Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Miércoles, 28 de octubre de 2020
Primer cómico

Stefan Kramer alude en todo su show al estallido social y su personaje de Piñera es repudiado por el público

Ricardo Martínez
Nicolás Massai D.

El cómico hizo una rutina donde transitó desde el barrio alto hasta la Plaza Dignidad, interpretando a distintos políticos que fueron abucheados por el público, subiendo a su esposa al escenario para reivindicar la paridad de género y poniendo énfasis en la desigualdad que vive el país. Todo con risa.

En horas de la tarde de este domingo estaba en duda la puesta en marcha del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, debido a incidentes que se produjeron en los alrededores del Hotel O’Higgins, el histórico centro de alojamientos para invitados del evento que incluso debió ser evacuado. Sin embargo, la noche llegó y Ricky Martin abrió con su espectáculo cerca de las 22:00 horas.

A pesar del éxito de su show, la atención de la jornada se centró en lo que hizo sobre el escenario el cómico e imitador Stefan Kramer, quien se presentaba por tercera vez en el Festival de Viña. Los días anteriores ya se hablaba que su rutina  tocaría temas de la contingencia nacional, en vista de los sucesos y las violaciones a los derechos humanos que se han cometido en Chile desde el inicio del estallido social, el pasado 18 de octubre de 2019.

El imitador salió al escenario exactamente a las 00:00 horas. El público comenzó a celebrarlo desde el inicio de la primera parte del espectáculo, que se centró en contar una historia en la que se puso a él mismo como protagonista, como un “cuico” que tuvo ganas de ir a protestar con el inicio de las manifestaciones. No mostró problemas en tildar de “Plaza Dignidad” a la ex Plaza Italia, de hecho, lo reiteró en distintos pasajes.

Así, la esencia de su rutina tuvo que ver con la contingencia. El telón de fondo, que proyectaba imágenes atmosféricas de ciudad que acompañaban el desarrollo del show, se desplazó desde el barrio alto –cuando el imitador dijo que vive de manera acomodada–, la Plaza Ñuñoa y por última la Plaza Dignidad, que ha sido la “zona cero” de las protestas desde el comienzo.

Uno de los puntos más altos fue cuando Kramer, imitando a los tenistas Nicolás Massú y Horacio de la Peña, simuló estar un partido de tenis en la misma Plaza Dignidad devolviendo bombas lacrimógenas a los Carabineros con una raqueta de tenis. De un minuto a otro, los rivales que intentaban hacerle un punto ya no eran la policía uniformada, sino que el sistema de AFP, o las isapres, o las cuentas de luz y del agua. En ese momento, su personaje no podía hacer ningún punto a los contrincantes, hasta que fue ayudado por símbolos de las manifestaciones como la tía Pikachu –dibujo animado japonés–, Spiderman –conocido como estúpido y sensual Spiderman– y un hombre que usaba como escudo un signo ‘Pare’ –conocido como Pareman, y emulando a algunos manifestantes de la ‘Primera Línea'. Recién ahí pudo doblegar al rival.

Sin abandonar las habilidades que lo han llevado a estar donde está, Kramer giró el ethos de su rutina a la contingencia, no sin problematizar su propia figura en este sentido, sobre todo al inicio. Por eso su referencia a la Primera Línea, con la frase, "sin la primera línea, no podríamos estar manifestándonos", se ganó un tuiteo de repudio del diputado Diego Schalper.

Los más pifiados

Como en ocasiones anteriores, las imitaciones de Stefan Kramer desataron sendas risas en el público. Sin embargo, y también a raíz del estallido social, algunos personajes interpretados por el comediante recibieron pifias por parte del público. Fue lo que ocurrió cuando Kramer imitó al presidente Sebastián Piñera, o a la ministra de Educación, Marcela Cubillos, o a la vocera de gobierno, Karla Rubilar. Pero los abucheos no fueron solo hacia el poder Ejecutivo; también se escucharon cuando interpretó a Gabriel Boric, fundador del Frente Amplio y militante del partido Convergencia Progresista. 

Por último, en la segunda parte del espectáculo, Kramer subió al escenario a la cantante Paloma Soto, quien también es su esposa, para comenzar con una tónica distinta en la que se reivindicó la paridad de género, una idea para la eventual Convención Constituyente que ha sido fuertemente rechazada por varios políticos del conglomerado Chile Vamos.

Kramer, en síntesis, tiene una absoluta conciencia de que su papel es el del antiguo bufón, que era el único que podía criticar al rey (el poder) por la vía del humor, con ese ejemplo supremo que es el bufón del Rey Lear (aunque, sabemos, el bufón desaparece misteriosamente en los últimos actos del drama de Shakespeare).

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.

Comentarios

Comentarios

Añadir nuevo comentario