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Sábado, 28 de noviembre de 2020
[El domingo político en la TV]

Una democracia dantesca

Vagabundo Ilustrado (@vagoilustrado)

Captura imagen: Noticiero 24 Horas TVN

Captura imagen: Noticiero 24 Horas TVN
Captura imagen: Noticiero 24 Horas TVN

La imagen de un campanario incandescente cae mientras noticieros transmiten en cadena nacional. La violencia vuelve a la agenda, las condenas regresan y se repiten como mantras, todo a una semana del plebiscito más importante de las últimas décadas, y luego de una semana que recordó a los 30 años que gatillaron las protestas. ¿Quién legitima la violencia? los que constituyeron esta democracia dantesca, que solo escucha a la violencia.

El campanario de la Iglesia de La Asunción, ubicada en plena Avenida Vicuña Mackenna, cae incandescente frente a las cámaras de televisión. Una y otra vez la escena -desde diversos ángulos-, pasa por las pantallas de los noticieros, cuál cadena nacional, poniendo en primera plana el fuego que emana. Mientras, una periodista de 24 Horas de TVN, señala el cliché esperado: “Vemos aquí una imagen es dantesca”.

25 mil personas se congregaron en la ex Plaza Italia, hoy Plaza Dignidad. Eso según cifras oficiales dadas a los medios por Carabineros. Para el caso, y por los precedentes, multipliquemos desde ya por 3 aquella cifra. Es decir, alrededor de 75 mil personas concurrieron a manifestarse, con una pandemia que aún sigue vigente.

Aunque lo de Chile es una pandemia algo especial, hay que decirlo, donde el virus funciona sólo los fines de semanas, durante el resto de la semana queda en pausa, para que el país continúe y la gente produzca esa riqueza tan mal repartida. Y así, entre un carnaval y la rabia, se volvió a escuchar ese ensordecedor grito de: “Chile Despertó”. Todo a exactamente una semana del plebiscito más importante de las últimas décadas, conseguido precisamente por manifestaciones como la de este domingo.

La antesala del domingo: 

la multitudinaria protesta culminaba una semana que comenzó con la noticia (el domingo 11 de octubre) del extraño robo a la Seremi Metropolitana de Salud. Todo en medio de la polémica por los correos del Minsal. El gobierno negó que el robo tuviese relación, o que haya sido sustraída información relevante. Pero la sensación de “algo extraño pasa aquí,” quedó.

El martes, la Cámara de Diputados decidió rechazar -con votos de la oposición-, la Acusación Constitucional contra el exministro Jaime Mañalich. Eso, a pesar de los escandalosos antecedentes conocidos esta semana en el marco de la investigación penal en su contra. 

El miércoles, la misma Cámara además rechazó que los independientes pudiesen tener pactos entre sí u otros partidos, lo que hubiera emparejado la cancha con los partidos tradicionales, de cara a la eventual elección en abril para los eventuales candidatos constituyentes. Mismo Hemiciclo que el jueves rechazó también el proyecto de Educación Sexual y Afectiva para niños, niñas y adolescentes, que buscaba que, desde la más temprana edad, estos tuviesen herramientas para el cuidado de sí mismos contra abusos sexuales, y lograr una base y desarrollo sexual sano y en libertad, respetuosos de la diversidad y acordes con los Derechos Humanos. Pero a la mayoría de los parlamentarios, con argumentos propios del medioevo, eso les pareció un exceso, dique pasaba a llevar los valores tradicionales de la familia y la libertad de los establecimientos educacionales.

También, y solo para graficar la sensación país, esta semana la selección chilena de fútbol masculino obtuvo sólo 1 de 6 puntos posibles en las clasificatorias, con el robo de un penal incluido, y un empate de local con sabor a derrota. Ni siquiera hubo opción para un respiro, ni una alegría para matizar a este país a mal traer y colmado ya de frustración.

Por su parte, Amnistía Internacional entregó este jueves su lapidario informe sobre Chile, reportando que más de 12.500 personas requirieron atención en hospitales públicos por incidentes durante las protestas. Que hubo 5.500 víctimas de violencia policial y 285 casos de lesiones oculares. Eso solo en el periodo comprendido entre el 18 de octubre y el 30 de noviembre de 2019. “Graves y generalizadas violaciones a los DDHH”, determinó el informe, y que advierte además siguen ocurriendo. El informe además apunta a la responsabilidad del Alto Mando de Carabineros, por lo que pide investigación y justicia. El gobierno no demoró en acusar de “sesgado” el informe. Carabineros, que se supone es una institución no deliberante y obediente, también emitió su propio comunicado cuestionando el informe.

A eso se sumó un reportaje de CIPER, el cual reveló a un Carabinero infiltrado en la población Lo Hermida de Peñalolén, quien instigaba a atacar recintos policiales, y que cómo publicara este medio, tuvo además directa participación con los jóvenes hoy ya formalizados y con cautelares preventiva, por su supuesta participación en un ataque a la subcomisaría de esa misma comuna. El carabinero además suplantó la identidad de otro joven de Alto Hospicio, y, como si el guion de este país lo hiciera un cómico desahuciado, fue descubierto por vecinos de esa población, luego que este apareciera en el comercial de un docu-reality de Canal 13, que lo presentaba como un “Carabinero enamorado”. A pesar de los graves antecedentes, el ministro Pérez lo respaldó públicamente y dejó todo cubierto bajo el manto de la “ley de inteligencia” que, hasta lo que se sabe, no cubre lo hecho por ese Carabinero. Mientras, el General Mario Rozas continúa en su puesto. 

Una semana donde el país se veía y sentía como siempre, como antes de que no lo vieran venir. Pero para la gran parte de la clase dirigente del país y los medios, el problema es y sigue siendo; la violencia. La imagen de un grupo derribando un semáforo la semana pasada, hizo que casi la totalidad de esa clase dirigente sacara sendas declaraciones condenando la violencia, “venga de donde venga”. Aunque generalmente, viene siempre de un mismo lado. Un semáforicidio que dejó muchos deudos.

Los canales insistieron en pasar imágenes del caos y destrucción, que sin duda ha sido parte de las manifestaciones, aunque minoritarias, ha existido, nadie puede negarlo. Ahora, cuando se le agrega música de tensión apocalíptica, esa violencia toma el cariz de conveniente y funcional panfleto. Así lo hizo el noticiero de Canal 13, con más de 1 hora de transmisión del incendio. Meganoticias también lo hizo, y CHV Noticias, en menor medida, también.

Y parte de la cobertura medial, se concentró en la Iglesia de Carabineros de Chile, custodiada por estos mismos, la que nuevamente fue quemada. Entre los detenidos en ese incendio, se encontraba un funcionario activo de la Armada. Aquel dato no fue emitido por los noticieros centrales durante su emisión en vivo. A eso se sumó el registro con acercamientos de cámaras -a distancia- de la batalla campal entre barristas (de equipos de fútbol) alrededor del monumento del General Baquedano, el que nuevamente fue pintado de rojo, atroz sacrilegio que también recibió la condena de políticos y empresarios durante la semana. Y más temprano, el intento de ataque por parte de desconocidos (supuestos manifestantes) en contra de Daniel Jadue. Las imágenes, fueron de gran interés para los grandes medios, inclusive, los noticiarios interrumpieron con “extras” informativos para mostrar cómo el candidato mejor posicionado de la oposición, y uno de los pocos políticos que ha ido constantemente a ese lugar de protesta desde el inicio, era “echado de la Plaza”. Este luego aclaró a CNN Chile, que había estado cerca de una hora y media en la Plaza, y un incidente menor con tres personas cuando se retiraba, fue amplificado a conveniencia.

Incidentes cubiertos por los grandes medios que representan menos del 0,2% de una manifestación de cerca  75 mil personas que llegaron de distintas partes a manifestarse a la emblemática Plaza. Sin contar que muchas otras manifestaciones se generaron a lo largo del país, sin mucha o nula cobertura. Es decir, todo el foco estuvo puesto en acciones que eran realizadas por cerca de 100 personas.

Y las imágenes se repetían en pantalla una y otra vez. “La violencia que mancha el movimiento”, decían algunos, o “que le resta fuerza y aleja a la gente”, agregaron otros. No muy distinto a lo que se dijo durante las evasiones masivas en el metro, previo a la revuelta del 18 de octubre, y pasó lo contrario.

Y es que la violencia está, es real, pero no la legitimó la gente, al menos en primera instancia, la legitimó una clase dirigente que primero no oyó ni conectó con quienes supone representar. La legitimó aquella clase dirigente que luego, asustada ante el "estallido", tuvo que sentarse a escuchar cuándo se vio sobrepasada. Nunca antes del 18 de octubre se vio a tanta gente común y carente de privilegio, hablando en los grandes medios de comunicación, o a tanta autoridad asumiendo el error de no ver ni escuchar. Así, esa gente invisible, comprendió: Cuando arde la ciudad, esta se ilumina, y al parecer, así se pueden ver nuestros rostros, esos que antes no veían.

Arde una iglesia, cae un semáforo, se instala una barricada en la calle y se saquea una farmacia. ¿Es violenta esa escena? estéticamente sí, lo es, pero para la mayoría no lo es tanto como la muerte de un familiar por no tener con qué pagar su medicina u hospitalización. ¿Quiere decir que la gente está a favor de la violencia? La mayoría no, pero ellos no la legitimaron, fueron quienes teniendo el poder de evitarla, fallaron y le dieron sentido. La mayoría cayó en cuenta que ese país de buenos números, no era más que eso, números, y que cuando fueron a reclamar por la vía institucional, no sólo no fueron escuchados, sino que además, responsabilizados de su propia condición de injusticia. Eso hasta que todo estalló, y se hicieron escuchar, y eso se sintió bien, tanto como puede sentirse alguien que no existía salvo en una hoja Excel y hoy lo llamaban por su nombre y le decían que tenía razón, sólo cuando se echó mano a la protesta violenta.

Y no necesariamente hay épica en ella, al menos, en la violencia que a ratos se ve irracional y propia de pulsiones primarias. Pero si no se viera, muchos dudan de que algo cambie, es la frustración de quienes tienen poco que perder, porque para la sociedad, poco y nada valen. Si en el silencio y la pasividad se hizo este modelo que es injusto con la mayoría, y muy amable y condescendiente con una minoría, la no pasividad puede forzar el cambio. Y es que el recuerdo de un congreso legislando en tiempo récord y pidiendo perdón por “no verlo venir”, ha sido la declaración más potente de legitimación de la violencia de los últimos tiempos. Cuando se rompió el contrato social, se vieron obligados a verlos y escucharlos..

Pero a pesar de todo lo ocurrido en un año, pandemia mediante, esta semana el Congreso y el Gobierno actuó como lo ha venido haciendo los últimos 30 años. Así, el mensaje que se da para volver a las calles es claro. Los grandes medios de comunicación volvieron a prescindir de sus voces, ya no había micrófono en la calle, y todo volvió a un cauce institucional, esa misma estructura que no da cabida a la mayoría, o por lo menos, así se siente. Y allí está ese plebiscito, que es una luz de esperanza, pero que está lleno de reglas y marcos que todo indica que beneficiará a los mismos de siempre, y ahí, el escepticismo y el miedo regresan, por ello, hay que volver a hacerse escuchar.

Es  poco probable que imagen tras imagen reiterada de violencia mostrada a través de los medios, haga merma en el grueso de personas que exige y espera cambios profundos. Es posible que a más de alguien le haga sentido, pero afuera, salvo el clima estacional y la ausencia de chilenos muertos en pandemia y otros lesionados por la policía, nada ha cambiado lo suficiente como para notar una transformación estructural en la vida de la mayoría. Lo que sí cambió, es ese estado de pasividad de un pueblo que fue demasiado amable y generoso con una clase dirigente que, en vez de agradecer, abusó llevando al límite la paciencia, convirtiendo este Oasis, en la Corea del Norte del Neoliberalismo, modelo impracticable en países medianamente democráticos. 

La mañana del 18 de octubre, horas antes de que todo estallara, una mujer de unos 65 años, era consultada a la salida del Metro Plaza de Maipú por el notero de un matinal, por el vandalismo que los estudiantes hacían al evadir el Metro y causar desórdenes y destrozos: “No estoy de acuerdo -le respondió al notero-, eso no es vandalismo. La gente está protestando porqué ya no damos mas de los robos. Nos roban de la AFP, el agua, la luz, más encima el pasaje. Y a los adultos mayores ya no nos alcanza para el pasaje”. El cansancio legitimó la violencia que condenan aquellos que, por el privilegio, no tienen necesidad.

Al cierre de esta columna, la noticia de un poblador muerto en la Población La Victoria de la comuna de Pedro Aguirre Cerda, presumiblemente -según declaran vecinos- a manos de Carabineros, vuelve a poner en cuestión el principio del conflicto. ¿Acaso la vida de un pobre es menos importante que un semáforo, o la estructura de una iglesia? Y siendo el símbolo de fe algo en sí respetable, el sentido común señala que la vida no vale más que algo que se puede levantar nuevamente.

Lo verdaderamente dantesco, es una democracia que gira en círculos sobre sí misma, repitiendo error tras error, llegando siempre al mismo resultado, que como sabemos, termina en más y más violencia, y ya generalizada y azuzada esta, sería pavimentar nuestro propio infierno.

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Comentarios

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Que basura de parlamentarios tenemos (no todos por supuesto), especialmente aquellos que votan para salvar a autoridades que merecen ser imputadas por delitos. O que votan contra los independientes. Es muy violento. El cinismo y la hipocresía sobre la violencia vuelve a aparecer. La tv y medios escritos tradicionales vuelven con su reality de alcantarilla. Claramente no habrá paz si no hay justicia ni dignidad. Ese es el mensaje

Como es posible que ayer mientras unos se informaba a través de CHV, en la tarde el canal 13 de Luksic, pasaba al pierdeteuna de Francisco Saavedra, decir que Carabineros cifro en 25.000 personas los asistentes,.....???? Podemos creerle a ellos;....¡¡¡¡ No es mejor hacer una trabajo con la foto anterior del 25 de noviembre del 2019, la Marcha Histórica, fueron 1,5 millones. Ayer habrán ido el 10 % según al comprar ambas fotos, marcha tranquila en Plaza Italia durante toda la jornada. Esta televisión cada vez la menos la gente, y cada uno tenemos nuestro propios medios de informarnos,....... Ha pasado un año y que ha cambiado,.....¡¡¡¡¡¡

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