las vacaciones de verano, declara Schliesing. Ya que las condiciones generales se han vuelto considerablemente más difíciles tras la elección de José Antonio Kast como nuevo presidente de Chile, un admirador de Pinochet de extrema derecha. Schliesing explica que la “prioridad más alta” para las actividades de la Comisión Conjunta es el compromiso de avanzar con la instalación de un sitio de memoria y un centro de documentación y educativo en el recinto de la ex Colonia Dignidad. Y es que en el asentamiento, que ahora se llama Villa Baviera, no existe hasta la fecha ningún sitio de memoria; en lugar de eso, un hotel-restaurante de estilo bávaro marca la percepción pública de los visitantes que pasan por el recinto que se ha vuelto una atracción turística.

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El dúo musical Contraviento durante la funa
El dúo musical Contraviento durante la funa

En marzo, el Gobierno de Kast detuvo los planes de expropiación de una parte del terreno con el fin de instalar un sitio de memoria. El portavoz de política de derechos humanos de Los Verdes, Max Lucks, critica esta decisión como parte de una política que pretende evitar la memoria de Colonia Dignidad, ya que este asentamiento “representa el legado ultraderechista de la dictadura de Pinochet y la complicidad alemana”. Por eso resulta tan importante que el Gobierno alemán adopte una “postura clara e inequívoca” frente al Gobierno chileno actual y active sus propias posibilidades para velar por la memoria, enfatiza Lucks.

El papel del Gobierno alemán

Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores alemán se mantiene reservado y no da a conocer ninguna actividad propia en relación con la creación de un sitio conmemorativo, de documentación y educativo en el recinto de la ex Colonia Dignidad. Se limita a ofrecer su apoyo a la parte chilena en sus iniciativas para la creación de un sitio de memoria. La Comisión Mixta Chileno-Alemana para abordar la memoria histórica de Colonia Dignidad, que se reúne semestralmente desde 2017, tiene como objetivo declarado el establecimiento de un centro de documentación. Sin embargo, en la práctica, aparte de las buenas declaraciones, desde hace años apenas se han dado pasos concretos para la creación de un sitio de memoria. El ministro de Relaciones Exteriores, Johann Wadephul, que se reunió con Kast y con el ministro de Relaciones Exteriores chileno, Francisco Pérez Mackenna, en junio en Paraguay, se muestra cauteloso de adoptar posturas claramente críticas con la política del Gobierno de Kast.

Tras la funa frente a la casa de Hartmut Hopp, los y las activistas realizaron una visita espontánea a la Fiscalía de Krefeld, que en 2019 archivó la investigación penal contra Hopp. Con un lienzo exigen poner fin a la impunidad y declaran que piensan volver: “Mientras los responsables de los crímenes de la Colonia Dignidad sigan impunes, habrá funa”.

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