Las próximas 48 horas en el Congreso serán fundamentales para alcanzar un acuerdo que dé mayor respaldo a la megarreforma impulsada por el gobierno de José Antonio Kast. Se anticipa que la jornada legislativa será extensa y se proyecta que continúe hasta la madrugada del próximo jueves, hasta su total despacho.
Este lunes, el proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional fue despachado por la Comisión de Hacienda del Senado con la invariabilidad tributaria aprobada en su mayoría.
El denominado corazón de la reforma establece impuestos fijos en 10 años para las inversiones de 50 millones de dólares, en 15 años para las de entre 50 y 350 millones de dólares y en 20 años para las que superen dicho rango.
A la salida de la comisión, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, apuntó que: “Esperamos que esto se vote en el Senado esta semana y ojalá seguir avanzando”.
La respuesta en la oposición vino por parte del senador Diego Ibáñez (FA), quien sostuvo que: “El ministro Quiroz pasó una verdadera aplanadora en la Comisión de Hacienda. Aprobó todo lo que se le dio a su antojo y, lamentablemente, quedaron fuera las materias que se esperaban que se escucharan por parte del ministro”.
“Cuando el progresismo vuelva a ser mayoría, en el gobierno y en el parlamento, la primera norma que se va a eliminar va a ser la invariabilidad tributaria y los ‘perdonazos’ tributarios a las grandes empresas”, enfatizó el frenteamplista.
Hacia el presente, el senador Iván Moreira sostuvo que: “Tendremos una mayoría frágil, pero aunque sea por un voto, lo que nosotros queremos es que con esta reforma, podamos llegar al bienestar de todos los chilenos sin distinciones políticas”. Dicha mirada es compartida por algunas voces, quienes creen que la reforma se acabará aprobando por 26 votos en un estrecho margen.
Para el Ejecutivo, no obstante, las proyecciones de votación eran más optimistas hace algunos días. El panorama cambió tras un compromiso que el ministro Quiroz alcanzó con los senadores de la bancada PPD Pedro Araya, Ricardo Celis y Loreto Carvajal; sin embargo, la relación se tensionó cuando el jefe de la billetera fiscal ingresó una indicación para reducir el impuesto a las grandes empresas del 23% al 22%, ajuste que no estaba contemplado originalmente en la negociación.
Sin embargo, para el gobierno, la votación pudo ser al menos más holgada hasta hace algunos días atrás, luego de un acuerdo que el ministro Quiroz alcanzó con los senadores de la bancada PPD Pedro Araya, Ricardo Celis y Loreto Carvajal, luego de que el jefe de la billetera fiscal ingresara una indicación para reducir aún más el impuesto a las grandes empresas del 23% al 22%, que no estaba contemplado en la negociación con los legisladores.
Ante el quiebre total del pacto, el Gobierno intentó este lunes recomponer los lazos restituyendo la propuesta del PPD para su votación en la Comisión de Hacienda.
Pero el acuerdo se quebró por completo y el gobierno salió este lunes a intentar recomponer las relaciones restituyendo la propuesta PPD para su votación en la Comisión de Hacienda.
El llamado del ministro del Interior y Gobierno, Claudio Alvarado, fue: “Espero que en el transcurso de las próximas horas, de los próximos días, tenemos un plazo hasta el día miércoles, esa relación (con el PPD) se pueda recomponer, se pueda recapacitar y se pueda aprobar en los términos que se habían conversado”.
No hay consenso respecto a porqué Quiroz tomó aquella decisión, aunque desde el Gobierno sostienen que fue una confusión, pues el ministro de Hacienda asumió que aquello era parte del acuerdo. En parte, algunos apuntan a una inexperiencia política y de hecho, él es quien ha llevado adelante buena parte de la relación con el Congreso en esta materia, superando en su rol al ministro Secretario General de la Presidencia, José García Ruminot (RN).
De todas formas, la semana anterior fue difícil para el PPD producto de esta discusión, ya que la propuesta se tomó como algo del partido cuando, más bien, fue de los senadores de la bancada. La confusión derivó en que la senadora Ximena Órdenes desconociera el acuerdo de sus compañeros de bancada y el presidente y diputado de la colectividad, Raúl Soto, criticara la decisión.
Reuniones urgentes mediante, la polémica fue zanjada y el PPD respaldó acudir al Tribunal Constitucional como respuesta a la megarreforma de Kast en una decisión conjunta que los partidos de oposición discutieron la semana pasada.
El ministro del Interior, Claudio Alvarado, hizo un llamado directo a recomponer la relación con el PPD, fijando como plazo el día miércoles para que la bancada “recapacite” y se retome el acuerdo original. La molestía surgió después de que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ingresara una indicación no contemplada en la negociación previa: una rebaja del impuesto a las grandes empresas del 23% al 22%.
No hay consenso sobre qué motivó la decisión de Quiroz. Desde el gobierno se habla de una confusión, asumiendo que la reducción formaba parte del acuerdo ya cerrado, otras voces apuntaban a su inexperiencia política, pese a que ha sido él, y no el ministro Segpres, quien ha llevado el peso de la negociación con el Congreso en esta materia.
El quiebre generó una semana compleja para el PPD, que terminó atribuyendo el traspié a una descoordinación interna más que a una postura de partido.
Por otro lado, la votación de la megarreforma también destapó una crisis dentro del Partido Socialista. La senadora Daniella Cicardini acusó públicamente a la presidenta de la colectividad, Paulina Vodanovic, y al jefe de bancada Juan Luis Castro, de sostener reuniones a espaldas del partido con Jorge Quiroz para no acudir al TC, a cambio de la invariabilidad tributaria.
Cicardini cuestionó que a la bancada se le había dicho que no se estaba negociando nada. Vodanovic negó la existencia de un acuerdo y calificó de falsas y desproporcionadas las acusaciones de colusión con Quiroz, recordando que toda la bancada socialista, incluída ella, rechazó el proyecto en general en la Comisión de Hacienda. La tensión escaló hasta un cruce cara a cara entre ambas senadoras en plena Sala del Senado.
Pese al llamado de Vodanovic al “diálogo fraterno”, la disputa dejó expuestas las dos almas del PS: una línea dispuesta a negociar con el Ejecutivo para atenuar los efecto de la megarreforma, y otra que exige transparencia total con las bancadas antes de cualquier acercamiento con el Ejecutivo.
El senador independiente Matías Walker se transformó en una pieza clave para la aprobación del proyecto, y puso condiciones explícitas para respaldarlo. Walker advirtió que no votará ninguna fórmula de invariabilidad distinta a la acordada inicialmente con los senadores PPD.
El senador planteó, además, que sean los ministros Alvarado y García-Ruminot quienes encabecen las tratativas de aquí en adelante, y le dió un plazo de cuatro días a Quiroz para ingresar la indicación correcta. Pese a la dureza de sus condicionamientos, Walker ha insistido en que votará a favor si su voto termina siendo dirimente para destrabar la reforma, calificándose como un “fanático de los acuerdos” y expresando su esperanza de que el pacto con el PPD se mantenga intacto.
Su respaldo, junto al de los senadores PPD, es parte de los votos que el oficialismo necesita para ampliar el margen de aprobación más allá de una mayoría simple, en una votación que se anticipa estrecha.
Se espera una votación hasta la madrugada del jueves
Las próximas 48 horas en el Congreso serán determinantes para cerrar el acuerdo en torno a la megarreforma de José Antonio Kast. Se anticipa una jornada legislativa extensa, que se proyecta hasta la madrugada del jueves, cuando se espera el despacho total del proyecto.
Este lunes, la Comisión de Hacienda del Senado despachó el proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional, aprobando en su mayoría la invariabilidad tributaria. El corazón de la reforma fija impuestos estables por 10 años para inversiones de 50 millones de dólares, por 15 años para las de entre 50 y 350 millones, y por 20 años para las que superen ese rango.
A la salida de la comisión, Quiroz señaló que esperan votar en el Senado esta misma semana. Desde la oposición, el senador Diego Ibáñez (FA) acusó que el ministro "pasó una aplanadora" y aprobó todo a su antojo, dejando fuera materias que se esperaba fueran escuchadas. El senador Iván Moreira (UDI), en tanto, reconoció que la mayoría será frágil, aunque sea por un voto, y hay quienes proyectan que la reforma se apruebe por un estrecho margen de 26 votos.






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